Asociación Vecinal
otro aniversario
por Luis E. Cadús
El poder conservador le tiene reservado a las Asociaciones Vecinales un papel de sumisión y fundamentalmente de representación del poder ante los vecinos. La concentración económica, la exclusión que trae consigo y la injusta distribución de la riqueza sólo cierran con la inmovilización de las organizaciones sociales, su domesticación vía burocracia leal o represión.
En este marco, una tarea inmensa es la redemocratización de las organizaciones de base y la transformación de la angustia de la derrota popular en bronca y fuerza de cambio. La recuperación de la dignidad tiene un lugar de privilegio. Claro, nada tiene eso que ver con la imagen de reclamantes de servicios de energía eléctrica, gas, cloacas o agua. Pero si se hacen las dos tareas marcando permanentemente que ese es un espacio abandonado por el Estado y hoy ocupado por la organización de base, surge un nuevo modelo irritante para el conservadurismo populista.
Con estas premisas y con la sola interrupción de un año, se trabajó en el Barrio Obras Sanitarias desde el año 1989 hasta Agosto de 1995. En el camino de lucha por la vivienda, educación, salud, etc., se fue construyendo un modo de hacer y luchar por los derechos de los vecinos. Se confrontó con el poder conservador cada vez que los reclamos fueron desoídos o que a cambio de su solución se pidió que se viviera de rodillas, que se disolvieran las diferencias asimilándose.
Fue tema de discusión de funcionarios políticos del gobierno y, en especial antes de cada elección nacional o provincial, la remoción por la fuerza de la Comisión Directiva de la Vecinal, sea por el reconocimiento de una Comisión paralela, sea por campañas de persecución ideológica. Por ejemplo, difundir que "mientras estén los zurdos de la Vecinal jamás se construirá la Escuela o la red cloacal ". El tiempo y la lucha demuestran lo contrario. No es arrodillándose como se arrancan derechos injustamente cercenados.
Escribo esta nota con la íntima convicción de que sólo con una actitud crítica que incorpore la experiencia pasada y el contexto en el cual se desenvuelven nuestras acciones pueden abrirle paso a un proyecto que mire hacia el futuro.
Antecedentes
A mediados del mes de julio de 1995, la Unidad Básica del Bº Obras Sanitarias comenzó acciones tendientes a preparar la sustitución por la fuerza de la Comisión de la Asociación Vecinal.
En las elecciones del año 1995 el conservadurismo populista de los Rodriguez Saa, amplió su hegemonía política en la provincia ganando su cuarto período consecutivo y sin oposición organizada en el horizonte por varios años. Tanto el falso 70% difundido como el hipócrita discurso integracionista, presagiaban la fuga hacia adelante del proceso autoritario. El marco nacional de estos acontecimientos fue y es el de ajuste, primero en la nación, luego en las provincias y hoy en los municipios. De este modo los cargos políticos a repartir como botín financiado por toda la comunidad se veía y se ve seriamente restringido. Esto hacia de que todos los espacios de representación se convirtieran en un lugar de disputa.
En el mes de julio del año 1995 la entonces Comisión Vecinal anunció públicamente el cronograma de elecciones para renovar autoridades de la asociación vecinal. Se había comunicado a la Dirección de Personas Jurídicas que se estaba en proceso de elaboración de los padrones. Abierta la inscripción de listas, dos se habían presentado. Una de ellas un mes después fue designada comisión interventora y normalizadora de la Asociación Vecinal, y un mes más tarde autoproclamada Comisión Vecinal en un acto donde estaban presentes menos vecinos que los que se requiere para integrar la Comisión. Todo el proceso de intervención se acompañó de un accionar, persecutorio política y confesionalmente. Casa por casa se planteo a los vecinos ¨ la necesidad de expulsar a los marxistas, subversivos y ateos ¨.
Las probables causas que expliquen lo sucedido son varias y quizás enlazadas entre sí. Con mayor o menor peso todas parecen haber jugado su papel. No necesariamente el ¨ golpe ¨ debió estar planeado desde lo más alto del gobierno, sino que la lógica misma de la estructura del poder conservador hace que funcione un mecanismo de restricción de las libertades y ocupación de las organizaciones de base ya sea para usufructo personal del ¨ puntero ¨ (el premio que reciben por la posesión) como por la inmovilidad social que necesita el gobierno.
Necesidades propias de supervivencia de los miembros de la estructura básica de construcción y mantenimiento del poder conservador, la Unidad Básica.
La necesidad de supervivencia frente a, tanto el poder establecido como a los políticos que participan del gobierno. El mismo poder del que son parte en su sustento, jugando el papel de ¨ punteros ¨.
Las Asociaciones Vecinales en ese esquema fascista de la sociedad cumplen con el papel de cooptar sectores de la población vía centralización del control de sus acciones e institucionalización de una estructura que es propia del partido. El mecanismo de trabajo de los punteros implica en la práctica conservadora un criterio de ocupación territorial de la sociedad. Bajo esta idea, la valorización de las organizaciones se fundamenta en su ocupación para neutralizarlas y generar un mecanismo de representación del poder ante la gente. El puntero es el intermediario elegido por el poder para filtrar todo reclamo que por supuesto se le pone la condición de que sea individual ya que colectivo podría tomar la forma de una organización fuera de control y por lo mismo convertirse en ¨ subversiva ¨. Subversiva por su potencialidad para revertir lo establecido allí, en la base misma de sustentación y control de la sociedad, en el barrio.
El puntero sin la organización de base en su poder ve roto el mecanismo de usufructo personal que el sistema alimenta. Además, como la estructura vertical de dominación social se reproduce en cada espacio, el ¨ puntero líder ¨ ve amenazada su posición por el resto que espera ocupar su lugar y que lo apetece como proyector de su horizonte personal.
Usufructo personal:
no puede negociar las necesidades de la gente que dice representar; no puede sacar provecho de las estrechas relaciones con los funcionarios, en nombre de una organización de base representativa; no puede lograr la valorización personal de codearse con figuras del poder y la sensación de pertenencia que eso implica.
Amenaza de la posición del ¨ puntero líder ¨ :
en su fuga hacia adelante, el sistema genera una lógica de ascenso social y de imposibilidad de modificar el estado de cosas, que al ser aceptada en el seno de la sociedad, la construcción diaria y/o colectiva es reemplazada por la oportunidad individual. Esto marca un retroceso en la conciencia política del pueblo.
Reposicionamiento y reestructuración de las organizaciones básicas del poder conservador populista frente a las políticas neoliberales.
La recreación del capitalismo en la periferia trajo aparejado el incremento de la exclusión y la marginación. La receta tradicional del populismo fue una política de doble sentido con una única resultante. Un distribucionismo organizado por el ¨ partido ¨ pero con fondos del Estado. Como consecuencia inmediata logra anestesiar el levantamiento social frente a la exclusión económica, social y política, pero además consigue vía clientelismo reforzar la bases de sustentación del sistema. En síntesis ningún cambio distribucionista progresivo estructural y ninguna reacción social. La consecuencia, es una sociedad cada vez más dual.
En las barriadas los subsidios al desempleo disfrazados de programas de capacitación se convierten en un botín apetecible. Esto genera una puja por intereses personales desde abajo hacia arriba en el partido-estado o en el sistema político. Esta puja recrea la interna del PRI puntano o la alimenta ya que preexiste y está la raíz del problema.
El gobierno está ante una encrucijada para anestesiar el malestar provocado por el ajuste económico y la consecuente exclusión. Lo difícil y terminal de la situación hace necesario esta vez que el ¨ calmante ¨ llegue a destino, caso contrario el único camino que queda es la represión. Si el partido-estado quiere que efectivamente llegue la asistencia económica a los más sumergidos, debe prescindir de las actuales organizaciones sociales y recrearlas en un marco de libertad y autodeterminación o tolerar que se generen otras transparentes, honestas y esencialmente democráticas y participativas o sea, peligrosas para el poder conservador populista. Quizás por esto último no les conviene alimentar a sus futuros verdugos. Así buscando evitar la desarticulación de la base de sustentación del poder establecido, retroalimenta esa misma estructura que por su práctica prebendaria y clientelista sólo garantiza que los fondos que deberían apagar el incendio social, queden en el camino. ¿Cuál es la consecuencia? Las estructuras básicas del sistema rediseñan sus tareas y objetivos hacia un papel policial de control político e ideológico. Esta fuga hacia adelante profundiza en forma instrumental un estado policial con rasgo fascistas. De este modo se restablece el equilibrio entre el poder conservador y su base de sustentación, construcción y control.
La interna dentro del partido-estado
Esta no es una puja de ideas sino de luchas individuales para alcanzar cargos o puestos de la mayor rentabilidad posible. La posibilidad latente de una retirada debe estar perfectamente programada. Jueces amigos o amigo jueces, mucha gente involucrada en la gestión de gobierno, cargos claves de carrera en manos de personas muy dependientes, instituciones involucradas. La retirada debe estar preparada porque la lógica misma del sistema creado no exceptúa de la máquina de picar carne ni a su máximo exponente y maestro. La lógica del sistema con base en la explotación requiere de fascismo como mecanismo de control social. En San Luis poder económico y poder político están fundidos como a principios de siglo.
Como ejemplo alcanza el permanente hostigamiento del Diario de La República a los dirigentes Cangiano, Merlo o Ponce. ¿Acaso es casualidad que sean el mismo objetivo de los ¨ dirigentes ¨ del PUL? Este estado de situación se expande hacia toda la estructura del PRI puntano, donde para cada miembro el reposicionamiento es una cuestión de supervivencia (mantenerse, ascender o descender) y esta vez las reglas que ellos les aplican a los demás son de aplicación entre ellos. Como la picadura del escorpión a la rana, está en su naturaleza, aunque en ese acto el suicidio colectivo sea la condena a que siempre sometieron al pueblo argentino.
La lucha llega a las estructuras de base con una amplificación desmesurada y aumentada por la abulia del status quo. Este factor obliga a un reposicionamiento en la base en concordancia con las causas expuestas más arriba.
La lógica fascista. La de los gobernantes y la del pueblo que lo legitima.
La cultura política instalada después del ´30, es quizás la principal dificultad u obstáculo para la construcción de una alternativa de poder pluralista, tolerante y democrática. La marca de más de medio siglo de rasgos fascistas y un aparto educativo funcional hacen que sean considerados normales toda una serie de acciones o políticas y de este modo no necesitan responder a una planificación.
Los dirigentes de la oposición que consienten al igual que en la República de Weimar, son cómplices de observar al huevo de la serpiente y no hacer nada para evitar su nacimiento. En realidad cumplen a la perfección el papel de legitimación que les ha reservado el partido-estado, para disfrazar de democracia al sistema y consentir a los sectores más avanzados de la sociedad.
La suma del poder público por parte del partido-estado hace que el más ínfimo acto individual sea un problema de Estado.
Luis E. Cadús