| kevinhurlt. |
nocodebadcodeforgetpasswordasiftwaseasy
|
| Mahmud Darwish |
|
|
| Carnet de identidad |
Escribe que soy árabe, y el número de mi carnet es el cincuenta mil; que tengo ya ocho hijos, y llegará el noveno al final del verano ¿Te enfadarás por ello? Escribe que soy árabe, y con mis camaradas de infortunio trabajo en la cantera. Para mis ocho hijos arranco, de las reocas, el mendrugo de pan, el vestido y los libros. No mendigo limosnas a tu puerta, ni me rebajo ante tus escalones. ¿Te enfadarás por ello? Escribe que soy árabe. Soy nombre sin apodo. Espero, pacientero, en un país en el que todo lo que hay existe airadamente. Mis raíces, se hundieron antes del nacimiento de los tiempos, antes de la apertura de las eras, del ciprés y el olivo, antes de la primicia de la yerba. Mi padre... de la familia del arado, no de nobles señores. Mi abuelo era un labriego, sin títulos ni nombres. Mi casa es una choza campesina de cañas y maderos, ¿te complace?... Son nombre sin apodo. Escribe que soy árabe, que tengo el pelo negro y los ojos castaños; que, para más detalles, me cubro la cabeza con un velo; que son mis palmas duras como la roca y pinchan al tocarlas. Y me gusta el aceite y el tomillo. Que vivo en una aldea perdida, abandonada, sin nombres en ellas calles. Y cuyos hombres todos están en las canteras o en el campo... ¿Te enfadarás por ello? Escribe que soy árabe; que robaste las viñas de mi abuelo y una tierra que araba, yo, con todos mis hijos. Que sólo nos dejaste estas rocas... ¿No va a quitármelas tu gobierno también, como se dice? Escribe, pues... Escribe en el comienzo de la primera página que no aborrezco a nadie, ni a nadie robo nada. Mas, que si tengo hambre, devoraré la carne de quien a mí me robe. ¡Cuidado, pues!... ¡Cuidado con mi hambre, y con mi ira! |
|
|
| Los Pañuelos |
Callas como las tumbas de los mártires. El camino se extiende, y tus manos -recuerdo- son dos pàjaros revoloteando sobre mi corazón. Deja el parto del rayo el horizonte envuelto en la negrura. Y espera besos rojos y un día sin viático. Mientras seas para mí, vete haciendo a mi muerte y a las penas del luto. Los pañuelos, cuando dicen adiós, son como una mortaja, y el palpitar del viento en las cenizas se agita solamente cuando corre una sangre en el hondo del valle, y llora -por una voz cualquiera- una añoranza en la gallarda vela de Simbad. Yo te pido que cambies el gemir del pañuelo en flauta que convoque. Mi alegría de encontrarte, a la vuelta, aumentaba conforma me iba yendo. ¿Tengo acaso algo más que tus ojos? ¡No llores la promesa de una muerte ni le pidas prestado a mis pañuelos su canto de cariño! Te lo ruego: ¡Envuelve las heridas de mi país, con ellos! |
|
|
| Canción de amor sobre la cruz |
Ciudad de todas las heridas pequeñas, ¿no apagarás mi mano? ¿No podrás enviarme una gacela?... ¿Y limpiarme la frente y el pulmón de ceniza? Añorarte es lo mismo que una ausencia; encontrarte, un destierro. Llamo a todas las puertas gritando, preguntando: ¿Cómo pueden trocarse en polvo las estrellas?... Te amo. Sé mi cruz. Sé, cmo tú deseas, un palomar. Yo sé que si tus manos me fundieran se llenarían de nubes los desiertos. Te amo, ¡totalidad del corazón! ¡Sabor, oh tú, de uvas! ¡Gusto a sangre! Una luna en mi frente no se extingue, y en mi boca se agita un fuego, una guitarra... Si muriera de amor, deja mi tumba expuesta a las pestañas de los vientos. No me entierres. Para poder sembrar tu voz en todo barro, para poder alzar tu espada en todo campo. Te amo. Sé mi cruz, sé lo que tú deseas. Dilúyete, en el alma, con el sol. ¡Y no me compadezcas! |