Reinando en el paisaje yo
la encontré,
sus ojos congelados, mirándome.
Amazona sideral,
amazona cósmica.
Lejana, eterna en su soledad,
callada, inalcanzable y
total.
Brillaba un sol dorado desde
su piel,
y a un gesto de su mano,
yo me acerqué.
Amazona, mirame,
amazona, hablame.
Mi mundo es un estado mental,
soñándo tú
me podrás alcanzar.
Después de estas palabras,
miró hacia el sur
y se esfumó en un
rayo de pura luz.
Amazona, ¿dónde
estas?,
amazona cósmica.