LA CEBOLLA HUMANA Mi visión es una niebla tornasolada, espesa y fría. Esa chica desconocida es un faro que con sus destellos me arrastra a la perdición en los escollos de una sed intensa. Demasiado ocupado en sobrevivir he perdido la sensibilidad en las yemas de mis dedos. Un oleaje amargo de recuerdos me llevó a la playa de la soledad. No sé si yo elegí esta vida o ella me eligió a mí. Si debajo de esta piel hay una nueva piel, como una cebolla humana, quizás debajo de esta careta esté yo. Quizás en vez de intentar saltar el muro debiera derribarlo. Quizás mis heridas en realidad no existen, sino que me las he inventado yo. Tal vez he perdido la partida antes de empezr a jugar.