Al igual que se dice existió en cierto tiempo y
lugar una biblioteca infinita, también en cierto tiempo los hombres crearon una
conversación infinita. No en cierto lugar, pues se hallaba en cualquier lugar, en todos
los lugares; ni siquiera hacía vibrar el aire, pero quienes sabían y disponían de
herramientas podían escucharla y participar desde allá donde se encontraran. Era una
conversación desprovista de sonido, sólo palabras desnudas, nada más. La conversación
nunca se detenía, unos hombres dejaban de participar y venían otros; incesantemente,
durante generaciones de conversación ininterrumpida. Los hombres que la mantenían
trabajaban, y dormían, y realizaban todo tipo de tareas, mas nunca paraba la
conversación, sólo se suspendían las palabras, que esperaban, pacientes, sin
desvanecerse como sus primas de la conversación oral, una continuación. Es indudable que
en un tiempo infinito cualquier conversación tocará cualquier tema, incluso un grupo de
loros diría grandes verdades y análisis profundos sobre todos los temas disponiendo de
la eternidad por delante, al igual que un mono podría teclear El Quijote si dispusiera de
suficiente tiempo. También es indudable que al lado de esas perlas de sabiduría
cualquier conversación eterna desprenderá las mayores burradas, sinsentidos e idioteces.
Se ha dicho que todo el saber humano está ahí, pero también se ha dicho que es
irrelevante pues no hay modo de distinguirlo entre lo demás. Entre innumerables mensajes
de publicidad -spam-, también se encontrarán anuncios de productos limpiadores de spam,
anuncios de cómo evitar los productos limpiadores de spam, ensayos que dicen demostrar
las bondades del spam y ensayos que refutan a estos últimos, y hasta argumentaciones que
se refutan a sí mismas.
Otros estudiosos aducen que, debido a que los escribientes no son
loros, sino que muchos de ellos conocen el significado del idioma en el que escriben, se
tocaron casi todos los temas concebibles antes de llegar a esa eternidad, incluso
aparentemente absurdos como análisis de libros inexistentes (Titus Groan) o búsqueda de
títulos de canciones de las que no se tiene ningún dato. Muchos especulan sobre que
sucederá cuando todos los temas con sus correspondientes enfoques hayan sido tocados. Los
analistas más impresionables se decantan por la idea de una transcendecia mayor, de un
círculo en el que ninguno de los contertulios recordará quien es y que es lo que
mantiene, pues habrán mantenido todas las posiciones concebibles por una mente humana.
Esos apocalípticos nunca coinciden en los temas y enfoques que faltan por tratar, hay
quien afirma que nunca se ha discutido si un tal Heineken (hay quien discute si la
transcripción es fiel) era fascista, sobre las drogas de un tal pecade, el talento
literario de un tal Asnimov o la explotación inmisericorde del éxito de Oso Llorón Card
por él mismo. Sin embargo, bastaría recordar a los fanáticos apocalípticos que a los
interlocutores, la mayoría humanos, se les habrán olvidado los temas de conversación de
hace unos años, siendo imposible para ningún mortal reconocer la completud de la
conversación si ésta se produjere. De esta manera podrá ser eterna.
De los primeros conversadores sólo se recuerda el nombre original,
cuyo origen nadie ha sido capaz de explicar: erfm.
Publicado en es.rec.ficcion.misc por daaron el 27 de enero de 2001