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Más allá de este mundo
Ioan P. Couliano
Paidós, 1993

Ioan Couliano (o Culianu) fue un muy respetado historiador de las religiones, el protegido y heredero del gran Mircea Eliade. El mismo Eliade decía que él llegaría a ser el mejor historiador de las religiones de su tiempo, y quizás lo habría logrado de no haber sido asesinado en 1991, mientras estaba en un baño de la Universidad de Chicago. El crimen nunca fue resuelto, aunque se sospecha que pudo ser un homicidio político*. En su corta carrera sólo alcanzó a publicar dos libros, Eros y magia en el Renacimiento y Más allá de este mundo. En Más allá de este mundo, publicado sólo meses antes de su muerte, hizo un recuento panorámico de los llamados viajes ultramundanos, registrados en todo tipo de religiones a lo largo de la historia del hombre. Aquí resume experiencias extáticas y chamanísticas, visiones místicas y literatura mítica que va desde el poema épico de Gilgamesh hasta la Divina Comedia de Dante. Ésta posiblemente sea la mejor recopilación que ha sido hecha sobre el tema.

No se trata, por cierto, de una compilación larga o exhaustiva, pero expone algunos de los registros más interesantes y significativos que hay, pasando por la antigua religión mesopotámica, la egipcia, la griega, el taoísmo, el budismo, el islam, el judaísmo, el gnosticismo, el cristianismo y las doctrinas de algunos herejes místicos renacentistas como Marsilio Ficino. Couliano principalmente es un expositor que reúne y sintetiza trabajos ya hechos -cosa que hace con una erudición casi enciclopédica- y sólo da cuenta de algunas de sus investigaciones acerca de gnósticos y renacentistas.

Sin embargo, en el primer capítulo, titulado “Material del historiador de la cuarta dimensión” propone una hipótesis de lo más interesante. Valiéndose de herramientas como el pensamiento complejo, plantea la posibilidad de que estos viajes ultramundanos y espirituales en realidad sean visitas de la mente humana a otras dimensiones o planos. No es ciencia ficción; se trata de una hipótesis plausible y apoyada por teorías físicas y matemáticas. Se centra en la cuarta dimensión, que sería un plano donde tiempo y espacio se doblan de múltiples maneras y la perspectiva sensorial sería algo similar a lo que experimenta un chamán durante uno de sus viajes fuera-del-cuerpo. (Como pueden ver, sus teorías tienen poco que ver con las de su maestro, Eliade).

La clave de todo esto, dice Couliano, se encontraría en la mente humana. Quizás si el hombre, como un yogui, lograra deshacerse de las convenciones perceptivas de este mundo, podría transladarse a alguno de los otros planos, que podrían ser 11 ó 12 (los suficientes para explicar los fenómenos de este mundo, aunque matemáticamente el número es indefinido).

No obstante, su hipótesis tiene una falla mayor: prácticamente es imposible comprobarla. Sus premisas están llenas de hoyos. Al momento del explicar el fenómeno mental, se aparta de las teorías psicológicas argumentando una supuesta “vaguedad” en ellas, ya que no son capaces de definir exactamente qué es la mente ni cuál es el espacio o tiempo que ocupa. Él prefiere inclinarse hacia una “teoría cognitiva” que, sin embargo, es también muy incapaz de solucionar esas interrogantes. Por ejemplo, él descarta las teorías del inconsciente colectivo como ambiguas, pero en cambio propone una idea bastante cruda y rudimentaria de lo que sería un arquetipo del inconsciente colectivo: una “pauta de pensamiento” que explicaría la coincidencia de mitos y fenómenos místicos en todas las culturas. Es una enorme contradicción que en realidad involuciona los descubrimientos de la psicología profunda. La verdad es que parece proyectarse: las acusaciones de vaguedad que hace contra la psicología se aplican más a sus propias teorías. Después de todo, la psicología profunda tiene un vasto y exhaustivo fundamento empírico, mientras las teorías de Couliano son meras especulaciones.

De cualquier manera, esto no hace que sus hipótesis sean falsas o menos interesantes. Siguen siendo plausibles, aunque sea desde la especulación. Estas ideas son apenas embriónicas, llenas de errores (a su tratamiento se le podría llamar “posmoderno” incluso), y han permanecido así hasta nuestros días. Pero ciertamente vale la pena indagar más en esta área. Y para cualquier persona interesada en el tema, Más allá de este mundo es un libro fundamental.


*El periodista Ted Anton hizo una formidable investigación al respecto en El caso del profesor Culianu (Siruela, 2000).


03/2007


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