
Stanislaw Lem es un escritor
bastante atípico de ciencia ficción. Ha escrito unas cuantas obras cumbre del género,
aunque quizá no es tan conocido por el público como debería. Su libro más conocido es
Solaris, quizá la mejor historia sobre un contacto con una inteligencia alienígena -en
donde, si bien la verdadera comunicación es imposible, y poco se puede aprender sobre
nuestro interlocutor, podemos aprender mucho sobre nosotros mismos-Libros como Un valor
imaginario -y aquí no puedo dejar de agradecer a marqués habérmelo conseguido- no sé
si son ciencia ficción, pero desde luego es lo que yo busco en la CF y a veces encuentro,
una colección apasionante de prólogos a libros que no existen.
Fuentes como el new york times le describen
como un erúdito, un estilista, un pensador, un humanista, un narrador de historias... un
genio.
El ciclo de Ijon Tichy se compone de estos
viajes y otros publicado en un segundo volumen de Punto de Lectura "Diarios de las
estrellas. Viajes y memorias", retomado tiempo después con la fascinante
"Congreso de futurología", obra fascinante con el mismo protagonista.
El primer cuento de este volumen es uno de los
más divertidos relatos basados en paradojas temporales que he leído nunca.
Ijon Tichy se ve abocado a penetrar con su cohete en solitario en unos remolinos de
gravitación, capaces de crear efectos relativísticos que le producen sucesivos
encuentros consigo mismo. Está narrado con la voz irónica peculiar de las narraciones de
Tichy, buena muestra para mostrar la faceta de Lem de ese humor del absurdo tan delicioso.
El segundo trata de la invitación de Ijon a
representar a la humanidad en la Asamblea Planetaria como candidata a la Organización de
Planetas Unidos. El absurdo del debate susbsiguiente y la despiada -y sorprendente-
visión de la humanidad y sus orígenes hacen un relato casi tan divertido como el
anterior.
Le sigue una visita de Ijon Tichy como espía a
un planeta dominado por robots procedentes de una nave cuyo cerebro electrónico se ha
sublevado. Aquí los humanos, a los que llaman viscosones, son odiados con fervor
religioso por los robots que la habitan, obligando a los hombres que la visitan a ir
disfrazados de robots. Sí, igualito a un capítulo de la serie Futurama, si alguien lo ha
visto (Fear of a Bot Planet, no tengo a mano la traducción), aunque obviamente es
anterior -unos cuarenta años-. También muy disfrutable.
El siguiente es el más corto del volumen, y
acaso el menos destacable. Trata de un acelerador temporal que permite a Tichy contemplar,
y verse involucrado el desarrollo de una cultura a cámara rápida. Si lo hubiera leído
en alguna otra parte, posiblemente hubiese alabado su innegable imaginación, su
envidiable estilo lúcido y su humor y amenidad; en este volumen sólo es uno más.
Continúa Ijon Tichy con la intención de hacer
una visita a un sabio mítico en estrellas lejanas, siendo atrapado por el camino
por dos culturas: los pintianos, muy similares al hombre, pero que insisten en vivir en el
agua hasta la máxima altura que puedan soportar, en una caricatura de ciertas actitudes
humanas; y los pantianos, que han suprimido el sufrimiento y la muerte a través de la
supresión de la individualidad. Otro espléndido relato.
El próximo viaje de Tichy es una visita
turística a un planeta del que por orgullo conoce menos de lo que debería y no quiere
preguntarlo. Impactante. Nada más comenzar el siguiente relato, Tichy nos avisa de
que trata de cuando él creó el universo. No otro universo, sino ese mismo universo en el
que habitan, aunque reconoce que pocos creeran en sus palabras. El análisis de todo lo
que falló y como había previsto que sucediera -por ejemplo, la humanidad debería
obtener energía por fotosíntesis, recubierto el cuerpo de follaje- es la base de este
descabellado relato, también corto.
Llegamos al último. En él, Tichy dirige nada
menos que el Instituto de Temporística donde deberá actuar en el tiempo para intentar
mejorar la existencia de la humanidad. Sin embargo sus colaboradores no siguen sus
instrucciones, o las siguen mal, llegando a dar solo la historia que conocemos, y
sembrando la historia de colaboradores desterrados que se convertirán en figuras
históricas. Divertidísimo. Tras esto quizás quede la sensación de que los cuentos de
Lem que presenta este volumen son simplemente ciencia ficción humorística, una parodia
con una chispa de ingenio. Y, hombre, es eso, pero son bastante más. Cualquiera de ellos
tiene una profundidad de ideas, y una lucidez de pensamiento que ya deberían envidiar
muchas -pero muchas- de las obras posteriores del género (el copyrigth de estos relatos
data de 1957, antes que Tropas del Espacio por ejemplo).
En fin, muy recomendable. La edición de Punto
de Lectura es excelente, y sólo son 950 ptas. De lo mejor que se ha publicado
últimamente de ciencia ficción, sin duda.
Más información (en inglés) en la página oficial de Lem:
http://www.lem.pl/english/main.htm
--
Scriptorium, reseñas de libros y relatos de CF:
http://ci-fi.com/scriptorium/
Por daaron allá Jorge A. Gonzalez
Publicado en es.rec.ficcion.misc el 17 de enero de 2001