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El
Tao de la psicología
Jean Shinoda Bolen
Kairós, 2005
A Jean Shinoda Bolen
se le conoce más que nada por su bestseller Las diosas de cada mujer. En ese
libro, esta psiquiatra junguiana hizo una extensa y útil
exposición de los arquetipos que más predominio tienen
sobre las mujeres, y su éxito fue tal que posteriormente
publicó Los dioses de cada
hombre y Las diosas de la
mujer madura, también muy bien recibidos por los
lectores. Por su presentación dan la impresión de ser una
especie de libros new age de
autodescubrimiento o superación personal, pero quien los lee se
queda bastante sorprendido por su erudición, sencillez y lo poco
convencionales que son en realidad. Son de esos libros valiosos que han
sabido vender bajo una cierta apariencia de charlatanería (una
especialidad de la editorial Kairós, por cierto).
El Tao de la psicología
fue el primer libro de Bolen, publicado en 1979. Es una obra bastante
corta (no llega a las 150 páginas), pero trata uno de los temas
más controvertidos de la teoría junguiana: la
sincronicidad. Por sincronicidad se entiende el principio detrás
de las “coincidencias significativas”, es decir, hechos que ocurren en
la realidad exterior y coinciden con la realidad interior de la
persona. A todos nos ha sucedido: tenemos un serio problema y de
repente, sin buscarla, encontramos la solución de manera
inesperada en un libro, en una persona; o bien estamos pensando en
alguien cuando repentinamente nos topamos con éste; o sucede que
de pronto sentimos una extraña ansiedad y luego nos enteramos de
que algo malo le ha sucedido a un ser querido, o que ha ocurrido alguna
situación perjudicial para nosotros; o bien soñamos algo
que realmente ocurre. Tiempo y espacio aquí no forman barrera
alguna, y el principio de relación causa-efecto se encuentra por
completo ausente. A este tipo de cosas C.G. Jung las denominó
eventos sincronísticos, y con el fin de estudiarlos con mayor
rigor llevó a cabo un experimento astrológico que
otorgó resultados sorprendentes. Todo esto lo expuso en su
ensayo “La sincronicidad como un principio de conexión acausal”,
incluido en su libro La
interpretación de la naturaleza y la psique (Paidós,
1983).
Sin
duda se escucha descabellado, pero se trata de situaciones reales
que sólo necesitan una poca apertura mental para ser
comprendidas. En El Tao de la
psicología, Jean Shinoda Bolen las aborda desde una
perspectiva práctica, en un lenguaje sencillo y ameno,
invitándonos a estar alertas ante estas coincidencias
significativas, que mucho tienen que decirnos acerca de nosotros mismos
y de las diversas situaciones por las que atravesamos. No se trata de
un libro meramente teórico, como el ensayo de Jung o el
excelente Sobre adivinación y
sincronicidad, de Marie-Louise von Franz; por cierto que explica
la teoría de la sincronicidad con detalle, pero el
propósito del libro es ayudar a que la gente preste
atención a estos acontecimientos que, según parece,
ocurren diariamente en la vida de cada uno de nosotros, pero que
solemos pasar por alto, de la misma manera que no recordamos la
mayoría de los varios sueños que tenemos cada noche.
Bolen
vincula la idea de la sincronicidad con la filosofía
oriental del Tao, y a la vez ésta con el pensamiento junguiano
que busca la integración de la psique a través de sus
propios símbolos. También relaciona la sincronicidad con
los llamados fenómenos parapsicológicos y explica el uso
de antiguos métodos intuitivos de adivinación como el I Ching, haciendo énfasis en
la importancia que estos podrían tener para revelarnos nuestros
propios aspectos inconscientes.
Sin
duda la idea de la sincronicidad es un reto para las mentes
racionales y escépticas, pero nada más racional que
aceptar que la razón no lo es todo y que es incapaz de
explicarlo todo, especialmente lo relacionado a nuestra
psicología profunda. Cualquiera que sea el caso, este
pequeño libro es sumamente recomendable para toda persona
interesada en estas ideas. Y por qué no, valdría la pena
que los escépticos al menos le dieran un corto vistazo y
trataran de comprobar esto en la práctica. La sincronicidad
realmente es capaz de cambiar vidas.
03/2007