Talento más allá de La Ponderosa

 

¿Quién no recuerda haber jugado de niños a ser “indios y cowboys”? De todos esos jinetes del “Far West”, sin duda los mas populares entre nosotros fueron el patriarca Ben Cartwright y sus tres hijos, los dueños de la Ponderosa.

 

“Bonanza” fue una de las series más exitosas en la historia de la televisión, uno de esos sucesos a nivel internacional que generó –y créase o no, cuatro décadas después sigue generando- fanáticos en los rincones más apartados del planeta. No hay muchos casos parecidos: “Viaje a las Estrellas” (“Star Trek”), y más acá en el tiempo, “Los Expedientes Secretos X” (“The X-Files”). Como sea, de la misma forma que a Mulder y Scully, o al Sr. Spock, todos conocemos a “los Cartwrights”.

 

Incluso recordamos que Lorne Greene, antes de capitanear su nave espacial en “Galáctica” era el maduro y sabio “Papá Ben”, que Dan Blocker era “Hoss”, el gigantón buenazo, y que Michael Landon, antes de padecer tantas desgracias como el sufrido Charles Ingalls, era el joven y hermoso “Joe”... Pero el otro, el que se vestía de negro, lindo también pero tan serio... el que hacía de Adam, mmm... ¿quién era? ¿Alguien se acuerda cómo se llamaba ese hombre?

 

Sí, me acuerdo. Se llamaba -se llama- Pernell Roberts. Es el único de los cuatro “Cartwrights” que todavía vive, y es también el menos conocido. A pesar de que es, en muchos aspectos, un ser humano increíblemente talentoso...

 

Mucho más que Adam

 

¿Quién fue, quién es Pernell Roberts? Un fino y sutil actor, capaz de lucirse como uno de los mejores interpretes de Shakespeare en los escenarios neoyorkinos de los '50. Un cantante de voz profunda, potente y afinada como pocas. Un activista por los derechos de los negros y las minorías. Un hombre que renunció a la fama y al dinero que le brindaba ese éxito descomunal que en los '60 fue “Bonanza”, para hacer lo que realmente le gustaba: actuar y cantar. Y para colmo, sin arrepentirse nunca de ello.

 

Pernell Elvin Roberts nació el 18 de mayo de 1928 en Waycross, una pequeña ciudad del sureño estado de Georgia, en una Norteamérica socialmente blanca, negra e india, pero completamente blanca en su legislación. El único hijo de Pernell y Betty Roberts se crió en ese sur, tradicional y racista por un lado, pero a la vez muy rico por su misma diversidad cultural. Tal vez por ello durante toda su vida participó activamente luchando contra toda forma de discriminación. En una entrevista el ya famoso Pernell recordaba:

 

"Estaba estudiando en una clase dominical de una de las iglesias de Waycross, Georgia, donde crecí. Y la lección tenía que ver con la igualdad y con todos nosotros siendo los mismos ante los ojos de Dios. ¡Esto me sacudió de un golpe! ¡Si no es verdad! La iglesia era -es- una vez a la semana el lugar más segregado que existe en nuestro país. Y es tan irónico y tan trágico que haya una filosofía que predica y enseña la comprensión humana y el amor fraternal y que practica, en principio, la forma más cruel de relación humana que existe..."

 

Estas ideas fueron expresadas por Roberts cuando gozaba junto con sus compañeros de “Bonanza” de una popularidad indiscutible. Y fueron estas mismas ideas las que lo llevaron infinidad de veces a protestar por la calidad de los argumentos desarrollados en la serie -a la que calificó varias veces de racista, sexista y violenta- y a exigir cambios, aunque no siempre de una manera amable. Las discusiones con los productores y con algunos miembros del elenco -especialmente con Lorne Greene- pronto se hicieron frecuentes en el set. Todo esto se produjo en una época en la que la lucha por la igualdad y los derechos civiles movilizó a muchísimas personas en los Estados Unidos: el éxito impresionante de “Bonanza” en la década de 1960 coincidió con las mayores manifestaciones antirracistas organizadas, entre otros, por Martin Luther King.

 

Pernell participó en muchas de estas manifestaciones, lo que le quitó parte de esa “popularidad” que compartía con sus compañeros. El compromiso social y político no es siempre bien visto por cierta parte del público -que envió cartas de repudio al sponsor Chevrolet- aunque hay que decir que la mayoría de los “fans” de la serie, así como los productores y el resto del elenco nunca le hicieron ningún problema por esta toma de posición. Después de todo, lo que interesaba era lo que Adam Cartwright hacía en La Ponderosa, no lo que Pernell Roberts hacía de su vida.

 

Esto era así para todos -o casi, pero no para Pernell. Lo que él sentía y pensaba cada vez coincidía menos con lo que se veía obligado a expresar a través de su personaje. Un personaje al que estaba atado por un contrato de cinco años, que no se podía dar el lujo de romper si quería alguna vez volver a trabajar en la industria del cine o la T.V. Al menos eso es lo que le comunicó la NBC –dueña de “Bonanza”- y lo que le aconsejó su propio abogado, cuando harto de discutir por la calidad de la serie, “Adam” pensó en abandonar la Ponderosa.

 

Pero la cuestión no pasaba solamente por el compromiso con la realidad social: Roberts era básicamente un actor, no una estrella de Hollywood. Y para colmo, un actor al que apasionaba -como a la mayoría de los verdaderos acttores- más que el cine o la TV, el teatro.

 

Es que su origen como actor estuvo allí, en los escenarios de la Universidad de Maryland.

 

De la ingeniería a Shakespeare

 

El muchachito criado en Waycross completó allí su enseñanza media, egresando de la Waycross High School. En 1945, con 17 años, ingresó en el Georgia Institute of Technology de Atlanta para estudiar ingeniería, pero aburrido, a los pocos meses lo abandonó para unirse al Cuerpo de Marines del Ejército. Allí permaneció dos años, hasta 1948. Un nuevo intento en la Universidad de Maryland, en 1949, no lo hizo ingeniero -abandonó la carrera dos veces en un año- pero sí cambió su vida para siempre: allí descubrió, participando en los grupos de teatro de la Universidad, una actividad que no sólo no lo aburría, sino que además le permitía expresarse como ninguna otra. Poco a poco descubrió que esto lo apasionaba y, además, que podía hacerlo bastante bien.

 

Pero por supuesto, había que comer. Y además, mantener una familia. En octubre de 1951 había nacido Jonathan Christopher Roberts, el bebé de Pernell y Vera Mowry, su primera esposa. Vera, diez años mayor que él, Doctora en Letras, trabajaba como profesora en la Washington State University. Y Pernell, joven actor aficionado, debía trabajar de cualquier cosa para sustentar a esa familia. Despues de todo, ya lo había hecho desde muy joven: carnicero, guardabosque, vendedor de gaseosas, constructor de lápidas, remachador de vías férreas, soldador, empleado de oficina, sellador de sobres, cameraman de televisión...

 

"Tuve cantidad de trabajos", contó más tarde Pernell, "pero me aburrí con todos. Hasta que un día me dí cuenta de que la seguridad financiera no era lo más importante en el mundo, sino encontrar tu verdadera identidad haciendo lo que deseas hacer. Y yo decidí que lo que deseaba hacer era actuar".

 

Y actuó. En la Universidad de Maryland primero, en el prestigioso Arena Stage de Washington después: "Antígona", "Otelo", "Julio César", "La Fiera Domada", "La importancia de llamarse Ernesto" entre muchas otras, lo tuvieron en su elenco entre 1949 y 1952.

 

"Tuve una larga charla con un director mientras estaba en Cleveland, Ohio, donde aparecía en "St. Joan" (...) él me dijo que la única forma de llegar a ser actor es actuando. Aquél fue un punto de inflexión en mi carrera."

 

Con una intensa actividad teatral en la década de los '50 -que incluyó autores modernos pero también clásicos como Shakespeare- Pernell acrecentó el prestigio que fue ganando poco a poco en los escenarios. Tras dejar el Arena Stage en 1952 apareció en óperas, ballets y musicales con el American Lyric Theatre. Hizo giras por el sur del país con algunas compañías independientes y luego se unió al Equity Library Theatre en New York representando a Mefistófeles en "Dr. Faustus" (1954). Actuó en Wisconsin, en Ohio (la citada "St. Joan"), Baltimore -en donde trabajó además como cameraman de TV- para unirse luego en New York al grupo de los Shakespearewrights alternando con el Brattie Group ("Enrique IV", "Otelo"). En 1955 obtuvo el Premio del Drama Desk al Mejor Actor Off-Broadway tras su participación en "La Duodécima Noche", "Romeo y Julieta", "Macbeth" y "El Mercader de Venecia". Entre sus antiguos compañeros se recuerda su admirable Macbeth, o aquél Petruccio de "La Fiera Domada" por el cual ganó el Premio al Mejor Actor en el American Shakespeare Festival Theatre en agosto de 1956. Ese prestigio le abrió las puertas de Broadway, para participar en "The Lovers" con Joanne Woodward , "A Clearing in the Woods" y "Tonight in Samarkand" con Louis Jourdan. Entre tanto, participó del Shakespeare Festival en Stratford, y en el Phoenix Theatre Shakespeare Festival interpretó "La Fiera Domada" y "La Duquesa de Malfi" con Nina Foch.

 

La siguiente escala fue Hollywood, con pequeños papeles en “The Sheepman” con Glenn Ford y Shirley Mac Laine, “Ride Lonesome” con Randolph Scott y James Coburn, y “Desire under the Elms” con Sofía Loren y Anthony Perkins. Pero esta carrera cinematográfica se vio interrumpida cuando en 1959 llegó el ofrecimiento de la NBC para formar parte de un nuevo proyecto para la televisión: un western llamado “Bonanza”.

 

El dilema de un actor

 

El papel de “Adam Cartwright” dio a Pernell Roberts dinero y fama en todo el mundo. El éxito de “Bonanza” les aseguró a sus protagonistas un jugoso contrato por cinco temporadas. Pero de los cuatro, uno de ellos comenzó a plantear su disconformidad con los argumentos y la dirección del show: Pernell criticó de éste su falta de realismo, así como su tratamiento discriminatorio hacia las minorías étnicas y las mujeres. Ya mencionamos sus peleas con la producción y con algunos de sus compañeros. Sin embargo el suceso de la serie llevó a la NBC a hacer lo imposible por retener al “rebelde” de La Ponderosa.

 

Es que el negocio era muy grande como para no intentar preservarlo. Según el productor, la serie funcionaba gracias a que distintos sectores del público se identificaban con cada uno de los personajes: los mayores con Pá Ben, los niños con el buen Hoss, los adolescentes con Joe y los jóvenes matrimonios (!?) con Adam... Es por ello que la NBC realizó algunos leves cambios, escuchó algunas sugerencias y dió a Pernell cierta libertad como para que pudiera abordar otros proyectos en el cine, el teatro o incluso hacer apariciones en TV. Pero al poco tiempo las cosas volvieron a estar como al principio, porque la estructura de la serie seguía siendo la misma -ningún productor se arriesga a cambiar demasiado un show que resulta exitoso.

 

Años después Roberts diría: "Mis problemas con 'Bonanza' fueron problemas de comunicación. Lo que discutíamos nunca se pondría en práctica, nunca llegó a ser. Yo pensé que sería un show sofisticado. Pero en cambio nunca fue más allá del nivel de los dibujos animados..."

 

Durante la quinta temporada (1964-1965) las cosas se pusieron peor. Un Pernell aislado, deprimido y desganado sólo ansiaba terminar su contrato para dejar la serie definitivamente. Aunque contó en esta etapa con el apoyo de su segunda esposa, la cantante lírica Judith La Brecque, y de su hijo, el joven Chris, Pernell debió recurrir a una terapia de psicoanálisis para, según él, "mantener la propia cordura".

 

Para retener a Roberts el productor y los autores de “Bonanza” pensaron en una posible solución: la idea era hacer que “Adam” contrajera matrimonio y dejara La Ponderosa para construir su propio rancho, visitando de vez en cuando a su padre y hermanos... lo cual se traducía en que Pernell haría sólo esporádicas apariciones en la serie, en unos pocos episodios por temporada. Y de paso, se podría “enriquecer” la historia y su personaje. Al menos esto es lo que vislumbró Pernell cuando a fines de 1964 dirigió una carta a los ejecutivos de la NBC sugiriendo que la misma "...presentara el personaje de su prometida como una muchacha indígena, y contratara una actriz negra para representar el papel." Las razones expresadas en la carta, iban derecho al punto: "Los eventos recientes en el Sur han hecho un daño tremendo a nuestro prestigio nacional y han puesto claramente de manifiesto el penoso agravio perpetrado contra los negros americanos. Encuentro esto enormemente acongojante, avergonzante y humillante, como hombre, como americano y como sureño. Me parece que el próximo aditamento al formato de "Bonanza", el inminente matrimonio de Adam Cartwright, ofrece una oportunidad incomparable que podría ayudar a la reconstrucción de nuestra imagen e integridad nacional...[Esto] constituiría uno de los más progresistas y constructivos alegatos en un drama de televisión, ya que ambos, negros e indios americanos, han sido constantemente explotados como 'ciudadanos de segunda clase'..."

 

La cortés respuesta de la NBC agradecía la sugerencia, pero señalaba que el personaje de la futura esposa sería armado “en consideración a todos los requerimientos necesarios para la interpretación”. Dichos requerimientos se pusieron de manifiesto cuando se otorgó el papel a Kathie Brown, una actriz no demasiado expresiva, pero eso sí, rubia y muy bonita...

 

Como sea, la idea no dió resultado, porque el público -dios tirano al que suelen adular tantos productores- no acepto ni a “Laura”, la novia, ni al “primo Will” -interpretado por Guy Williams, ya famoso por “El Zorro”- que debía reemplazar a Adam. Tampoco el resto del elenco estaba conforme con la nueva estructura.

 

El resultado fue el previsible: en un extraño episodio, Laura y Will finalmente se enamoran y se van a vivir su vida lejos de La Ponderosa, mientras Papá Ben, Joe y Hoss consuelan al pobre Adam, recién recuperado de una parálisis que le inmovilizaba ambas piernas...

 

Pernell Roberts permaneció hasta el final de la sexta temporada, tras lo cual abandonó la serie. Los productores dejaron la puerta abierta para un posible regreso, pero “Adam” jamás volvió.

 

Más trabajo, menos fama

 

La carrera de Roberts se desarrolló a partir de entonces entre el teatro –sobre todo en comedias musicales-, apariciones como invitado especial en programas de televisión, y participación en unas cuantas películas en Europa y Estados Unidos. Una carrera independiente, con altos y bajos. Sin duda lo mejor tiene que ver con su primer amor, el escenario teatral. Entre 1965 y 1976 apareció en: “Camelot” (como el Rey Arturo), “Tiny Alice”, “Two for the Seesaw”, “The King and I”(“Ana y el Rey”, como el Rey), “Mata Hari”, “Welcome Home”, “The Sound of Music” (“La Novicia Rebelde”, como el Capitán Von Trapp), “Captain Brassbound's Conversion”, “Gone with the Wind” (“Lo que el Viento se Llevó”, como Rhett Butler), “One Flew Over the Cuckoo's Nest" (“Atrapado sin Salida”, como Randall Patrick McMurphy), “Kiss me Kate” y “The Music Man”.

 

En televisión realizó numerosas apariciones como actor invitado en series como “Misión Imposible”,“Perry Mason”,“Diagnosis Murder”, “The Wild Wild West”, “Gunsmoke” y “Quincy”, entre otras.

 

Pero la popularidad –al menos en Estados Unidos- volvió en 1979 cuando interpretó al Dr. John Mc Intyre en “Trapper John, M.D.”. Aquel personaje de M*A*S*H se transforma, 28 años después de Corea, en director de un Hospital General. La serie fue un suceso por siete años, al cabo de los cuales comenzó a perder audiencia, lo que hizo que fuera quitada de la pantalla. Por el rol de “Trapper John”, Pernell Roberts fue nominado al Emmy como Mejor Actor.

 

En 1989 Pernell Roberts debió afrontar la circunstancia mas dura que le puede tocar a un ser humano: la muerte de su hijo Christopher, de 37 años. A eso se sumó en 1995 el divorcio de su tercera mujer, Kara Knack, con quien vivía desde principios de los ’70 en California.

 

Sus últimos trabajos en los ’90 fueron para The History Channell, presentando la serie “FBI: The Untold Stories” y narrando documentales. El último, en marzo de 1999, fue “Mountain Men”.

 

Un actor, un cantante

 

La otra pasión de Roberts fue la música. De muchacho cantaba en la iglesia, la escuela o en los clubs en donde jugaba basketball. A los 32 años compró una guitarra y aprendió a tocarla. Con ella comenzó a cantar temas del viejo repertorio “folk” que conoció en esos viajes de verano que hacía con su padre, vendedor de una empresa de gaseosas, por los sureños campos de Georgia.

 

En varios episodios de “Bonanza” interpretó algunas de esas canciones, así como en los dos álbumes que el elenco grabó. Hasta que finalmente pudo concretar su propio trabajo denominado “Come All Ye Fair and Tender Ladies”, colección de baladas y viejos temas “folk”.

 

Un hombre comprometido

 

Hasta el día de hoy Pernell Roberts continúa comprometido con la causa de los derechos de las minorías: integra junto con muchas otras personalidades del arte, la ciencia y la política el Comité Nacional de Apoyo al Native American Rights Fund (Fondo para los Derechos de los Nativos Americanos).

 

Para saber más sobre Pernell y su militancia por los Derechos Humanos se puede visitar la siguiente página:

 

http://www.geocities.com/intiwamani/PR/proberts.html

 

Actor, cantante, luchador contra toda forma de racismo. Hombre de múltiples oficios y talentos, Pernell Roberts eligió vivir honestamente, aún a costa de perder fama y dinero por mantener sus convicciones.

 

En el mundo que nos toca, eso no es poca cosa.

 

Se pueden escuchar algunas canciones de Pernell en RealAudio

Una buena página que se puede visitar para ello es:

http://www.bonanza1.com/adam/songs.html

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Pernell Roberts: mucho más que Cartwright

 

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