11 de marzo del 2oo4
Mi pensamiento ha quedado
muerto
Al igual que mi cuerpo,
Al igual que mi gente,
mi ciudad, mi patria y el mundo entero.
Con lo que digo no exagero.
Mi Madrid ha quedado
sepultado de lágrimas y dolor,
Pero no se ha rendido,
Somos un pueblo que
no se da por vencido.
Deseo borrar todo lo
que he visto
Pero, nunca olvidar
lo vivido.
Si antes tenía
miedo o temor,
Al llegar este día
se acabó,
Ahora no hay sentimiento
de dolor.
Solamente tengo rabia,
solidaridad y equivocada venganza.
Como en sucesos anteriores,
vuelvo a ver sangre derramada.
Quiero mandar el pésame
a mi pueblo
Por este once de marzo
sangriento.
Con esto quiero decirles
que estoy con ellos,
Aunque mi humilde opinión
de poco sirva, os mando un beso.
LO SIENTO.
Pero en forma de luto
sigo escribiendo,
No paro de hacerlo
Porque las víctimas
se merecen algo más que estos versos.
Cuando haya justicia
y no terrorismo,
Podremos decir que el
tren llegó por fin a su destino.
Hay que levantar el
ánimo con lo ocurrido.
Ahora diré algo
que quizás no sea la forma correcta de decirla,
Sólo puedo expresarlo
con palabras malsonantes,
Palabras llenas de ira.
De nuevo las maldiciones
cotidianas están de guardia.
¡PUTOS TERRORISTAS!
¡PUTA ETA!
¡PUTOS TERRORISTAS!
¡PUTA AL QAEDA!
Dirigido a todos los
hijos de puta que les apoyan,
A los hijos de puta
que matan a gente y viven haciendo violencia.
¡HIJOS DE PUTA!
Estas palabras están
calculadas,
Como una bandera a media
asta,
Terroristas mi entrepierna
os llama...
¡CHUPÁDMELA!
¡PUTOS TERRORISTAS!
¡PUTOS FANÁTICOS
ISLAMISTAS!
¡PUTOS FASCISTAS!
¡ETA Y DEMÁS
HIJOS DE PUTA!
Ahora por siempre quedará
grabado
Este doloroso once de
marzo del dos mil cuatro.