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Que se levanten los muertos
Fred Vargas
Siruela, 2005
Que se levanten los muertos es
la primer novela en que Fred Vargas (pseudónimo de
Frédérique Audouin-Rouzeau) introdujo a “los Tres
Evangelistas”, algunos de sus personajes más notables. Ellos son
Marc, “san Marcos”, experto en la Edad Media; Mathias, “San Mateo”,
prehistoriador; y Lucien, “San Lucas”, estudioso de la Primera Guerra
Mundial. Como cuarto complemento aparece Vandoosler, tío de Marc
y expolicía corrupto. Son cuatro hombres “con el agua al cuello”
que se mudan a un viejo y destartalado caserón en un barrio del
centro de París. Allí conocen a la vecina del frente,
Sophia Simeónidis, cantante retirada que en su tiempo fue muy
reconocida. Sophia tiene un problema, y pide a sus nuevos amigos que le
ayuden: en su jardín apareció un haya de la noche a la
mañana, sin que se sepa quién la plantó. Ella teme
que sea una especie de mensaje de muerte y, eventualmente, al poco
tiempo la cantante desaparece sin dejar rastro. Vandoosler y sus
evangelistas tratan de resolver el misterio al lado de la
policía.
En esta novela, Fred Vargas logra que una historia que comienza de una
manera extraña y un tanto absurda, se desarrolle con una
absoluta verosimilitud. Y es que uno de sus méritos es el
combinar de manera efectiva un simbolismo tanto oculto como
explícito con situaciones concretas y ordinarias. Toda la obra
se desenvuelve en un ambiente sumamente cotidiano y el enfoque
más que nada está en las vidas de los personajes. Cada
uno de ellos nos es mostrado de forma genial y muy psicológica;
logra que nos involucremos mucho con ellos. Aunque no es un libro largo
(250 páginas), la historia avanza a paso delicado, y el misterio
se desdobla con muchos twists
y sorpresas, que no obstante en ningún momento se salen de lo
creíble y lo verosímil. El construir una estructura
así requiere de un arte muy preciso, y Fred Vargas lo domina
como pocos.
Después de leer Que se
levanten los muertos, siento una necesidad mayor de poner mis
garras sobre cualquier otra cosa que esta escritora francesa haya
escrito. Dicen que la literatura policiaca es un género
estancado y sin posibilidad de progreso, pero de cualquier manera,
mientras haya lectores con misterios que resolver, siempre
estará ahí para ellos. Y ésta es toda una joya
para los amantes del género.
07/2007