Atrás

Deadlock – Wolves
Lifeforce, 2007
No sé qué sea más anatematizado en el metal
actualmente: el death melódico, el metal sinfónico, o el
constante uso de sintetizadores, especialmente si tienen tintes
góticos. En cualquiera de los casos, la repulsión por
parte de la mayoría de los fans de metal es casi inmediata. No
sorprende entonces que Wolves,
de Deadlock, haya estado recibiendo críticas desastrozas, y en
algunos casos hasta llenas de odio.
Es por eso que sentí la obligación de defender al grupo.
Oigan, a mí tampoco me agrada mucho que las bandas de death
metal melódico broten como mosquitos, pero, saben qué,
Deadlock merece tener una consideración especial. Ciertamente
agarran un montón de elementos cliché, pero si hay que
reconocerles algo es que saben cómo interpretarlos y que la
manera en que los integran es bastante única. La música
es tocada impecablemente y con gran técnica, pero lo que
más resalta es la energía que le imprimen.
Definitivamente es un sonido inspirado.
Además, me gusta mucho la forma en que esta banda puede sacarme
de balance a veces. Por ejemplo, la primera canción comienza con
un fuerte gruñido que grita “COME
ON MOTHERFUCKERS!”, pero poco después se escucha a una
mujer cantando en un descarado y fresa tono pop las líneas "but we shall all bleed together eternally
/ for this is the hell we all created". Me sorprende que nadie
resalte el genial contraste que hay aquí.
Por cierto que encuentro un poco arbitrario la comparación con Lacuna Coil que muchos hacen. Los
vocales femeninos en Wolves
no tienen nada que ver con los de Cristina Scabbia. Pero abundan, y lo
mismo combinan la falsa sinfonía de sintetizador y las tonadas
góticas ya mencionadas. Pero les sale bien.
Suena extraño a veces, pero eso es lo que más me gusta de
este álbum. El eclecticismo es cínico, pero la
música es enérgica e intensa. Si pueden hacer un lado el
disgusto con estos géneros ya explotados hasta el cansancio y
fijarse más en la música en sí que en su etiqueta,
pudiera ser que lleguen a disfrutar de Wolves. Dénle una
oportunidad.
08/2007