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Nick Cave & The Bad SeedsB-Sides & Rarities
Mute, 2005


B-Sides & Rarities apenas deja unas cuantas cosas sueltas para los coleccionistas de Nick Cave. Aquí hay 57 tracks entre b-sides, covers, rarezas y material desconocido de Nick. Es un ofrecimiento vasto y muy agradable, que recorre toda su carrera.
   
Todo aquí prácticamente es acústico, pero aparece como un estante de dulces de todo tipo. Entre los covers destacan “Helpless” de Neil Young y “Tower of Song” de Leonard Cohen. No es necesario decir lo escalofriante que es la ejecución de Nick en ambas canciones, incluso tratándose del rock ‘n roll directo de Cohen. Son verdaderas perlas. Entre las cosas más inconseguibles anteriormente están “Scum” y “Rye Whiskey”, que aparecían en flexidics que sólo se vendían en ciertos conciertos. “Rye Whiskey” es particularmente divertida como canción para beber. Igualmente, las otras rendiciones que Nick hace de canciones tradicionales, como “Knoxville Girl”, “The Willow Garden” o “King Kong Kitchee Kitchee Ki-Mi-O”, son en realidad lo que uno esperaría. Es imposible aburrirse con ellas.
   
Entre otras joyas están “(I’ll Love You) Till the End of the World”, una balada sentimental con algunos de los mejores coros y arreglos de cuerda que se le han oído; “There’s No Night Out in Jail”, un muy loco y animado cover de country australiano; y “Time Jesum Transeuntum et Non Riverentum”, donde Nick hace equipo con The Dirty Three. Por supuesto que no faltan los excelentes b-sides sentimentales de las sesiones de The Boatman’s Call y No More Shall We Part. También entre otras curiosidades están una versión de “Where the Wild Roses Grow”, donde la ronca voz de sapo de Blixa Bargeld sustituye a la de Kylie Minogue (!); y las previamente inéditas “Sheep May Safely Graze” y “Opium Tea”. Tampoco pueden dejar de escuchar el intensísimo canto de Nick en la versión dividida de “O’Malley’s Bar”.
   
Sin embargo no podían faltar canciones inconsecuentes, como las versiones acústicas de los clásicos “Deanna”, “The Mercy Seat” y “City of Refuge”, que francamente no tienen mucho de especial. Sorprendentemente, los b-sides de las sesiones del desastroso Nocturama suenan mejor que cualquier cosa que haya sido incluida en ese álbum. Aun así, casi todas ellos palidecen en comparación a muchas otras canciones.
   
Claro está que a pesar del enorme repertorio que hay en estos discos, uno no puede dejar de lamentarse que no se hayan incluido otros excelentes tracks (en lo personal me habría gustado ver también a “Let It Be” o a las versiones de “West Country Girl” y “Sad Waters” que tocó en The Secret Life of the Love Song), pero eso ya sería ponerse demasiado exigente. Esta compilación es sumamente satisfactoria, y dudo que haya algún fan de Nick Cave que quiera dejarla pasar.


06/2005





Nick Cave & The Bad SeedsAbattoir Blues / The Lyre of Orpheus
Mute, 2004


Nocturama, el disco anterior de Nick Cave, nos dejó a muchos fans rascándonos las cabezas. Yo le eché la culpa a su esposa: sucede que finalmente se casa y tiene el peor tropiezo en su carrera, con un álbum de una mediocridad totalmente inesperada y una euforia optimista que sencillamente no encaja con él. Peor aún, Blixa Bargeld deja a los Bad Seeds poco después. Los augurios para sus próximas grabaciones eran desastrozos. Sí, y todo por culpa de su mujer.
   
Pues no fue así. Este nuevo álbum doble, Abattoir Blues/The Lyre of Orpheus, es un regreso al viejo Cave en su mejor forma. Ya no puedo quejarme, esto es plenamente disfrutable. En serio.
   
Abattoir Blues es rock & roll puro y directo. Hacía tiempo que no se le oían cosas así a Nick. Excelente esqueleto de percusiones. Mick Harvey hace una gran cobertura en las guitarras, como siempre. Y si temieron al escuchar sobre la incorporación del coro de mujeres de iglesia, se equivocaron. Eso forma uno de los elementos claves del disco, es el complemento perfecto al estilo ambivalente que Nick utiliza aquí.
   
Comienza con la curiosa “Get Ready for Love”, acelerada y entusiasta, mostrando su usual ironía cristiana, pero ahora en un papel más confuso, puesto que Nick parece afirmar que busca la naturaleza divina. Creo que eso ya todos lo sabíamos, pero ahora lo hace de una manera un tanto más positiva. Estos sentimientos contradictorios están también muy presentes en canciones como “Cannibal’s Hymn”, “Messiah Ward”, “Let the Bells Ring” o “Nature Boy”. Como si Cave hubiera encontrado cierta esperanza dentro de su oscura y apocalíptica visión del mundo. Si necesitan cosas un poco más puras, está también la casi optimista “There She Goes, My Beautiful World” y la supremamente trágica “Fable of the Brown Ape”. Todas ellas a través de tamborazos cacofónicos, acordes acelerados, melodías finas y hasta una que otra nota post-punk.
   
The Lyre of Orpheus es una historia muy distinta. Es un álbum tranquilo, más afín con los últimos discos que ha sacado. Gran morbo y humor negro en la canción título, donde usa descripciones grotescas y no le da mucha esperanza al mensaje artístico. Es mi favorita en este disco. La música es algo teatral de principio a fin y la estructura no tiene una cohesión perfecta, pero no por eso deja de ser un buen álbum. Está lleno de melodías pegajosas, elegantes y sentimentales, como es la costumbre. Medio perturbador a veces, como en el caso de “Easy Money”, donde describe la prostitución por necesidad; y en “O Children”, balada de asesinato con la que termina el disco.
   
En resumen, el genio de Nick Cave sigue muy vivo, y él permanece como uno de los músicos populares más prolíficos de la actualidad. No duden al tomar este disco del estante en la tienda. Los complacerá.


12/2004




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