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Un año con Schopenhauer
Irvin D. Yalom
Emecé, 2004
El psiquiatra Julius Hertzfeld, a sus 65 años de edad, se entera
de que tiene una enfermedad terminal, por lo que sólo le queda
un año de buena salud. Julius, viudo y con la profesión
como único sentido en su vida, decide ponerse en contacto con
antiguos pacientes para ver si ha podido dejar alguna huella duradera
en ellos. Habla entonces con su peor fracaso, Philip Slater, un hombre
frío y antipático con problemas sexuales compulsivos. Se
entera de que Philip no sólo logró deshacerse de su
problema por sí mismo, sino que también está por
convertirse en terapeuta. Según dice, todo se debe a la ayuda de
una de las mentes más originales y pesimistas de todos los
tiempos, Arthur Schopenhauer. Julius no lo puede creer, y se pregunta
si es posible que exista alguien más incapaz para dar terapia
que Philip. Como sea, tras hablar un poco, ambos llegan a un trato:
Julius supervisará a Philip con el fin de que éste pueda
obtener su título, y a cambio Philip se unirá al grupo de
terapia que Julius coordina. El resultado es por demás
inesperado.
Como se puede ver, el esquema de esta última
novela de Yalom es el mismo que el de toda su obra de ficción:
una novela psicológica y pedagógica, con recursos que
obedecen a esas funciones ante todo. No van a encontrar aquí a
un libro con grandes elaboraciones estilísticas ni con una
creatividad desbordante: su función principal es
didáctica y reflexiva. Pero, como siempre, Yalom muestra una
gran genio para esto. Su conocimiento de la mente humana es
increíble, y más aún su capacidad para trasmitir
la experiencia terapéutica. Ésta es una novela acerca de
la terapia de grupo (la especialidad de Yalom, sobre la que ha escrito
un libro de texto esencial, Teoría
y práctica de la terapia de grupo), la cual refleja de
una manera sorprendentemente vívida y convincente. Trata la
“humanización” de Philip paso por paso, al igual que la apertura
emocional de los otros miembros del grupo de terapia, sin olvidar, por
supuesto, las marcas que esto deja en el psiquiatra. La novela entera
se encuentra llena de reflexión y humanismo, en una prosa
sencilla y amable, que lo cautiva a uno y no lo suelta en ningún
momento.
Su recurso principal es, por supuesto, el
diálogo, y ya quisieran muchos escritores tener su capacidad
para manejarlo con esa efectividad. Es un diálogo natural,
honesto y humano, de lo más cautivador. Entre capítulo y
capítulo mezcla episodios de la vida de Schopenhauer, que nos
platica cómodamente, dándonos sus opiniones e
interpretaciones. La trama muestra algunos sucesos un tanto
inverosímiles, que no obstante son indispensables para la
trasmisión del mensaje, que al final es lo que realmente cuenta.
Se trata, como todas las novelas de Yalom, de un
libro pensado tanto para estudiantes de la disciplina como para el
público general. Y, ciertamente, es sumamente recomendable,
sobre todo para aquéllos que dudan o no creen en la
psicoterapia. Uno tiene que ser una persona realmente hermética
para que este libro no ocasione siquiera un poco de
autorreflexión. Es, sin lugar a dudas, de lo mejor que puede
haber en su género.
04/2005