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! ! !  HOLA ! ! !
Un poema de verdadera amistad A ti, niña, la voz del sentimiento, la palabra dulcisima y serena... que me has hecho, al arrullo de tu acento, olvidar este eterno sufrimiento Al que dios o la muerte me condena. A ti... la blanca estrella a la que debo la luz de un rayo de ilusión y calma, yo que hace tanto tiempo que no llevo Más que luto y tinieblas en el alma... A ti... la que te llamas mensajera de un porvenir de ensueños y de gloria que mi espíritu muerto ya no espera..., la dulce golondrina, la que me hablas de una mañana y de una primavera, en medio de estas brumas invernales, y en medio de estos ásperos breñales Que ya no brotan ni una flor siquiera. ¡Gracias!... Si tú no sabes ni adivinas la suprema ventura que se siente cuando la corona de la frente Viene alguien a quitarnos las espinas; si ignoras lo que vale, una frase de amor y de consuelo para aquel que suspira sin un cielo Que guarde él <<¡ay!>> que de su pecho sale... Yo no; que acostumbrado a llorar mis dolores siempre solo y en el fondo de mi alma retirado, yo, niña, he comprendido que no hay queja como la queja que respuesta que no halla, que no hay pesar como me pesar oculto, que no hay dolor como el dolor que calla, y que triste llorar, agobia menos la calcinante lagrima que rueda por mi mejilla, cuando una mano cariñosa enjuga la que temblando en las pestañas queda ¡Sí, niña! Desde ahora ya al sufrimiento no seré cobarde ni me hará estremecer aterradora la llegada tristisima de esa hora Que empieza en las tinieblas de la tarde; te tengo a ti... , la que a mi lado vienes cuando el consuelo de tu voz reclamo... La que me da sus brazos y su abrigo, la que sufre conmigo si yo sufro, la que, al verme llorar, llora conmigo... ¡Gracias! Y sí algún día, cuando tú pecho al desengaño abras, llegas a padecer esta agonía y esta negra y letal melancolía Que tanto han endulzado tus palabras; si alguna vez te miras en el mundo sola y abandonada a tu congoja, sin encontrar en tu dolor profundo Quien tus calladas lagrimas recoja; llámame entonces... y a tu blando lecho, mientras tú dormitas y descansas yo iré a velar tranquilo y satisfecho, y a encender en el fondo de tu pecho la estrella de las dulces esperanzas; llámame... , y a tu redor sombrío, yo iré a llevarte en el consuelo mío los besos y el cariño... que solamente te puedo dar..... Como tu AMIGO
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