Página Principal. Allí encontrorás más trabajos.
ÍNDICE
En
este trabajo vamos hablar sobre el caudillismo americano, describir quien y como
estaba representado el caudillo en
la sociedad de aquellos tiempos. Hay distintas opiniones sobre la personalidad
de caudillos, ya que tuvieron características heterogeneos que variaban según
el medio geográfico y los acontecimientos históricos vividos. Los
caudillos han realizado en historia americana una acción importantísima
convertidos en factores principales de independencia en colonias
hispanoamericanas.
Proviene
de la palabra latina caput que
significa cabeza. Caudillo es una personalidad sobresaliente, refiriéndose
por lo común a la gente de guerra disciplinada y organizada, con adhesión
a su Patria. En términos modernos
podría definirse como un líder político. Era como una cabeza de una
comunidad, jefe disciplinado que jamás estuvo en una revolución, estaba más
allá de creencias y intereses personales, tenia por la ley un respeto que
aprendió de sus padres, los viejos conquistadores. Un administrador consciente
y de gran coraje, que no temía a enfrentar la impopularidad, tenía como meta
la justicia de siempre. Fue el centro de un vasto
grupo social basado en la tierra, sobre el que ejercía un papel de patronazgo.
Se confiaba más en la promesa de un caudillo que en
la de una institución. Una de las recompensas más apreciadas fue la tierra.
Los caudillos no eran líderes populares, sino que manipulaban sectores
populares encabezando una coalición de fuerzas de elite.
Para
él la Patria significaba todo en su vida. Pertenecía a clase social entremedio
pero se vinculaba y acercaba al pueblo que mayoramente era de clase baja.
Tenían montoneros, guerreros provenientes del pueblo, seguían a él en todas
las batallas.
Los
caudillos han realizado en la historia una acción muy importante y discutida,
como Martín Miguel Güemes, Estanislao López Facundo Quiroga, Francisco Ramírez
y otros, como símbolos de feudalidad y crueldad convertidos
en factores de anarquía y en obstáculos para la evolución argentina.
Por otro lado el
sentimiento de independencia y democracia animó a los caudillos como muestra
impulsiva y popular Revolución de Mayo en la marcha hacia Independencia
derribando últimas jerarquías coloniales, las Intendencias y los Cabildos.
Era
la época caracterizada por el gobierno personal fuertemente centralizado en el
orden local; época
en el que el concepto de autoridad general y nacional se encuentra
sumamente debilitado, existiendo tan sólo su manifestación en las autoridades
de gobierno en la provincia de Buenos Aires que solamente manejaba
las relaciones exteriores y algunos intereses generales de la Nación.
Las clases sociales eran fuertemente marcados, existía una
gran diferencia entre los propietarios de tierras y los trabajadores mismos.
Esta
estructura política primitiva, basada en el poder individual, en la lealtad
personal, en la autoridad del patrón y la dependencia del trabajador
caracterizaba esa época.
Entre
1820 y 1824 se produce el hecho culminar, la reunión de las todas provincias
rioplatenses en Buenos Aires. Así se consolida el sistema federal en las
provincias rioplatenses mediante los caudillos, porque eran como jefes locales,
políticos y militares que influyeron sobre los distintos sectores de aquella
sociedad local, y en particular sobre las masas populares. En consecuencia el
poder se dividió entre autoridad central y provincias creando un sistema
estable donde
las diferencias entre los clases sociales comenzaron a desaparecer, suprimiendo
las jerarquías coloniales.
Se
lo define como característica política y social que correspondió
esencialmente al periodo histórico transcurrido desde el final de las guerras
de Emancipación latinoamericanas (o de Independencia), hacia 1826, hasta el
consolidación de los estados nacionales, en la segunda mitad del siglo XIX.
El caudillismo se refiere a un sistema y una época del predominio
de los caudillos. En sus respectivas provincias.
Actualmente a
la época del caudillismo se lo llama también época de lo inconstitución para
señalar el periodo previo
a la organización constitucional y caracterizado por hegemonías locales;
por las luchas que frecuentemente sostienen entre sí para extender ámbito
de influencia; por los pactos interprovinciales con la finalidad de hacer la
paz, regular el comercio, ligarse en alianzas militares y matrimoniales para
esforzar la organización nacional.
Para
algunos historiadores el caudillismo condiciona una etapa de anarquía y
feudalidad a la que da comienzo el alzamiento de los caudillos del interior
contra la Constitución del 1819. Esa época tiene anterior comienzo en las
luchas por las autonomías provinciales del litoral influidas por el federalismo
encabezado por Artigas.
A
los años posteriores a la emancipación, siguió un prolongado periodo de
conflictos que generalmente desembocaron en guerras civiles. Cada grupo, cada
sector y cada región manifestaban no sólo sus tendencias, sino su capacidad
para imponerlas a los demás. Así comenzó un avance hacia la anarquía, hacia
algún tipo de organización fundada, a veces, en la fuerza hegemónica de uno
de los grupos y, otras, en la actitud de transición que surgía tras largos
enfrentamientos. Esa inestabilidad social prestaba un valor casi mágico a las
constituciones. Pero lo que parecía el fin de un conflicto se convertía con
frecuencia en el comienzo de otro.
Pero
quienes redactaron las leyes constitucionales y se sentaron en las cámaras no
fueron los únicos actores políticos. Algunos papeles políticos importantes
los desempeñaron otros individuos —militares, caudillos regionales,
comerciantes— que estaban menos preocupados por las ideas, las leyes y las
doctrinas políticas que en proteger sus intereses, por lo que con frecuencia
recurrieron a medidas violentas. Los intereses contaron más que las ideas y la
realidad se mostró más pragmática que la teorización. El pueblo confiaba en
los líderes individuales, en los hombres fuertes, y así surgieron los
caudillos.
Una
serie de factores que actuaron como fuerzas hostiles al desarrollo de los
estados nacionales: la hacienda en el campo, como centro de poder y de vínculos;
las autonomías regionales y los caudillos, representantes de poderes
regionales, pero que paradójicamente actuaban también como defensores de los
intereses nacionales, en apoyo de la independencia contra la presión exterior,
acrecentando la conciencia nacional.
El
robo fue una característica del sistema caudillista: un modo de hacer la guerra
que benefició a ambas partes, directa o indirectamente, porque conseguía ejércitos
y recursos para la guerra. El caudillo a menudo nacía sin convicciones políticas,
y aunque no fue un militar profesional, a menudo actuó como tal. Respondieron a
grupos de presión de diverso tipo y junto a los terratenientes arrebataron el
poder a las elites urbanas. Los intereses de los hacendados solían ser de carácter
regional, por lo que los caudillos los defendían frente al centralismo. Sin
embargo, los espectaculares avances de algunos caudillos favorecieron el hecho
de que pasaran de ser locales a transformarse en nacionales y federalistas hasta
que se convirtieron en defensores del poder central.
Algunos
de los caudillos más destacados de la época fueron: Martín Miguel de Güemes,
Estanislao López, Facundo Quiroga, Francisco Ramírez, Juan Bautista Bustos,
José Artigas. Para entender mejor los conceptos anteriormente citados
referimos a la vida de algunos de ellos.
JOSE
ARTIGAS
UN CAUDILLO REVOLUCIONARIO
José
Gervasio Artigas había nacido en Montevideo en 1764.
Al comenzar el año 1811, se desempeñaba en la Guardia española de Colonia de
Sacramento, como capitán de Blandengues (policía de frontera).
Para entonces, el general español Francisco Javier de Elío, designado Virrey
del Río de la Plata por el Consejo de Regencia de Cádiz, ya había tomado
posesión del cargo con sede en Montevideo.
En tales circunstancias, Artigas abandonó Colonia y se trasladó a Buenos Aires
para ofrecer sus servicios militares a la Junta Grande.
Su actitud encendió el levantamiento de los orientales (uruguayos) contra las
autoridades españolas, que se materializó en el Grito de Asencio.
Artigas, cuando retornó a la Banda
Oriental, fue aclamado por sus paisanos como "Primer Jefe de los
Orientales", instalando su cuartel general en Mercedes.
Derrotó a los españoles en Las Piedras el 18 de mayo de 1811 e inició el
sitio de Montevideo el día 21 de Mayo.
Este primer sitio de Montevideo se levantó por un armisticio que negoció el
embajador británico en Brasil, Lord Strangford, con el propósito de evitar que
un ejército portugués que había invadido la Banda Oriental auxiliara a los
españoles.
Artigas, que se había opuesto al armisticio, intentó contener a los
portugueses, que saqueaban la campaña oriental.
A fines de 1812, José Rondeau, al frente del ejército del Segundo Triunvirato
(gobierno que se acababa de instalar en Buenos Aires) inició el Segundo Sitio
de Montevideo, desplazando a Artigas y sus fuerzas, en el mando de las
operaciones.
En el campamento de Artigas fueron electos los diputados orientales que debían
concurrir a la Asamblea Nacional General Constituyente (Asamblea del Año XIII),
cuyas instrucciones dictadas el 13 de abril de 1813 reclamaban básicamente lo
siguiente.
·
Declaración
de la Independencia.
·
Libertad
civil y religiosa.
·
Organización
política federativa.
·
Estados
autónomos.
·
que
Buenos Aires no fuese la sede del gobierno central.
Los
diplomas de los diputados orientales fueron rechazados, usando como argumento
legal la nulidad de su elección porque se realizó en un campamento militar y
además porque traían instrucciones; a pesar de que la Asamblea se había
declarado soberana.
En realidad, el motivo era el contenido de las instrucciones, que afectaban al
centralismo de Buenos Aires.
El 20 de enero de 1814, Artigas abandonó el sitio de Montevideo, cuyo mando, de
todos modos, monopolizaba Rondeau.
Su propósito era apoyar los pronunciamientos de los paisanos de Entre Ríos y
Corrientes, como así también, destruir al comandante porteño de las Misiones.
Las
Misiones, era, por lo demás, la clave de bóveda del sistema federal. Por ellas
se ganaba el Paraguay para la unidad del Plata, liberándolo de la absorción
portuaria de Buenos Aires; y se conjugaban las rutas orientales con el Río
Grande, otorgando a su economía ganadera y saladeril la salida de sus productos
por los puertos platenses de Maldonado, Montevideo y Colonia, abriendo para el
comercio legal, las históricas rutas de los changadores. Desde las Misiones,
Corrientes y el Entre Ríos, coordinaban su destino mesopotámico con las
tierras del Uruguay; y Santa Fe recobraba su función histórica de enlace con
el tráfico de la yerba mate, los cueros, las maderas, el tabaco y la caña,
mientras su condición de centro ineludible en la carrera del Tucumán, ofrecía
a los pueblos del norte - incluido el Alto Perú - y del Cuyo, pero en
particular a Córdoba, el desahogo de su artesanía, de sus productos minerales
y de su agricultura frente al impacto ruinoso de la manufactura inglesa
introducida desde Buenos Aires.
Este ámbito de la visión integradora de Artigas abarcaba, pues, dos regiones
de rasgos propios y definidos: la mediterránea, de economía minera, agrícola
y artesanal, articulada en el Paraná, por el puerto fluvial de Santa Fe; y la
del litoral, agrícola - ganadera, desde los yerbatales y estancias paraguayas y
misioneras hasta la mesopotámica y la campaña oriental; y un puerto trasatlántico:
Montevideo.
Lo cierto es que de las provincias bajo la influencia de Artigas, que estuvieron
bajo la influencia del Protectorado de los Pueblos Libres, sólo Córdoba mandó
diputados al Congreso de Tucumán. Las otras cuatro (Provincia Oriental, -
actual República Oriental del Uruguay - Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe), en
cambio, no estuvieron representadas en el Congreso.
Para entonces, los españoles ya se habían rendido en Montevideo.
El ejercito del Directorio se retiró. Quedó la Provincia Oriental en manos de
Artigas.
En agosto de 1816 un ejército portugués, invadió la Provincia Oriental en
conocimiento del Congreso de Tucumán.
Finalmente, al iniciarse la década de 1820, derrotado definitivamente Artigas
en Tacuarembó por los portugueses, se refugió en Entre Ríos, en donde también
lo venció el caudillo federal entrerriano Francisco Ramírez.
Artigas se trasladó a Paraguay, en donde vivió el resto de vida.
Allí murió en 1850.
Nació
en San Antonio, en los Llanos, provincia de la Rioja en 1788. Sus padres fueron
José Quiroga y Juana Rosa de Argarañaz. A los 16 años comienza
trabajar en la conducción de las arrias de su padre
y a los 20 éste le encarga la administración de los bienes familiares.
Más tarde se alista en el contingente de 200 hombres que forma el comandante de
la frontera sur de la Mendoza,
Manuel Corvalán.
Quiroga
fue alistado en la compañía de capitán Juan Bautista Morón, en un regimento
de infantería, donde permaneció un mes, al cabo de cual fue dado de baja a
instancias de Corvalán.
En
ese mismo año La Rioja bajo el gobierno coronel Barrenechea auxilió muy
eficazmente el ejercito nacional que luchaba con los españoles.
En
enero de 1819 al llegar a San Luis es detenido por orden del gobernador
Vicente Dupuy quien desconfiaba de Quiroga o quería indagar acerca de sus
actividades. El 8 de febrero de 1819 estalló en San Luis una conspiración de
los jefes españoles vencidos por las luchas de independencia.
“Quiroga,
al enterarse, en la calle, de la revuelta, corre al cuartel. Un centinela, ya
español, le cierra el paso. Quiroga afirma ser él también prisionero, y ante
la ilusión de que contaría con su ayuda, déjalo entrar el godo. Quiroga corre
a la cuadra, busca armas, no las halla, recoge una asta (cuerno) o chifle, se
abre paso, derriba al centinela, cierra el camino a todo el que intenta
penetrar, y al único que lo consigue, armado con cuchillo, él lo obliga a la
fuga con su cuerno.[1]”
Fue condecorado, por esta acción.
En
agosto de 1821 el Regimiento 1º
de Los Andes avanza sobre La Rioja. El gobernador Ocampo se opone a su
paso, pero es derrotado en Los Colorados. Quiroga, que combate al lado del
gobernador, ataca a los vencedores y deshace sus fuerzas. Posteriormente, a
instigaciones del mismo Quiroga es depuesto siendo reemplazado por el coronel
Nicolás Dávila.
El
Imperio de Brasil declara la guerra a la Argentina (1824). En octubre del 1825
llega a Buenos Aires Rivadavia quien en Londres ha fundado la “River Plate
Mining Association” que explorará las minas de La Rioja. Esta provincia y sus
hombres, Quiroga muy especialmente, se pronunciarán contra el Congreso y contra
Rivadavia.
En
1826 venció a los unitarios en El Tala y El Rincón, y, más tarde, fue
derrotado por el general José María Paz en los combates de La Tablada y
Oncativo. Cuando Paz cayó prisionero, logró vencer a las fuerzas unitarias del
interior en la batalla de La Ciudadela. Posteriormente, pasó a Buenos Aires, y
el gobernador Juan Manuel de Rosas lo comisionó para mediar entre los
gobernadores Heredia, de Tucumán, y Latorre, de Salta, que estaban en
conflicto. Se entrevistó entonces en la ciudad de Santiago del Estero con los
respectivos representantes, donde se convino un pacto de paz entre las
provincias. En el viaje de regreso, fue asesinado en Barranca Yaco, en la
provincia de Córdoba.
El
caudillismo ha contribuido a esclarecer el sentimiento de independencia y de
democracia permitiendo consolidar e introducir el concepto de una Republica.
Este
proceso se caracterizó por las guerras civiles que aspiró ala organización
constitucional de la Republica dentro del sistema federativo de gobierno.
·
Diccionario
Historico Argentino Tomo II y VI
·
Los
caudillos: historia o folklore; Paso Leonardo
·
Enciclopedia
Microsoft Encarta 99