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Charles Tomlinson
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DESPUES DE LA TORMENTA

Las aguas fluyen hacia este valle
Desde un centenar de fuentes. Algunas
Selladas por el calor de agosto, se secan
En un lecho polvoriento y sólo cuando las hojas
Vuelven al fondo, susurran y se agolpan
En la rebosante hondonada después de la tormenta.
Hoy - sólo una vez - el sol mira hacia adelante
Para atrapar las brumosas emanaciones de nuestro norte
Subiendo en espirales bajo la colina:
Aquí, como una bestia humeante, una casa
Emerge entre sus rayos, la bruma
Es en ellos un velo de vapor
Que se arrastra hasta ramas empapadas
Soltando lluvia sobre lluvia.
El cielo está claro por una hora. Allí donde el sol
Se hunde parece imponer
Ese silencio contra el cual las corrientes van diciendo
Una y otra vez en la luz de bajamar
Con sus voces de líquida persuasión, de trueno viajero
De qué profundidades han bebido y de qué alturas.


DEL PARTIDO INVERNAL
para Bill Humphrey

Del partido invernal -
no es que haya podido seguir el juego
y dada mi incapacidad hasta
la mitad del evento para reconocer
cual era 'nuestro' equipo - debo
decir que hubo suficiente contrapunto
incidental como para engarzar
esos marcianos de hombros acolchados
y la azarosa coreografía de bastonera
en bastonera en una única
música ininterrumpida como cuando
un perro negro
de pronto cruzó el campo
tan confundido como yo
y en un cielo desierto
apareció el sol (sólo una vez)
y alumbró el estadio entero
y todos festejaron al ver
participar a la naturaleza: la banda
tocaba tengo mucho de nada y
nada es mucho para mí: algo
arrastraba el día fuera de foco -
el frío mayormente que enrojecía
las desnudas piernas de las porristas
y las hacía bailar más violentamente:
nos llevó a casa antes
de saber el puntaje final: el resultado
que nuestra deserción obvió fue un empate
entre la persistencia y el invierno.


PESCADORES NOCTURNOS

Pasadas las tormentas otoñales, elegimos una noche
Para pescar en la bahía. De lo que sacamos
Apenas me acuerdo. Fue escalar,
Aferrarse a la resbaladiza roca desanimando
Todo pensamiento, impulsado fuera del tiempo
Y hacia el ahora el agudo miedo original
Lo que me dominó entonces. No creo
Que alguna vez haya mirado tan hondo en el espacio
Como a través de las grietas que cruzamos:
Rayos de nuestras linternas reflejados
En las paredes y el agua de cada hendedura
Se cruzaban y se recruzaban entre ellos, y la mente
Al recordarlos, aún parece que se mueve
Dentro de un diamante hueco que lo oscuro
Según cambian las sombras, amenaza con desfacetar:
No era una joya, era que la carne se despedazaría.
Y sin embargo no lo hizo. De algún modo llegamos
Y nos acurrucamos allí en la frescura. La noche
Excepto por el agua murmurada debajo de los riscos,
El siseo de cosas que caían, yacía alrededor
Espesa de silencio. Parecía
Que un cielo se expandía bajo nosotros, constelaciones
Nadaban ante nuestros ojos allí donde un pez
Alumbraba su tiniebla con fósforo.
Mil Puntos de luz delineaban la extensión
Y la profundidad, y sin embargo la altura de los riscos
No insinuaba ningún golpe de vértigo a lo largo
De su abrupto borde: a través de aguas diáfanas
El radio en la pecblenda relucía
Manteniendo a la mente y al ojo
Rodeados de una agitación fosforecente:
Y sin alarma, pude olvidar
Mientras, ilesos, pescabámos hacia la noche,
Los terrores del camino que habíamos atravesado, apartar
Los terrores del regreso más allá de la falla y la cascada,
Observando este calmo firmamento del mar.

SANDWICHES HERO
para John

Martes y viernes
son Día del Sandwich Hero:
todos los otros días
los héroes deben alimentarse
de sandwiches
para el común de los mortales
no de estos
generosos
proveedores de energía
que Sigfrido en busca
de dragones o doncellas
podría desayunar:
por qué nunca hacen
sandwiches Hero
otros días de la semana
le pregunto al hombre
de la Delicatessen:
sólo responde
martes y viernes
tenemos el Especial para Obreros:
no se puede refutar
lógica tan inmediata y firme:
está claro que se debe esperar hasta
que el día del Especial para Obreros
llegue decretando que
los héroes de mameluco
los héroes de gestas
que Whitman podría haber escrito
serán abastecidos y provistos
para su viaje corriente
abajo por el Rin
del tráfico de la hora de almuerzo
fluyendo por el centro de la ciudad.


POR MADISON
Caminamos por Madison. Es el final
De una tarde de invierno: la niebla
Suprimió los alcances de la vista
Mientras los ríos (no los podemos ver)
Defienden su derecho a la isla que rodean.
Tanto del entorno, lo no visto -
El desamparo más allá de las torres cercenadas por la niebla -
Pesa sobre nosotros a esta hora:
Saboreamos el vino de la soledad de los espacios
En el mismo instante en que elegimos la calle
Que parece un hogar al que se vuelve, convertida
De pronto en fiesta cuando entramos en ella
Con el olor de las castañas en los braseros de la esquina.


EN DICIEMBRE

La niebla, al entrar al bajío, suaviza
Toda demarcación, transformando en bahía
De aguas blancas y rasas la boca del valle:
La marea corre y sube
Hasta llenar de lado a lado
Todo el espacio ante nosotros y su frío
Está ahora en nuestros rostros.
Esta lava gris,
Deslizando el apocalipsis deshace la promesa
De la bahía que apenas ha formado,
Trepa como el agua llegando a un nivel
Que no puede alcanzar hasta que cierra
La estrecha paralela entre el horizonte
Y ella misma: una casa se sumerge
En un mundo subacuático, un núcleo
De calor en el mar que hace minutos
Era sólo una orilla. Pero en este juego
Del último o es que es el primer día
Para medianoche el cielo está claro: no hay señal
De lo que ha pasado salvo en la transformación
De la bruma en gotas que estrellan la hierba:
El horizonte mantiene su distancia y su inminencia
Entre el resplandor de la tierra y las galaxias,
Mundos dentro de mundos rodeando nuestras paredes
Desde los recesos y las recesiones de los cielos invernales.

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