Bueno, me he leído la novela y... es una novela
interesante. No me atrevo a decir que sea buena (creo que le sobran pretensiones, le
sobran muchas pretensiones), pero no puedo negar que es una novela interesante.
Lo de las pretensiones es una manía mía: considero que una novela con
pretensiones sólo puede ser buena si el que la ha escrito tiene tal genio que sea capaz
de convertir tales intenciones en obra de arte; y aquí nos escapamos hasta el infinito (y
más allá). La literatura general (o mainstream para los anglófilos como yo mismo)
consigue ésto en muy contadas ocasiones, pero que muy contadas. El escritor pretensioso
no tiene termino medio, o es un patán, o es un genio. Y genios, desgraciadamente, hay
muy, muy pocos. Genios como Malcom Lowry o (por qué no) James Joyce, hay muy, muy pocos.
Hasta alguien como Thomas Mann termina haciendo aguas si las malditas pretensiones están
presentes en cada frase que escribe (bueno, es el único término medio que se me ha
ocurrido, ¿vale?)
Pero me estoy alejando un poco de la novela a comentar: "Informe
sobre probabilidad A" de Brian W. Aldiss. Al parecer escrita en 1962, pero no
publicada hasta 1968, hasta que "el mercado estuvo preparado para recibirla". La
novela tiene fama de utilizar técnicas de la anti-novela francesa (sobre todo de Beckett,
que aunque no era francés es el padre putativo del invento), del surrealismo (¿?) y de
un montón de cosas que sonaban a ultravanguardia en el momento en que fue concebida. Y
sí, es una novela vanguardista, y muy bien escrita, si señor; pero Aldiss dista mucho de
ser un genio de la literatura, un magnífico escritor de ciencia ficción (de los 10
mejores, seguro), pero no de la literatura. Una pena porque...
Lo que primero llama la atención de la novela es que adopta la
descripción detallista, agobiante, minimalista, como el ESTILO de la novela.
Efectivamente un 85% de la misma se recrea en descripciones extremadamente minuciosas de
un entorno extremadamente monótono, gris, cutre; y de unas formas de voyeurismo (hacia la
señora de la casa) extremadamente monótonas, grises, cutres. De "concreto" y
asbesto y de tejas naranjas, y de... Y muy repetitivas. Los personajes
"principales" de la novela G, S y C, son ex-empleados (Gardener, Secretary and
Chauffeur) del señor de una casa que nos es descrita (y muy detalladamente) desde todos
los ángulos posibles (y quizás alguno imposible) de observación. Expulsados por el
dueño de la casa por motivos que uno no puede sino imaginar sexuales, han optado por
seguir viviendo escondidos dentro de la propiedad: uno en un bungalow, otro en un viejo
edificio de ladrillos, el último en un garaje. Todos los recintos son muy parecidos:
polvorientos, con paredes, suelos, vigas y ventanas, dispuestas de forma y color muy
similar entre los distintos edificios; mucho polvo, charcos en los suelos, telarañas,
papel pintado que se cae a pedazos, cutrísimas posesiones personales (curiosamente
parecidas entre ellas), y todos tienen algún tipo de lectura (me figuro que simbólica,
pero hasta ahí no llego). Viven de la caridad del ama de llaves, y su único acceso a su
antigua vida es a través de ciertos instrumentos de observación (por orden: espejos,
telescopio y periscopio) con los cuales captan hasta el último detalle de que son
capaces. Todos los detalles, eso sí, están siempre distorsionados, por capas de cristal,
por la lluvia, por los movimientos de los que son observados...
Lo más significativo es lo que comparten: un cuadro que está en los
tres escondites: "El pastor contratado" (óleo, 1851) de W.H. Hunt, que me
figuro real (de NUESTRA realidad) por que aparece en la portada del libro (edición de
bolsillo de Minotauro); es el leit-motiv de la novela. Es un cuadro de muy clara
intención sexual. Significativo asimismo es la aparición de tres animales: un gato, una
paloma (a la que llaman X) y de serpientes, alguna de ellas ouroboros-style (¡toma más
simbolismo). Finalmente también parecen compartir una cafetería con mantelería a cuadro
roji-blancos, que está muy cerquita de la casa. Otro leitmotiv son neumáticos
deshinchados, pero, he de confesar, que a a estas alturas ya estoy completamente perdido.
Esta parte de la novela termina porque al final C, parece descubrir lo
que durante toda la novela se va avecinando: el más que probablemente cornudo Sr. Mary,
le arrea una paliza a la más que probablemente casquivana Sra. Mary. De los resultados de
dicha paliza, si ha existido, puesto que los personajes todo lo ven (tremendamente)
deformado, a través de espejos, cristales, humedad y lentes, nada sabemos. Y mucho menos
de tan extremada concentración de voyeurs en la susodicha finca (a la que por cierto no
le vendría nada mal una manita de pintura).
Creo que esto era lo que Aldiss quiso escribir, pero el hombre pensó:
"a ver quien cojones me compra esta novela, por que yo soy un artistazo, pero comer
tengo que comer, oigausté". Y le da el toque de ciencia ficción, a través de unas
trasgresiones interepisodiales de personajes (en itálica), personajes que de forma
piramidal (y probablemente sin fin, o al menos de forma circular) se observan unos a
otros, pensando todos y cada uno de ellos, que están observando un universo
paralelo; por lo que Aldiss plantea así como quién no quiere la cosa, la famosa máxima
dickiana "pero de qué va esto de la realidad".
Y así termina la novela: cortita, pero que podría haber sido mucho
más cortita, y experimental, pero sobre todo para el autor, que tenía que hacer su
ejercicio estilístico de turno.
Para la mayoría de los lectores un tostonazo, pero tiene su punto. Un
punto que medio le he cogido, y se que si la releo se lo cogeré del todo... pero no
durante esta década.
Thank you Mr. Aldiss, but relax, please, relax...
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Arrumacos
Erguaki aka Somelier
Publicado en es.rec.ficcion.misc y esp.rec.cf, por Erguaki el 8 de mayo de 2001