El
ATLAS fue instalado en el primero de los supertransportes, el
Nagglfar. Los tres transportes el Argo, el Sarengo, y el
Reagan fueron programados para seguir al Nagglfar cuando
éste fuera lanzado al vacío espacio hacia Gantris
VI. Previsto originalmente como un viaje de un año este
plazo nunca se cumplió. En un momento del viaje, los sistemas
de navegación incorporados al ATLAS se apagaron, borrando
no sólo las coordenadas de Gantris VI, sino también
las de la Tierra. Las cuatro naves, con su indefensa carga estasis,
viajaron ciegamente por el espacio a velocidades warp (transporte
espacio temporal) durante casi 30 años.
Durante
este viaje, que las futuras generaciones llamarían "El
largo sueño", el ATLAS siguió monitorizando
a los humanos en estasis criogénica. Evaluando las numerosas
mutaciones y mejoras encontradas en la reserva de genes de los
prisioneros, ATLAS descubrió en potente agente mutagénico
que existía en el DNA de algunos de ellos.
Aunque
esta mutación aparecía en menos del uno por ciento
de los prisioneros conseguían sobrevivir en sus nuevos
entornos, muchos de ellos podrían beneficiarse de esta
mutación psiónica en sólo unas pocas generaciones.
Estos descubrimientos fueron grabados y enviados de vuelta a la
tierra, directamente a los registros Doran Routhe.
Finalmente,
los motores warp (espaciotemporal) de los cuatro supertransportes
alcanzaron su fusión crítica y tras veintiocho años
de viaje, las enormes naves emergieron al espacio real, junto
al cerco de un sistema estelar habitable. A unos 60.000 años
luz de la Tierra con sus motores destruidos y sus baterías
de soporte vital casi agotadas las naves accionaron sus protocolos
de emergencia y se dirigieron a los mundos habitables más
próximos de sistema.
El
Reagan y el Sarengo acabaron en un mundo que sería llamado
Umoja. El Sarengo que había sufrido enormes daños
durante su descenso atmosférico, se estrello contra el
planeta matando a sus 8.000 pasajeros. El Reagan tubo más
suerte, ejecutando un descenso controlado y aterrizando intacto.
Tras el aterrizaje de la nave las cámaras del "frío
sueño" quedaron desactivadas y los pasajeros que aun
vivían empezaron a despertarse lentamente. Los pasajeros
intentando recordar donde estaban y cuánto tiempo habían
"dormido", descubrieron que por alguna razón
el ATLAS había borrado toda la información de su
viaje de los bancos de los ordenadores.
El
Argo aterrizó en el mundo rojo de Moria. Sus pasajeros
corrieron el mismo destino que los del Reagan porque toda la información
relacionada con su estado actual había sido borrada. Sólo
los pasajeros del Nagglfar pudieron acceder a los ordenadores
de la nave para conocer su viaje. Tras preguntarle al ATLAS, confirmaron
sus sospechas de que no volverían a ver la Tierra porque
aunque habían aterrizado en le templado planeta de Tarsonis,
el Nagglfar había quedado totalmente destruido. Los exiliados
que habían sobrevivido esparcidos ahora por los tres mundos,
salvaron lo que pudieron de sus arruinadas naves en un intento
por proveerse nuevos entornos.