De los tristones,
yo soy el rey.
Sólo por ti,
sólo por quién.
De los llorones,
yo soy el rey.
Tan solo y triste,
tan sólo y triste.
Un rey no debe estar
tan solo como yo,
pero mi reino es
de tristeza y dolor.
Por qué seguir,
por qué seguir,
tristeando de noche y día,
de noche y día?
No habría más,
no habría más,
tristeza si me llamaras
por el teléfono.
Encerrado en mi cuarto
y llorando hasta el cansancio
estoy tristeando,
sólo por ti.
Te seguiré,
me seguirás,
tristeando toda mi vida,
toda tu vida.
Me encontrarán,
te encontrarán,
tristeando frente a tu puerta,
frente a mi puerta.
Voy a buscarte,
sé que un día
voy a encontrarte
tristeando a ti también,
y seremos los dos.