Propusiste a los vientos
tenerme a tu lado
rasgaste mi vestido
sentiste el contacto de mi tierra
el aroma del bosque
cuando
besaste mis labios
El mar desató sus furias
las olas restañaron
los olvidos pasaron a ser
el mensaje
de mi cuerpo desnudo
frente a tu tálamo
y como un ciego
acercaste
tus manos ávidas
recitando aquellas promesas
que llevabas prendidas en tu alma.
Fuiste apresando
cada sueño
cada palabra
cada gemido
cada partícula de sal de mi cuerpo
lo sellaste con tus dedos
deslizaste tus labios
en mi bahía
hiciste camino en mis laderas
y nuestras lenguas se unieron
hallando océanos
despertando volcanes
y en cada gemido
y en cada mirada
y en cada roce de tu cuerpo
sentías que la tierra
te abrazaba
te hacías dueño de los vientos
atesorabas en tus brazos
un cuerpo de arcilla
que modelaste desde siempre
bajo el cielo
en esa soledad
que ocupabas cuando aún
no existía
cuando las palabras eran solo palabras
y enmudecías en los atardeceres
contemplando
valles
esporas
escuchando desde lejos
mi llamada.
Por eso te amo
porque le entregaste a mi cuerpo la arcilla
de tus manos
y juntos somos
un arroyo de vida
fuego
y palabras.
El hombre del mar
Arianna