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Blonde Redhead23
4AD, 2007


Debo confesar que tengo un cierto problema con la música indie. Aunque amo la experimentación en la música y encuentro interesantes a muchos de estos grupos, difícilmente me vuelvo adicto al sonido de alguno de ellos. No sé exactamente a qué se deba esto. Es algo muy particular y extremadamente subjetivo en mí, pero debo advertir al lector: no encajo en los tipos comunes de oyentes de indie. Me sucede a menudo que me encuentro a un fan de tal o cual grupo que me agrada, y me dice “Ah, si te gusta esto, entonces también te va a gustar esto otro”, pero normalmente se equivoca. Soy muy selectivo con los grupos indie que escucho, y mis criterios no entran en el esquema de muchos. Soy un simple fan ocasional.
   
Dicho esto, Blonde Redhead es uno de esos pocos grupos indie que me han llamado la atención. Tienen atractivo comercial y no son particularmente experimentales, ni siquiera muy originales. Lo que han mostrado ya se ha oído antes –y argumentablemente mejor hecho- en Sonic Youth. Pero, con todo, saben hacer lo suyo muy bien. Su música es melancólica y agridulce, muy fina y detallada. A veces muy capeada de arreglos electrónicos, a veces muy minimalista. Siempre con ambientes hermosos y vocales angelicales. La estructura de las canciones y las melodías son muy básicas y simples, pero lo que hace efectiva a la música de Blonde Redhead principalmente es el detalle y la atmósfera.
   
23 es un supuesto intento del grupo de ir por algo más espontáneo y simple. Esto es verdad sólo hasta cierto punto. En general el sonido se escucha más relajado y natural que en, digamos, Misery Is a Butterfly. No van a encontrar nada muy melodramático aquí. Pero en materia de complejidad no noté muchos cambios. Esto es distintivamente Blonde Redhead, con su precisión y meticulosidad de siempre.
   
Normalmente me toma un par de escuchadas adentrarme en este grupo. Quizás sea el ritmo monótono de sus canciones, quizás sea que requiero de una cierta intensidad para que un álbum me enganche. No lo sé, pero en algún punto de sus discos mi mente se va por otros rumbos. Con 23 me ocurre lo mismo. Puedo disfrutar mucho del excelente ritmo, atmósfera y líneas pegajosas de “23”, que abre el disco; y qué decir de los vocales y arreglos de “The Dress”, mi favorita del disco; pero luego poco a poco mi atención decae hasta casi llegar a olvidarme de lo que estoy oyendo. Sin embargo, cuando me obligo a escuchar, no puedo hacer otra cosa que respetar al grupo por el manejo general de su música. Personalmente, es raro cuando puedo escuchar un disco completo de Blonde Redhead, pero sé que si te gusta esta banda, 23 no deberá decepcionarte en manera alguna.


07/2007

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