Esta novelita se despacha en un santiamén. ¡Pero qué buen rato hace
pasar! La leí de madrugada y temí que algún vecino viniese a pedirme que dejase de
reírme de esa forma. No invento la pólvora al decir que para todo el mundo hay una
cierta clase de humor que le encaja mejor; a mí Mendoza me hace saltar la carcajada
continua. ¡Quiero más!
"Sin noticias de Gurb" es el diario de un extraterrestre que
tras aterrizar en Sardanyola pierde el contacto con su compañero Gurb (quien, para pasar
desapercibido, ha tomado la forma del especimen humano Marta Sánchez). Nuestro
protagonista decide finalmente salir a buscarlo, y como primera materialización elige la
discreta figura del conde-duque de Olivares. A partir de ahí, como se puede suponer, se
suceden sin pasar los absurdos y los disparates. Mendoza aprovecha la mirada imparcial del
extraterrestre (sin nombre conocido, como ya ocurría con más narradores de sus novelas)
para arremeter contra todo lo que se le pone a tiro.
No sé qué tal resistirá el paso del tiempo este libro, porque muchos
de los chistes son coyunturales: la acción se desarrolla en 1990, en plenos preparativos
de las Olimpiadas de Barcelona y con la ciudad "manga por hombro":
"15:00 Decido recorrer sistemáticamente la ciudad en lugar de
permanecer en un sitio fijo. Con ello disminuyo las probabilidades de no encontrar a Gurb
en un trillón, pese a lo cual el resultado sigue siendo incierto. Camino siguiendo el
plano heliográfico ideal que he incorporado a mis circuitos internos al salir de la nave.
Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Catalana de Gas.
15:02 Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Hidroeléctrica
de Cataluña.
15:03 Me caigo en una zanja abierta por la Compañía de Aguas de
Barcelona.
15:04 Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Telefónica
Nacional.
15:05 Me caigo en una zanja abierta por la asociación de vecinos de la
calle Córcega.
15:06 Decido prescindir del plano heliográfico ideal y caminar mirando
dónde piso".
De momento ya han pasado diez años y sigue pareciéndome genial.
En fin, que quien no la haya leído y tenga ganas de reírse a
carcajada limpia (nada más y nada menos) luego no diga que no sabía que era tan
divertida. Avisados quedáis :)
Respecto a la puntuación, si la valorase según valores menos elevados
y más pedestres le daría cuatro estrellas y media. Pero por algún motivo (quizás
emparentado, para mi desgracia, con los de quienes no consideran "seria" la
ciencia ficción) tengo la impresión de que una novela cuyo objetivo es simplemente
entretener no debería estar por encima de obras "más profundas". Hecha esta
confesión de snobismo (¿atenuada por mi sinceridad?), de la que intentaré curarme
leyendo más libros de Eduardo Mendoza justo después de "Ulises" de Joyce (no
tengo dudas de que el tratamiento de shock será efectivo), rebajo un poco la nota.
Puntuación: tres estrellas y media.
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La edición que acabo de comprar, de Seix Barral,
incluye un prólogo del propio Mendoza que no conocía, y que me ha parecido bastante
interesante al explicar el origen de la novela, por qué está estructurada en apartados
tan breves, sus dudas ante la coyunturalidad y el localismo de la historia y su sorpresa
ante su éxito.
Pero lo que más me ha llamado la atención es lo siguiente:
"No soy aficionado al género de la ciencia ficción; a decir
verdad, lo detesto. En cambio me gustan las películas de ciencia ficción (aunque suelen
acabar, como las propias novelas, incurriendo en el esoterismo, el milenarismo y otras
variantes de la frivolidad)".
Personalmente no tengo mayor problema con los gustos de Mendoza si
vuelve a alegrarme la vida con otra historia como ésta.
Doctor "Que dado lo mal que va su lucha contra la pila renuncia a releer el libro y
lo coloca directamente en el estante" Slump
Cronica publicada en es.rec.ficcion.misc el 12 de enero de 2001