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Anonymous 4 (with Andrew Lawrence-King)
- Wolcum YYule
Harmonia Mundi, 2003
La fiesta de Navidad que ahora conocemos tiene sus raíces en
celebraciones paganas que ocurrían durante el solsticio de
invierno, alrededor del 21 de diciembre. Esta celebración estuvo
presente en varias culturas, y aunque en la mayoría de ellas no
ocupaba un lugar principal, no por eso dejaba de tener su importancia.
En la región céltica (Bretaña, Escocia, Irlanda,
norte de Francia y España), recibía el nombre de Yule, y
se remonta por lo menos a un par de milenios antes de la fiesta de
Navidad. En estas regiones de clima tan hostil, Yule marcaba la
época del año cuando la primavera se veía
más lejana, justamente durante la más larga y oscura de
las noches del año. Su significación, claro está,
era doble, y no sólo se refería a la supervivencia
material sino también a la espiritual. Para fortalecer la
esperanza, los celtas llevaban a cabo esta fiesta de luces, que
simbolizaba la renovación solar y el comienzo de un nuevo ciclo.
Metían abetos a sus casas y los decoraban con objetos
brillantes: una representación del árbol
cosmogónico solar. Después, daban y recibían
regalos que representaban la sabiduría obtenida a través
de la interiorización durante la larga oscuridad del invierno.
Llegada la época cristiana, ocurrió un sincretismo en el
que la celebración del solsticio invernal pasó a ser la
fiesta de Cristo, el Rey Sol, cuyo nacimiento representa la esperanza
de redención divina. No obstante, muchos elementos paganos
quedaron entrelazados con el ritual cristiano, mostrando todavía
las preocupaciones de aquellos antiguos pueblos por una supervivencia
dependiente de la clemencia de la naturaleza.
Esto ocurrió con el ritual entero, incluyendo, por supuesto, a
la música. Y aunque fueron recogidas siglos después de
haber sido compuestas, muchas de las canciones del folklor tradicional
muestran aún la mezcla celtocristiana. En Wolcum Yule, el reconocido cuarteto
vocal femenino Anonymous 4 las retoma a su manera educada y las hace
acompañar por las arpas de Andrew Lawrence-King.
¿Qué se puede decir? Anonymous 4 hace un trabajo
impecable aquí. La coordinación y la precisión
tonal son, como siempre, perfectas. La diversidad de las canciones,
así como las varias arpas (irlandesa, barroca y salterio) que
usa Lawrence-King no hacen a este disco tan monótono como el
resto del repertorio de las Anonymous, por lo que resulta muy
fácil apreciarlo.
Aquí se encuentran 19 canciones navideñas, la
mayoría de ellas tradicionales, que van desde las conocidas "I
saw three ships" o "The holly and the ivy" hasta la composición
de Enrique VIII, "Grene growith the holy", pasando también por
rarezas como "An teicheadh go hÉigipt" y "Wel, dyma'r borau
gorau", cantadas en gaélico y galés, respectivamente.
Igualmente se incluyen también piezas modernas, como "A Calendar
of Kings", "A god, and yet a man?", "A New Year Carol" y la
versión de "Balulalow" de Richard Rodney Benett.
La variedad es por demás interesante, y el conocimiento que
estos músicos tienen del medioevo es garantía suficiente
de fidelidad a la tradición en sus reelaboraciones. La
producción de Harmonia Mundi no da lugar a quejas. Es otro de
los tantos discos brillantes de Anonymous 4, el cual logra crear un
excelente ambiente para la Nochebuena. Ampliamente recomendado.
11/2004