LAS SOMBRAS DEL CAOS
Si me escapo ve a buscarme cualquier día, donde quede
alguna flor, donde no haya policía. Autorretrato,
Extremoduro.
Ya se les ve llegar río arriba. Han cruzado el horizonte y se acercan con paso firme y presuroso. Ya tiemblas las tierras yermas del tercer mundo. Ya se oye el sonido metálico de sus huestes, rasgando el viento con sus estandartes de globalización y capitalismo. No hay quien frene su marcha, no hay quién evite la destrucción total. Ya están aquí. La sombra se cierne sobre los hombres, es la degradación del planeta. Se les ve llegar al tiempo del crepúsculo, vienen por millones, son las multinacionales.
Ya llegaron arrasando todo a su paso. Te han capturado y te han sometido a la esclavitud. Se han adueñado del control. Te han amordazado y te han ligado al yugo. Marcan en tu cráneo rasurado un código de barras que te convertirá en un miembro más del rebaño universal.
Si protestas, si te sublevas, entonces te sentencian criminalizándote. Por que la subversión se encuentra fuera de la ley, de su ley. Es el nuevo régimen establecido, el orden de los poderosos, y no hay salida aparente. Han penetrado en todos los rincones del planeta como el ejército de La Marabunta. Son relativamente letales y quieren hacernos creer que son también incombatibles...
Ya apenas queda género humano que les ofrezca resistencia. Han entrado en China, en Irak, en Rusia y hasta en tu propia casa. Han raptado a la fraternidad y han silenciado a la justicia. La vieja Europa bajo el nuevo orden capitalista aliado del Imperio Estadounidense. Están forjando una unidad perpetua, un sistema económico desequilibrado donde las derecha y la izquierda se mezclan paradójicamente. Los banqueros son los nuevos señores de la guerra. Ayudados por los terratenientes imperialistas disfrazados de políticos, es una resolución novedosa impregnada de caudillaje. Es el colonialismo llamando a tu puerta. La publicidad, el consumo, la gloria del capital por encima de lo moral azotando el globo. Es la llegada del Apocalipsis. Pero aún queda una única esperanza...
Allá en la frondosa jungla de cemento y metal se esconde la resistencia. Los tachan de radicales, de proscritos y de bandidos. Tratan de eliminarlos pero son un como un jodido grano en el culo. Se pueden ver escaramuzas en el África Negra, en Palestina, en tu barrio... Quieren entrar pero no lo tienen del todo fácil. Las comunas de librepensadores y luchadores se están reproduciendo. El pueblo empieza a involucrarse en esta guerra maldita.
Despunta el alba y un halcón te trae un mensaje. Los subversivos precisan tu ayuda. Tratan de reclutar entre sus filas a inmigrantes, independentistas, obreros, okupas, izquierdistas, a todo aquél que no ha sucumbido al horror de la opresión del poderoso. Coge tu escudo y ármate con tu espada forjada de autogestión. Ya no queda alternativa, la plática pasará a segundo plano dejando en su lugar a la acción. Sólo nos queda pelear...
Pon en tus pies unas alas y corre presto por las montañas con la velocidad del antílope. Sobrevuelas llanuras devastadas y boga con celeridad por los inmensos océanos. Acude a la llamada de la disidencia.
Ya es la hora señalada. Atraviesa el campo de batalla bañado de internacionalismo. Desenvaina tu espada y utiliza su filo en lucha sin cuartel. Combate con espíritu noble y aguerrido a las hordas del capitalismo. Expulsa de las tierras a los demonios de la globalización. Limpia los campos de las plagas del consumo. Porque esta es la tierra de los hombres desde el principio de los tiempos. Corta sus malasanas cabeza y quebranta sus cráneos con tus botas de igualdad. Derriba a sus corceles diabólicos. Abate sus muros y fronteras que vetan la libertad de los hombres. Combate sin tregua y con valor y entonces tu espíritu se enaltecerá por encima de los negros nubarrones de su sistema y cesarán las infernales tormentas y los hombres obtendrán su anhelada emancipación.
Y la luz volverá a inundar los valles y los ríos recuperarán sus cristalinos cauces. Y los hombres habitarán la tierra en comunión con el reino animal, y el orden de la vida quedará restablecido por los siglos de los siglos.
