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ÍNDICE

  1. Introducción

  2. ¿Qué es un caudillo?

  3. La importancia del caudillo

  4. Caudillismo americano

  5. José Artigas-un caudillo revolucionario

  6. Juan Facundo Quiroga 

  7. Conclusión

  8. Bibliografía

Introducción.

En este trabajo vamos hablar sobre el caudillismo americano, describir quien y como estaba representado  el caudillo en la sociedad de aquellos tiempos. Hay distintas opiniones sobre la personalidad de caudillos, ya que tuvieron características heterogeneos que variaban según  el medio geográfico y los acontecimientos históricos vividos. Los caudillos han realizado en historia americana una acción importantísima convertidos en factores principales de independencia en colonias hispanoamericanas.

 

¿Qué es un caudillo?

Proviene de la palabra latina caput  que significa cabeza. Caudillo es una personalidad sobresaliente, refiriéndose  por lo común a la gente de guerra disciplinada y organizada, con adhesión a su  Patria. En términos modernos podría definirse como un líder político. Era como una cabeza de una comunidad, jefe disciplinado que jamás estuvo en una revolución, estaba más allá de creencias y intereses personales, tenia por la ley un respeto que aprendió de sus padres, los viejos conquistadores. Un administrador consciente y de gran coraje, que no temía a enfrentar la impopularidad, tenía como meta la justicia de siempre. Fue el centro de un vasto grupo social basado en la tierra, sobre el que ejercía un papel de patronazgo. Se confiaba más en la promesa de un caudillo que en la de una institución. Una de las recompensas más apreciadas fue la tierra. Los caudillos no eran líderes populares, sino que manipulaban sectores populares encabezando una coalición de fuerzas de elite.

Para él la Patria significaba todo en su vida. Pertenecía a clase social entremedio pero se vinculaba y acercaba  al pueblo que mayoramente era de clase baja. Tenían montoneros, guerreros provenientes del pueblo, seguían a él en todas las batallas.    

 

La importancia del caudillo.

Los caudillos han realizado en la historia una acción muy importante y discutida, como Martín Miguel Güemes, Estanislao López Facundo Quiroga, Francisco Ramírez y otros, como símbolos de feudalidad y crueldad convertidos  en factores de anarquía y en obstáculos para la evolución argentina. Por otro lado  el sentimiento de independencia y democracia animó a los caudillos como muestra impulsiva y popular Revolución de Mayo en la marcha hacia Independencia derribando últimas jerarquías coloniales, las Intendencias y los Cabildos.

Era la época caracterizada por el gobierno personal fuertemente centralizado en el orden local; época  en el que el concepto de autoridad general y nacional se encuentra sumamente debilitado, existiendo tan sólo su manifestación en las autoridades de gobierno en la provincia de Buenos Aires que solamente manejaba  las relaciones exteriores y algunos intereses generales de la Nación. Las clases sociales eran fuertemente marcados, existía una gran diferencia entre los propietarios de tierras y los trabajadores mismos.

Esta estructura política primitiva, basada en el poder individual, en la lealtad personal, en la autoridad del patrón y la dependencia del trabajador caracterizaba esa época. 

Entre 1820 y 1824 se produce el hecho culminar, la reunión de las todas provincias rioplatenses en Buenos Aires. Así se consolida el sistema federal en las provincias rioplatenses mediante los caudillos, porque eran como jefes locales, políticos y militares que influyeron sobre los distintos sectores de aquella sociedad local, y en particular sobre las masas populares. En consecuencia el poder se dividió entre autoridad central y provincias creando un sistema estable  donde las diferencias entre los clases sociales comenzaron a desaparecer, suprimiendo las jerarquías coloniales.

  

 Caudillismo americano.

         Se lo define como característica política y social que correspondió esencialmente al periodo histórico transcurrido desde el final de las guerras de Emancipación latinoamericanas (o de Independencia), hacia 1826, hasta el consolidación de los estados nacionales, en la segunda mitad del siglo XIX. El caudillismo se  refiere a un sistema y una época  del predominio de los caudillos. En sus respectivas provincias. 

         Actualmente  a la época del caudillismo se lo llama también época de lo inconstitución para señalar el periodo previo a la organización constitucional y caracterizado por  hegemonías locales; por las luchas que  frecuentemente sostienen entre sí para extender ámbito de influencia; por los pactos interprovinciales con la finalidad de hacer la paz, regular el comercio, ligarse en alianzas militares y matrimoniales para esforzar la organización nacional.

Para algunos historiadores el caudillismo condiciona una etapa de anarquía y feudalidad a la que da comienzo el alzamiento de los caudillos del interior contra la Constitución del 1819. Esa época tiene anterior comienzo en las luchas por las autonomías provinciales del litoral influidas por el federalismo encabezado por Artigas.

A los años posteriores a la emancipación, siguió un prolongado periodo de conflictos que generalmente desembocaron en guerras civiles. Cada grupo, cada sector y cada región manifestaban no sólo sus tendencias, sino su capacidad para imponerlas a los demás. Así comenzó un avance hacia la anarquía, hacia algún tipo de organización fundada, a veces, en la fuerza hegemónica de uno de los grupos y, otras, en la actitud de transición que surgía tras largos enfrentamientos. Esa inestabilidad social prestaba un valor casi mágico a las constituciones. Pero lo que parecía el fin de un conflicto se convertía con frecuencia en el comienzo de otro.

Pero quienes redactaron las leyes constitucionales y se sentaron en las cámaras no fueron los únicos actores políticos. Algunos papeles políticos importantes los desempeñaron otros individuos —militares, caudillos regionales, comerciantes— que estaban menos preocupados por las ideas, las leyes y las doctrinas políticas que en proteger sus intereses, por lo que con frecuencia recurrieron a medidas violentas. Los intereses contaron más que las ideas y la realidad se mostró más pragmática que la teorización. El pueblo confiaba en los líderes individuales, en los hombres fuertes, y así surgieron los caudillos.

Una serie de factores que actuaron como fuerzas hostiles al desarrollo de los estados nacionales: la hacienda en el campo, como centro de poder y de vínculos; las autonomías regionales y los caudillos, representantes de poderes regionales, pero que paradójicamente actuaban también como defensores de los intereses nacionales, en apoyo de la independencia contra la presión exterior, acrecentando la conciencia nacional.

El robo fue una característica del sistema caudillista: un modo de hacer la guerra que benefició a ambas partes, directa o indirectamente, porque conseguía ejércitos y recursos para la guerra. El caudillo a menudo nacía sin convicciones políticas, y aunque no fue un militar profesional, a menudo actuó como tal. Respondieron a grupos de presión de diverso tipo y junto a los terratenientes arrebataron el poder a las elites urbanas. Los intereses de los hacendados solían ser de carácter regional, por lo que los caudillos los defendían frente al centralismo. Sin embargo, los espectaculares avances de algunos caudillos favorecieron el hecho de que pasaran de ser locales a transformarse en nacionales y federalistas hasta que se convirtieron en defensores del poder central.

Algunos de los caudillos más destacados de la época fueron: Martín Miguel de Güemes, Estanislao López, Facundo Quiroga, Francisco Ramírez, Juan Bautista Bustos, José Artigas. Para entender mejor los conceptos anteriormente citados referimos a la vida de algunos de ellos.

 

 

JOSE ARTIGAS
UN CAUDILLO REVOLUCIONARIO


José Gervasio Artigas había nacido en Montevideo en 1764.

Al comenzar el año 1811, se desempeñaba en la Guardia española de Colonia de Sacramento, como capitán de Blandengues (policía de frontera).

Para entonces, el general español Francisco Javier de Elío, designado Virrey del Río de la Plata por el Consejo de Regencia de Cádiz, ya había tomado posesión del cargo con sede en Montevideo.

En tales circunstancias, Artigas abandonó Colonia y se trasladó a Buenos Aires para ofrecer sus servicios militares a la Junta Grande.

Su actitud encendió el levantamiento de los orientales (uruguayos) contra las autoridades españolas, que se materializó en el Grito de Asencio.

Artigas, cuando retornó a la
Banda Oriental, fue aclamado por sus paisanos como "Primer Jefe de los Orientales", instalando su cuartel general en Mercedes.

Derrotó a los españoles en Las Piedras el 18 de mayo de 1811 e inició el sitio de Montevideo el día 21 de Mayo.

Este primer sitio de Montevideo se levantó por un armisticio que negoció el embajador británico en Brasil, Lord Strangford, con el propósito de evitar que un ejército portugués que había invadido la Banda Oriental auxiliara a los españoles.

Artigas, que se había opuesto al armisticio, intentó contener a los portugueses, que saqueaban la campaña oriental.

A fines de 1812, José Rondeau, al frente del ejército del Segundo Triunvirato (gobierno que se acababa de instalar en Buenos Aires) inició el Segundo Sitio de Montevideo, desplazando a Artigas y sus fuerzas, en el mando de las operaciones.

En el campamento de Artigas fueron electos los diputados orientales que debían concurrir a la Asamblea Nacional General Constituyente (Asamblea del Año XIII), cuyas instrucciones dictadas el 13 de abril de 1813 reclamaban básicamente lo siguiente.

·        Declaración de la Independencia.

·        Libertad civil y religiosa.

·        Organización política federativa.

·        Estados autónomos.

·        que Buenos Aires no fuese la sede del gobierno central.

Los diplomas de los diputados orientales fueron rechazados, usando como argumento legal la nulidad de su elección porque se realizó en un campamento militar y además porque traían instrucciones; a pesar de que la Asamblea se había declarado soberana.

En realidad, el motivo era el contenido de las instrucciones, que afectaban al centralismo de Buenos Aires.

El 20 de enero de 1814, Artigas abandonó el sitio de Montevideo, cuyo mando, de todos modos, monopolizaba Rondeau.

Su propósito era apoyar los pronunciamientos de los paisanos de Entre Ríos y Corrientes, como así también, destruir al comandante porteño de las Misiones.

 Las Misiones, era, por lo demás, la clave de bóveda del sistema federal. Por ellas se ganaba el Paraguay para la unidad del Plata, liberándolo de la absorción portuaria de Buenos Aires; y se conjugaban las rutas orientales con el Río Grande, otorgando a su economía ganadera y saladeril la salida de sus productos por los puertos platenses de Maldonado, Montevideo y Colonia, abriendo para el comercio legal, las históricas rutas de los changadores. Desde las Misiones, Corrientes y el Entre Ríos, coordinaban su destino mesopotámico con las tierras del Uruguay; y Santa Fe recobraba su función histórica de enlace con el tráfico de la yerba mate, los cueros, las maderas, el tabaco y la caña, mientras su condición de centro ineludible en la carrera del Tucumán, ofrecía a los pueblos del norte - incluido el Alto Perú - y del Cuyo, pero en particular a Córdoba, el desahogo de su artesanía, de sus productos minerales y de su agricultura frente al impacto ruinoso de la manufactura inglesa introducida desde Buenos Aires.

Este ámbito de la visión integradora de Artigas abarcaba, pues, dos regiones de rasgos propios y definidos: la mediterránea, de economía minera, agrícola y artesanal, articulada en el Paraná, por el puerto fluvial de Santa Fe; y la del litoral, agrícola - ganadera, desde los yerbatales y estancias paraguayas y misioneras hasta la mesopotámica y la campaña oriental; y un puerto trasatlántico: Montevideo.

Lo cierto es que de las provincias bajo la influencia de Artigas, que estuvieron bajo la influencia del Protectorado de los Pueblos Libres, sólo Córdoba mandó diputados al Congreso de Tucumán. Las otras cuatro (Provincia Oriental, - actual República Oriental del Uruguay - Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe), en cambio, no estuvieron representadas en el Congreso.

Para entonces, los españoles ya se habían rendido en Montevideo.

El ejercito del Directorio se retiró. Quedó la Provincia Oriental en manos de Artigas.

En agosto de 1816 un ejército portugués, invadió la Provincia Oriental en conocimiento del Congreso de Tucumán.

Finalmente, al iniciarse la década de 1820, derrotado definitivamente Artigas en Tacuarembó por los portugueses, se refugió en Entre Ríos, en donde también lo venció el caudillo federal entrerriano Francisco Ramírez.

Artigas se trasladó a Paraguay, en donde vivió el resto de vida.

Allí murió en 1850.

Quiroga, Juan Facundo

Nació en San Antonio, en los Llanos, provincia de la Rioja en 1788. Sus padres fueron José Quiroga y Juana Rosa de Argarañaz. A los 16 años comienza  trabajar en la conducción de las arrias de su padre  y a los 20 éste le encarga la administración de los bienes familiares. Más tarde se alista en el contingente de 200 hombres que forma el comandante de la frontera sur de la Mendoza,  Manuel Corvalán.

Quiroga fue alistado en la compañía de capitán Juan Bautista Morón, en un regimento de infantería, donde permaneció un mes, al cabo de cual fue dado de baja a instancias de Corvalán.

De 1816 a 1818 fue capitán de milicias en el departamento de San Antonio bajo los ordenes del comandante Juan Fulgencio Peñaloza a quién reemplazó en  1817.

En ese mismo año La Rioja bajo el gobierno coronel Barrenechea auxilió muy eficazmente el ejercito nacional que luchaba con los españoles.

En  enero de 1819 al llegar a San Luis es detenido por orden del gobernador Vicente Dupuy quien desconfiaba de Quiroga o quería indagar acerca de sus actividades. El 8 de febrero de 1819 estalló en San Luis una conspiración de los jefes españoles vencidos por las luchas de independencia.  

“Quiroga, al enterarse, en la calle, de la revuelta, corre al cuartel. Un centinela, ya español, le cierra el paso. Quiroga afirma ser él también prisionero, y ante la ilusión de que contaría con su ayuda, déjalo entrar el godo. Quiroga corre a la cuadra, busca armas, no las halla, recoge una asta (cuerno) o chifle, se abre paso, derriba al centinela, cierra el camino a todo el que intenta penetrar, y al único que lo consigue, armado con cuchillo, él lo obliga a la fuga con su cuerno.[1]” Fue condecorado, por esta acción.

En agosto de 1821 el Regimiento 1º  de Los Andes avanza sobre La Rioja. El gobernador Ocampo se opone a su paso, pero es derrotado en Los Colorados. Quiroga, que combate al lado del gobernador, ataca a los vencedores y deshace sus fuerzas. Posteriormente, a instigaciones del mismo Quiroga es depuesto siendo reemplazado por el coronel Nicolás Dávila.

El Imperio de Brasil declara la guerra a la Argentina (1824). En octubre del 1825 llega a Buenos Aires Rivadavia quien en Londres ha fundado la “River Plate Mining Association” que explorará las minas de La Rioja. Esta provincia y sus hombres, Quiroga muy especialmente, se pronunciarán contra el Congreso y contra Rivadavia.

En 1826 venció a los unitarios en El Tala y El Rincón, y, más tarde, fue derrotado por el general José María Paz en los combates de La Tablada y Oncativo. Cuando Paz cayó prisionero, logró vencer a las fuerzas unitarias del interior en la batalla de La Ciudadela. Posteriormente, pasó a Buenos Aires, y el gobernador Juan Manuel de Rosas lo comisionó para mediar entre los gobernadores Heredia, de Tucumán, y Latorre, de Salta, que estaban en conflicto. Se entrevistó entonces en la ciudad de Santiago del Estero con los respectivos representantes, donde se convino un pacto de paz entre las provincias. En el viaje de regreso, fue asesinado en Barranca Yaco, en la provincia de Córdoba.

       

Conclusión

El caudillismo ha contribuido a esclarecer el sentimiento de independencia y de democracia permitiendo consolidar e introducir el concepto de una Republica.

Este proceso se caracterizó por las guerras civiles que aspiró ala organización constitucional de la Republica dentro del sistema federativo de gobierno.

 

Bibliografía

·        Diccionario Historico Argentino Tomo II y VI

·        Los caudillos: historia o folklore; Paso Leonardo

·        Enciclopedia Microsoft Encarta 99 

 



[1] Diccionario Histórico Argentino página 27

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