La mano izquierda de la oscuridad (The Left Hand of Darkness - 1969)
Ursula K. Le Guin
Premio Nebula 1969 / Premio Hugo 1970



Ediciones en castellano:
Minotauro 1973 (tapa dura)
Minotauro 2000 (bolsillo). Precio 1300-1400 ptas.

    Aparece citada en la guía de lectura de Barceló y en las 100 mejores novelas de CF de Pringle. NO recomiendo la lectura de éste último a quien no conozca la novela, porque destripa completamente el argumento;aunque no sea capaz, claro está, de reflejar la enorme belleza del relato.

    Encuadrada dentro del conocido como "ciclo del ansible" o "del Ekumen", conforma junto con "Los desposeídos" lo mejor de la producción literaria de la autora. Le Guin tiene otras obras de gran altura, pero estas dos son sin duda las mejores.

    ARGUMENTO: Genly Ai es un enviado del Ekumen -agrupación de planetas habitados- llegado al planeta Gueden (Invierno) para convencer a sus gobiernos de unirse a dicho grupo. La acción comienza en el momento en que está a punto de ser recibido por el rey de uno de los grandes territorios, Kharide. Paralelamente, sabemos que una situación nueva se está desarrollando en el planeta: el otro gran núcleo de población, Orgoreyn, está adquiriendo características de nación-Estado: evolución cultural desconocida hasta el momento en Invierno. Junto a esa evolución parece estar a punto de nacer también la guerra internacional, desconocida en el planeta: las centenarias escaramuzas fronterizas por el poco suelo habitable empiezan a adquirir una calidad nueva cuando los gobernantes son capaces de apelar al sentimiento nacional. Llegado el momento, Genly es traicionado por Estraven, primer ministro caído en desgracia y su principal valedor aparente hasta ese momento. Deberá escapar del territorio hacia Orgoreyn y comenzar su labor de nuevo entre las comensalías orgotas. Las cosas no saldrán en absoluto como estaba previsto, y su destino se verá irremisiblemente enlazado con el de Estraven, jugador en realidad de un juego que Genly ha sido incapaz de entender.
    La novela se desarrolla como el relato del viaje del enviado: viaje exterior en busca de quien esté dispuesto a ayudarle a completar su misión, viaje psicológico en busca de la comprensión de los extraños guedenianos (únicos humanos hermafroditas conocidos, lo cual conforma una forma de entender y actuar completamente extraña para Genly), y viaje espiritual que cambiará su concepción del hombre, del mundo y de sí mismo: "La luz es la mano izquierda de la oscuridad, y la oscuridad la mano derecha de la luz". Esta fusión, que el enviado sólo puede empezar a comprender como un símil del yin-yang, empapa la visión del mundo de los guedenianos y significa un "algo más" que Genly aprenderá a lo largo de su peripecia: esa fusión de los opuestos es difícilmente asimilable para un organismo sexuado cuya historia biológica y mental se asienta en esa dualidad; cuando la comprensión llegue, deberá necesariamente convertirle en alguien distinto.

    El nudo de la novela está formado por un titánico viaje a través del polo del planeta, durante el cual deben resolverse todos los demás viajes interiores, y lleva a un desenlace en el cual se atisba el reflejo de lecturas clásicas, en la gran tradición trágica. Se nos ofrecerá un doble final: por un lado la culminación de la tragedia, y sólo después de ésta, en un anticlímax plácido, llegará el final de la novela, proporcionando así un sabor agridulce al cerrarla terminada.

    COMENTARIOS: "...un pez grande y delicado que se sostenía erguido sobre la cola, plata oscura en el crepúsculo de Invierno". No es parte de un poema, sino la descripción de una nave espacial sobre un lago helado, en la página 321 de la novela. Comprendo que un par de líneas no son suficientes para transmitir la calidad de una obra literaria; pero sí que vale como botón de muestra del nivel que es posible encontrar; sí que transmite la posibilidad de escribir con calidad y belleza sobre esas cosas inexistentes que son objeto del subgénero.

    La narración se estructura estilísticamente en líneas convergentes y divergentes, en forma de los diarios de ambos protagonistas; estas dos líneas son apoyadas en diversos puntos por narraciones míticas o épicas, que ayudan a ampliar y componer el tapiz de un mundo con gentes e historia al margen de la acción. De especial hermosura son los trágicos "En el corazón de la tormenta" (pp. 31-35) y "Estraven el traidor" (pp. 139-45), ambos historias de amor, y el heroico "Un mito orgota de la Creación" (pp. 259-61). Pero no sólo son éstas las narraciones dentro de la narración, pues incrustadas en el propio monólogo de los diarios se encuentran disfrazadas diversas historias contadas u oídas por los protagonistas. Acaba conformándose así una narración que termina siendo coral, la voz de todo un mundo en el transcurso de su historia; un mosaico multicolor que acaba fundiéndose en el blanco inimaginable del hielo sin sombra del casquete polar de un planeta en glaciación, en la cumbre de la narración: la marcha hacia él nos es contada principalmente por el discurso sereno y siempre contenido de Estraven, limitándose casi a detallar datos y hechos que luego deban ser recordados; por contra, la culminación nos la dará a conocer Genly Ai, justo en el momento de alcanzar su conocimiento y re-conocimiento, maravillado y asustado por la nueva luz y la nueva oscuridad que le llegan desde lo absolutamente distinto a él, convertido en familiar, en íntimo. Gran acierto el de Ursula Le Guin en la construcción de personajes "desde dentro", sublimando el aspecto dramático de la acción mediante la narración en primera persona, y gran esfuerzo estilístico la utilización de las dos voces, cuyas diferencias de tono, discurso y diría que utilización del lenguaje (supongo que aún más apreciable en idioma original) hacen que seamos capaces de saber quién nos habla sin acudir a los nombres.

    Otro punto reseñable del estilo utilizado es la propia estructura dialogal: me impresiona el uso casi subliminal que hace la Le Guin de los diálogos. Los momentos de mayor relajación narrativa se corresponden con amplias zonas de diálogo, en tanto los de mayor tensión y soledad -tanto exterior como interior- son captados por la autora en ausencia casi absoluta del diálogo, recurriendo a narraciones descriptivas de sensaciones o sentimientos acompañando al discurrir del propio paisaje del planeta. Y si en los diálogos se consiguen momentos realmente intensos, será en las descripciones donde la novela alcance la mayor altura literaria. Ofreceré a continuación un ejemplo de cada uno de los detalles, que espero os traslade más que otras mil explicaciones por mi parte:

Diálogo entre Genly y Estraven (p. 231):
" -No en aquel banquete de Mishnori.
-No, claro... usted odia a Orgoreyn, ¿no es así?
-Pocos orgotas saben cocinar. ¿Si odio a Orgoreyn? No, ¿por qué he de odiarlo? ¿Cómo odia uno a un país, o lo ama? Tibe habla de eso. Yo no soy capaz. Conozco gente, conozco ciudades, granjas, montañas y ríos y piedras, conozco cómo se pone el sol en otoño del lado de un cierto campo arado en las colinas; pero, ¿qué sentido tiene encerrar todo en una frontera, darle un nombre y dejar de amarlo donde el nombre
cambia?..."

Descripción exterior (p. 163):
"La lluvia oscurecía los grandes edificios del centro de Mishnori, oficinas de gobierno, escuelas, templos yomesh, que parecían fundirse a la luz líquida de los faroles. Las esquinas eran borrosas; las fachadas veteadas, salpicadas, embarradas. Había algo fluido, insustancial, en la pesadez misma de esta ciudad de monolitos: ese estado monolítico donde las partes y el todo llevan el mismo nombre. Y Shusgis, mi jovial anfitrión, un hombre pesado, sustancial, era también de algún modo, en los ángulos y filos, un poco vago, un poco -sólo un poco- irreal."

Descripción interior (p. 187):
"Había bondad allí. Yo y algunos otros, un viejo y alguien que tosía mucho, fuimos reconocidos como menos resistentes al frío, y todas las noches nos encontrábamos en el centro del grupo, la entidad de veinticinco, donde había más calor. No luchábamos por ocupar ese puesto;  estábamos ahí simplemente, todas las noches. Es algo terrible, esta bondad que los seres humanos nunca pierden. Terrible, porque cuando nos encontrábamos desnudos en la oscuridad y helados, no teníamos otra cosa. Nosotros que somos tan capaces, tan fuertes, terminamos en eso. No nos queda otra cosa."

    Espero, deseo, que estas breves pinceladas sirvan para presentar la obra a quien no la conozca y para despertar su curiosidad por saborearla. A cualquier amante de la ciencia ficción que aún no se haya acercado a la Le Guin, que se sumerja en ella; y a cualquier buen lector ajeno al subgénero, que disfrute de una lectura extraña de alta calidad literaria.

    PD.- Este mensaje podría tener el doble de extensión, pero prefiero terminar aquí, dejando sólo comentarios puramente literarios y sin entrar en consideraciones de aficionado, pues de eso ya hay mucho y no es el objetivo primordial de un baremo literario. Ahora bien, si alguien desea comentarios más puramente cificioneros, también los tengo.

Infinitas gracias a quien haya sido capaz de leer hasta aquí.

Publicada en es.rec.ficcion.misc el 4 de enero de 2001.

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