| ¿Quién puede hacer que amanezca? | |
| Anthony de Mello | |
| El
abrir los ojos puede llevar toda una vida. El ver es cuestión de un instante Son cuentos muy breves que encierran siempre un mensaje, a veces misterioso, otras veces sabio, algunas veces irritantes, en ocasiones con dosis de humor y hasta absolutamente absurdo, pero siempre te dejan pensando, y eso es lo bueno. Toda esta página la ha remitido Eber Sánchez Cordoba. Yo sólo me he limitado a darle forma y a enlazarla con las demás de El Arte de la Estrategia, pués se podrá comprobar que es un texto excepcional. Este libro lo escribió un sacerdote jesuita en el año 1985 que vivió muchos años en la India, el titulo original en inglés es One minute wisdom. Esta copia no es completa, sino un extracto de las mejores partes según mi parecer . El autor tiene muchos más libros editados, en caso que le interese conseguir mas sobre su bibliografía. El mismo autor dice: El maestro que aparece en estos cuentos no es una sola persona. Es un gurú hindú, un roshi zen, un sabio taoísta, un rabino judío, un monje cristiano, un místico sufí... Es a la vez Lao tse y Sócrates, Buda y Jesús, Zaratustra y Mahoma. Atención: Se recomienda tomar estos cuentos en minúsculas dosis (dos o tres como máximo), para poder disfrutarlos y comprenderlos mejor. ¿Existe eso que se llama "Un minuto de sabiduría"?. Por supuesto que existe, replicó el maestro. Pero un minuto ¿no es demasiado breve?. No, es cincuenta y nueve segundos demasiado largo. |
|
| Milagros Un hombre recorrió medio mundo para comprobar por sí mismo la extraordinaria fama de que gozaba el Maestro. "¿Qué milagros ha realizado tu Maestro?", le preguntó a un discípulo. "Bueno, verás... , hay milagros y milagros. En tu país se considera un milagro el que Dios haga la voluntad de alguien. Entre nosotros se considera un milagro el que alguien haga la voluntad de Dios". Sensibilidad ¿Cómo puedo yo experimentar mi unidad con la creación? Escuchando, respondió el Maestro. ¿Y cómo he de escuchar? Siendo un oído que presta atención a la cosa más mínima que el universo nunca deja de decir. En el momento que oigas algo que tú mismo estás diciendo, detente. Vigilancia ¿Hay algo que yo pueda hacer para llegar a la iluminación? Tan poco como lo que puedes hacer para que amanezca por las mañanas. Entonces, ¿para qué valen los ejercicios espirituales que tú mismo recomiendas? Para estar seguro de que no estáis dormidos cuando el sol comienza a salir. Presencia ¿Dónde debo buscar la iluminación?. Aquí. ¿Y cuándo tendrá lugar?. Está teniendo lugar ahora mismo. Entonces, ¿por qué no la siento?. Porque no miras. ¿Y en que debo fijarme?. En nada. Simplemente mira. Mirar ¿qué?. Cualquier cosa en la que se posen tus ojos. ¿Y debo mirar de alguna manera especial?. No. Bastará con que mires normalmente. Pero ¿es que no miro siempre normalmente?. No. ¿Por qué demonios...? Porque para mirar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás. Interioridad El discípulo quería un sabio consejo Ve, siéntate en tu celda, y tu celda te enseñará la sabiduría, le dijo el Maestro Pero si yo no tengo ninguna celda... Si yo no soy monje... Naturalmente que tienes una celda. Mira dentro de ti. Carisma El discípulo era judío. ¿Qué es lo que debo hacer para ser aceptable a Dios?, preguntó. ¿Y cómo voy a saberlo yo? Respondió el Maestro. Tú Biblia dice que Abraham practicaba la hospitalidad y que Dios estaba con él. Que a Elías le encantaba orar y que Dios estaba con él. Que David gobernaba un reino y que Dios también estaba con él. ¿Y tengo yo alguna forma de saber cuál es la tarea que se me ha asignado? Sí. Trata de averiguar cuál es la más profunda inclinación de tu corazón, y síguela. Armonía A pesar de su tradicional proceder, el Maestro no sentía un excesivo respeto por las normas y las tradiciones. En cierta ocasión surgió una disputa entre un discípulo y su hija, porque aquél insistía en que ésta se ajustara a las normas de su religión para elegir a su futuro marido. El maestro se puso inequívocamente del lado de la muchacha. Cuando el discípulo le manifestó la sorpresa que le producía el que un santo actuara de aquella manera, el Maestro le dijo: Debes comprender que, al igual que la música, la vida está hecha de sentimiento y de instinto, más que de normas. Ofuscación ¿Cómo alcanzaré la vida eterna? Ya es la vida eterna. Entra en el presente. Pero ya estoy en el presente... ¿o no?. No ¿Por qué no? Porque no has renunciado al pasado ¿Y por qué iba a renunciar a mi pasado?. No todo el pasado es malo... No hay que renunciar al pasado porque sea malo, sino porque está muerto. Ignorancia El joven discípulo era tan prodigioso que acudían a solicitar su consejo intelectuales de todas partes, los cuales quedaban maravillados de su erudición. Cuando el Gobernador andaba buscando un consejero, fue a ver al Maestro y le dijo: Dime, ¿es verdad que ese joven sabe tanto como dicen? A decir verdad, replicó el Maestro con ironía, el tipo lee tanto que yo no sé cómo puede encontrar tiempo para saber algo. Mitos El Maestro impartía su doctrina en forma de parábolas y de cuentos que sus discípulos escuchaban con verdadero deleite, aunque a veces también con frustración, porque sentían necesidad de algo más profundo. Esto le traía sin cuidado al Maestro, que a todas las objeciones respondía: Todavía tenéis que comprender, queridos, que la distancia más corta entre el hombre y la verdad es un cuento. Hablar El discípulo no podía reprimir las ganas que tenía de contarle al Maestro el rumor que había oído en el mercado. Aguarda un minuto, dijo el Maestro. Lo que piensas contarnos ¿es verdad? No lo creo... ¿Es útil? No, no lo es. ¿Es divertido? No Entonces, ¿por qué tenemos que oírlo?. Movimiento A unos discípulos que no dejaban de insistirle en que les dijera palabras de sabiduría, el Maestro les dijo: La sabiduría no se expresa en palabras, sino que se revela en la acción. Pero cuando les vio metidos en la actividad hasta las cejas soltó una carcajada y dijo: Eso no es acción. Es movimiento. Veneración A un discípulo que se mostraba excesivamente respetuoso le dijo el Maestro: Si la luz se refleja en la pared, ¿por qué veneras la pared?. Intenta prestar atención a la luz. Transformación A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás le dijo el Maestro: Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra. Reacción Le preguntaron al Maestro qué criterio seguía para escoger a sus discípulos. Y el Maestro dijo: Me comporto de una manera sumisa y humilde. A los que reaccionan con arrogancia ante mi humildad los rechazo inmediatamente. Y a los que me veneran por mi comportamiento humilde los rechazo con la misma rapidez. Discipulado A un visitante que solicitaba hacerse discípulo suyo le dijo el Maestro: Puedes vivir conmigo, pero no hacerte seguidor mío. ¿Y a quién he de seguir, entonces?. A nadie. El día en que sigas a alguien habrás dejado de seguir a la Verdad. Ceguera ¿Puedo ser tu discípulo? Tan sólo eres discípulo porque tus ojos están cerrados. El día que los abras verás que no hay nada que puedas aprender de mí ni de ningún otro. Entonces, ¿para qué necesito un Maestro? Para hacerte ver la inutilidad de tenerlo. Llegada ¿Es difícil o fácil el camino hacia la iluminación? Ni difícil ni fácil. ¿Cómo es eso? No existe tal camino. Entonces, ¿cómo se va hacia la meta?. No se va. Se trata de un viaje sin distancia. Deja de viajar y habrás llegado. Retirada ¿Cómo puedo ayudar al mundo? Comprendiéndolo, replicó el Maestro. ¿Y cómo puedo comprenderlo? Apartándote de él. Pero, entonces, ¿cómo voy a servir a la humanidad? Comprendiéndote a ti mismo. Cálculo El Maestro solía reírse abiertamente de aquellos de sus discípulos que deliberaban interminablemente antes de decidirse a hacer algo. Él lo expresaba del siguiente modo: Las personas que deliberan exhaustivamente antes de dar un paso se pasan la vida sobre una sola pierna. Revolución En el monasterio había una serie de reglas, pero el Maestro no dejaba de prevenir contra la tiranía de la ley. La obediencia observa las reglas, solía decir el Maestro, pero el amor sabe muy bien cuando debe romperlas. Anteojeras Si te empeñas en que yo tenga autoridad sobre ti, le decía el Maestro a un candoroso discípulo, te haces daño a ti mismo, porque te niegas a ver las cosas por ti mismo. Y, tras una pausa, añadió apaciblemente: Y también me haces daño a mí, porque té niegas a verme como soy. Humildad A un visitante que a sí mismo se definía como "buscador de la Verdad" le dijo el Maestro: Si lo que buscas es la Verdad, hay algo que es preciso que tengas por encima de todo. Ya lo sé: una irresistible pasión por ella. No. Una incesante disposición a reconocer que puedes estar equivocado. Aceptación ¿Cómo podría ser yo un gran hombre...como tú? ¿Y por qué ser un gran hombre?, dijo el Maestro. Ser simplemente un hombre ya es un logro bastante grande. Incongruencia Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte. El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta. Cuando, más tarde. Los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replico: ¿no habéis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?. Pero ¿hay vida después de la muerte o no la hay?, insistió un discípulo. ¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión!. Replico enigmáticamente el Maestro. Inversión ¿Cómo puedo librarme del miedo? ¿Cómo puedes librarte de aquello a lo que te aferras? ¿Pretendes acaso insinuar que en realidad me aferro a mis propios miedos?. No puedo estar de acuerdo con eso. Piensa qué es aquello de lo que tu miedo te protege y estarás de acuerdo. Y podrás ver además tu insensatez. Entusiasmo A una mujer que se quejaba de que las riquezas no habían conseguido hacerla feliz le dijo el Maestro: Hablas como si el lujo y el confort fueran ingredientes de la felicidad, cuando, de hecho, lo único que necesitas para ser realmente feliz, querida, es algo por lo que entusiasmarse. Liberación ¿Cómo puedo alcanzar la liberación? Intenta descubrir quién te tiene atado, respondió el Maestro. El discípulo regresó al cabo de una semana y dijo: Nadie me tiene atado. Este fue el momento de iluminación para el discípulo, que de pronto quedó libre. Doctrina A un visitante que aseguraba no tener necesidad de buscar la Verdad, por que ya la tenía en las creencias de su religión, le dijo el Maestro: Había una vez un estudiante que nunca llegó a convertirse en un matemático, porque creía ciegamente en las respuestas que aparecían en las últimas páginas de su texto de matemáticas; ... y aunque parezca paradójico, las respuestas eran las correctas. Creencia El Maestro había citado a Aristóteles: En la búsqueda de la verdad, parece mejor, y hasta necesario, renunciar a lo que nos es más querido. El Maestro sustituyó la palabra "verdad" por la palabra "Dios". Más tarde le dijo un discípulo: En mí búsqueda de Dios estoy dispuesto a renunciar a todo: A la riqueza, a los amigos, a la familia, a mi país y hasta a mi propia vida. ¿Puede una persona renunciar a algo más? . El Maestro respondió con toda calma: Sí. A sus creencias sobre Dios. El discípulo se marchó entristecido, porque estaba muy apegado a sus convicciones. Tenía más miedo a la "ignorancia" que a la muerte. Inadoctrinamiento ¿Qué es lo que enseña vuestro Maestro?, preguntaba un visitante. Nada, respondió el discípulo Entonces, ¿por qué pronuncia discursos? Lo único que hace es indicar el camino, pero no enseña nada. Al visitante, aquello le resultaba incomprensible, de modo que el discípulo se lo explicó: Si el Maestro enseñara, nosotros convertiríamos sus enseñanzas en creencias. Pero al Maestro no le interesa lo que creemos, sino únicamente lo que vemos.
Desvelamiento |
|
| Datos
de libro: Titulo original: One minute wisdom Año de 1º edición: 1985 Autor: Anthony de Mello, S.J. Lonavla (India) Traducción al Castellano: Jesús García Abril S.J. Título en castellano: ¿Quién puede hacer que amanezca? Año de edición: 1993 Editorial: Sal Terrae (Cantabria) I.S.B.N. 84-293-0724-9 Texto tomado de El arte de la estrategia |
|