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Au pan coupe
a Ra�l Parrado
La arista del tri�ngulo desconoce el secreto. Corta el pan y deja el cuchillo a un lado. El mantel a cuadros rojos y blancos cubre la mesa del rinc�n tras la puerta, los vasos boca abajo, todo limpio y humilde, pero con una cierta gracia rozando el encanto. Es una �poca enloquecida, en que se habla atropelladamente quiz�s para sustituir con palabras la ausencia de nada relevante. Pero esa nada es un todo. Tal vez es que nada es significativo. Corta otro trozo de pan, y sigue la vida.
(Madrid, 10 de marzo de 2002)
David Lago |
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PATRIA
�D�nde fue que te vi por �ltima vez? En los anillos de agua del lago ajeno, o sobre el pecho de un transe�nte desnuda y so�ando libertades...
Te vi, creo, en los ojos de mis nietos sin besar; en la calle donde escrib� el primer verso, en el libro viejo y desgarrado de la Edad que sobrevivi� el avi�n y los inviernos.
Te traigo a cuestas, como una cruz, como una l�grima de tierra como un beso. A cuestas, como un fardo inefable entra�ablemente tierno; Y est�s hecha de pedazos de papel, cartas, im�genes Est�s hecha de tiempo.
Cien a�os hace que naciste tibia �nica guerrera amante Suave firme loca sabia dulce eterna m�a Y no recuerdo Si te vi la �ltima vez en mi nostalgia En mi esperanza o en mi patio.
Marzo, 2002
Sabina Texido |
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Un poema a no s� qui�n
Prisi�n de Isla de Pinos- 1965 Me vas doliendo en el costado como la miel que se empoza palmo a palmo para endulzar las tardes empedradas... Me vienes doliendo en las hojuelas como el sudor que taladra poro o poro para acallar las risas asustadas... Me subes doliendo en madrugada como el llanto que escarba rizo a rizo en busca de un rosal en primavera... Me bajas doliendo hasta la espalda como la lluvia que atrevida paso a paso persiste en sus andares encorvados... Me entras doliendo por la calle de enfrente como el mendigo que revuelve lata a lata para probar su bocado fermentado... Me sales doliendo por la vieja portezuela como el peque�o miserable que beso a beso se subi� en el campanario y le rezo a la libertad. Me regresas doliendo en la pupila como el ruin intento del que hueso a hueso quiere latir en los pu�os de su pueblo... Me vives doliendo en la entrepierna como el amanecer de aquel resucitado que golpe a golpe le grit� con vehemencia a la vida "Aqu� estoy con un pu�ado de sal y otro de tierra voy andando..."
Alberto Muller |
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