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El mensajero
A mi abuela, Zoila Garc�a de la Paz Am�rica Ana nacida en julio de 1902.
La noticia estaba en el tiempo, en la manera de recorrer el monte con sus artima�as. Las palmeras, a flor de piel, sacud�an el estampido con manos tan cansadas, como el p�ndulo sonando tras la puerta.
Del mensajero, la voz cruzando llanuras en un parpadear; la se�al, ser�a lanzada sobre los mares y en su destello, recoger�a tambi�n un poco de caminos desvastados por la extrema soledad.
�Qui�n dijo del anciano e hijas naciendo en tiempos grises y monumentales? El piano y su sordera de batallas redoblaba en el pecho cuando ella ven�a a la luz y cruzaba la verja mientras danzaba el reloj y el viejo �a hac�a girar por otra eternidad, con el flujo y reflujo de la marea.
Llegaba el recuerdo con el mensajero sacudiendo la sangre que habr�a de venir marchando tambi�n sobre los adoquines, ondeando su cabellera al viento.
Y como la noticia aguarda c�mo olvidar aquel instante, aquella fatuidad inconmovible que reposa tocando a la puerta, de vez en cuando, como una ilusi�n.
Natacha Perdomo Berm�dez |
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Milagro de las rosas
S�lo una vez me regalaste rosas: s�lo una vez, y fue por vano orgullo, pues temiste perder lo que era tuyo... �tuyo a pesar de tantas tristes cosas!
Yo las vi deslumbrantes, tan hermosas, que olvid� de repente tu desd�n, y la noche esfum�se en un vaiv�n al arrullo del canto de las rosas.
Rojas almas de flores ya marchitas en un viejo caj�n de favoritas remembranzas sagradas del Dolor:
hoy hall� vuestros p�talos ajados como rayos de sol resucitados al conjuro furtivo del amor.
Ivonne Mart�n |
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