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Rafael Méndez Meneses con su libro "Principio de caos jamás acaecido", escrito en el 2002, es un descubrimiento, una revelación, un notable aporte a la joven poesía ecuatoriana que cada vez suma caudales de voces nuevas que creo yo muy pronto la llevarán a ser una corriente rumorosa y digna en el ancho río de la cultura universal.
Dominio formal, ritmo impecable de amplio espectro, metáfora original muy en la signología de nuestro tiempo, erudición, conocimiento, concurrencia y confluencia de los antiguos mitos griegos y de la Biblia, la astronomía y la informática, alquimia contemporánea, los nuevos ingredientes de la literatura al servicio de una emoción antigua y permanente, la incomparable belleza de la mujer, la complejidad inagotable de la relación de pareja, el padecimiento y la dicha del amor, el viejo vino en odres nuevas, como ha sido, como debe ser toda poesía que se respete, para que permanezca, para que resguarde su virtud y su fuerza, para que no sea un perfume que se desvanezca demasiado pronto, una luz de bengala que se queme en el cielo.
Carlos Eduardo Jaramillo
Guayaquil, septiembre 6 del 2004 |