| El ingreso de la Escuela Kyudokan a nuetro pa�s tiene mucho de anecdotico, al margen de que yo crea que nada pasa porque si. Lo cierto es que circunstancialmente, yo, por diferencias con la conducci�n en la cual nos encontrabamos (Shorin Ryu Kenshinkan) y por esta desaparecer al perderse la representaci�n que se ten�a hasta el momento, me deja a m� y a mis alumnos sin Escuela y por consiguiente sin Maestro, esto era una enorme responsabilidad. Por todo esto, decido en Octubre de 1988, viajar a Buenos Aires - Argentina, a entrevistarme con el Maestro Oscar Higa. De ante mano sab�a lo dif�cil que el era y que no aceptaba f�cilmente a alumnos de otras Escuelas, pero t�mbien sab�a que era el estilo y Escuela que quer�a para mi y mis alumnos. Luego de conversar con el y presentarle todos los documentos que yo ten�a, (a los cuales no les d�o mayot trascendencia, dicho sea de paso) proced�o a solicitarme que le mostrase lo que sab�a hasta el momento. Luego de horas de pr�ctica, me dijo que el sistema Kyudokan era dif�cil y que por consiguiente ten�a que viajar constantemente para corregir un sin fin de detalles. Viaj� entre doce y quince veces al a�o y a veces m�s, pero vali� la pena. Recuerdo en una oprtunidad, el Sensei di� una clase en la tarde, y esa misma noche yo volv�a a Montevideo, al fin de la misma se hizo un Kata que yo no conoc�a (Chinti), pero deb�a de practicarlo culquier cintur�n negro. Lo hicimos no m�s de tres veces, yo viajaba en BuqueBus (ferri que hace el cruce por el Rio de la Plata entre Buenos Aires y montevide) era pleno invierno, y yo, para no olvidarme, ven�a pr�cticandolo en la cubierta del barco, para poder ense�arlo en la primer clase que tuviera. Bueno, como eso, otras cosas me pasaron, fu� muy dif�cil adaptar el movimiento circular de la cdera a cada t�cnica que se ejecutaba, y a su ves lo ten�a que hacer de la mejor manera posible y entendiendolo porque luego deb�a ense�ar y corregir. Pasaron muchos meses hasta que Sensei me concedi� la representaci�n para Uruguay y m�s a�n para que me reconciera la categor�a. Pero en fin, todo fu� saliendo y Kyudokan se fu� instalando paulatinamente el el ambiente del Karate nacional. Todos los alumnos que fueron pasando a lo largo del tiempo, fueron aportando su granito de arena. todos los que se fueron le fueron dando la dureza necesaria para no morir, todos los que se quedaron mantuvieron viva su scencia y todos los que volvieron y seguro volveran, uniran el ayer cn el hoy. Kyudokan es un escuela que se impuso por su personalidad, Kyudokan no existe porque yola hubiera implantado. Kyudokan es cada uno de sus pr�cticantes. Kyudokan en Uruguay tiene un breve historia pero no por breve menos rica, por el contrario, est� llena de aquellas cosas que dan vida, que llenan los espacios vacios, que marcan a las personas, que conviven con ellas y se comprometen con sus actuaciones. Me siento muy orgulloso de haber contribuido con un poquito en mstrar un Karate tradicional, ni peor ni mejor que nig�n otro, simplemente distinto, por su tradici�n y por su histroia. Por sus Maestros y a su vez por los que los predecedieron. Se puede decir que es una de las pocas escuelas en nuestro pa�s que ha podido llevar a alumnos a la cuna del Karate (Okinawa) y demostrar que lo que aprendian en Uruguay era lo mismo que se hacia ah� en donde hab�a nacido el Karate, que importante que es eso. Ojala que esas experiencias se acreciente en las nuevas generaciones y que los viejos alumnos las mantenan vivas por simpre. Desde esta p�gina, exhorto a mis alumnos de todos los tiempos, a que contribuyan a esta p�gina con su experiencia, con alguna an�cdota. Tal vez el que no esta dentro de la escuela no entienda esto, pero los que han pasado alguna vez por nuestros Dojos, seguro que le dar�n el valor merecido. Con Kyudokan aprend� muchisimas cosas, pero una que se ha quedado fija en m�, es que nunca se deja de ser un Karateca, aunque no se este pr�cticando en el momento, simpre se puede retomar el camino, porque Kyudokan es: "El camino del estudio que no tiene fin" |