by ACEGE
publicado en es.rec.ficcion.misc el 14 de Agosto de 2001
Como alguno ya habra adivinado, bajo este
espectacular, originalisimo y atractivo titulo :-)))) se esconde una de las famosas
antologias de CF que la fenecida Editorial Bruguera popularizo años atras en nuestro
pais; precisamente la numero 38. Para los que no las conozcan, indicar que se trata de una
larga serie de recopilaciones de relatos, escogidos de la revista americana
"Fantasy & SF Magazine", a veces agrupados por temas concretos como en el
presente volumen, supuestamente dedicado a relatos sobre formas de comunicacion. Digo
"supuestamente" porque en realidad la mitad de los seis relatos que tiene este
libro tocan ese tema muy tangencialmente, pero de cualquier forma, eso es lo de menos. Lo
importante es que se trata de seis historias variadas y curiosas aunque de diverso
interes.
Ironicamente, la peor del lote es precisamente la que a priori debia
ser la mas prestigiosa, ya que cuenta con un Premio Nebula: "Piedra", de Ed
Bryant. Un relato que narra la fascinacion que una estrella de rock ejerce sobre un
miembro de su equipo tecnico, en un futuro en el cual los conciertos se han convertido en
una especie de "comunion emocional" entre el publico y sus idolos que roza el
puro extasis. La idea es interesante, pero su desarrollo a traves de "flashes"
(capitulos muy breves, mas centrados en explicar - con poca fortuna - las sensaciones que
produce esa nueva forma de comunicacion a traves de la musica que las relaciones entre los
personajes) le da una estructura difusa, falta de unidad y con bastantes lagunas (quiza
uno sea algo romo, pero hay cosas que no me quedaron nada claras) que conforman un
ramillete de pensamientos dispersos (los del protagonista) mas que un relato solido digno
de tal nombre. Muy decepcionante, en definitiva.
La cosa no mejora demasiado con "En Carne Extraña", de
Gregory Benford . En esta ocasion se nos cuenta la experiencia de un humano que se ofrece
como voluntario para intentar la comunicacion con unas gigantescas criaturas
extraterrestes, llamadas "Dronghedas" (una especie de ballenas) mediante el
arriesgado metodo de introducirse por uno de sus enormes orificios corporales (no seamos
escatologicos; en ningun momento se nos dice que sean su equivalente a nuestro ano :-))) )
y establecer en el interior de los mismos una conexion con sus centros nerviosos (por
llamarles de alguna manera). Es obvio que Benford trata de convertir en
"maravillosa" una experiencia singular que supuestamente puede cambiar para
siempre la vida de un ser humano, pero el resultado no pasa de plomizo. La lenta
explicacion de como el protagonista desarrolla su intento de conexion y se pasea por el
interior del bicho carece de emocion o interes alguno, y alarga rutinariamente hasta las
43 paginas un relato que podria haberse despachado sin ningun problema en diez, hasta
llegar a un final absolutamente anodino que deja las cosas poco mas o menos como estaban
al principio. Para ese viaje no necesitabamos alforjas.
Lo que Benford no consigue lo logra sin embargo Suzette Haden Elgin,
firmante del tercer relato del libro, "Las Mecedoras", el primero con cierto
interes. En una onda muy cercana a la de Ray Bradbury, agridulce, romantica, humanista y
soñadora, la autora describe un severisimo juicio celebrado contra una mujer que ha
decidido contravenir las leyes de su pueblo (no intervenir nunca en las culturas
alienigenas) para intentar mejorar la pateticamente baja calidad de vida de un pueblo de
primitivos seres de otro planeta. Aunque la sorpresa final se ve venir, lo realmente
importante de la historia es el tono melancolico que la preside y la convierte en
conmovedora. No es para tirar cohetes, pero se trata de un relato agradable de interesante
lectura.
Bastante mas alla llegan los logros del siguiente relato: "Un
Chico llamado Detweiller", de Tom Reamy , autor desconocido para mi pero de cuyo
nombre tomare buena nota a partir de ahora. En un tono caracteristicamente policiaco (de
hecho solo en las diez paginas finales la historia revela su naturaleza fantastica), Reamy
desarrolla la investigacion de un detective privado tipicamente marlowiano que persigue a
un misterioso joven jorobado a cuyo alrededor se producen muertes sangrientas con
sorprendente frecuencia. En realidad no se trata de un trabajo original o innovador, pero
Reamy domina con sorprendente facilidad los mecanismos propios de la novela negra,
combinando humor con suspense de forma pasmosamente habil, y empleando con soltura de
veterano (no se si lo es) el estilo seco, ironico y cortante propio del genero (pese a una
traduccion que no parece precisamente lograda)
"Birdie Pawlowicz era una antigua fulana, gorda y desaliñada, que
tendria entre cuarenta y doscientos años. Era tuerta del ojo derecho y llevaba un parche
negro sobre el. Afirmaba que habia perdido el ojo en una pelea con una puta criolla por un
jugador de fortuna. Yo la creia. Dirigia el Hotel Brewster del mismo modo que Florence
Nightingale debia de dirigir ese apestoso hospital de guerra de Crimea. Sus huespedes eran
los fracasados que habitan en ese podrido sector del Bulevar, al este de la autopista de
Hollywood. Ella los manejaba, los maldecia, los queria y los cuidaba. Y ellos tambien la
querian. Una vez, hace un par de años, un joven cabrito negro penso que una mujer vieja,
gorda y vieja seria facil de atracar. La poli le encontro tres dias despues, a dos
manzanas de alli, debajo de un monton de basura, en una calleja en donde se habia
escondido. Tenia un brazo roto, dos costillas fracturadas, la nariz partida y le faltaban
algunos dientes. Habia muerto de hemorragia interna."
Todo ello hace que, aunque desde el punto de vista CF quiza
"Detweiller" no sea un relato especialmente remarcable (su conclusion no
es particularmente brillante, y de hecho es similar a la de uno de los mejores episodios
de "Expediente X", aunque hace 23 años, cuando el relato fue escrito, quiza
fuera bastante mas novedosa), desde el punto de vista policiaco si me lo parece, y revela
a un escritor indudablemente dotado para el genero. Una gran historia, en definitiva.
"La Centesima Paloma", de Jane Yolen es un breve entremes
(tan solo seis paginas), en clave de fantasia tradicional al estilo de los cuentos de
hadas (un cazador que ha de capturar cien palomas vivas para su rey encuentra
dificultades para hacerse con la ultima del lote, que posee cualidades magicas), y sirve
de interludio antes de la llegada del plato fuerte del libro:"El Hombre que no tenia
Idea", de Thomas M. Disch. (aunque la traduccion literal del titulo puede crear
ambigüedad; en realidad deberia traducirse como "El Hombre que no tenia
IDEAS").
Es a mi juicio la mejor historia del libro, desarrollada muy
inteligentemente para sumergir poco a poco al lector en un futuro insolito en el que
conversar (mas alla de las frases utilitarias tipo "hola", "¿cuanto
cuesta?", etc.) es un acto ilegal a no ser que se disponga de un permiso oficial para
ello; permiso que ha de obtenerse mediante un duro examen de conversacion (como si de
obtener un carnet de conducir se tratara, vaya). El protagonista, Barry Riordan, es un
pobre diablo al que le gustaria obtener su "carnet de conversador", pero que por
falta de practica carece de ideas originales; puede seguir las conversaciones iniciadas
por otros pero le cuesta mucho comenzar una el mismo. A traves de su periplo en pos del
ansiado permiso, Disch retrata con finisima ironia un mundo en el que la comunicacion oral
se ha convertido en un lujo que no esta al alcance de cualquiera, con agilidad e
imaginacion, logrando que las 50 paginas de su historia se pasen en un suspiro, y
conformando un buen broche final a una antologia tan irregular como suelen serlo la
mayoria y que, pese a todo, cuenta con dos relatos muy recomendables (los de Reamy y
Disch) y uno estimable (el de Elgin), que dejan el marcador interes / tedio en un
equilibrado fifty / fifty. Menos da una piedra... (en especial la escrita por Bryant
:-DD).
Acege