Juegos Florales Tolkianos
A Bizien en plan provocador se le ocurrió decir:
¡Mi tessssoroooo, buitresssss, mi teeeesssorooo!
A lo que diaspar, amo del presunto tesoro exclamó:
No os podéis quejar de mi,
aquellos quien insulté.
Si buena leña os arreé,
mejor literatura os di.
(De Don Jean Manorio, por Pepe diasparrilla)
Y el doctor Slump empezó a liar la cosa:
Cuán pequeños y bajitos
y es cosa que ya me harta
que aquí sólo se departa
de hobbits, magos y enanitos.
(Por Alcaudón caudón y al vino vino).
Bizien consideró intervenir:
¡Qué mal gritan estos orcos!
Y, ¡mal rayo me parta!,
si acabando esta carta,
no me meto con ellos un poco....
(del Libro Perdido de Plagiarripios Inconclusos)
Y Kohell contrarreplicó:
Clamé al maia y no me oyó,
ya que la hierba le ciega,
de mis pasos en la Tierra
Media no respondo yo.(Cantar Anónimo de Ged)
Slump volvió a la carga:
El Portador está triste... ¿Qué tendrá que se calla?
Los lanzazos resbalan en su cota de malla
que es de mithril labrada mas no impide el dolor.
El Portador está pálido mientras lleva el tesoro,
es pesado el Anillo, un juguete de oro,
y acercándose a Mordor le flaquea el valor.(de Rubén Bolsón Darío)
Kohell protesta ante la salida nicaragüense, y abandonar el Tenorio tema, incitando del siguiente modo:
LA PROVOCACIÓN DE ARWEN
¿No es verdad, Nazgûl oscuro,
que si pasas a esta orilla
do el Anillo tanto brilla
me puedes meter un puro?
Este agua que baja plena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
¿cruzarla tú no podrías?,
¿qué temes, una estampida,
trombas de agua al por mayor?
Slump intentando eludir el bulto nos sale por seguidillas:
Y que yo la seguí al río
creyendo que era mozuela,
pero era un vado jodío.
(Por 'Los del río').
Bizien decide intervenir de nuevo en dos frentes. A la salida andaluza del doctor la contrarresta con una jota manchega:
Ya se van trolls y orcos
a la Tierra Media,
Ya se van trolls y orcos
a la Tierra Media;
sola se queda Mordor,
triste y negra.
(del Cancionero Apócrifo de Khazad-Dûm)
Y ante la Provocación, Bizien decide confesar su debilidad:
LA CONFESIÓN DEL NAZGUL
Callad, por Dios, ¡oh, Arwen!,
que no podré resistir
mucho tiempo sin morir
tal tromba de hidromiel.
¡Ah! Callad por compasión,
que oyéndoos me parece
que mi cerebro enloquece
se arde mi corazón.
Tal vez poseéis, Arwen,
un misterioso amuleto
que a vos me atrae en secreto
cual anzuelo al pez.
¡Y qué he de hacer ¡ay de mí!
sino caer en vuestra trampa,
si el hobbit envuelto en mantas
os vais llevando de aquí?
No, Arwen, en poder mío
dejarte ir no está ya:
yo voy a ti como va
sorbido al mar ese río.
Tu presencia me enajena,
tus palabras me alucinan,
y tus ojos me fascinan,
y tu aliento me envenena.
¡Arwen! ¡Arwen!, yo lo imploro
de tu élfica compasión:
o arráncame el corazón,
o dame el hobbit, mi tesoro
Kohell, con ímpetu, intenta atajar hacia el final:
EL MELANCÓLICO FINAL
Volverán esos oscuros nazgules
a la Comarca Anillos a buscar
y, otra vez, con la garra en los portones
gruñendo llamarán;
Volverán esos hobbits de la Guerra
Del Anillo a la Comarca a reposar
Y otra vez con las pipas bien colmadas
Viejo toby aspirarán;
pero aquéllos que las bridas refrenaban
en el Vado y dudaban al cruzar,
aquéllas que eran reyes de los hombres...
ésos... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y sus ramas, creciendo incontroladas:
trabajo para Sam;
pero aquéllas Ciénagas de los Muertos,
que en nuestro viaje nos hacían temblar
al caer Mordor verán un nuevo día...
allí...¡urbanizarán!
Volverán los enanos en sus minas
A su trabajo, sus vidas y a ocultar,
Sus tesoros de los ojos de los Hombres
O se los robarán;
pero aquéllos que se fueron a Los Puertos,
Gandalf, Bilbo, Frodo y los demás,
mientras Christopher no exhume otro inconcluso...¡desengáñate!
¡ésos no volverán!
Bizien combate el fuego con fuego:
En un antro frío y oscuro,
por su dueño más que deseado,
silencioso y cubierto de moho,
hallábase un aro.
¡Cuánto poder escondía su metal,
como lobo con piel de cordero,
esperando la mano de Saurón
para ornar su dedo!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces un genio
escribe una historia sin par,
y un "geta", como Christopher, espera
nueva continuación hallar!
(del Libro Rojo de Tom Gustav Adolf Bombadil)
Y dado el cariz que toma el asunto, propone a Kohell:
Pues con tu continuación
cerraremos el drama,
a no ser que haya
otro aspirante
a vate
En estas el olvidado doctor Slump se nos descuelga con lo que sigue:
EL PENSAMIENTO DE SAURON.
Soy el Ojo. Lo veo todo.
Desde la atalaya de la torre oscura
pocos se ocultan a mi mirada,
a mi reino de terror y de locura.
Vengo de una época ahora olvidada,
tan viejo que ya no tengo edad,
y en mi trono en Mordor, de algún modo,
lo que siento es cansancio y soledad.
Hace tanto tiempo que nos rebelamos...
Sólo quisimos participar en la obra,
ser creadores, artistas, insuflar vida
(y también, es cierto, no tener amos).
¿Acaso en su música la nuestra sobra?
¿No había espacio bastante para ella?
La melodía de Melkor fue desoída
aunque Ilúvatar sabía que era bella
(¿o fue por serlo que ordenó su caída?).
Conocí la gloria (y conocí el fracaso),
y antaño fui un rey hermoso,
sabio y hábil de pensamiento y acción.
Dominé el mundo, fui poderoso,
viví mi triunfo (y viví mi ocaso)
y creí llegado el momento de mi canción.
Pero no fue así. Caí derrotado
y supe (siempre lo supe) que para quienes,
orgullosos, a la sumisión prefieren la lucha,
no suelen estar reservados los parabienes.
Pero nunca lamenté haberme alzado
contra la tiranía de quien no escucha.
Y ahora, sin cuerpo, débil y quebrado,
me enfrento a enemigos venidos a menos,
pálidos reflejos de un deslumbrante pasado,
y los elfos se esconden y cruzan el mar,
y yo también quisiera poder escapar
de nuestros papeles de malos y buenos.
Veo senescales, príncipes, reyes,
un heredero al trono, un señor de la Marca...
Cómo desprecio sus pueriles leyes,
jerarquías absurdas que sólo dan nombres
a lo que no es más que hedionda charca
donde languidece la raza de los hombres.
¿Sentís lástima por los sufrimientos
de quienes tuvieron y perdieron el Anillo,
miserables criaturas atormentadas
por el recuerdo de los breves momentos
en que cayeron cegados por su brillo?
Derramad esas lágrimas multiplicadas
mil veces por mí, ¡pues era mío!
y en él puse lo mejor de mi esencia,
y desde entonces por dentro estoy vacío
y sólo el odio se impone a su ausencia.
Y aún hay algo peor: el miedo.
Temo en secreto que un guerrero
llegue hasta mí armado con la muerte,
de la estirpe de aquél que me cortó el dedo,
con el fuego en los ojos, el temple de hierro,
que me venza, que la vida me siegue,
que ponga fin a mi suerte.
También temo que ese hombre nunca llegue.
Kohell de forma gallarda se retira:
Isengardianos de Ísengard,
tratadme bien a M y P,
se marcharon medio tontos,
cómo serán al volver.
al partir se sonreían;
al volver, cual caballeros
aquella luz de sus ojos,
ahora inspiraba respeto.
Aquel país del mago Blanco,
aquel de Uruk-hais repleto,
en que Saruman vivía
les trocó su ser completo...
Bizien claudica.
Con estrépito entramos,
mas, ahora,
con discreción salgamos.
Iluvatar nos ha oído,
los Maias han elegido,
terminó el certamén.
Mas, ahora,
diligente, Arwen
a Slump corona
Pero la juerga continua, y Kohell entona:
La birra que da Cebadilla,
ni negra ni rubia, es una aguadillaaaa...
La buena la tiene escondida
bajo siete llaves en una guaridaaaa...
Cebadilla, Cebadilla,
danos birra, no seas tan ladillaaa...
Cebadilla, Mantecón,
estírate y ponnos jamón