�Lilith: 1� interpretaci�n�
(Cuento)

�After Adam and Eve were expelled

from the Garden of Eden,

Lilith was still attracted to Adam,

so she returned to haunt him.�

 

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asta, maldito bastardo malnacido!.�le grit�, totalmente fuera de s�. Y como pose�da por una fuerza inusitada, fruto de un mal tan previsible como visceral, continu�: � Te maldigo a t�, a tu autosuficiencia y a ese est�pido y arrogante machismo del que haces alarde a diario... Maldigo y reniego de tu autoridad y tu Palabra... Te maldigo, Hombre. Maldigo tu presente y tu porvenir... Tu semilla, tu sangre y la suya, todo maldigo y..., y... �y todo tu sexo condeno a la ineficacia de la vejez!

La mujer, novel Desd�mona trocada en Otelo, cerr� la puerta del Jard�n tras de s�, maldiciendo al Hombre, que en ese mismo instante sent�a un fr�o helado correr por su imp�dica humanidad para instalarse c�modamente a la altura del bajo vientre. �El h�gado�, se dijo. �Demasiada manzana, tal vez�.

Entretanto, la mujer se alejaba, ahora, rumbo al Este.

Pens� en la posibilidad de volver a verlo. Como fuese... Y ocurri� que el s�lo pensarlo le devolvi� �al menos por aquel momento, seg�n consignan los rollos� esa sonrisa maliciosa, �nica, que hab�a enamorado a su Hombre durante tantos albas, durante tantos y tantos manzanos ingr�vidos... Esa sonrisa y esos cabellos que �l hab�a deseado tanto o m�s que los de Eva.

�Todo tu cuerpo es fruta.�, le hab�a dicho alguna vez, colmada su carne de virginal pecado.

�Y ella le hab�a cre�do!

El recuerdo era una espina que no dejaba de entrar. Apur� el paso, decidida, rumbo al desierto. �All� pedir� su gracia. Es el lugar propicio para hacerlo�, pens�.

Cay� en cuenta, entonces, de que el calor de la arena ardiente realmente se hac�a sentir. El sol mesopot�mico estaba quedado atr�s y los p�jaros corr�an, presurosos y como temiendo lo peor, a sus refugios. Por esas cosas de la vida, se le antoj� al mediod�a aquel que desde hoy se viviese en tinieblas eternas. Y fue de este modo �dicen� que ella, Lilith, diosa por donde se la mirase, cuerpo sacr�lego �satisfacci�n garantizada, por cierto� decidi� que ya era tiempo de desplegar sus propias alas...

Busc� en su memoria, en la memoria de los tiempos, que todo lo guarda. Volvi� a salticar, como practicando, mientras agitaba las alas y buscaba, bajo sus pies, un nombre para la criatura que desde hac�a algunos meses ya, inquieta, se agitaba en su interior: �Br...�

Pero no lleg� a terminarlo. La Voz lo sacudi� del sopor. S�bitamente, la intro de �I�ve got you under my skin�, que acababa de completar su cuarta vuelta, fue cediendo terreno desde las primeras notas anacr�sicas del bafle colgado sobre el 34 Capitel del templo, para fundirse en crossover y dar paso a La Palabra. Y el ni�o-hombre, a�n entredormido, todav�a se restregaba los ojos cuando cay� en cuenta de que era a �l a quien hablaban.

�V� y escr�belo, Isaiah.�crey� o�r que le ordenaban.

 

                                                                              (FIN)

 
 
   
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