
El disco de rock más importante de los 90Aunque para algunos críticos no se trata del mejor álbum de Nirvana (muchos afirman que su obra cumbre fue In Utero de 1993), Nevermind es sin duda un parteaguas en la historia del rock y quizás el disco más importante e influyente de la década de los noventa.
Aprarecio en un momento en el cual el rock vivía una de sus etapas más bajas y conformistas, cuando se hacían canciones en serie para lograr el éxito instantáneo y luego arrojarlas al basurero del olvido, Nevermind fue como una explosión de adrenalina a la mitad de una sala de conciertos. Duro, contundente, restallante, el segundo trabajo discográfico del trio de Seattle significó una sacudida no sólo para un público cada vez más alienado por la industria, sino para la industria misma. Se trataba de una obra anticonvencional, llena de pasón, que reflejaba los sentimientos, las dudas, la incertidumbre de una generación sin expectativas, pero que no lo hacía con un afán victimista sino con una sangrienta, ácida y muy saludable ironía. Cierto que para entonces el llamado movimiento grunge ya existía y que incluso Nirvana ya había grabado el visceral Bleach para el sello alternativo Sub Pop. Pero Nevermind fue otra cosa, sobre todo por la calidad de su material y la tracendencia de su temática, factores que su productor Butch Vig, hoy día baterista y materia gris de Garbage, supo balancear con sabiduría.
Huele como a espiritu adolecente
"Smells like teen spirit", el tema emblemático de este disco y de Nirvana en si, se convirtió casi automáticamente en el himno de la juventud de la primera mitad de los noventa. Definida por algunos críticos como"Louie Louie" encuentra a los Pixies, "Smells..." es un clásico del rock de todos los tiempos. Quizás el secreto de esta composición estriba en que dentro del esquema de una canción con elementos tanto del punk como de la música pop (estrofas y coros que se van repitiendo a lo largo de la pieza), salta una forma sarcásticamente rabiosa de cantar -Kurt Cobain en su plenitud- y de decir las cosas.
Si "Smells like teen spirit" fuera el único tema bueno de Nevermind, es claro que el álbum no habría generado la revolución que produjo. En realidad, las once canciones restantes son tanto o más buenas. Desde las histéricamente demoledoras y punketeras "Breed" y "Territorial Pissings" hasta las estrujantes "Something in the Way" y "Polly", muestran a Cobain como un gran compositor. Pero todavía mejores son "In Bloom", "Drain You", "On a Plain" y "Lithium", ya que en ella se combinan perfectas melodías con la furia sónica que Nirvana sabía producir de tan imprecionante manera, con Cobain en la guitarra y la voz, pero también con el bajo pesado y preciso de Krist Novoselic y con un Dave Grohl y su batería llevada hasta el límite en cada corte.
Influencias enriquecedoras
Todas las canciones de Nevermind reflejan las influencias que desde su más temprana adolescencia enriquecieron a Kurt Cobain. Ahí están los ecos de Iggi Pop y los Stoogies, reflejados en la forma de golpear las cuerdas de la guitarra y en las vocalizaciones "gritantes" del cantante. También se puede notar la forma como el mologrado músico absorbió de las aguas del punk estadounidense y del art-rock de los setenta, en especial de los primeros trabajos de los Talking Heads, Patti Smith y los Ramones, así como de lo que hicieron bandas como the Replacements, los ya mencionados Pixies y Sonic Youth. En cuanto al modo de cantar en específico, hay en la distintiva voz de Cobain mucho del estilo aguardentoso de un Tom Waits y mucho también de las desgarradoras tesituras negroides, plenas de dolor sentimental, heridas amorosas y miseria existencial, del enorme Joe Cocker.
Nevermind pasará a la historia del rock como un álbum fundamental, como el equivalente noventero a lo que Freak Out, Blonde on Blonde, Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, The Dark Side of the Moom, Who´s Next, Never Mind the Bolloks, After the Gold Rush o Daydream Nation fueron en sus respectivas décadas. Y ello a pesar de no ser, quizás, el mejor disco de Nirvana.
Albumes emparentados con el Nevermind
Rehab Doll (1988) Green River
Surfer Rosa (1988) The Pixies
Between the Eyes (1989) Love Battery
Spanking Machine (1990) Babes in Toyland
The Winding Sheet (1990) Mark Lanegan
Badmotorfinger (1990) Soundgarden
Every Good Deserves Fudge (1991) Mudhoney
8-Way Santa (1990) Tad
Ten (1992) Pearl Jam
Dirt (1992) Alice in Chains
Red Heaven (1992) Throwing Muses


Tributo
a
Kurt Cobain
