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Autumn Tears – Eclipse
Dark Symphonies, 2004
Autumn Tears logró conseguir una buena
aceptación en el género “neoclásico”/etéreo
tras su trilogía Love Poems
for Dying Children. No es un grupo tremendamente original; al
contrario, su actitud es muy cliché, sus temas algo
ridículos y melodramáticos, y en realidad esos tres
discos prácticamente son intercambiables entre sí. No
obstante, el grupo tiene un estilo distinguible y, para haberse basado
meramente en sintetizadores y percusiones programadas, logró
crear atmósferas muy efectivas. La simplicidad barroca de la
música es atractiva y las voces de Erika Swinnich y Jennifer
LeeAnna tuvieron su peso. Incluso hay quienes dicen que encuentran a la
música densa y emocionalmente drenante. En lo personal, a
mí sólo me parece bonita. Es demasiado pretensiosa para
ser tomada en serio.
Eclipse es
el cuarto disco del grupo. Tardó cuatro años en salir
debido a los continuos problemas de integración entre los
miembros de la banda. Lamentablemente, Jennifer LeeAnna dejó al
grupo y, ya terminado este disco, Erika Swinnich también. Terran
Olson (Kayo Dot, ex-Maudlin of the Well) se
incorporó a la alineación, así que pueden esperar
algo de pomposidad extra en la música. Pero al menos ayuda a
variar un poco las cosas con su flauta y su clarinete.
Ése es precisamente uno de los puntos
más positivos del disco: está mucho más orquestado
que los anteriores. Además de los instrumentos de Olson, hay
algo de guitarra acústica, contrabajo, campanillas y un par de
cosillas más. Las voces de Erika y Laurie Ann Haus suenan bien
en conjunto, y Ted Tringo deja sus gruñidos susurrados para
finalmente cantar en voz limpia. La música es más
delicada, y a veces se asemeja mucho a la de Black Tape for a Blue Girl. Aun
así, el esqueleto sinfónico sigue teniendo la firma de
Autumn Tears y se tratan los temas de siempre.
Debo decir que no es un álbum tan unificado
como los anteriores, y se entiende por la falta de comunicación
que hubo al componerlo. Pero dentro de todo la armonía es
decente y la composición sólida. No es de lo más
interesante que hay en el género, pero difícilmente se
puede encontrar algo así en estos días. Es sólo
otro disco agradable que cumple bien su trabajo cuando se está
de humor melancólico.
01/2005