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BjörkVolta
Atlantic, 2007

En 2004, Björk nos sorprendió a todos con un disco muy experimental, pero a la vez muy básico, Medúlla. Este álbum recibió merecidas alabanzas y pasó a ser uno de los mejores en el repertorio de la cantante. Luego, tras continuar explorando estos sonidos en Drawing Restraint 9, Björk anunció que sacaría un disco más pop y accesible. Éste es Volta, una grabación donde intenta crear un balance entre los exitosos álbumes de pop que sacó durante los 90 y su material más experimental de esta década.
   
Al menos eso parece ser lo que quiso hacer aquí. Volta es un álbum difícil de describir. Los sonidos son complejos y variados. Adicionalmente, aquí participó toda una lista de invitados especiales: Anthony Hegarty (de Anthony & the Johnsons), el famoso baterista Chris Corsano, Brian Chippendale (baterista de Lightning Bolt), Konono No. 1, una orquesta islandesa de 10 personas y músicos que tocaron instrumentos raros como el kora y la pipa china. No sé si esto resultó para bien o para mal. El álbum tiene sus momentos (el dueto que Björk hace con Hegarty en “The Dull Flame of Desire” es muy bueno), pero la mayor parte del tiempo la música se escucha forzada y sobresaturada. Muchas de estas participaciones especiales se pierden y pasan desapercibidas.
   
Volta parece tener el mismo problema que tuvo Vespertine: a veces Björk se enfoca más en la experimentación que en la composición en sí. Pero si bien Vespertine sonó definido y elegante, Volta es más desordenado. Incluso los arreglos vocales que tan bien compuso en el disco pasado se escuchan un tanto fuera de lugar aquí. Y esto no sólo sucede con su voz: por ejemplo, en tracks como “Hope” o “I See Who You Are” la instrumentación oriental es totalmente desperdiciada en una cacofonía sin sentido.
   
A pesar de todo, el álbum tiene algunos puntos altos. “Earth Intruders” es uno de los tracks más equilibrados del disco, donde Björk consiguió todo lo que se propuso: es pegajosa, accesible y a la vez interesante, con una estructura perfecta. Sin embargo, pienso que lo mejor del disco está en “Declare Independence”, un track industrial hecho con una maestría increíble. Es la única canción en que Björk ha experimentado con estos sonidos, y lo hizo con gran éxito. Esa pieza sola podría redimir a este disco.
   
Como sea, éste es un álbum muy poco inspirado, con más tropiezos que aciertos. Esperemos que Björk pueda levantarse con lo que siga.


07/2007



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