= SENSE =
¡¡Hola
y bienvenidos al séptimo capítulo!! Antes de nada, os doy las gracias por los
mails que me enviáis y todas las sugerencias y comentarios, muchas gracias, a
vosotros os dedico este séptimo capítulo ^^. Hay otra cosa que debo
comentaros, y es que es IMPRESCINDIBLE que os leáis el vocabulario del capítulo
anterior que está al final del fic, o que miréis el que está aquí, con una que
otra palabra nueva, ya que si bien ahora no es de mucha importancia, en el
transcurso del fic la geografía de la Antigua Unhion (China Antigua) será
bastante importante, ya que a medida que la guerra no puede hacerse en un
terreno desconocido para mi, y por eso me he visto obligada a ‘crear’ un nuevo
mapa donde aparecen Sense, Hak y todos los demás. Quién sabe, tal vez algún día
lo publique y todo… En fin, esto es lo que os quería decir. No dudéis en
enviarme vuestras opiniones, sean buenas y malas, a [email protected]
, las esperaré con impaciencia.
Todos
los personajes son obra exclusiva de Rumiko Takahashi, al igual que todos sus
derechos len pertenecen a ella. Dado que sólo escribo por puro gusto y placer y
no tengo pensado sacar ningún bien económico, no me denunciéis. Gracias ^^U
Datos
de interés:
*********************
Cambio de escena
“.........”
Lo que piensa un personaje
{.........}
Un sitio
<<........>>
Lo que dice un personaje en medio de un párrafo.
----....----
Flash back
(....)
Comentarios de la autora
“Qué
es esta extraña sensación? Es como si alguien me vigilara” Un escalofrío le
recorrió todo el cuerpo, y vio en la pared dos puntos rojos resplandecientes,
dos ojos, que la observaban fijamente…Akane negó con la cabeza, se calmó y se
serenó. Volvió a mirar, y vio la pared tan normal como siempre…
PARTE 3: EN TIERRAS LEJANAS
Ya
llevaban un par de días en Banhelia, y se conocían prácticamente a todos los de
palacio. Ellos, los huéspedes como les llamaban los banhelianos, se habían
integrado por completo. El príncipe Shaika se lo pasaba muy bien con ellos
aquí, sobretodo con Akane, a quien había empezado a caerle más bien que las
demás chicas.
Akane,
Ukyo y Shampoo eran ahora las “doncellas” del príncipe, ya que acordaron que
todos los de palacio los habían ayudado mucho y esta era una forma de
corresponderles el favor, de manera que hacían de escoltas del príncipe, a
quien le gustaba la idea de tener tantas doncellas a su alrededor. Ranma, Ryoga
y Mousse fueron menos afortunados, ya que fueron destinados por orden del
príncipe Shaika a las patrullas de Banhelia, rondando todo el santo día aquí y
allá, seis horas diarias, a cargo del capitán Bonjo, el mismo hombre fornido y
corpulento que los llevó el primer día de su estada en Sense hacia el Daiteitaku.
Y así pasaban el día. Akane, Shampoo y Ukyo acompañaban al príncipe a
todos lados, conversando y paseando por los inmensos jardines de palacio,
mientras que los chicos iban con un escuadrón, bastante majo por cierto,
vigilando la capital, tan normal como siempre, o eso parecía…
El
kamufleir ya llevaba un día en Banhelia, en el Daiteitaku, y nadie se había
dado cuenta de su presencia… se paseaba por las sombras de palacio, en secreto,
sin ser visto, aguardando la mejor ocasión para empezar a ejecutar el plan, ya
que las órdenes eran muy precisas… De repente oyó un ruido a sus espaldas, y
vio a una mujer muy bella, de pelo largo y oscuro, tez pálida y ojos azules
grisáceos, que llevaba una cesta de ropa limpia y toallas. La mujer se paró en
seco al ver su presencia y por unos instantes los dos se quedaron en blanco. El
corredor estaba vacío y no había nadie. No había testigos. Antes siquiera de
que Pai, la dama de Shaidril, quien tan amablemente ayudó a Akane y a las
demás, pudiera gritar, el kamufleir echó un rápido esprint hacia la mujer, que
se quedó muda de terror. No tuvo tiempo siquiera de gritar. El monstruo la
cogió silenciosamente por el pescuezo y la levanto varios centímetros mientras
que ella intentaba arañarle o gritar, pero la falta de oxígeno se lo
impidieron. Lentamente fue dando menos resistencia. El kamufleir sonrió y aún
para obedecer las órdenes de Hak…
…un
cesto de ropa cayó, silenciosamente, sin alterar la quietud del ambiente…
*****************************
Ranma,
Mousse y Ryoga ya llevaban un buen rato andando y andando por Banhelia. Ya era
casi la hora de comer, cosa que los mantenía con vida en estos “difíciles”
momentos que, según el joven de la trenza, estaban viviendo. Como miembros de
la vigilancia de Banhelia, debían ahora llevar un nuevo equipaje, igual al de
los otros. Era chino, y constaba de una camisa china de color verde oscuro
larga, hasta las rodillas, atada con una cinta negra en la cintura. Debajo
llevaban unos pantalones amplios y blancos, al más puro estilo chino, junto con
unas zapatillas muy cómodas, parecidas a las que llevaban siempre. A Ranma y a
Mousse les quedaban muy bien estas ropas, pero Ryoga, acostumbrado a otro tipo
de modelo, le sentaba algo anormal. Los tres jóvenes iban ahora separados del
escuadrón, ya que Bonjo les había dado autorización para que hicieran grupos y
cada uno se concentrara en una zona al respecto. Ellos vigilaban ahora el gran
paseo de Banhelia, donde se concentraban unos edificios enormes, preciosos, al
más puro estilo china milenaria. En el Gran paseo no había tiendas, sino sitios
públicos como un especie de banco donde la gente entraba y salía, y unas casas
muy adornadas, seguramente correspondientes a los cabezales de los ejércitos y
otros personajes importantes de la capital.
-Miradme,
parezco un completo idiota…
Los
tres se dirigían ya al Daiteitaku, al final del paseo, para ir a comer. Ryoga
no paraba de decir lo mismo todo el rato y Ranma y Mousse no se cansaban de
decirle…
-En
otras palabras, pareces tú mismo –dijo Ranma, burleta.
-Claro!
Como vosotros estáis acostumbrados a estas cosas…!! Agh… este cuello me va a
matar!! –Ryoga hizo un intento de desabrocharse un poco el cuello mao, pero
desistió, ya que no había, para su disgusto, botones.
-Ya
cállate, cerdito. Nos estamos cansando de que no pares de quejarte…
-A
quién has llamado cerdito?!
Ryoga
lanzó a Ranma hacia los aires con un sutil golpe de puño, mientras que Mousse
se ajustaba las gafas y los dos continuaban andando como si nada.
-Ah…
ojalá Akane también estuviera por aquí…
-Y
Shampoo también…
-Ese
endiablado de Ranma, si tan solo nos dejara a Akane y a mi...
-Ese
encordio de Ranma, si tan solo nos dejara a Shampoo y a mi…
Los
dos continuaron andando con la mirada perdida en el infinito, imaginándose
escenas románticas con “su” amor.
A
las afueras del Daiteitaku, al jardín, se encontraban Akane, Shampoo y Ukyo,
junto con el príncipe Shaika. Para su disgusto, estaban jugando al escondite
por orden directa del futuro rey. Ahora le tocaba a Ukyo, y ya llevaban un buen
rato así, hasta que unos guardias armados hasta los dientes se acercaron y les
dijeron que ya era hora de comer. El príncipe, refunfuñando, los siguió.
-Chicas,
-porque Shaika ya las llamaba así para abbreviar, ‘chicas’ – no os he
preguntado aún si tenéis novio… -dijo el chico con tono pillín, arqueando una
ceja. Las tres se sorprendieron ante la pregunta.
-Yo
sí, es un chico guapísimo… tú lo conoces, Shaika, se llama Ranma, pero yo le
llamo Ran-chan… nos queremos muchísimo… -dijo Ukyo, cerrando los ojos a causa
de la exitación.
-Ese
chico de la trenza? –dijo Shaika con algo de desprecio – pero si no vale nada…
-Chica
de la espátula estar muy equivocada!! Ranma ser ‘mi’ prometido!! –dijo Shampoo,
dirigiéndose a Shaika.
-Ah,
en qué quedamos? –el príncipe estaba confundido.
-Es
mío!! Ran-chan es mi prometido!!
-NO!!
Ser prometido de Shampoo!!
Las
dos dirigieron sus manos hacia su cuerpo para buscar las armas, cuando se
dieron cuenta que con los nuevos atuendos de doncellas no les permitían llevar
armas consigo, más que una pequeña daga atada al tobillo, aunque a ninguna de
las dos se le acudió usarla contra la otra, no querían pasarse.
-Y
qué me dices de ti, Akane? –dijo Shaika sin prestar atención a Ukyo y Shampoo,
que iban un poco detrás de ellos, sin hablarse.
-Oh,
bueno… -Akane había intentado salir de aquél tema, que inevitablemente sabía
que acabaría con ella - … eres demasiado pequeño para entenderlo…
-Qué
dices! Yo soy muy mayor!! Mira, mira!! –el joven príncipe, ofendido, se puso de
puntillas y sacó pecho, de manera que ahora era igual de alto que Akane.
Ella se rió, muy divertida.
-No
quise ofenderle, príncipe…
-Ya
te he dicho mil veces que puedes llamarme Shaika.
-Lo
se, pero es que así te enfadas… -dijo Akane sacándole la lengua y tocándole
inocentemente la nariz.
El
príncipe se puso rojo de pies a cabezas y cuando Akane continuó tirando, el
príncipe no logró coordinar bien sus movimientos, de manera que parecía que andara
como al ejército.
De
repente Akane tuvo un mal presentimiento y sin previo aviso se giró para ver
una enorme ‘cosa’ dirigirse hacia ella cual misil. Como venía desde la ruta
donde estaba el Sol, Akane no le pudo identificar, al igual que no tuvo tiempo
de reaccionar. La ‘cosa’ se abalanzó contra ella con tal potencia que los dos
se vieron arrastrados hasta varios metros después, chocando con un frondoso
laberinto de hojas. Akane empezó a abrir los ojos, adolorida, mientras que
notaba que alguien estaba tirado encima suyo. Pesaba mucho, y como tenía el sol
de cara aún no podía saber quién era, pero fuere quien fuere, si caía del cielo
no podía ser normal.
Akane
hizo ademán de incorporarse, y la persona que estaba encima suyo se retiró con
cuidado, también adolorida, dejando algún gemido de dolor, llevándose la mano a
la cabeza. Ahora Akane lo vio. Vio que estaban uno delante del otro. Sus ojos
azules, su trenza, a pocos centímetros…
-P-Perdón,
Akane!! No ha sido culpa mía!!! Lo juro!! – Ranma estaba delante suyo, con las
manos suplicantes. Akane aún estaba un poco ruborizada.
-I…idiota…!!
Se puede saber a qué te dediicas tú?! –Akane reaccionó de la manera previsible.
-Es
que Ryoga…
-Ahora
le echas las culpas a Ryoga?!
-Es
que ha sido él!! Me golpeó y … ya sabes, aterrizaje forzoso, no pude evitarlo…
-Akane!!
Akane, qué ha…?! Uh? Ran-chan?
-Airen,
qué hacer?
Ukyo,
Shampoo, Shaika y los dos guardias se habían quedado algo extrañados ante aquel
‘misil’ dirigido a Akane y que los impactó varios metros atrás. Y ahora
veían que era Ranma. Shaika fue el que reaccionó primero.
-Este
es el prometido de estas dos chicas? De manera que tú eres Ranma.
-Ah?
–Ranma miró confundido al príncipe – qué dices?! Ellas no son mis…!!
-Oh,
no le escuchéis, ha sido un golpe duro… -Ukyo le cogió por el brazo.
-Airen
estar confundido –Shampoo le cogió por el otro.
Y
las dos empezaron a ayudarle a ponerse en pie y a andar hacia las puertas del
Daiteitaku, que estaban casi al lado del jardín de Palacio.
-Qué
confundido ni qué narices!! –dijo el chico. Akane desde atrás, los observó algo
enfadada. Pero al menos él había negado ser su prometido, aunque tampoco la
hubiera mencionado, ya era un avance.
Y
de pronto, tuvo otra vez esa extraña sensación. Una sensación fría que le
recorría la columna vertebral, de arriba abajo… se sintió impotente y giró la
cabeza hacia todos lados, cuando los vio… vio esos ojos fríos, sanginolientos,
rojos… y una figura humana, que a pesar de estar a contraluz pudo identificar
como mujer. Y de repente la persona se acercó a ella y Akane abrió sus ojos.
-P-Pai?
-Qué
le ocurre, señorita Akane? –el color rojizo de sus ojos había desaparecido por
completo.
Pero
Akane no contestó ante la dudosa Pai. Se había quedado como ensombrecida. La
miraba a los ojos fijamente, cosa que hizo incomodar a Pai. Le había parecido
ver esos rojizos ojos… pero eran de ella? O se lo había imaginado? Notaba a Pai
algo extraña… su forma de hablar, de andar, de moverse… de mirar… Pai
tenía una mirada muy extraña, como de odio disimulado.
-Señorita
Akane? –insistió la mujer.
-Ah?
Akane
vio que Pai ya estaba andando hacia el Daiteitaku, junto con los demás,
disponiéndose a comer. Sin decir nada, se dirigió hacia ellos.
Seguramente habían sido imaginaciones suyas.
****************************
-Qué
os parece vuestro nuevo ‘trabajo’?
Se
encontraban todos comiendo en el gran salón. Sin saber cómo ni por qué, habían
pasado a ser un miembro más de la corte, y los trataban como si fueran la reina
en persona, ayudándolos y obedeciéndolos en todo. La reina, igual de amigal que
siempre, no paraba de sacar temas de conversación.
-Si
se refiere al de ir vagando todo el santo día por Banhelia… -Ranma se lo pensó
dos veces - … me encanta!
-Piensa
que primero debéis conocer la ciudad que deberéis proteger…
-Y
qué me dice de las chicas?! Es que tienen ellas que proteger el palacio?
–contestó, sarcástico. Luego se dio cuenta de cómo había hablado a la reina, y
todo avergonzado intentó rectificar – Yo… em… lo siento, no quise…
-Jajaja,
no pasa nada, tranquilo… -La reina lo miró con una mirada muy cálida, cosa que
hizo que se incomodara.
-Yo
me lo estoy pasando muy bien, madre!! –dijo el príncipe, todo contento – las
chicas me cuidan muy bien!!
-Creo
que estás muy consentido, hijo… -dijo la mujer con una sonrisa en la cara. Las
tres chicas se pusieron a reír y el príncipe se sonrojó.
Las
puertas del comedor se abrieron y la doncella Pai entró para servir la comida
en bandejas de plata. Hizo varios viajes de ida y vuelta hasta la última
bandeja, que intentó colocar más o menos al centro, delante de Akane y Ranma.
Como la mesa era tan gruesa, casi se cae, y Akane la ayudó a mantener el
equilibrio sujetándola con sus manos, intentando a la vez que no se cayera la
bandeja. Pero a Akane le temblaron las manos. Todo el mal presentimiento del
día se reflectía ahora. La bandeja cayó al suelo con gran estrépito, haciendo
que todos miraran con duda a Akane.
-Yo…
lo siento… no quise… -Akane se arrodilló y empezó a recogerlo todo – ¡¡Es que
soy muy torpe…!! –dijo fingiendo una sonrisa que sólo Shaidirl y Ranma no se
tragaron.
-La
culpa ha sido mía, señorita Akane, perdone… -Pai la miró con culpa en los ojos,
pero Akane sólo volvió a sentir algo extraño dentro de ella. Algo que no podía
ser bueno.
-Tranquila…
-Akane volvió la mirada haciaa el suelo. Al cabo de un momento vinieron más
mujeres a recogerlo todo.
Ranma
estaba preocupado por el extraño comportamiento de Akane. No parecía ella. Ella
era torpe, sí, pero no para reconocerlo en público, y esta vez no se le cayeron
los platos debido a la torpeza. Ranma se fijó que sus manos habían temblado al
hacer contacto con las de Pai, y al mismo instante Akane palideció y es cuando
se le cayó todo al suelo. Él también había estado un tanto nervioso estos
últimos días, notaba un malestar general, un sentimiento de que algo iba a
ocurrir, una sensación extraña… que seguramente Akane también notaba. La comida
continuó sin ningún suceso extraño y todos dejaron pasar el pequeño incidente.
Ranma tenía a Akane al lado, y a diferencia de las otras veces, no participaba.
Tenía la vista perdida en el infinito, sumida en sus propios pensamientos. Hubo
un momento en el que la cabeza hizo ademán de caer hacia el plato, como si
estuviera durmiéndose, pero Akane reaccionó y volvió a erguirse, como si no
hubiera pasado nada. Cuando acabó la comida todos dispusieron de un
par de horas de descanso que les proporcionaban al día, las cuales la mayoría
aprovechaban para pasear libremente por Banhelia o, en caso de Ryoga y Mousse,
de echarse una cabezadita. Esta vez Akane, a diferencia de los otros días, se
excusó de Ukyo y Shampoo, alegando que no se encontraba bien, y se dirigió a su
habitación a reposar un rato. Realmente era cierto, no se encontraba nada bien.
Se apoyó la espalda en la pared y desde la cama, como había hecho desde el
primer momento que llegó a Sense, observó en silencio la activa ciudad. De
alguna forma eso la reconfortaba y todas sus preocupaciones se disipaban. Akane
se fijó en la parte superior de la ventana. Vio algo extraño. Era una…¡¿trenza?!
A Akane le corrió una gotilla de sudor a la vez que aparecía del revés la
cabeza de Ranma y con un ágil movimiento saltaba hacia la habitación de las
chicas.
-Ranma,
idiota, me habías asustado… -dijo Akane, secándose el sudor. Ranma hizo un
gruñido.
-Akane,
tenemos que hablar.
Akane
sintió pánico –Otra vez no, Ranma… - dijo con fastidio.
-¡Otra
vez sí! Akane, ¿se puede saber qué te ocurre? Estás muy extraña últimamente.
Dime qué ocurre –Ranma miró fijamente a Akane con sus profundos ojos azules,
pero la chica no quiso mantener la mirada, sabiendo que se perdería otra vez en
ese mar azul y que acabaría por contárselo todo, y es que ella había decidido
no decirlo a nadie, ya que la acusarían de cobarde y no quería.
-Estoy
bien, gracias –dijo girando la cabeza. Ranma ante el gesto frunció el
seño.
-¡No,
no estás bien, y me gustaría saber por qué no lo reconoces! Al menos a mi
podrías decirme qué te ocurre… -dijo en tono triste. Akane no confiaba lo
suficiente como para decirle que la atormentaba. Si se lo decía, él podría
ayudarla, pero Akane solo giró la cabeza de nuevo hacia otro sitio.
-Estás
obsesionado, a mi no me pasa na…
Akane
se paró de golpe. Y tuvo un escalofrío. De repente su corazón se puso a mil,
sentía el frío en el cuerpo, y su vista se nubló en el infinito. Oía la voz de
Ranma muy lejana, como si fuera de otro mundo.
-¡¡AKANE!!
Ranma
se había percatado del cambio de su prometida y al ver que no reaccionaba con
palabras/gritos la cogió por los hombros y empezó a sacudirla, y para su
sorpresa sus ojos empezaron a inundarse de lágrimas.
-¡¡AKANE!!
¡¿Qué ocurre?! ¡¡Contesta!!
-Ranma…
es un… un…
Ranma
estaba confundido. Akane miraba por la ventana y estaba fuertemente agarrada a
los brazos de Ranma, como si sirvieran de escudo ante una amenaza fantasma. De
no ser por la gravedad del asunto, Ranma se hubiera sentido orgulloso de que
Akane confiara tanto en él, pero ahora tenía la mente en otro sitio.
-Akane,
por favor, dime qué es lo que te ocurre.
Akane
pasó lentamente sus ojos desde la ventana hasta encontrarse con los de Ranma.
Para su sorpresa, paró de llorar y asintió con la cabeza. Se sentó lentamente
en la cama y Ranma se puso a su lado, con una mirada bastante asustada.
-Es
que yo…*snif* …t-tengo m-mucho m-miedo… -Akane aún tartamudeaba a causa del
hipo que causaba el lloro. Ranma la miró sin saber que hacer. Al verla llorar
su corazón se rompía en mil pedazos, y no sabía qué decir ni cómo consolarla.
-Miedo
de qué.
-N-No
se… hay…unos ojos r-rojos que m-me observan y…y…
Si
las cosas, según Ranma, mejoraban, ahora empeoraban. Akane no pudo terminar la
frase y un nuevo ataque de llanto se apoderó de ella, recayendo sobre el
petrificado Ranma, que se estaba viendo abrazado por la mujer que ama, sin
saber cómo afrontar esa situación ni qué hacer para animarla. Ranma
finalmente se armó de valor y le correspondió el abrazo suavemente, intentando
reconfortarla. Akane, poco a poco, paró de sollozar y algo roja se separó de
los pectorales de un colorado Ranma.
-Ya
te sientes…em…¿mejor? –preguntó Ranma. Akane sólo asintió –No hay de qué
preocuparse, Akane, ya sabes que aquí no te puede pasar nada malo… - Ranma no
tenía mucha confianza en lo que decía, pero Akane, con la vista baja, asintió –
¡¡Si vuelves a ver a esos endemoniados ojos, me pegas un grito y vengo volando,
y ya verás, los haré picadillo!! –Ranma sonrió algo triunfal, y Akane empezó a
reír al imaginarse a Ranma luchar contra dos pares de ojos – Y para la próxima
vez, cuéntamelo a la primera, ¿eh?
-Hm…
vale –Akane sacó la lengua, algo avergonzada – Pero… - su rostro se ensombreció
de nuevo - …tengo un mal presentimiento…
-¿Eh?
-Es…es
Pai…
-¿Pai?
¿La mujer esa que te ayudó esta mañana a…?
-Sí,
esa Pai. Noto algo extraño en ella… no se…
-Akane,
creo que deberías descansar un poco.
-¡¡No
son imaginaciones mías!! –Akane se sintió ofendida, Ranma no se lo estaba
creyendo.
-No
he dicho que fueran imaginaciones tuyas –dijo pausadamente – simplemente digo
que duermas un rato para descansar, cuando yo estoy preocupado lo hago. O eso,
o desconectar.
-¿Desconectar?
–Akane estaba confundida. Se imaginó ella misma con un cable y que lo
desconectaban, de manera que ella se dormía. Se le cayó una gota por la nuca.
-Ir
a dar un paseo, en eso puedo ayudarte –dijo Ranma, un pelín rojo.
-Está
bien… iremos a dar un paseo por Banhelia. Pero… -Akane bajó la mirada. Ranma se
asustó “no…otra vez no…si vuelve a ponerse a llorar no se que haré…” –
Pero...antes tendré que cambiarme, este traje esta sucio…
Ranma
se cayó de espaldas mientras una gotilla de sudor le caía. Akane sacó la lengua
y lo ayudó a ponerse en pie, y luego lo empujó hacia la puerta.
-¡¡No
queremos mirones, en esta ciudad!! –dijo en tono divertido.
-Vale,
vale, ya capto, pero no empujes… -dijo Ranma en tono fastidiado. –Todas las
mujeres sois iguales, no tardes tres horas entre maquillarte y…
-So
tonto, sólo quiero cambiarme de ropa y peinarme un poco.
Akane
le dio un último empujón y cerró las puertas tras de ella.
Y
cuando estuvo lista los dos se dirigieron a la ciudad de Banhelia, bastante
parecida al alocado distrito de Tokio donde ellos vivían, Nerima. Nerima… ¿cómo
irían las cosas por allí? ¿estarían preocupados? Un sentimiento de melancolía
envolvió a los dos jóvenes, aunque pronto se disipó al ver la animación que
había en la ciudad y la multitud de niños que salían ahora a las calles después
de una jornada de estudio. Pero no pudieron estar mucho rato paseando, ya que
al cabo de poco deberían volver a sus puestos, una verdadera lástima, ya que
los dos se lo estaban pasando la mar de bien, el uno con el otro, sin discutir.
Como una pareja de enamorados normal y corriente.
**************************
Hacia
estos momentos, había un grupo de unas diez mujeres en el Daiteitaku, todas
reunidas y sonrientes, con cestos de ropa sucia y haciendo la colada al aire
libre. Eran las doncellas de palacio, y como cada día a esa hora, se reunían y
hacían la colada. Todas charlaban tranquilamente. Tenían un parecido
extraordinario las diez, y eso era obvio, pues eran las diez hijas de la misma
madre.
-Pai,
te noto hoy desanimada… -le dijo su hermana un año mayor que ella, Junko, que
tenía el pelo oscuro y un poco más largo que la de su hermana menor.
-No
pasa nada, onee-chan –contestó Pai, un poco alterada.
-Pues
no lo parece. Llevas un par de días con el ánimo bajo… dime, ¿ha ocurrido algo?
Ya sabes que puedes confiar en mi…
-Verás
es que… - un extraño resplandor iluminó sus ojos, aunque Junkyo no lo percibió
– últimamente tengo un mal presentimiento, y estoy preocupada por la seguridad
de Su Majestad y del Príncipe Shaika… por la reina no hay que preocuparse, ella
sola puede defenderse, pero por el príncipe…
Junko
hizo una amplia sonrisa – Así que era eso, Pai. Realmente posees una alma muy
caritativa. No temas, no creo que vaya a pasarle nada al príncipe, y en caso de
peligro, tiene a todo el ejército concentrado a las afueras de Banhelia, y la
guardia de palacio, por no mencionar a esas tres preciosas guerreras, realmente
extraordinarias, así que no temas.
Pai
hizo una sonrisa triunfal– Gracias, hermana, ahora estoy más tranquila…
*****************************
Ya
habían pasado esas dos horas de relax, y todos volvían a sus puestos. Para
desgana de los chicos, tuvieron que volver a dar paseos por la ciudad, con el
calor que hacía en esa época. Habían vigilado ya tantas veces la ciudad que se
la conocían como la palma de su mano, y la verdad es que esto empezaba a
aborrecer. Los primeros momentos fueron divertidos, con tantas cosas extrañas y
curiosas, piedras preciosas en los aparadores y utensilios de lucha, entre
otras. Pero ahora se empezaban a cansar. ¿Cuánto duraría esta comedia? Era el
pensamiento que pasaba por la cabeza de los tres chicos. Los tres paseaban
ahora por la avenida principal, reservada exclusivamente a peatones, donde
había el eje comercial. Esa debía ser la hora punta, ya que era el momento del
día que paseaba más gente, que moviéndose de aquí para allá, estaba mareando a
los tres chicos.
-Es
imposible estar vigilando todo el tiempo sin comer… ¿quién quiere comer un
poco? –dijo Ranma con la mirada fija a un restaurante chino que estaba enfrente
de ellos.
-Eres
un glotón, Ranma… estamos de servicio.
-Oh,
vamos, cerdito. No me digas que te estás tomando esto seriamente… -dijo Ranma
con aires de fastidio.
-Pues
claro que me lo tomo seriamente. ¿Acaso tú no? –dijo Ryoga con malicia – Con
esto demuestra que eres un irresponsable…
-…
y que no eres digno de Shampoo.
-…ni
de Akane.
Ryoga
y Mousse cruzaron los brazos y asintieron con devoción, mientras observaban que
Ranma los miraba algo enfadado.
-¿Quién
querría ser digno de…?
No
acabó de decir la frase cuando los dos chicos se le tiraron encima.
-¡¿EN
SERIO NO TE IMPORTA SER DIGNO DE SHAMPOO?!
-¡¿NI
DE AKANE?!
-Eh…
yo no he...
-¡¡ASÍ
SE HABLA RANMA!! AHORA SHAMPOO SERÁ TODA MÍA!! ¡¡JAJAJAJ!!
-¡¡AKANE,
VEN A MIS BRAZOS, QUERDIA!!
Los
dos se pusieron colorados y les rajó algo de sangre por la nariz. Ranma los
miró enfadado. Sobretodo a Ryoga. ¿En qué habría pensado para que le sangrara
la nariz? Ranma no resistió y ante la posible ofensa a Akane, le pegó un buen
codazo que lo dejó sin respiración.
-¿Lo
están pasando bien…?
Los
tres se giraron para ver al capitán de la guardia, Bonjo, de brazos cruzados,
mirándolos severamente. Los tres se quedaron pasmados.
-Veo
que están los tres muy animados… espero que recuerden que esto es un trabajo
serio y que estamos en guerra.
-Eh…
claro – Ranma intentó parecer de lo más normal.
-Espero
que esté claro, de lo contrario sólo tienen que decírmelo y yo mismo les haré
una sesión de entrenamiento para que sepan dónde deben estar las cosas… -dijo
Bonjo, con una sonrisa de malicia en la cara.
-¡NO!
Quiero decir, no hace falta, capitán… -dijo Ranma, con una sonrisa falsa – Ya
hemos comprendido, ¿eh, chicos?
Los
dos asintieron. El capitán los miró uno a uno y les dijo una última cosa:
<<Os estaré vigilando, no hagáis tonterías…>> Y continuó su camino,
pasando entre la gente como si nada. Ranma, Ryoga y Mousse dieron un suspiro.
-Esto
es por tu culpa, Ranma.
-¿Qué?
Si habéis sido vosotros dos que…
-¿Cómo
puedes acusarnos de este modo? La culpa ha sido tuya, ¡y punto!
A
unos pocos metros, el capitán Bonjo volvió a girarse hacia ellos con mirada de
desaprobación, y los tres pararon de discutir y se dirigieron a otra parte,
cuando de repente notaron algo extraño, una sensación fría, no podía ser bueno…
*******************************
Habían
transcurrido ya las dos horas de relajación, y al separarse de Ranma, Akane se
dirigió a su habitación a ponerse el equipaje que debe llevar mientras vigila
al príncipe, igual que el que llevan Ukyo y Shampoo, aunque cambian algunos
pequeños detalles. La chica, antes de dirigirse al patio exterior, al
laberinto, donde quedan siempre para encontrarse con el príncipe, se mira
detenidamente al espejo. Se nota extraña… Su pelo ha crecido unos centímetros,
aunque aún no llega a rozar los hombros, y la parte de delante de la oreja ha
crecido bastante más que el pelo, de manera que estaban desigualados. Pensó en
cortárselo ahora mismo, pero finalmente se alzó. Ya hacía tarde, y además el
cambio de look le favorecía. Cuando llegó al laberinto, las dos
chicas y el príncipe ya la estaban esperando.
-Akane
tardar, ¿qué hacer? –pregunta la amazona.
-Lo
siento, lo siento… - se disculpó ella – Es que me he entretenido…
-Eso
ya se ve, Akane… -dijo Ukyo algo fastidiada.
-Chicas,
chicas, que esto no es ni mucho menos importante… -el príncipe empezó a
intervenir – Bueno, ¿qué haremos hoy?
Las
tres chicas se miraron con fastidio y suspiraron. Ya era algo que los hubieran
aceptado en palacio y que además comieran con la reina y el príncipe de Sense,
de la comida de la misma mesa, y que se llevasen tan bien… ahora les habían
pedido un favor, ya que en tiempos de guerra siempre hay puestos vacantes por
la cantidad de gente que se va a los Puertos Blancos, al este de Sense, tocando
al Mar, en los cuarteles de la Unión Blanca para aprender a ser un buen
guerrero, y no podían decepcionarles. Los cuatro empezaron a
caminar hacia el laberinto, y Shaika tuvo la idea de jugar allí al escondite, pero
con la condición de no poder salir de él. Las tres, fingiendo que era una buena
idea, aceptaron y Akane se puso a contar mientras los demás se escondían, dos a
regañadientes y otro con los ojos iluminados, y es que el príncipe Shaika,
aunque estuviera destinado a ser rey y aunque empezara a ser mayorcito, por
dentro era un niño aún.
Akane
terminó de contar y se dirigió hacia el primer camino que encontró. El
laberinto era realmente alto por lo que no podía ver. Giró una esquina y otra,
pero no encontraba nadie, hasta que notó una presencia a sus espaldas. Era Pai.
Akane tuvo otra vez ese mal presentimiento, pero no dijo nada, simplemente se
quedó mirando a la risueña Pai que llevaba una cesta con ropa limpia.
-Hola,
señorita Akane – dijo Pai – Está jugando con el príncipe, ¿cierto?
-Sí.
-Ya
veo…
Akane
se la quedó mirando. Tenía una extraña forma de expresarse. “¿Qué está pasando
aquí? Esto no puede ser nada bueno…”
-Señorita
Akane, realmente cree que podrá encontrar el príncipe…?
Akane
se quedó sin habla. Pasaron unos largos segundos sin que nadie dijera nada.
¿Qué había querido decir? ¿Es que ella había capturado al…?
-…en
este laberinto?
-¿Ehg?
¿En
el laberinto? El corazón de Akane se tranquilizó. Pai no había terminado la frase
aún. Pero el modo en que Pai sonreía y miraba a Akane impidió que la chica se
tranquilizara. Algo no estaba bien. Esta vez sabía que habría problemas, y que
no estaría Ranma. La verdad es que estaba realmente asustada. Esto no parecía
una pelea normal, como las que tuviera en Nerima con sus rivales, aquí se
jugaba algo más que el corazón, Akane podía sentir que se podría jugar la vida.
Suspiró con pesar, y con la mirada más fría que pudo sacar, dijo…
-Quién
eres.
Por
un momento la duda invadió la cara de Pai, pero luego volvió a sonreír, y Akane
se quedó helada. Pudo distinguir dos colmillos que le salían de la boca, como
si fuera un vampiro. Su mirada cálida de antes se transformó en una de hielo
puro. Empezó a sonreír de una manera sobrenatural.
-Ya
era hora, chiquilla, empezaba a aburrirme de esto… -dijo ‘Pai’ sin más.
-¿Qué
quieres decir? ¿Quién eres tú? ¿Y la verdadera Pai? –dijo la chica, sin poder
contener su miedo y preocupación.
-Vamos
por partes… yo soy…digamos, un enviado de…
-Hak
–dijo Akane sombriamente.
-¡Correcto!
Y estoy aquí para ponerte a pprueba, ¿te parece? Verás, yo soy un kamufleir…
-¿Un
qué? –Akane estaba empezando a asustarse de verdad. Era un ser nuevo, que
vete tú a saber qué poderes tendría.
-Tengo
el don de adoptar cualquier forma que desee…
-¿¡Y
PAI!? ¿¡QUÉ HAS HECHO CON…!? –Gritó furiosa Akane.
-
Oh, ella está… muerta.
Akane
abrió fuertemente sus ojos. ‘Ella está muerta’. Ese ser la había matado. El
miedo y desesperación de Akane empezó a tornarse odio profundo. Los colmillos
del kamufleir volvieron a lucirse al sonreír con esa risa malévola. Y de
repente un potente aire vino de la nada dirigiéndose al kamufleir. Cuando el
viento cesó, Akane se quedó de hielo. La ‘cosa’ había cambiado ahora de forma.
Tenía el cuerpo parecido al del hombre, pero mucho más raquítico. De ropas tan
solo llevaba un chaleco sucio y desgarra que permitía ver los raquíticos
huesos; unos pantalones cortos también rotos. Llevaba un colgante de
dientes, Akane no pudo evitar preguntarse si serían humanas o no. Y su
cara… completamente calvo, con unos ojos sobrenaturales…el cristalino, rojo, y
el ojo en sí, negro. Tenía una espantosa sonrisa, llena de dientes amarillos y
putrefactos, y una cara calavérica. Inspiraba realmente terror, pero por muy
feo que fuere, Akane pudo sentir una terrible y oscura energía emerger de ese
ser que se hacía llamar kamufleir.
-Esta
es mi apariencia, chiquilla – su voz era ronca y fría.
Akane
no dijo nada, simplemente lo miró, algo pálida y haciendo sobrenaturales
esfuerzos por no desmayarse.
-Bien,
ya te he dicho antes que estoy aquí porque me han ordenado que debo probarte.
-¿¡P-Provarme!?
¿Q-Quieres comerme? –dijo Akane con horror.
-Me
han ordenado que saque lo máximo de ti…
Akane
dio un respiro, pero luego cayó en la cuenta que eso tampoco era nada bueno.
Ella lo miró desafiante.
-Bueno,
¿y si me niego?
El
kamuflair rió y hizo un chasquido con los dedos. Del laberinto salieron
tres enormes esferas, y dentro de ellas había…
-¡¡UKYO!!
¡¡SHAMPOO!! ¡¡PRÍNCIPE!! – exclamó asustada Akane.
-Si
te niegas, ellos morirán.
El
kamuflair hizo de nuevo otro chasquido con los dedos y un extraño color negro
empezó a bordear la esfera.
-Energía
negativa pura. Tal vez no pueda controlarla por mucho tiempo, y eso sería malo
para tus amigos… -el kamuflair enseñó de nuevo sus colmillos..
Akane
apretó fuertemente sus puños. No tenía opción. Adoptó una posición de lucha.
-¡Está
bien, terminaré contigo ahora mismo!
El
kamufleir volvió a sonreír. Akane lo miró con terror. Sabía que tenía las de
perder contra una cosa como esa. Realmente tenía miedo. Miedo de lo
desconocido. Esa cosa tendría trucos escondidos, como si lo supiera. Ahora la
única persona que lo podía salvar estaba lejos, y para cuando llegase tal vez
ya sería tarde. Así que Akane optó por resistir, y se le encendió una bombilla.
Cogió aire y…
-
¡¡¡SOCORROOOO!! ¡¡¡EN EL LABERINTOOO!!!
Empezaron
a oírse ruidos. El kamuflair se quedó quieto, mirando a su alrededor con indiferencia.
Y de repente cerró los ojos y una enorme esfera transparente envolvió todo el
terreno. La gente que venía por el grito chocó contra esa masa invisible, y al
intentar golpearla vieron que no se podía romper.
-Ya
había pensado en eso, chiquilla… ya ves, ahora estamos tú y yo solos.
Akane
lo miró con miedo. Acorralada. “¡¡Ranma!! ¡¡Por favor baka ven ahora
mismo!!”
***************************
Unos
pasos apresurados se dirigieron hacia la sala de la reina Shaidril. El hombre,
que venía sudando por la carrera, irrumpió en la sala, haciendo que la mujer se
asustara y pidiera explicaciones ante tal brusquedad y descortesía.
-Yugo,
¿qué ocurre? ¿por qué apareces así y…?
-¡¡M…Mi
reina!! ¡¡Es terrible…!! –el rostro de Yugo reflejaba cansancio y preocupación.
-Dime,
te escucho.
La
expresión neutral de Shaidril podía reflejar que ella ya estaba acostumbrada a
situaciones adversas.
-U…¡¡UN
KAMUFLAIR!!
La
reina se quedó helada -¿¡QUÉ!? ¿¡UN KAMUFLAIR EN PALACIO?! ¿Cómo ha entrado? -
-Parece
ser que se ha hecho pasar por una criada y que ha ocultado su energía, de
manera que nadie ha podido…
-Vamos,
¡¡llévame ahora mismo!!
Yugo
asintió y los dos salieron de la estancia, acompañados de cuatro guardias más,
hacia el laberinto.
********************************
-¿Qué
ha sido eso?
-Viene
de palacio…
-¿Y
esa energía? ¿la sentís?
Los
tres chicos miraban desde la calle la muralla de palacio. Ranma sabía que eso
no podía ser bueno. Y echó a correr a toda velocidad, seguido de Ryoga y
Mousse, cuando de repente una voz en su interior habló… “¡¡Ranma!! ¡¡Por
favor baka ven ahora mismo!!” El corazón se le puso a mil. Esa era
Akane, y estaba en apuros. No sabía cómo ni por qué la había sentido, pero
sabía que no eran imaginaciones suyas. Si antes corría rápido, ahora iba como
una moto; Ryoga y Mousse apenas podían seguirle. Y de repente, algo extraño sucedió.
Aunque la muralla del Daiteitaku era bastante alta, Ranma pudo ver una especie
de…¿¡BURBUJA!? No, eso no era una burbuja. Parecía más sólida y resistente…
Ranma se dirigió hacia donde provenía la energía, al lado del laberinto. Vio
que había mucha gente yendo y viniendo, con mucha prisa y bastante neguitosos.
Al pie de la esfera se encontraba la reina Shaidril junto a otras cinco mujeres
con ambas manos extendidas irradiando una extraña energía luminosa contra la
esfera, aunque esta rebotaba y salía disparada al aire. El capitán Bonjo estaba
desplegando un séquito de hombres alrededor de la enorme esfera que envolvía
completamente el pequeño laberinto. Aunque era semitransparente, no se podía
ver muy bien el interior, solo cosas borrosas. Ranma se dirigió a prisa hacia
el capitán, con paso decidido.
-¡¡Capitán!!
El
hombre no le hizo el menor caso. El chico insistió.
-¡¡CAPITÁN!!
Bonjo
se giró y vio al joven Ranma. Desde arriba lo miró con mirada indiferente y
cansada.
-¿¡Qué
quieres, por el amor de Banhelia, qué no ves que estamos muy atareados!?
-¡¡Quiero
saber qué esta pasando, por qué hay esa cosa en el jardín y por qué hay tanta
gente!!
Bonjo
percibió una pequeña chispa en la mirada de Ranma. El hombre lo miró algo
pausadamente y suspiró. Luego miró hacia la esfera de nuevo.
-Un
kamuflair.
-¡¡MI
REINA!! ¡¡Esto no funciona!! ¡¡No aguantaré mucho más…!!
Una
de las mujeres que custodiaban la esfera empezaba a flaquear ya. Shaidril ni
siquiera la miró.
-Está
bien, Woandril, dile a Eudhel que te sustituya, ¡rápido!
Woandril
asintió y a su sitio se puso otra mujer con ambas manos extendidas
también. Las cinco doncellas miraban con extrañeza a la reina. No les
había querido decir qué había dentro ni por qué había tanto alboroto. A la vez,
notaban a la reina extrañamente distante, fría, sin menguar ni una sola
milésima su ataque para romper la esfera. ¿Qué estaba pasando allí dentro? Sólo
la reina y Bonjo, quienes tenían poder suficiente, lo sabían. Allí dentro había
una tremenda energía negativa, sin duda la de un esbirro de Hak. Y a la
vez también notaban cuatro energías más, que para disgusto de la reina y el
capitán correspondían al príncipe y a sus tres ‘niñeras’. Shaidril no apartaba
ojo de la esfera, intentando vislumbrar algo allí dentro. De momento, según
sentía, no había habido ataques, de momento… Fuera lo que fuere la cosa que
estuviera allí dentro con su hijo, no desistiría, y seguramente querría
matarlo… Pero…¿por qué a su hijo? Él aún no era rey… Tal vez si lo mataban se
aseguraban que el trono no era sucedido, no era descabellado. Esa era una
posibilidad, y la otra era que no buscaran al príncipe, sino a… ¿Akane? No era,
ni mucho menos, algo que la sorprendiera. Akane estaba haciéndose fuerte sin
siquiera entrenar, y estaba segura que desde el mismo día en que el rey de Hak
puso la barrera, no le había quitado ojo de encima. Shaidril suspiró, cansada.
Empezaba a flaquear. Ya llevaba media hora sin parar de enviar su energía
vital, y si seguía así podría morir. Sus doncellas lo percibieron y la
convencieron de que parar un poco, pero ella dijo que no, que un solo segundo
sin hacer nada podía causar muerte. Las doncellas le dijeron que venía más
ayuda en camino, y la ‘obligaron’ a quedarse al margen, por lo menos hasta que
recobrara la fuerza, vigilada por un grupo de la guardia Imperial. Shaidril,
aún cansada, vio a pocos metros como Bonjo y Ranma estaban hablando.
-¿¡UN
QUÉ!?
-Un
kamuflair es un ser de Hak que puede adquirir cualquier forma que le pase por
su inmunda cabeza –dijo Bonjo con un tono trémulo - , pero nadie ha visto aún
todos los poderes, nadie sabe hasta qué punto puede ser de mortal…
-Sí,
sí, eso está muy bien, pero ¿qué hace aquí un bicho de esos? –Ranma empezaba a
impacientarse. Bonjo lo miró con tristeza. En las horas de la cena había visto
como Ranma y Akane se miraban sin que el otro lo viera. Giró la cara hacia otro
sitio, y se encontró con la profunda mirada de Shaidril, que les estaba
haciendo con la mano para que fueran hacia ella.
-¿Qué
ocurre, mi reina? –preguntó el capitán haciendo una reverencia. Ranma sólo se
quedó quieto, sin decir nada.
-Estoy
demasiado cansada para seguir… ordena a tus hombres que se coloquen alrededor
de…
-Ya
están preparados por si la situación lo requiere y esa cosa intenta atacaros a
vos o al pueblo.
-Bien…
-Disculpen,
pero alguien podría decirme… ¿¡QUÉ ESTÁ PASANDO ALLÍ DENTRO?!
-¿Cómo
te atreves a hablarle así a…?
-No…déjale,
Bonjo, tiene derecho a saberllo. Y por cada segundo que pasa, para ellos puede
significar la vida o la muerte… - Ahora Shaidril se encaró a Ranma ,
quien estaba empezando a asustarse - Verás, Ranma, el kamuflair ha
acorralado a mi hijo allí dentro… -dijo con amargor.
-¿AL
PRÍNCIPE?
Por
la cabeza de Ranma se le pasó el pequeño renacuajo sacándole la lengua, pero
luego volvió a la realidad. Y de repente se paró a pensar. Akane…Akane era la
guardaespaldas de ese pequeño… Ranma miró con miedo a Shaidril. Ella
asintió silenciosamente, le dolía mucho el estado en que se encontraba el
chico. Ranma estuvo unos momentos sin saber qué hacer ni qué decir. Sin aviso
previo, se dirigió corriendo hacia la esfera, intentando derribarla. Pero sólo
consiguió que al rozar su piel con esa masa obtuviera una especie de descarga
negra eléctrica. Bonjo se dirigió corriendo hacia el chico.
-¡¡LOCO
SUICIDA!! ¿¡Qué no ves que así no podrás…!?
Pero
Ranma no le escuchaba. Volvió a levantarse y volvió a embestir la esfera,
obteniendo la misma propina que antes.
-¡¡Estúpido!!
¡¡Así sólo conseguirás que te maten!!
-¡¡DÉJEME
EN PAZ!!
Ranma
se lo sacó de encima. Se puso a un metro de distancia de la esfera y empezó a
concentrar su energía positiva.
-¡¡HURACÁN
DEL TIGRE!!
La
energía positiva de Ranma se dirigió hacia la esfera, pero para su pesar rebotó
y se dirigió hacia el atardecer de Banhelia.
-¡MALDICIÓN!
Ranma
cayó de rodillas exhausto. Shaidirl se acercó hacia él.
-Ranma,
así no podrás ayudarla…
-¿¡AH,
NO?! ¿Y ENTONCES QUÉ HAGO? ¡¡ESTO ES DE ACERO!!
-Ranma,
hay una manera… es lo que estamos intentando hacer. Esta esfera posee mucha
energía, y si reunimos energía aún más potente tal vez se quiebre y sería tarea
fácil para Bonjo acabar con el kamuflair…
-¡¡HABERLO
DICHO ANTES!!
Ranma
se puso de pie de un salto y se dirigió ah lado de las otras cinco mujeres que
lo miraron extrañado. Extendió sus brazos y las imitó. Bonjo también se puso a
su lado y Shaidril, que ya estaba mejor, también.
*****************************
Akane
no sabía qué hacer. Estaba acorralada y sin salida alguna. Desde fuera se oían
gritos y de vez en cuando unas enormes esferas se abalanzaban contra la esfera,
aunque para su pesar rebotaban y salían flotando. El kamuflair sólo iba riendo.
Akane estaba quieta, paralizada.
-Bueno,
ya va siendo hora de que comencemos, sino acabarán por romper mi barrera y aún
no habremos acabado…
A
Akane se le encendió una lucecita. “…Acabarán por romper mi barrera…” Es
decir, que no era irrompible, al fin y al cabo. Así pues, Akane intentó un
plan. Ganar tiempo. Sin previo aviso, se puso a correr en sentido contrario al
que estaba el kamuflair, escondiéndose por los matorrales y el laberinto. El
kamufleir sonreía.
-¿¡QUÉ
NO VES QUE TU ENERGÍA ES TAN FUERTE QUE NO PUEDES ESCONDER TU PRESENCIA!? -Dijo
con aire jovial.
Akane
se quedó pálida. ¿Qué podía hacer? Si no pensaba algo, para cuando abrieran una
brecha estarían todos muertos… Akane pensó en Ranma. Seguro que él ya estaría
allí intentando romperla. Seguro que lo conseguía, y si él podía, ella también
podría aguantar. De repente el matorral que había detrás suyo se movió y
apareció una especie de espada negra y con el filo gastado y oscuro, y a
continuación apareció el kamuflair, sonriendo con esos colmillos que hacían que
se le parara la respiración.
-¿Ves
esto que tengo aquí? –dijo señalando su espada – No es una espada normal y
corriente… ¿quieres que la pruebe contigo?
Akane
lo miró con odio. Se estaba burlando a costa suya. Y ahora que se lo miraba más
detenidamente, ese ser era bastante cadavérico, seguro que con un golpe se
rompía a pedazos, por muy fuerte que dijera que era. Así que Akane olvidó
momentáneamente su miedo y embistió con un golpe al kamuflair, directo a las
costillas, pero antes siquiera que pudiera rozarlo el kamuflair ya había
saltado y estaba detrás suyo.
-Si
hubiera querido, ahora mismo te habría dado un sablazo que estarías partida en
dos… -dijo con aires de autosuficiencia. Akane se quedó de piedra ante el
comentario.
Demasiado
fuerte. Demasiado rápido. Demasiado poderoso. No podría aguantar mucho tiempo.
Miró de reojo a la esfera. No había indicios de que estuviera rota. Suspiró con
pesar. “Ya no puedo huir….tendré que hacerle cara como buena luchadora que
soy... ¡Eso es! ¡Yo puedo vencerle!” Akane se quedó quieta, esperando el
ataque.
-Así
me gusta, que te lo tomes en serio. Bien, pues, ¿comenzamos?
Akane
se quedó paralizada, pero no dijo nada. Y el kamuflair sonrió y…desapareció. A
Akane se le heló la sangre. “D-Dónde está…¿DÓNDE ESTÁ?”
-¡¡COBARDE!!
–dijo a la desesperada.
Y
entonces notó algo a su espalda, era el kamuflair, que se dirigía a una
velocidad sobrehumana hacia ella empuñando fuertemente la espada. Akane se pudo
girar a tiempo, pero notó que la espada le había rozado a la espalda. Pero no
notó mucho dolor, y ni siquiera se dio cuenta que estaba sangrando. El
kamuflair volvió a la carga, esta vez con un ataque frontal. Akane lo
esperó con los puños preparados, pero justo cuando estaban a medio metro el
kamuflair pegó un salto y desde arriba concentró toda su energía en su puño
derecho. Akane lo miró con temor. Estaba notando una poderosa energía que
emanaba de él, mucho más fuerte que la anterior. Desde fuera se oyeron gritos,
seguramente también la notaban. Pero ahora no podía desconcentrarse. Tenía que
poner todos sus sentidos en la lucha para salir ilesa o, al menos, con vida. Y
sin previo aviso, un gran disparo de energía roja salió del kamuflair hacia
abajo, hacia Akane. Pudo reaccionar a tiempo y dio un salto hacia atrás,
evitando el impacto directo, aunque no evitó que la explosión no le hiciera
nada, más bien lo contrario, porque salió disparada hacia el árbol más próximo,
y allí se quedó, sentada, luchando por no caer en la oscuridad de la
inconsciencia. El kamuflair caminó lentamente hacia la muchacha, con esa sonría
que ella tanto odiaba. Hizo un esfuerzo por ponerse en pie y apoyada al árbol
logró encararlo de nuevo.
-No
lo haces mal. Pero no lo suficientemente bien como para vencerme. Supongo que
te has dado cuenta.
Akane
no dijo nada. Sólo lo se lo quedó viendo con su fría mirada.
-Me
has decepcionado, esperaba más juego por tu parte. Veo que ni eso sabes darme…
-el kamuflair la miró con desprecio – En fin, según las órdenes, cuando acabe
de jugar tengo que rematarte. Di adiós a este mundo.
El
kamuflair alzó su espada negra, y allí poco a poco fue concentrando su energía.
Sin aviso, Akane se dirigió hacia él. Como tenía los brazos en el aire, le pudo
ser fácil encajarle un buen puñetazo en la esquelética costilla, y realmente le
dio. Hizo un *crack* y el kamuflair gimió de dolor. No era su intención
romperle nada, pero o eso o la mataba. El kamuflair se acurrucó sobre él mismo
<<Maldita mocosa…>> La miró a los ojos. Akane sólo sonreía con una
mirada que recordaba a la de su prometido. Y Akane volvió a embestirle, y esta
vez le propició otra patada hacia el punto que ahora tenía débil, a las
calavéricas costillas. Pero el kamuflair, con su mano libre, le cogió el pie, y
Akane quedó indefensa. Y entonces giró la muñeca bruscamente, y Akane gimió de
dolor, mientras que su tobillo hacía *crack* como momentos antes lo hiciera su
enemigo. El kamuflair soltó con desprecio el tobillo de la chica, que cayó al
suelo, llorando de dolor, con ambas manos en el tobillo. Y de nuevo el
kamuflair puso su espada en alto. El color negro brilló más que nunca y toda su
energía empezó a concentrarse. Akane no podía levantarse. Estaba demasiado
preocupada por su propio dolor. “T-Tengo que levantarme…o si no…” Con la pierna
sana, apoyó toda su fuerza en el suelo y así pudo saltar hacia atrás sin
hacerse daño, y se apoyó en el primer tronco que encontró. El kamuflair la miró
y bajó lentamente su espada, que brillaba de una manera sobrenatural. Akane lo
miró con curiosidad y temor. Eso no podía ser nada bueno. Con decisión y
rapidez dirigió la espada hacia ella, aunque pudo evitar el golpe saltando
hacia atrás, aunque el tobillo aún le crujió más. El kamuflair se abalanzó
contra ella, furioso de no haberla tocado. Akane se tapó con el tronco de un
árbol macizo, y se agachó. El filo de la espada había roto por completo el
árbol, que se caía hacia el kamuflair. El ser gritó de dolor, y Akane aprovechó
para tirarle piedras, troncos, bancos y todo lo que encontró por allí. El
kamuflair gritaba y gritaba, hasta que una explosión la tiró hacia atrás,
haciendo que todo saliera volando. El ser irradiaba ahora una energía negativa
mucho más potente que la anterior, mirando con una terrible mirada hacia la
pobre Akane, que se había quedado sin habla.
-Esto
ya es personal… -dijo tocándose uno de los múltiples chichones que la chica le
había ocasionado. Empuñó fuertemente su espada, dirigiéndola hacia el corazón
de la chica - ¡¡MUERE!!
Una
luz cegadora la envolvió a ella y a toda la esfera “¡Ranma…!”
******************************
-¿QUÉ
HA SIDO ESO?
-Venía
de dentro…
-¿Es
una luz?
Toda
la gente se había quedado sorprendida ante la luminosidad rojiza que emanaba de
la esfera. Ranma sólo miraba con temor hacia allí. Había oído antes un
desgarrador grito, y al cabo de un momento el grito de una voz más femenina,
que le había roto el corazón. Ella ya estaba peleando allí dentro, y él no
podía ayudarla. Intentaba con todas sus fuerzas romper la energía, pero nada. Y
esa luz roja… no podía ser nada bueno. Ahora todo el interior de la esfera era
rojo, sin poderse ver absolutamente nada. Un rojo encegador. Akane estaba en
apuros, y si no se daba prisa, eso podría costarle muy caro. Ranma negó con la
cabeza. Tenía que romperlo con energía positiva, y ahora mismo tenía de todo
menos esta, así que se concentró y empezó a pensar en cosas buenas y que
ganaría. Miró a su lado. No se había fijado de que Ryoga con un Rugido del León
Asesino que no se acaba nunca también intentaba romperlo, y Mousse… Mousse no
tenía ningún ataque de fuerza interior, pero aún así sabía como irradiar
energía, de manera que también era buena ayuda. “Aguanta, Akane… aguanta
y lo demás déjamelo a mi…”
Bonjo
se dirigió hacia la reina, sin dejar de irradiar energía para romper la esfera.
-Mi
señora, el kamuflair está…
-Ya
lo se, Bonjo, está usando su arma secreta, la espada que el mismísimo Diablo le
entregó a los de su raza hace miles de años…
-Cree
que la señorita…
-Akane
está bien, y lo estará. Ella es fuerte, sólo hace falta que se lo crea
–dijo Shaidril con seriedad y convicción, que pusieron un pequeño rayo de
esperanza en el corazón de Ranma, quien les estaba oyendo – No se preocupe y
vuelva a su posición, capitán.
Bonjo
asintió y volvió a su sitio.
“Ugh…vamos…¡VAMOS!
¡Rómpete de una vez!” Ranma empezaba a desesperarse. Y entonces, delante suyo, algo
extraño sucedió. Se oyó un *krkrkr* y una delgada línea apareció. Ranma no daba
crédito a lo que veía. Sin dudarlo un segundo, dobló la cantidad de energía, a
la vez que gritaba, para sorpresa de todos:
-¡¡A..AQUÍ
HAY UNA BRECHA!! p>
**********************************
Todo
sucedió tan lentamente que Akane podía verlo y sentirlo todo. La espada se
dirigía directamente hacia ella. Lo sentía. Aunque esa endemoniada luz roja no
la dejaba ver nada, podía sentir la oscura energía de la espada. Y de repente,
entre la luz roja, apareció a lo lejos una silueta oscura, la del kamuflair,
portando consigo la espada que dirigía directamente hacia ella. Para Akane los
segundos fueron pasando lentamente. Vio como la espada estaba ya a pocos metros
de ella “Esto no puede estar pasando” , pensó. No tenía fuerzas para nada.
Tenía el tobillo lastimado y no podía correr. Y la espada se acercaba más, y
más… ya faltaban escasos centímetros para que la traspasara, Akane cerró los
ojos y se tapó con los brazos la cara. Y esperó el impacto. Pensó en toda
su familia, ¿qué estarían haciendo? Le hubiese gustado verles otra vez, al
menos para despedirse… le hubiese gustado despedirse de sus amigos de Furinkan,
incluso de Kuno, que si bien era algo palagoso, no dejaba de protegerle cuando
la situación lo requería, aunque siempre llegaba antes Ranma. Ranma… Una
lágrima solitaria cayó por su mejilla. “No he podido decirle que yo… que yo…”
Cerró los ojos más fuertemente. Seguro que el impacto sería doloroso. Y prefirió
aguantarlo con un último pensamiento dirigido a la persona que quería, pero no
notó dolor. Algo había ocurrido. No notó nada. Y entonces, algo en su interior
la impulsó a abrir los ojos con decisión. Era como si el tiempo se hubiese
parado. La espada aún estaba a escasos milímetros de ella, avanzando lentamente
hacia su ser. Y entonces notó otra vez esa extraña voz en su interior. Y
obedeció. Extendió sus manos hacia la espada, a la vez que decía ‘Michu kitaro’
y notó algo extraño en sus manos, un cosquilleo muy agradable. No tenía ni idea
de lo que estaba haciendo, ni si resultaría. Sólo obedeció. Estar al borde de
la muerte hace que no pienses y que hagas caso de la única solución que te
quede, aunque sea hacer caso de una estúpida voz interior. Sus manos empezaron
a brillar de una manera extraña, estaba algo atemorizada. ¿Eso era bueno
o malo? No le brillan las manos a uno todos los días… De repente, el brillo
extraño se solidificó en forma de extraños anillos que empezaron a salir a gran
escala y a toda velocidad hacia el kamuflair y la espada. Todo esto había
sucedido tan rápido que el ser no tuvo tiempo ni de saber qué había
ocurrido antes que ocurriese, puesto que esos anillos se introdujeron dentro de
él y al interior de la espada, haciendo que ambos se desintegraran en una abrir
y cerrar de ojos. Y el tiempo, que se había parado para Akane, volvió a correr,
según Akane, de la manera normal. No sabía cómo ni por qué había hecho eso,
pero funcionó. Una pequeña sonrisa de satisfacción apareció en su rostro “Le…le
he vencido...¿pero cómo?” Pero su alegría no duró mucho. Mientras luchaba se
había olvidado completamente del dolor de sus múltiples heridas y del tobillo
lastimado, pero parecía que ahora volvían con mucha más fuerza y agonía que
antes. El mundo se le echó encima, y empezó a gemir y llorar de dolor. Si
antes no notaba el dolor, ahora se hizo profundamente intenso, como miles de
cuchilladas alrededor de todo el cuerpo. Sin poderlo evitar, sus fuerzas
flaquearon y tuvo que aguantarse con la rodilla al suelo si no quería
desplomarse allí mismo.
En
un último esfuerzo, Akane miró a su alrededor. Las tres pequeñas esferas que
tenían cautivos a Ukyo, Shampoo y Shaika habían desparecido, y ahora los tres
estaban tumbados al suelo, con los ojos cerrados. Akane sintió pánico.
¿Muertos? Ya no podía hacer nada para ayudarles…¿les había fallado? Se sintió
terriblemente culpable. Y el mundo empezó a tornarse negro y oscuro… fue
cerrando cada vez más los ojos a la vez que iba cayendo al suelo, el dolor era
demasiado fuerte, demasiado intenso, no podría superarlo… pero al menos había
dado muerte a esa extraña criatura, aunque a un alto precio. Oyó voces
acercándose, pero ya no le importaba. También oyó pasos que se acercaban hacia
ella, pero no tenía fuerzas para girar la cabeza, y cerró los ojos
completamente. No supo si eran imaginaciones suyas o oía voces que la llamaban,
pero eran tan lejanas y distantes… como si no fueran de ese mundo. Sintió como
que alguien la agarraba, pero no podía ver quien, tenía los ojos fuertemente
cerrados y por mucho que quería no podía abrirlos, no tenía fuerzas ni para
eso. “Nunca pensé que acabaría así… no así.”
***************************
-¡¡Mi
señor!! ¡¡Mi señor!! ¡¡Es terrible!!
Un
pequeño individuo andaba corriendo lo máximo que podía por unos oscuros
corredizos, vigilados por seres con armaduras de hierro y sin rostro, sólo un
vacío extraño y anormal. El pequeño Mordko, por mucho que pasaba por los
corredizos de palacio, nunca dejaba de asustarse de su ambiente. Sus piernas le
llevaron finalmente a una gran estancia, llena a rebosar de centinelas y con
unas pequeñas escaleras taladas y brillantes, como si fueran diamantes negros.
Y allí estaba el trono, con el rey de Hak mirándolo con esos oscuros ojos que
no despedían vida ni color alguno. El sirviente Mordko se acercó a él y se
arrodilló.
-Mi
señor, el kamuflair…
-Ya
lo se, Mordko, no seas estúpido – dijo el rey con malicia- desde el primer
momento supe que esa acabaría con él, sólo quería probarla un poco y
divertirme. ¿Realmente creías que ese tonto kamuflair podría vencer a la
poderosa koiko-sama? Mordko, pequeño ignorante. ¿Hasta cuando piensas
sorprenderme con tus inmundas tonterías?
Mordko
se quedó en silencio. Ya sabía que el rey de Hak era terrible y sanguinario,
frío, amante del dolor y todo eso, pero… ¿sacrificar uno de los suyos? Mordko
sintió pánico. La única cosa que le dejaba dormir por las noches era saber que
era el ayudante del rey, y que como tal no tenía que tener miedo a nada, pero
ahora… Mordko tragó fuerte. El rey volvió a hablar, en un susurro, como si lo
hiciera para él.
-Los
peones avanzan según lo esperado… ya falta poco para el… Jaque Mate.
El
rey empezó a soltar carcajadas que helaron la sangre de todos los presentes.
¿Qué había querido decir con peones y Jaque Mate? A veces el rey hablaba en
código, según Mordko, y nadie entendía. Pero algo era seguro, ya faltaba poco
para la guerra, y pronto empezarían a jugarse el verdadero Destino de la
Antigua Unhion. De repente, su expresión de felicidad cambió por una de
severidad, dirigida al acobardado Mordko.
-¡¡Mordko,
deprisa!! ¡¡Convoca ahora mismo a todos los capitanes de la Unión Negra para
dentro de unas horas, los quiero a todos ahora mismo, y quien no esté presente,
será un enemigo más!! ¿me has entendido?
-P-P-Pero
señor, necesitarán días para llegar…
-¡¡NO
ME IMPORTA!! ¡¡LES QUIERO AQUÍ DENTRO DE TRES HORAS, MORDKO!!
-¡S-Sí!
El
sirviente se marchó lo más rápido que pudo para convocar una reunión, mientras
que en la sala un hombre de mirada fría y calculadora, de tez pálida y fina, se
acercó lentamente al rey de Hak. Él al verle sólo sonrió con malicia.
-¿Qué
nuevas me traes, Vrintdir? –dijo con un tono de voz divertido y curioso.
El
joven hizo una reverencia y sonrió con una gélida mirada - Tal y como vos
ordenasteis, a toda la frontera que hay entre Kikton, país de jinetes, y
nuestros terrenos, está tomada.
-Supongo
que no os habéis dejado ver…
-No,
mi señor. Como dijisteis, nos hemos camuflado en el ambiente. Si para algo
sirven los idiotas orcos de Vormitia, es para esconderse. Los estúpidos
rijinomours que custodian toda la frontera de Kikton no se han enterado aún.
-Bien,
perfecto…
-Están
esperando todos su orden de asalto para dar comienzo a la guerra.
-Lo
se, pero aún no… debo reunirme con los jefes de la Unión Negra para hablar de
ciertas…cosillas. Estrategias y todo eso, un fastidio.
El
joven Vrintdir sonrió con malicia. Aunque fuera increíblemente joven, era
poseedor de una fuerza sobrehumana, y junto a él una extraña arma que le hacía
del todo invencible. El joven Vrintdir se arrodilló y se marchó, dejando solo
al pensativo rey, con sus ojos clavados en Sense, en Banhelia, en el
Daiteitaku, en la koiko-sama…
***************************
El
ambiente en el Daiteitaku empezaba a tranquilizarse. Mientras que los
jardineros no paraban de refunfuñar por las desgracias ocasionadas a su jardín,
los demás habían trasladado a las tres chicas y al príncipe a la enfermería de
palacio a toda costa, donde los mejores médicos de Sense los intentaban sanar.
Todo había sucedido muy deprisa. Ranma había gritado algo de una brecha, y sin
más preámbulo todos concentraron su energía en ese punto hasta que acabó por
romperse la sólida barrera del kamuflair, a la vez que una potente energía
dorada salía al exterior. ¿Era la del kamuflair? No lo supieron. Ranma fue el
primero en llegar al centro de la ‘burbuja’. Allí vio a su prometida tendida al
suelo, con los ojos cerrados y llena de rasguños y heridas, la peor de las
cuales estaba a su espalda, donde había una gran raja que no paraba de sangrar,
consecuencia de la estocada de la espada negra del kamuflair. Ranma sintió como
sus piernas no le obedecían. Dudó un momento y luego se dirigió velozmente
hacia Akane. Intentó que se despertara, pero para su horror no abrió los ojos,
sólo continuaba gimiendo. Ella estaba sufriendo y él podía verlo. Se la cargó
en la espalda y como alma que lleva al diablo hizo señas y señales para que le
indicaran donde estaba el médico, si es que había. Shaidril lo condujo hacia
una sala de palacio con varias camillas y allí tendieron a Akane. Al cabo de
poco aparecieron Ryoga y Mousse, ayudando a Ukyo y Shampoo a mantenerse el pie.
Estaban conscientes, pero bastante cansadas. Esa cosa les había succionado la
energía o algo. El príncipe, según oyó Ranma, se encontraba fuera de peligro,
si bien aún no se había despertado. El pobre estaba realmente cansado. Y luego
aparecieron un sinfín de mujeres con potingues extraños y Shaidril
encabezándolas. Le dijeron a Ranma que se fuera, que intentarían curar a Akane
y que para ello necesitaban máxima concentración, y él sobraba. A
regañadientes, salió de la sala y se sentó en la puerta a esperar. Notó dentro
de la sala una energía extraña, y oyó un grito desgarrador de Akane. Si no
hubiera sido porque Shaidril ordenó a Bonjo que se quedara con Ranma y que lo
mantuviera fuera de la sala, el joven ya habría irrumpido en la habitación;
pero Bonjo tuvo suficiente reflejo como para impedir que el joven chico
entrara. Le dijo que eso formaba parte de la cura, y que sería doloroso, pero
que acabaría sanada del todo.
Ya
empezaba a amanecer. Ranma no había echo caso del capitán y se había quedado
toda la noche allí, sin descansar ni dormir, oyendo a cada momento un gemido de
Akane, aunque cada vez menos y más apagados. De repente, la puerta se abrió,
haciendo que él se pusiera en pie de un salto. Salieron las enfermeras, y luego
Shaidril. Ranma se acercó hacia ella a toda prisa.
-¿¡Cómo
está!?
Shaidril
lo miró con algo de sorpresa.
-¿Te
has pasado toda la noche aquí…?
-¡Sí!
Pero dígame, ¿cómo está ella? ¿se recuperará? ¿es grave? ¿está consciente?
¿puedo entrar? ¿ y si…?
Shaidril
lo miró con cansancio.
-Tranquilízate,
muchacho. Al final acabarré yo más enferma que Akane…
-¿¡ESO
QUIERE DECIR QUE ELLA ESTÁ BIEN?! – dijo con entusiasmo.
-Sí,
pesado. Ha sido una dura noche… realmente tiene que haberlo pasado mal, ahora
está durmiendo. Pobre…después de la batalla no ha podido pegar ojo en toda la
noche…
-¿Pu-puedo
entrar? –dijo con miedo.
-Ya
te he dicho que ella está durmiendo… si quieres entrar, entra, pero no la
despiertes.
La
mujer le dio la espalda y se marchó silenciosamente por el corredor, mientras
que Ranma entraba con decisión a la habitación. Era bastante grande, pero sólo
había una cama y algunos muebles. Ranma cogió una silla y se sentó al lado de
la cama de Akane. Se quedó mirándola silenciosamente. Realmente parecía un
ángel, con esa cara tan tranquila, aunque de vez en cuando arrugaba el frente,
como si estuviera teniendo pesadillas. Vestía una sencilla camisa china blanca,
contrastando con el color blanco de las paredes y los muebles. Ranma no pudo
evitar sentirse enojado. Consigo mismo y con Akane. Él no había podido llegar
suficientemente temprano como para protegerla, ni la tuvo en cuenta cuando dijo
eso de Pai; y también lo estaba con Akane, no debió arriesgarse así, aunque
según lo que dijeron Shaidril y Bonjo, seguramente no tuvo otra opción. Esta
vez no había luchado voluntariamente, de manera que no era su culpa. Sus
pensamientos se desviaron hacia el kamuflair. Lo odiaba. Un poco más y hubiera
podido matar a Akane. Si aún estuviera con vida, se encargaría de él
personalmente, pero, y para su sorpresa, le dijeron que se había
desmaterializado. ¿Había sido Akane? Cuando se despertara, ya se lo
preguntaría, pero ahora no, la reina le había dicho que la dejara tranquila, y
él ya sabía que no había pasado buena noche, y que al menos la dejara tranquila
unos momentos. Y de repente tuvo un extraño cosquilleo. Se fijó en su
prometida. Tan bonita, tan dulce, tan silenciosa… Y no pudo evitarlo. A la vez
que no pudo evitar hace semanas y semanas, al barco de Toma, besarla con la
tonta excusa de ‘los reflejos’, esta vez tampoco. Fue acercando su rostro lenta
y pausadamente, como queriendo dar más excitación al momento. Y poco a poco fue
rozando sus labios. Realmente, ahora mismo, era feliz. Tal vez lo hubiera sido
más si Akane estuviera despierta, pero seguro que no lo habría consentido. Poco
a poco fue separando sus labios de los de su prometida, y algo rojo se levantó
y salió de la sala, dejando a la soñolienta Akane, que no se había inmutado por
el beso. La puerta se cerró. Y Akane abrió lentamente los ojos,
sentándose en la cama. Muy, muy roja. “E-Ese estúpido baka…” Akane se puso su
dedo al labio. Ranma la había…¿besado? ¿a ella? ¿a la marimacho gorda y fea?
Creía que era un sueño, que esto formaba parte de la curación. Se acordaba de
escenas borrosas. Del kamuflair, de una espada negra, de una luz dorada, de una
habitación con mujeres con ambas manos extendidas hacia ella… se acordaba del
dolor, de muchas horas de sufrimiento, y del reposo. Y, sin aviso previo, nota
algo en sus labios. Algo cálido, y una voz en su interior le dice que no abra
los ojos. Espera a que el contacto pare y al cabo de un momento los abre,
para ver a Ranma andando hacia la puerta y cerrándola silenciosamente, algo
rojo. Su corazón palpitaba a más no poder. ¿Por qué la había besado? ¿Es que
ella le…? Imposible. Ese estúpido pervertido no podía amarla como ella lo amaba
a él, tenía otras dos prometidas mucho más bonitas que ella… La depresión le
pudo, hasta que volvió a pensar en el beso y todos los contras desaparecieron.
Ahora sólo existía Ranma y el beso para ella. Y con estos pensamientos, ahora
sí, se quedó profunda y felizmente dormida.
***************************
-¡No,
no y no! ¡No es posible! ¡Me niego!
-Pero,
Su Majestad, usted lo vio. Tienen verdadera fuerza interior, ¡nos serían de
gran ayuda!
-Demasiado
arriesgado, demasiado peligrosso…
Ya
hacía horas que la reina y el capitán Bonjo discutían a solas. La reina se veía
bastante preocupada y el capitán frustrado.
-¿Por
qué no? Podrían ayudarnos y…
-Les
prometí que no correrían ningún riesgo mientras durara la guerra.
-Mi
Señora, escúcheme. Hak no levantará la barrera del tiempo hasta haber sido
vencido. Y si ellos nos ayudan a vencer, saldrán ganando. Y así nos devuelven
el favor de haberles acogido y a la vez se ayudan a ellos mismos.
-No
lo veo muy claro, Bonjo. Son fuertes, sí, pero inexpertos. Y Akane… suficiente
ha tenido ya como para…
-¡Por
eso mismo, señora! Usted sabe tan bien como yo que esa muchacha tiene algo que
ver con la koiko-sama de Sense que hace miles y miles de años ayudó a vencer
contra Hak. Y el rey de Hak ahora lo sabe. Ese ya no es ni siquiera una
persona, y me juego mi cuello a que es el mismísimo rey de Hak que hace años
perdió la guerra, y que hizo un conjuro o algo antes de morir para que su alma
perdurara… ¡¡seguro que tiene sed de venganza!! La señorita Akane corre
peligro, y usted lo sabe. Querrá acabar con ella. lo menos que podemos hacer es
instruirla en la defensa y el ataque, y los otros tampoco les iría mal algo de
entrenamiento para ayudarnos mejor, aunque sólo fuera en la defensa de
Banhelia.
La
reina no dijo nada.
-Mi
señora, estamos en guerra, debemos empezar a movernos. En Hak hace años que se
preparan, y la guerra está próxima ya, o más bien diría que ha empezado sin que
nos hayamos dado cuenta. Entiéndalo… deje que los entrene. Además, merecen una
recompensa. ¿y qué mejor recompensa que ascenderlos?
-¿Recompensa
de qué?
-La
chica, por vencer. Las otras dos por haber luchado correctamente contra un
embrujo de succionación, piense que no es fácil salir ileso, mire lo que
ocurrió al príncipe, aún sigue durmiendo; y los dos chicos…¿no vio la cantidad
de energía que desprendían al intentar romper la burbuja? Admirable. Y el chico
ese de la trenza, aún más… consiguió hacer una fisura…¡¡ni yo mismo pude
hacerlo!! Realmente, él y la chica son los que se merecen más ser ascendidos a
rijinomours.
-No
se, no se… tendría que hablarlo con ellos. Pero a la vez sería una buena idea.
Aunque no se si estarán de acuerdo. Puedes retirarte, Bonjo.
El
hombre se alzó del a silla, hizo una reverencia y con el casco en mano salió de
la habitación, dejando a una pensativa Shaidril. “Arriesgado, muy arriesgado…
pero pensándolo bien, yo siempre creí que ella realmente era la heredera del
poder de las koiko-sama de Sense. Estaba claro que tenía que ser ella. había
realizado un ataque de magia sin siquiera saberlo, contra el kamuflair, que
nada tuvo que hacer. Pero necesita controlarlo mejor y aprender otros, y
hacerse más fuerte… bueno, no sería mala idea que le enseñara yo misma un par
de cosillas. Ya verás, Akane, te convertiré en la mejor koiko-sama que ha
existido nunca, palabra.”
La
mujer, decidida, se alzó y emprendió el paso hacia la habitación del príncipe,
para ver qué tal estaba. Al día siguiente, cuando Akane ya estuviera mejor del
tobillo y de energía, los reuniría a todos y les comunicaría las nuevas.
Realmente, ahora que se paraba a pensar, la leyenda de la koiko-sama de Sense
que salvó todo el país no decía que lo hizo sola, sino más bien todo lo
contrario… fue ayudada por seis rijinomours. Shaidril se quedó dudosa. “¿Podría
ser que…?”
La
reina sonrió para sus adentros, a la vez que veía cómo el príncipe Shaika
empezaba a abrir sus cristalinos ojos. Había sido el final de una jornada
bastante nefasta, pero todo había acabado bien, al menos.
Fin
del capítulo VII
CONTINUARÁ
A
continuación, algunos términos y vocabulario imprescindibles para seguir el fic
sin perderse. Ya se que ahora no son de importancia muy relevante, pero al
futuro lo serán.
Términos
comunes:
Daiteitaku
Sagrado: Palacio Sagrado. Simplemente lo llaman Daiteitaku.
Shaidril:
Reina de Sense
Shaika:
su hijo, el Príncipe.
Antiguo
Unhion: China
Ostirith:
Piedra de Shaidril que Hak quiere arrebatar
Kamuflair:
seres que pueden adoptar la forma de otras personas. Viene de ‘camuflar’.
Hechizos:
Barrenostrum:
Barrera que hace el rey de Hak para impedir que se vuelvan a Nerima.
Michu
Kitaro: Ataque que lanza Akane hacia el kamuflair. De momento es toda la
información que puedo daros.
Geografía:
la Unión Blanca forma un grupo compacto de países, todos continuos. La Unión
Negra está situada al sur de la Unión Blanca.
Unión
Blanca
Sense:
gran país donde se encuentran.
Banhelia:
capital de Sense.
Camelia:
pequeña tierra de las plantas medicinales, al oeste de Sense.
Kikton:
gran reino conocido por los jinetes y sus caballos. Situada al norte de Sense.
Hanhen:
capital de Kikton.
Candonelia:
pequeño país al norte de Kikton, conocido por sus múltiples baños termales y la
grandeza de sus naves marinas.
Puertos
de la Unión Blanca: al este de Sense, da al oeste al mar. Reino donde se
entrenan los futuros ejércitos de Sense.
Bosques
de Gildomech: gran territorio, más grande que, por ejemplo, Candonelia, al
sur-este de Sense.
Bosque
de Jynshel: en Sense, al sur de Banhelia. Pequeño.
Bosque
de Thorlien: bosque situado en Sense, al norte de Banhelia. Es bastante grande.
Río
Vidriel: Río que viene desde el sur y pasa por Banhelia, desembocando a los
puertos de la Unión Blanca.
Unión
Negra
Hak:
gran reino situado al norte de la Unión Negra.
Maurelarion:
al sur de Hak. Habitan los lorcos, seres mucho más fuertes que los orcos.
Hace frontera con Kikton.
Vormitia:
al sur de Maurelarion. Habitan orcos.
Helidion:
al oeste de Vormitia. Sólo hay nieve y hielo.
Irvinia:
al sur de Hlidion, con frontera a Kikton.
Arenalia:
al este de Maurelarion. Sólo hay desierto de arena. Da al mar de la Antigua
Unhion.
Puertos
de la Unión Negra: al sudeste de Arenalia, haciendo frontera con Candonelia y
los Puertos de la Unión Blanca. Allí se entrenan sus futuros ejércitos.
¡Hola
de nuevo ^^! Siento el retraso, pero es que últimamente he estado algo liada
con mis otros proyectos y la página de Ranma y Akane… buf, llena un poco el
horario, pero me alegro de haber acabado por fin este séptimo capítulo, la
verdad, quería hacerlo más largo por la parte de la lucha, pero tal vez hubiera
sido un poco pesado. ¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado, prometo
que en el futuro las cosas pintarán mejor que esto y que los capítulos serán
más largos. Realmente quería que este ocupara más páginas, pero extenderlo sin
ton ni son pues tampoco, así que me limitaré a seguir con la idea que tengo
hecha para esta fic, que de momento va para largo. Y realmente, no tengo ni
idea de cómo va a acabar todo esto, a partir del capítulo 14 no lo tengo muy
claro, ya veréis por qué… pero ahora no os lo puedo decir, o rompería
todo el encanto y la intriga del fic, y eso nunca me lo perdonaría : p .
Ya
sabéis: dudas, sugerencias, reclamaciones, opinión y todo lo que queráis a [email protected]
Nada
más, un besote muy fuerte,
CiNtUrO-cHaN
27-01-03