= SENSE =

 

 

 

¡¡Hola y bienvenidos al séptimo capítulo!! Antes de nada, os doy las gracias por los mails que me enviáis y todas las sugerencias y comentarios, muchas gracias, a vosotros os dedico este séptimo capítulo ^^.  Hay otra cosa que debo comentaros, y es que es IMPRESCINDIBLE que os leáis el vocabulario del capítulo anterior que está al final del fic, o que miréis el que está aquí, con una que otra palabra nueva, ya que si bien ahora no es de mucha importancia, en el transcurso del fic la geografía de la Antigua Unhion (China Antigua) será bastante importante, ya que a medida que la guerra no puede hacerse en un terreno desconocido para mi, y por eso me he visto obligada a ‘crear’ un nuevo mapa donde aparecen Sense, Hak y todos los demás. Quién sabe, tal vez algún día lo publique y todo…  En fin, esto es lo que os quería decir. No dudéis en enviarme vuestras opiniones, sean buenas y malas, a [email protected] , las esperaré con impaciencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todos los personajes son obra exclusiva de Rumiko Takahashi, al igual que todos sus derechos len pertenecen a ella. Dado que sólo escribo por puro gusto y placer y no tengo pensado sacar ningún bien económico, no me denunciéis. Gracias ^^U

 

 

 

 

 

 

 

Datos de interés:

 

 

********************* Cambio de escena

 

“.........” Lo que piensa un personaje

 

{.........} Un sitio

 

<<........>> Lo que dice un personaje en medio de un párrafo.

 

----....---- Flash back

 

(....) Comentarios de la autora

 

 

 

 

 

 


 

 

“Qué es esta extraña sensación? Es como si alguien me vigilara” Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, y vio en la pared dos puntos rojos resplandecientes, dos ojos, que la observaban fijamente…Akane negó con la cabeza, se calmó y se serenó. Volvió a mirar, y vio la pared tan normal como siempre…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARTE 3: EN TIERRAS LEJANAS

 

Cap. 7 : La poderosa koiko-sama

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya llevaban un par de días en Banhelia, y se conocían prácticamente a todos los de palacio. Ellos, los huéspedes como les llamaban los banhelianos, se habían integrado por completo. El príncipe Shaika se lo pasaba muy bien con ellos aquí, sobretodo con Akane, a quien había empezado a caerle más bien que las demás chicas.

 

Akane, Ukyo y Shampoo eran ahora las “doncellas” del príncipe, ya que acordaron que todos los de palacio los habían ayudado mucho y esta era una forma de corresponderles el favor, de manera que hacían de escoltas del príncipe, a quien le gustaba la idea de tener tantas doncellas a su alrededor. Ranma, Ryoga y Mousse fueron menos afortunados, ya que fueron destinados por orden del príncipe Shaika a las patrullas de Banhelia, rondando todo el santo día aquí y allá, seis horas diarias, a cargo del capitán Bonjo, el mismo hombre fornido y corpulento que los llevó el primer día de su estada en Sense hacia el Daiteitaku.  Y así pasaban el día. Akane, Shampoo y Ukyo acompañaban al príncipe a todos lados, conversando y paseando por los inmensos jardines de palacio, mientras que los chicos iban con un escuadrón, bastante majo por cierto, vigilando la capital, tan normal como siempre, o eso parecía…

 

 

El kamufleir ya llevaba un día en Banhelia, en el Daiteitaku, y nadie se había dado cuenta de su presencia… se paseaba por las sombras de palacio, en secreto, sin ser visto, aguardando la mejor ocasión para empezar a ejecutar el plan, ya que las órdenes eran muy precisas… De repente oyó un ruido a sus espaldas, y vio a una mujer muy bella, de pelo largo y oscuro, tez pálida y ojos azules grisáceos, que llevaba una cesta de ropa limpia y toallas. La mujer se paró en seco al ver su presencia y por unos instantes los dos se quedaron en blanco. El corredor estaba vacío y no había nadie. No había testigos. Antes siquiera de que Pai, la dama de Shaidril, quien tan amablemente ayudó a Akane y a las demás, pudiera gritar, el kamufleir echó un rápido esprint hacia la mujer, que se quedó muda de terror. No tuvo tiempo siquiera de gritar. El monstruo la cogió silenciosamente por el pescuezo y la levanto varios centímetros mientras que ella intentaba arañarle o gritar, pero la falta de oxígeno se lo impidieron. Lentamente fue dando menos resistencia. El kamufleir sonrió y aún para obedecer las órdenes de Hak…

 

…un cesto de ropa cayó, silenciosamente, sin alterar la quietud del ambiente…

 

 

 

 

 

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Ranma, Mousse y Ryoga ya llevaban un buen rato andando y andando por Banhelia. Ya era casi la hora de comer, cosa que los mantenía con vida en estos “difíciles” momentos que, según el joven de la trenza, estaban viviendo. Como miembros de la vigilancia de Banhelia, debían ahora llevar un nuevo equipaje, igual al de los otros. Era chino, y constaba de una camisa china de color verde oscuro larga, hasta las rodillas, atada con una cinta negra en la cintura. Debajo llevaban unos pantalones amplios y blancos, al más puro estilo chino, junto con unas zapatillas muy cómodas, parecidas a las que llevaban siempre. A Ranma y a Mousse les quedaban muy bien estas ropas, pero Ryoga, acostumbrado a otro tipo de modelo, le sentaba algo anormal. Los tres jóvenes iban ahora separados del escuadrón, ya que Bonjo les había dado autorización para que hicieran grupos y cada uno se concentrara en una zona al respecto. Ellos vigilaban ahora el gran paseo de Banhelia, donde se concentraban unos edificios enormes, preciosos, al más puro estilo china milenaria. En el Gran paseo no había tiendas, sino sitios públicos como un especie de banco donde la gente entraba y salía, y unas casas muy adornadas, seguramente correspondientes a los cabezales de los ejércitos y otros personajes importantes de la capital.

 

-Miradme, parezco un completo idiota… 

 

Los tres se dirigían ya al Daiteitaku, al final del paseo, para ir a comer. Ryoga no paraba de decir lo mismo todo el rato y Ranma y Mousse no se cansaban de decirle…

 

-En otras palabras, pareces tú mismo –dijo Ranma, burleta.

-Claro! Como vosotros estáis acostumbrados a estas cosas…!! Agh… este cuello me va a matar!! –Ryoga hizo un intento de desabrocharse un poco el cuello mao, pero desistió, ya que no había, para su disgusto, botones.

-Ya cállate, cerdito. Nos estamos cansando de que no pares de quejarte…

-A quién has llamado cerdito?!

Ryoga lanzó a Ranma hacia los aires con un sutil golpe de puño, mientras que Mousse se ajustaba las gafas y los dos continuaban andando como si nada.

-Ah… ojalá Akane también estuviera por aquí…

-Y Shampoo también…

-Ese endiablado de Ranma, si tan solo nos dejara a Akane y a mi...

-Ese encordio de Ranma, si tan solo nos dejara a Shampoo y a mi…

Los dos continuaron andando con la mirada perdida en el infinito, imaginándose escenas románticas con “su” amor.

 

 

 

 

 

 

A las afueras del Daiteitaku, al jardín, se encontraban Akane, Shampoo y Ukyo, junto con el príncipe Shaika. Para su disgusto, estaban jugando al escondite por orden directa del futuro rey. Ahora le tocaba a Ukyo, y ya llevaban un buen rato así, hasta que unos guardias armados hasta los dientes se acercaron y les dijeron que ya era hora de comer. El príncipe, refunfuñando, los siguió. 

 

-Chicas, -porque Shaika ya las llamaba así para abbreviar, ‘chicas’ – no os he preguntado aún si tenéis novio… -dijo el chico con tono pillín, arqueando una ceja. Las tres se sorprendieron ante la pregunta.

-Yo sí, es un chico guapísimo… tú lo conoces, Shaika, se llama Ranma, pero yo le llamo Ran-chan… nos queremos muchísimo… -dijo Ukyo, cerrando los ojos a causa de la exitación.

-Ese chico de la trenza? –dijo Shaika con algo de desprecio – pero si no vale nada…

-Chica de la espátula estar muy equivocada!! Ranma ser ‘mi’ prometido!! –dijo Shampoo, dirigiéndose a Shaika.

-Ah, en qué quedamos? –el príncipe estaba confundido.

-Es mío!! Ran-chan es mi prometido!!

-NO!! Ser prometido de Shampoo!!

Las dos dirigieron sus manos hacia su cuerpo para buscar las armas, cuando se dieron cuenta que con los nuevos atuendos de doncellas no les permitían llevar armas consigo, más que una pequeña daga atada al tobillo, aunque a ninguna de las dos se le acudió usarla contra la otra, no  querían pasarse.

-Y qué me dices de ti, Akane? –dijo Shaika sin prestar atención a Ukyo y Shampoo, que iban un poco detrás de ellos, sin hablarse.

-Oh, bueno… -Akane había intentado salir de aquél tema, que inevitablemente sabía que acabaría con ella - … eres demasiado pequeño para entenderlo…

-Qué dices! Yo soy muy mayor!! Mira, mira!! –el joven príncipe, ofendido, se puso de puntillas y sacó pecho, de manera que ahora era igual de alto que Akane.  Ella se rió, muy divertida.

-No quise ofenderle, príncipe…

-Ya te he dicho mil veces que puedes llamarme Shaika.

-Lo se, pero es que así te enfadas… -dijo Akane sacándole la lengua y tocándole inocentemente la nariz.

El príncipe se puso rojo de pies a cabezas y cuando Akane continuó tirando, el príncipe no logró coordinar bien sus movimientos, de manera que parecía que andara como al  ejército.

 

De repente Akane tuvo un mal presentimiento y sin previo aviso se giró para ver una enorme ‘cosa’ dirigirse hacia ella cual misil. Como venía desde la ruta donde estaba el Sol, Akane no le pudo identificar, al igual que no tuvo tiempo de reaccionar. La ‘cosa’ se abalanzó contra ella con tal potencia que los dos se vieron arrastrados hasta varios metros después, chocando con un frondoso laberinto de hojas. Akane empezó a abrir los ojos, adolorida, mientras que notaba que alguien estaba tirado encima suyo. Pesaba mucho, y como tenía el sol de cara aún no podía saber quién era, pero fuere quien fuere, si caía del cielo no podía ser normal.

Akane hizo ademán de incorporarse, y la persona que estaba encima suyo se retiró con cuidado, también adolorida, dejando algún gemido de dolor, llevándose la mano a la cabeza. Ahora Akane lo vio. Vio que estaban uno delante del otro. Sus ojos azules, su trenza, a pocos centímetros…

 

-P-Perdón, Akane!! No ha sido culpa mía!!! Lo juro!! – Ranma estaba delante suyo, con las manos suplicantes. Akane aún estaba un poco ruborizada.

-I…idiota…!! Se puede saber a qué te dediicas tú?! –Akane reaccionó de la manera previsible.

-Es que Ryoga…

-Ahora le echas las culpas a Ryoga?!

-Es que ha sido él!! Me golpeó y … ya sabes, aterrizaje forzoso, no pude evitarlo…

-Akane!! Akane, qué ha…?! Uh? Ran-chan?

-Airen, qué hacer?

 

Ukyo, Shampoo, Shaika y los dos guardias se habían quedado algo extrañados ante aquel ‘misil’ dirigido a Akane y que los impactó varios metros atrás. Y  ahora veían que era Ranma. Shaika fue el que reaccionó primero.

 

-Este es el prometido de estas dos chicas? De manera que tú eres Ranma.

-Ah? –Ranma miró confundido al príncipe – qué dices?! Ellas no son mis…!!

-Oh, no le escuchéis, ha sido un golpe duro… -Ukyo le cogió por el brazo.

-Airen estar confundido –Shampoo le cogió por el otro.

Y las dos empezaron a ayudarle a ponerse en pie y a andar hacia las puertas del Daiteitaku, que estaban casi al lado del jardín de Palacio.

-Qué confundido ni qué narices!! –dijo el chico. Akane desde atrás, los observó algo enfadada. Pero al menos él había negado ser su prometido, aunque tampoco la hubiera mencionado, ya era un avance.

 

 

Y de pronto, tuvo otra vez esa extraña sensación. Una sensación fría que le recorría la columna vertebral, de arriba abajo… se sintió impotente y giró la cabeza hacia todos lados, cuando los vio… vio esos ojos fríos, sanginolientos, rojos… y una figura humana, que a pesar de estar a contraluz pudo identificar como mujer. Y de repente la persona se acercó a ella y Akane abrió sus ojos.

 

-P-Pai?

-Qué le ocurre, señorita Akane? –el color rojizo de sus ojos había desaparecido por completo.

Pero Akane no contestó ante la dudosa Pai. Se había quedado como ensombrecida. La miraba a los ojos fijamente, cosa que hizo incomodar a Pai. Le había parecido ver esos rojizos ojos… pero eran de ella? O se lo había imaginado? Notaba a Pai algo extraña… su forma de hablar, de andar, de moverse… de mirar…  Pai tenía una mirada muy extraña, como de odio disimulado.

-Señorita Akane? –insistió la mujer.

-Ah?

Akane vio que Pai ya estaba andando hacia el Daiteitaku, junto con los demás, disponiéndose a comer.  Sin decir nada, se dirigió hacia ellos. Seguramente habían sido imaginaciones suyas.

 

 

 

 

 

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-Qué os parece vuestro nuevo ‘trabajo’?

 

 

Se encontraban todos comiendo en el gran salón. Sin saber cómo ni por qué, habían pasado a ser un miembro más de la corte, y los trataban como si fueran la reina en persona, ayudándolos y obedeciéndolos en todo. La reina, igual de amigal que siempre, no paraba de sacar temas de conversación.

 

-Si se refiere al de ir vagando todo el santo día por Banhelia… -Ranma se lo pensó dos veces - … me encanta!

-Piensa que primero debéis conocer la ciudad que deberéis proteger…

-Y qué me dice de las chicas?! Es que tienen ellas que proteger el palacio? –contestó, sarcástico. Luego se dio cuenta de cómo había hablado a la reina, y todo avergonzado intentó rectificar – Yo… em… lo siento, no quise…

-Jajaja, no pasa nada, tranquilo… -La reina lo miró con una mirada muy cálida, cosa que hizo que se incomodara.

-Yo me lo estoy pasando muy bien, madre!! –dijo el príncipe, todo contento – las chicas me cuidan muy bien!!

-Creo que estás muy consentido, hijo… -dijo la mujer con una sonrisa en la cara. Las tres chicas se pusieron a reír y el príncipe se sonrojó.

 

Las puertas del comedor se abrieron y la doncella Pai entró para servir la comida en bandejas de plata. Hizo varios viajes de ida y vuelta hasta la última bandeja, que intentó colocar más o menos al centro, delante de Akane y Ranma. Como la mesa era tan gruesa, casi se cae, y Akane la ayudó a mantener el equilibrio sujetándola con sus manos, intentando a la vez que no se cayera la bandeja. Pero a Akane le temblaron las manos. Todo el mal presentimiento del día se reflectía ahora. La bandeja cayó al suelo con gran estrépito, haciendo que todos miraran con duda a Akane.

 

-Yo… lo siento… no quise… -Akane se arrodilló y empezó a recogerlo todo – ¡¡Es que soy muy torpe…!! –dijo fingiendo una sonrisa que sólo Shaidirl y Ranma no se tragaron.

-La culpa ha sido mía, señorita Akane, perdone… -Pai la miró con culpa en los ojos, pero Akane sólo volvió a sentir algo extraño dentro de ella. Algo que no podía ser bueno.

-Tranquila… -Akane volvió la mirada haciaa el suelo. Al cabo de un momento vinieron más mujeres a recogerlo todo.

 

 

 

Ranma estaba preocupado por el extraño comportamiento de Akane. No parecía ella. Ella era torpe, sí, pero no para reconocerlo en público, y esta vez no se le cayeron los platos debido a la torpeza. Ranma se fijó que sus manos habían temblado al hacer contacto con las de Pai, y al mismo instante Akane palideció y es cuando se le cayó todo al suelo. Él también había estado un tanto nervioso estos últimos días, notaba un malestar general, un sentimiento de que algo iba a ocurrir, una sensación extraña… que seguramente Akane también notaba. La comida continuó sin ningún suceso extraño y todos dejaron pasar el pequeño incidente. Ranma tenía a Akane al lado, y a diferencia de las otras veces, no participaba. Tenía la vista perdida en el infinito, sumida en sus propios pensamientos. Hubo un momento en el que la cabeza hizo ademán de caer hacia el plato, como si estuviera durmiéndose, pero Akane reaccionó y volvió a erguirse, como si no hubiera pasado nada.  Cuando  acabó la comida todos dispusieron de un par de horas de descanso que les proporcionaban al día, las cuales la mayoría aprovechaban para pasear libremente por Banhelia o, en caso de Ryoga y Mousse, de echarse una cabezadita. Esta vez Akane, a diferencia de los otros días, se excusó de Ukyo y Shampoo, alegando que no se encontraba bien, y se dirigió a su habitación a reposar un rato. Realmente era cierto, no se encontraba nada bien. Se apoyó la espalda en la pared y desde la cama, como había hecho desde el primer momento que llegó a Sense, observó en silencio la activa ciudad. De alguna forma eso la reconfortaba y todas sus preocupaciones se disipaban. Akane se fijó en la parte superior de la ventana. Vio algo extraño. Era una…¡¿trenza?!  A Akane le corrió una gotilla de sudor a la vez que aparecía del revés la cabeza de Ranma y con un ágil movimiento saltaba hacia la habitación de las chicas.

 

-Ranma, idiota, me habías asustado… -dijo Akane, secándose el sudor.  Ranma hizo un gruñido.

-Akane, tenemos que hablar.

Akane sintió pánico –Otra vez no, Ranma… - dijo con fastidio.

-¡Otra vez sí! Akane, ¿se puede saber qué te ocurre? Estás muy extraña últimamente. Dime qué ocurre –Ranma miró fijamente a Akane con sus profundos ojos azules, pero la chica no quiso mantener la mirada, sabiendo que se perdería otra vez en ese mar azul y que acabaría por contárselo todo, y es que ella había decidido no decirlo a nadie, ya que la acusarían de cobarde y no quería.

-Estoy bien, gracias –dijo girando la cabeza.  Ranma ante el gesto frunció el seño.

-¡No, no estás bien, y me gustaría saber por qué no lo reconoces! Al menos a mi podrías decirme qué te ocurre… -dijo en tono triste. Akane no confiaba lo suficiente como para decirle que la atormentaba. Si se lo decía, él podría ayudarla, pero Akane solo giró la cabeza de nuevo hacia otro sitio.

-Estás obsesionado, a mi no me pasa na…

 

Akane se paró de golpe. Y tuvo un escalofrío. De repente su corazón se puso a mil, sentía el frío en el cuerpo, y su vista se nubló en el infinito. Oía la voz de Ranma muy lejana, como si fuera de otro mundo. 

 

-¡¡AKANE!!

 

Ranma se había percatado del cambio de su prometida y al ver que no reaccionaba con palabras/gritos la cogió por los hombros y empezó a sacudirla, y para su sorpresa sus ojos empezaron a inundarse de lágrimas.

 

-¡¡AKANE!! ¡¿Qué ocurre?! ¡¡Contesta!!

-Ranma… es un… un…

 

Ranma estaba confundido. Akane miraba por la ventana y estaba fuertemente agarrada a los brazos de Ranma, como si sirvieran de escudo ante una amenaza fantasma. De no ser por la gravedad del asunto, Ranma se hubiera sentido orgulloso de que Akane confiara tanto en él, pero ahora tenía la mente en otro sitio.

 

-Akane, por favor, dime qué es lo que te ocurre.

Akane pasó lentamente sus ojos desde la ventana hasta encontrarse con los de Ranma. Para su sorpresa, paró de llorar y asintió con la cabeza. Se sentó lentamente en la cama y Ranma se puso a su lado, con una mirada bastante asustada.

 

-Es que yo…*snif* …t-tengo m-mucho m-miedo… -Akane aún tartamudeaba a causa del hipo que causaba el lloro. Ranma la miró sin saber que hacer. Al verla llorar su corazón se rompía en mil pedazos, y no sabía qué decir ni cómo consolarla.  

-Miedo de qué.

-N-No se… hay…unos ojos r-rojos que m-me observan y…y…

 

Si las cosas, según Ranma, mejoraban, ahora empeoraban. Akane no pudo terminar la frase y un nuevo ataque de llanto se apoderó de ella, recayendo sobre el petrificado Ranma, que se estaba viendo abrazado por la mujer que ama, sin saber cómo afrontar esa situación ni qué hacer para animarla.  Ranma finalmente se armó de valor y le correspondió el abrazo suavemente, intentando reconfortarla. Akane, poco a poco, paró de sollozar y algo roja se separó de los pectorales de un colorado Ranma.

 

-Ya te sientes…em…¿mejor? –preguntó Ranma. Akane sólo asintió –No hay de qué preocuparse, Akane, ya sabes que aquí no te puede pasar nada malo… - Ranma no tenía mucha confianza en lo que decía, pero Akane, con la vista baja, asintió – ¡¡Si vuelves a ver a esos endemoniados ojos, me pegas un grito y vengo volando, y ya verás, los haré picadillo!! –Ranma sonrió algo triunfal, y Akane empezó a reír al imaginarse a Ranma luchar contra dos pares de ojos – Y para la próxima vez, cuéntamelo a la primera, ¿eh?

-Hm… vale –Akane sacó la lengua, algo avergonzada – Pero… - su rostro se ensombreció de nuevo - …tengo un mal presentimiento…

-¿Eh?

-Es…es Pai…

-¿Pai? ¿La mujer esa que te ayudó esta mañana a…?

-Sí, esa Pai. Noto algo extraño en ella… no se…

-Akane, creo que deberías descansar un poco.

-¡¡No son imaginaciones mías!! –Akane se sintió ofendida, Ranma no se lo estaba creyendo.

-No he dicho que fueran imaginaciones tuyas –dijo pausadamente – simplemente digo que duermas un rato para descansar, cuando yo estoy preocupado lo hago. O eso, o desconectar.

-¿Desconectar? –Akane estaba confundida. Se imaginó ella misma con un cable y que lo desconectaban, de manera que ella se dormía. Se le cayó una gota por la nuca.

-Ir a dar un paseo, en eso puedo ayudarte –dijo Ranma, un pelín rojo.

-Está bien… iremos a dar un paseo por Banhelia. Pero… -Akane bajó la mirada. Ranma se asustó “no…otra vez no…si vuelve a ponerse a llorar no se que haré…” – Pero...antes tendré que cambiarme, este traje esta sucio…

Ranma se cayó de espaldas mientras una gotilla de sudor le caía. Akane sacó la lengua y lo ayudó a ponerse en pie, y luego lo empujó hacia la puerta.

-¡¡No queremos mirones, en esta ciudad!! –dijo en tono divertido.

-Vale, vale, ya capto, pero no empujes… -dijo Ranma en tono fastidiado. –Todas las mujeres sois iguales, no tardes tres horas entre maquillarte y…

-So tonto, sólo quiero cambiarme de ropa y peinarme un poco.

Akane le dio un último empujón y cerró las puertas tras de ella.

 

Y cuando estuvo lista los dos se dirigieron a la ciudad de Banhelia, bastante parecida al alocado distrito de Tokio donde ellos vivían, Nerima. Nerima… ¿cómo irían las cosas por allí? ¿estarían preocupados? Un sentimiento de melancolía envolvió a los dos jóvenes, aunque pronto se disipó al ver la animación que había en la ciudad y la multitud de niños que salían ahora a las calles después de una jornada de estudio. Pero no pudieron estar mucho rato paseando, ya que al cabo de poco deberían volver a sus puestos, una verdadera lástima, ya que los dos se lo estaban pasando la mar de bien, el uno con el otro, sin discutir. Como una pareja de enamorados normal y corriente.

 

 

 

 

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Hacia estos momentos, había un grupo de unas diez mujeres en el Daiteitaku, todas reunidas y sonrientes, con cestos de ropa sucia y haciendo la colada al aire libre. Eran las doncellas de palacio, y como cada día a esa hora, se reunían y hacían la colada. Todas charlaban tranquilamente. Tenían un parecido extraordinario las diez, y eso era obvio, pues eran las diez hijas de la misma madre.

 

-Pai, te noto hoy desanimada… -le dijo su hermana un año mayor que ella, Junko, que tenía el pelo oscuro y un poco más largo que la de su hermana menor.

-No pasa nada, onee-chan –contestó Pai, un poco alterada.

-Pues no lo parece. Llevas un par de días con el ánimo bajo… dime, ¿ha ocurrido algo? Ya sabes que puedes confiar en mi…

-Verás es que… - un extraño resplandor iluminó sus ojos, aunque Junkyo no lo percibió – últimamente tengo un mal presentimiento, y estoy preocupada por la seguridad de Su Majestad y del Príncipe Shaika… por la reina no hay que preocuparse, ella sola puede defenderse, pero por el príncipe…

Junko hizo una amplia sonrisa – Así que era eso, Pai. Realmente posees una alma muy caritativa. No temas, no creo que vaya a pasarle nada al príncipe, y en caso de peligro, tiene a todo el ejército concentrado a las afueras de Banhelia, y la guardia de palacio, por no mencionar a esas tres preciosas guerreras, realmente extraordinarias, así que no temas.

Pai hizo una sonrisa triunfal– Gracias, hermana, ahora estoy más tranquila…  

 

 

 

 

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Ya habían pasado esas dos horas de relax, y todos volvían a sus puestos. Para desgana de los chicos, tuvieron que volver a dar paseos por la ciudad, con el calor que hacía en esa época. Habían vigilado ya tantas veces la ciudad que se la conocían como la palma de su mano, y la verdad es que esto empezaba a aborrecer. Los primeros momentos fueron divertidos, con tantas cosas extrañas y curiosas, piedras preciosas en los aparadores y utensilios de lucha, entre otras. Pero ahora se empezaban a cansar. ¿Cuánto duraría esta comedia? Era el pensamiento que pasaba por la cabeza de los tres chicos. Los tres paseaban ahora por la avenida principal, reservada exclusivamente a peatones, donde había el eje comercial. Esa debía ser la hora punta, ya que era el momento del día que paseaba más gente, que moviéndose de aquí para allá, estaba mareando a los tres chicos.

 

-Es imposible estar vigilando todo el tiempo sin comer… ¿quién quiere comer un poco? –dijo Ranma con la mirada fija a un restaurante chino que estaba enfrente de ellos.

-Eres un glotón,  Ranma… estamos de servicio.

-Oh, vamos, cerdito. No me digas que te estás tomando esto seriamente… -dijo Ranma con aires de fastidio.

-Pues claro que me lo tomo seriamente. ¿Acaso tú no? –dijo Ryoga con malicia – Con esto demuestra que eres un irresponsable…

-… y que no eres digno de Shampoo.

-…ni de Akane.

Ryoga y Mousse cruzaron los brazos y asintieron con devoción, mientras observaban que Ranma los miraba algo enfadado.

-¿Quién querría ser digno de…?

No acabó de decir la frase cuando los dos chicos se le tiraron encima.

-¡¿EN SERIO NO TE IMPORTA SER DIGNO DE SHAMPOO?!

-¡¿NI DE AKANE?!

-Eh… yo no he...

-¡¡ASÍ SE HABLA RANMA!! AHORA SHAMPOO  SERÁ TODA MÍA!! ¡¡JAJAJAJ!!

-¡¡AKANE, VEN A MIS BRAZOS, QUERDIA!!

Los dos se pusieron colorados y les rajó algo de sangre por la nariz. Ranma los miró enfadado. Sobretodo a Ryoga. ¿En qué habría pensado para que le sangrara la nariz? Ranma no resistió y ante la posible ofensa a Akane, le pegó un buen codazo que lo dejó sin respiración.

-¿Lo están pasando bien…?

 

Los tres se giraron para ver al capitán de la guardia, Bonjo, de brazos cruzados, mirándolos severamente. Los tres se quedaron pasmados.

 

-Veo que están los tres muy animados… espero que recuerden que esto es un trabajo serio y que estamos en guerra.

-Eh… claro – Ranma intentó parecer de lo más normal.

-Espero que esté claro, de lo contrario sólo tienen que decírmelo y yo mismo les haré una sesión de entrenamiento para que sepan dónde deben estar las cosas… -dijo Bonjo, con una sonrisa de malicia en la cara.

-¡NO! Quiero decir, no hace falta, capitán… -dijo Ranma, con una sonrisa falsa – Ya hemos comprendido, ¿eh, chicos?

Los dos asintieron. El capitán los miró uno a uno y les dijo una última cosa: <<Os estaré vigilando, no hagáis tonterías…>> Y continuó su camino, pasando entre la gente como si nada. Ranma, Ryoga y Mousse dieron un suspiro.

-Esto es por tu culpa, Ranma.

-¿Qué? Si habéis sido vosotros dos que…

-¿Cómo puedes acusarnos de este modo? La culpa ha sido tuya, ¡y punto!

 

 

A unos pocos metros, el capitán Bonjo volvió a girarse hacia ellos con mirada de desaprobación, y los tres pararon de discutir y se dirigieron a otra parte, cuando de repente notaron algo extraño, una sensación fría, no podía ser bueno…

 

 

 

 

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Habían transcurrido ya las dos horas de relajación, y al separarse de Ranma, Akane se dirigió a su habitación a ponerse el equipaje que debe llevar mientras vigila al príncipe, igual que el que llevan Ukyo y Shampoo, aunque cambian algunos pequeños detalles. La chica, antes de dirigirse al patio exterior, al laberinto, donde quedan siempre para encontrarse con el príncipe, se  mira detenidamente al espejo. Se nota extraña… Su pelo ha crecido unos centímetros, aunque aún no llega a rozar los hombros, y la parte de delante de la oreja ha crecido bastante más que el pelo, de manera que estaban desigualados. Pensó en cortárselo ahora mismo, pero finalmente se alzó. Ya hacía tarde, y además el cambio de look le favorecía.  Cuando llegó al  laberinto, las dos chicas y el príncipe ya la estaban esperando.

 

-Akane tardar, ¿qué hacer? –pregunta la amazona.

-Lo siento, lo siento… - se disculpó ella – Es que me he entretenido…

-Eso ya se ve, Akane… -dijo Ukyo algo fastidiada.

-Chicas, chicas, que esto no es ni mucho menos importante… -el príncipe empezó a intervenir – Bueno, ¿qué haremos hoy?

 

Las tres chicas se miraron con fastidio y suspiraron. Ya era algo que los hubieran aceptado en palacio y que además comieran con la reina y el príncipe de Sense, de la comida de la misma mesa, y que se llevasen tan bien… ahora les habían pedido un favor, ya que en tiempos de guerra siempre hay puestos vacantes por la cantidad de gente que se va a los Puertos Blancos, al este de Sense, tocando al Mar, en los cuarteles de la Unión Blanca para aprender a ser un buen guerrero, y no podían decepcionarles.   Los cuatro empezaron a caminar hacia el laberinto, y Shaika tuvo la idea de jugar allí al escondite, pero con la condición de no poder salir de él. Las tres, fingiendo que era una buena idea, aceptaron y Akane se puso a contar mientras los demás se escondían, dos a regañadientes y otro con los ojos iluminados, y es que el príncipe Shaika, aunque estuviera destinado a ser rey y aunque empezara a ser mayorcito, por dentro era un niño aún.

 

Akane terminó de contar y se dirigió hacia el primer camino que encontró. El laberinto era realmente alto por lo que no podía ver. Giró una esquina y otra, pero no encontraba nadie, hasta que notó una presencia a sus espaldas. Era Pai. Akane tuvo otra vez ese mal presentimiento, pero no dijo nada, simplemente se quedó mirando a la risueña Pai que llevaba una cesta con ropa limpia.

 

-Hola, señorita Akane – dijo Pai – Está jugando con el príncipe, ¿cierto?

-Sí.

-Ya veo…

 

Akane se la quedó mirando. Tenía una extraña forma de expresarse. “¿Qué está pasando aquí? Esto no puede ser nada bueno…”

 

-Señorita Akane, realmente cree que podrá encontrar el príncipe…?

 

Akane se quedó sin habla. Pasaron unos largos segundos sin que nadie dijera nada. ¿Qué había querido decir? ¿Es que ella había capturado al…?

 

-…en este laberinto?

-¿Ehg?

 

¿En el laberinto? El corazón de Akane se tranquilizó. Pai no había terminado la frase aún. Pero el modo en que Pai sonreía y miraba a Akane impidió que la chica se tranquilizara. Algo no estaba bien. Esta vez sabía que habría problemas, y que no estaría Ranma. La verdad es que estaba realmente asustada. Esto no parecía una pelea normal, como las que tuviera en Nerima con sus rivales, aquí se jugaba algo más que el corazón, Akane podía sentir que se podría jugar la vida. Suspiró con pesar, y con  la mirada más fría que pudo sacar, dijo…

 

-Quién eres.

 

Por un momento la duda invadió la cara de Pai, pero luego volvió a sonreír, y Akane se quedó helada. Pudo distinguir dos colmillos que le salían de la boca, como si fuera un vampiro. Su mirada cálida de antes se transformó en una de hielo puro. Empezó a sonreír de una manera sobrenatural.

 

-Ya era hora, chiquilla, empezaba a aburrirme de esto… -dijo ‘Pai’ sin más.

-¿Qué quieres decir? ¿Quién eres tú? ¿Y la verdadera Pai? –dijo la chica, sin poder contener su miedo y preocupación.

-Vamos por partes… yo soy…digamos, un enviado de…

-Hak –dijo Akane sombriamente.

-¡Correcto! Y estoy aquí para ponerte a pprueba, ¿te parece? Verás, yo soy un kamufleir…

-¿Un qué? –Akane estaba empezando a asustarse de verdad.  Era un ser nuevo, que vete tú a saber qué poderes tendría.

-Tengo el don de adoptar cualquier forma que desee…

-¿¡Y PAI!? ¿¡QUÉ HAS HECHO CON…!? –Gritó furiosa Akane.

- Oh, ella está… muerta.

 

Akane abrió fuertemente sus ojos. ‘Ella está muerta’. Ese ser la había matado. El miedo y desesperación de Akane empezó a tornarse odio profundo. Los colmillos del kamufleir volvieron a lucirse al sonreír con esa risa malévola. Y de repente un potente aire vino de la nada dirigiéndose al kamufleir. Cuando el viento cesó, Akane se quedó de hielo. La ‘cosa’ había cambiado ahora de forma. Tenía el cuerpo parecido al del hombre, pero mucho más raquítico. De ropas tan solo llevaba un chaleco sucio y desgarra que permitía ver los raquíticos huesos;  unos pantalones cortos también rotos. Llevaba un colgante de dientes, Akane no pudo evitar preguntarse si serían humanas o no. Y  su cara… completamente calvo, con unos ojos sobrenaturales…el cristalino, rojo, y el ojo en sí, negro. Tenía una espantosa sonrisa, llena de dientes amarillos y putrefactos, y una cara calavérica. Inspiraba realmente terror, pero por muy feo que fuere, Akane pudo sentir una terrible y oscura energía emerger de ese ser que se hacía llamar kamufleir.

 

-Esta es mi apariencia, chiquilla – su voz era ronca y fría.

 

Akane no dijo nada, simplemente lo miró, algo pálida y haciendo sobrenaturales esfuerzos por no desmayarse.

 

-Bien, ya te he dicho antes que estoy aquí porque me han ordenado que debo probarte.

-¿¡P-Provarme!? ¿Q-Quieres comerme? –dijo Akane con horror.

-Me han ordenado que saque lo máximo de ti…

 

Akane dio un respiro, pero luego cayó en la cuenta que eso tampoco era nada bueno. Ella lo miró desafiante.

 

-Bueno, ¿y si me niego?

 

El kamuflair rió y hizo un chasquido con los  dedos. Del laberinto salieron tres enormes esferas, y dentro de ellas había…

 

-¡¡UKYO!! ¡¡SHAMPOO!! ¡¡PRÍNCIPE!! – exclamó asustada Akane.

-Si te niegas, ellos morirán. 

 

El kamuflair hizo de nuevo otro chasquido con los dedos y un extraño color negro empezó a bordear la esfera.

 

-Energía negativa pura. Tal vez no pueda controlarla por mucho tiempo, y eso sería malo para tus amigos… -el kamuflair enseñó de nuevo sus colmillos..

 

Akane apretó fuertemente sus puños. No tenía opción. Adoptó una posición de lucha.

 

-¡Está bien, terminaré contigo ahora mismo!

 

El kamufleir volvió a sonreír. Akane lo miró con terror. Sabía que tenía las de perder contra una cosa como esa. Realmente tenía miedo. Miedo de lo desconocido. Esa cosa tendría trucos escondidos, como si lo supiera. Ahora la única persona que lo podía salvar estaba lejos, y para cuando llegase tal vez ya sería tarde. Así que Akane optó por resistir, y se le encendió una bombilla. Cogió aire y…

 

 

- ¡¡¡SOCORROOOO!! ¡¡¡EN EL LABERINTOOO!!!

 

 

Empezaron a oírse ruidos. El kamuflair se quedó quieto, mirando a su alrededor con indiferencia. Y de repente cerró los ojos y una enorme esfera transparente envolvió todo el terreno. La gente que venía por el grito chocó contra esa masa invisible, y al intentar golpearla vieron que no se podía romper.

 

-Ya había pensado en eso, chiquilla… ya ves, ahora estamos tú y yo solos.

 

Akane lo miró con miedo. Acorralada.  “¡¡Ranma!! ¡¡Por favor baka ven ahora mismo!!”

 

 

 

 

***************************

 

 

 

 

 

Unos pasos apresurados se dirigieron hacia la sala de la reina Shaidril. El hombre, que venía sudando por la carrera, irrumpió en la sala, haciendo que la mujer se asustara y pidiera explicaciones ante tal brusquedad y descortesía.

 

-Yugo, ¿qué ocurre? ¿por qué apareces así y…?

-¡¡M…Mi reina!! ¡¡Es terrible…!! –el rostro de Yugo reflejaba cansancio y preocupación.

-Dime, te escucho.

 

La expresión neutral de Shaidril podía reflejar que ella ya estaba acostumbrada a situaciones adversas.

 

-U…¡¡UN KAMUFLAIR!!

La reina se quedó helada -¿¡QUÉ!? ¿¡UN KAMUFLAIR EN PALACIO?! ¿Cómo ha entrado? -

-Parece ser que se ha hecho pasar por una criada y que ha ocultado su energía, de manera que nadie ha podido…

-Vamos, ¡¡llévame ahora mismo!!

 

Yugo asintió y los dos salieron de la estancia, acompañados de cuatro guardias más, hacia el  laberinto.

 

 

 

 

********************************

 

 

 

 

 

 

-¿Qué ha sido eso?

-Viene de palacio…

-¿Y esa energía? ¿la sentís?

 

 

 

Los tres chicos miraban desde la calle la muralla de palacio. Ranma sabía que eso no podía ser bueno. Y echó a correr a toda velocidad, seguido de Ryoga y Mousse, cuando de repente una voz en su interior habló… “¡¡Ranma!! ¡¡Por favor baka ven ahora mismo!!”  El corazón se le puso a mil. Esa era Akane, y estaba en apuros. No sabía cómo ni por qué la había sentido, pero sabía que no eran imaginaciones suyas. Si antes corría rápido, ahora iba como una moto; Ryoga y Mousse apenas podían seguirle. Y de repente, algo extraño sucedió. Aunque la muralla del Daiteitaku era bastante alta, Ranma pudo ver una especie de…¿¡BURBUJA!? No, eso no era una burbuja. Parecía más sólida y resistente… Ranma se dirigió hacia donde provenía la energía, al lado del laberinto. Vio que había mucha gente yendo y viniendo, con mucha prisa y bastante neguitosos. Al pie de la esfera se encontraba la reina Shaidril junto a otras cinco mujeres con ambas manos extendidas irradiando una extraña energía luminosa contra la esfera, aunque esta rebotaba y salía disparada al aire. El capitán Bonjo estaba desplegando un séquito de hombres alrededor de la enorme esfera que envolvía completamente el pequeño laberinto. Aunque era semitransparente, no se podía ver muy bien el interior, solo cosas borrosas. Ranma se dirigió a prisa hacia el capitán, con paso decidido.

 

-¡¡Capitán!!

 

El hombre no le hizo el menor caso. El chico insistió.

 

-¡¡CAPITÁN!!

 

Bonjo se giró y vio al joven Ranma. Desde arriba lo miró con mirada indiferente y cansada.

 

-¿¡Qué quieres, por el amor de Banhelia, qué no ves que estamos muy atareados!?

-¡¡Quiero saber qué esta pasando, por qué hay esa cosa en el jardín y por qué hay tanta gente!!

 

Bonjo percibió una pequeña chispa en la mirada de Ranma. El hombre lo miró algo pausadamente y suspiró. Luego miró hacia la esfera de nuevo.

 

-Un kamuflair.

 

 

 

-¡¡MI REINA!! ¡¡Esto no funciona!! ¡¡No aguantaré mucho más…!!

 

Una de las mujeres que custodiaban la esfera empezaba a flaquear ya. Shaidril ni siquiera la miró.

 

-Está bien, Woandril, dile a Eudhel que te sustituya, ¡rápido!

 

Woandril asintió y a su sitio se puso otra mujer con ambas manos extendidas también.  Las cinco doncellas miraban con extrañeza a la reina. No les había querido decir qué había dentro ni por qué había tanto alboroto. A la vez, notaban a la reina extrañamente distante, fría, sin menguar ni una sola milésima su ataque para romper la esfera. ¿Qué estaba pasando allí dentro? Sólo la reina y Bonjo, quienes tenían poder suficiente, lo sabían. Allí dentro había una tremenda energía negativa, sin duda la de un esbirro de Hak. Y a la  vez también notaban cuatro energías más, que para disgusto de la reina y el capitán correspondían al príncipe y a sus tres ‘niñeras’. Shaidril no apartaba ojo de la esfera, intentando vislumbrar algo allí dentro. De momento, según sentía, no había habido ataques, de momento… Fuera lo que fuere la cosa que estuviera allí dentro con su hijo, no desistiría, y seguramente querría matarlo… Pero…¿por qué a su hijo? Él aún no era rey… Tal vez si lo mataban se aseguraban que el trono no era sucedido, no era descabellado. Esa era una posibilidad, y la otra era que no buscaran al príncipe, sino a… ¿Akane? No era, ni mucho menos, algo que la sorprendiera. Akane estaba haciéndose fuerte sin siquiera entrenar, y estaba segura que desde el mismo día en que el rey de Hak puso la barrera, no le había quitado ojo de encima. Shaidril suspiró, cansada. Empezaba a flaquear. Ya llevaba media hora sin parar de enviar su energía vital, y si seguía así podría morir. Sus doncellas lo percibieron y la convencieron de que parar un poco, pero ella dijo que no, que un solo segundo sin hacer nada podía causar muerte. Las doncellas le dijeron que venía más ayuda en camino, y la ‘obligaron’ a quedarse al margen, por lo menos hasta que recobrara la fuerza, vigilada por un grupo de la guardia Imperial. Shaidril, aún cansada, vio a pocos metros como Bonjo y Ranma estaban hablando. 

 

-¿¡UN QUÉ!?

-Un kamuflair es un ser de Hak que puede adquirir cualquier forma que le pase por su inmunda cabeza –dijo Bonjo con un tono trémulo - , pero nadie ha visto aún todos los poderes, nadie sabe hasta qué punto puede ser de mortal…

-Sí, sí, eso está muy bien, pero ¿qué hace aquí un bicho de esos? –Ranma empezaba a impacientarse. Bonjo lo miró con tristeza. En las horas de la cena había visto como Ranma y Akane se miraban sin que el otro lo viera. Giró la cara hacia otro sitio, y se encontró con la profunda mirada de Shaidril, que les estaba haciendo con la mano para que fueran hacia ella.

-¿Qué ocurre, mi reina? –preguntó el capitán haciendo una reverencia. Ranma sólo se quedó quieto, sin decir nada.

-Estoy demasiado cansada para seguir… ordena a tus hombres que se coloquen alrededor de…

-Ya están preparados por si la situación lo requiere y esa cosa intenta atacaros a vos o al pueblo.

-Bien…

-Disculpen, pero alguien podría decirme… ¿¡QUÉ ESTÁ PASANDO ALLÍ DENTRO?!

-¿Cómo te atreves a hablarle así a…?

-No…déjale, Bonjo, tiene derecho a saberllo. Y por cada segundo que pasa, para ellos puede significar la vida o la muerte…  - Ahora Shaidril se encaró a Ranma , quien estaba empezando a asustarse -  Verás, Ranma, el kamuflair ha acorralado a mi hijo allí dentro… -dijo con amargor.

-¿AL PRÍNCIPE? 

Por la cabeza de Ranma se le pasó el pequeño renacuajo sacándole la lengua, pero luego volvió a la realidad. Y de repente se paró a pensar. Akane…Akane era la guardaespaldas de ese pequeño…  Ranma miró con miedo a Shaidril. Ella asintió silenciosamente, le dolía mucho el estado en que se encontraba el chico. Ranma estuvo unos momentos sin saber qué hacer ni qué decir. Sin aviso previo, se dirigió corriendo hacia la esfera, intentando derribarla. Pero sólo consiguió que al rozar su piel con esa masa obtuviera una especie de descarga negra eléctrica. Bonjo se dirigió corriendo hacia el chico.

-¡¡LOCO SUICIDA!!  ¿¡Qué no ves que así no podrás…!?

 

Pero Ranma no le escuchaba. Volvió a levantarse y volvió a embestir la esfera, obteniendo la misma propina que antes.

 

-¡¡Estúpido!! ¡¡Así sólo conseguirás que te maten!!

-¡¡DÉJEME EN PAZ!!

 

Ranma se lo sacó de encima. Se puso a un metro de distancia de la esfera y empezó a concentrar su energía positiva.

 

-¡¡HURACÁN DEL TIGRE!!

 

La energía positiva de Ranma se dirigió hacia la esfera, pero para su pesar rebotó y se dirigió hacia el atardecer de Banhelia.

 

-¡MALDICIÓN!

 

Ranma cayó de rodillas exhausto. Shaidirl se acercó hacia él.

 

-Ranma, así no podrás ayudarla…

-¿¡AH, NO?! ¿Y ENTONCES QUÉ HAGO? ¡¡ESTO ES DE ACERO!!

-Ranma, hay una manera… es lo que estamos intentando hacer. Esta esfera posee mucha energía, y si reunimos energía aún más potente tal vez se quiebre y sería tarea fácil para Bonjo acabar con el kamuflair…

-¡¡HABERLO DICHO ANTES!!

 

Ranma se puso de pie de un salto y se dirigió ah lado de las otras cinco mujeres que lo miraron extrañado. Extendió sus brazos y las imitó. Bonjo también se puso a su lado y Shaidril, que ya estaba mejor, también.

 

 

 

 

*****************************

 

 

 

 

 

 

Akane no sabía qué hacer. Estaba acorralada y sin salida alguna. Desde fuera se oían gritos y de vez en cuando unas enormes esferas se abalanzaban contra la esfera, aunque para su pesar rebotaban y salían flotando. El kamuflair sólo iba riendo. Akane estaba quieta, paralizada.

 

-Bueno, ya va siendo hora de que comencemos, sino acabarán por romper mi barrera y aún no habremos acabado…

 

A Akane se le encendió una lucecita. “…Acabarán por romper mi barrera…”  Es decir, que no era irrompible, al fin y al cabo. Así pues, Akane intentó un plan. Ganar tiempo. Sin previo aviso, se puso a correr en sentido contrario al que estaba el kamuflair, escondiéndose por los matorrales y el laberinto. El kamufleir sonreía.

 

-¿¡QUÉ NO VES QUE TU ENERGÍA ES TAN FUERTE QUE NO PUEDES ESCONDER TU PRESENCIA!? -Dijo con aire jovial.

 

Akane se quedó pálida. ¿Qué podía hacer? Si no pensaba algo, para cuando abrieran una brecha estarían todos muertos… Akane pensó en Ranma. Seguro que él ya estaría allí intentando romperla. Seguro que lo conseguía, y si él podía, ella también podría aguantar. De repente el matorral que había detrás suyo se movió y apareció una especie de espada negra y con el filo gastado y oscuro, y a continuación apareció el kamuflair, sonriendo con esos colmillos que hacían que se le parara la respiración. 

 

-¿Ves esto que tengo aquí? –dijo señalando su espada – No es una espada normal y corriente… ¿quieres que la pruebe contigo?

 

Akane lo miró con odio. Se estaba burlando a costa suya. Y ahora que se lo miraba más detenidamente, ese ser era bastante cadavérico, seguro que con un golpe se rompía a pedazos, por muy fuerte que dijera que era. Así que Akane olvidó momentáneamente su miedo y embistió con un golpe al kamuflair, directo a las costillas, pero antes siquiera que pudiera rozarlo el kamuflair ya había saltado y estaba detrás suyo.

 

-Si hubiera querido, ahora mismo te habría dado un sablazo que estarías partida en dos… -dijo con aires de autosuficiencia.  Akane se quedó de piedra ante el comentario.

 

Demasiado fuerte. Demasiado rápido. Demasiado poderoso. No podría aguantar mucho tiempo. Miró de reojo a la esfera. No había indicios de que estuviera rota. Suspiró con pesar. “Ya no puedo huir….tendré que hacerle cara como buena luchadora que soy... ¡Eso es! ¡Yo puedo vencerle!”  Akane se quedó quieta, esperando el ataque.

 

-Así me gusta, que te lo tomes en serio. Bien, pues, ¿comenzamos?

 

Akane se quedó paralizada, pero no dijo nada. Y el kamuflair sonrió y…desapareció. A Akane se le heló la sangre. “D-Dónde está…¿DÓNDE ESTÁ?”

 

-¡¡COBARDE!! –dijo a la desesperada.

 

Y entonces notó algo a su espalda, era el kamuflair, que se dirigía a una velocidad sobrehumana hacia ella empuñando fuertemente la espada. Akane se pudo girar a tiempo, pero notó que la espada le había rozado a la espalda. Pero no notó mucho dolor, y ni siquiera se dio cuenta que estaba sangrando. El kamuflair volvió a  la carga, esta vez con un ataque frontal. Akane lo esperó con los puños preparados, pero justo cuando estaban a medio metro el kamuflair pegó un salto y desde arriba concentró toda su energía en su puño derecho. Akane lo miró con temor. Estaba notando una poderosa energía que emanaba de él, mucho más fuerte que la anterior. Desde fuera se oyeron gritos, seguramente también la notaban. Pero ahora no podía desconcentrarse. Tenía que poner todos sus sentidos en la lucha para salir ilesa o, al menos, con vida. Y sin previo aviso, un gran disparo de energía roja salió del kamuflair hacia abajo, hacia Akane. Pudo reaccionar a tiempo y dio un salto hacia atrás, evitando el impacto directo, aunque no evitó que la explosión no le hiciera nada, más bien lo contrario, porque salió disparada hacia el árbol más próximo, y allí se quedó, sentada, luchando por no caer en la oscuridad de la inconsciencia. El kamuflair caminó lentamente hacia la muchacha, con esa sonría que ella tanto odiaba. Hizo un esfuerzo por ponerse en pie y apoyada al árbol logró encararlo de nuevo.

 

-No lo haces mal. Pero no lo suficientemente bien como para vencerme. Supongo que te has dado cuenta.

 

Akane no dijo nada. Sólo lo se lo quedó viendo con su fría mirada.

 

-Me has decepcionado, esperaba más juego por tu parte. Veo que ni eso sabes darme… -el kamuflair la miró con desprecio – En fin, según las órdenes, cuando acabe de jugar tengo que rematarte. Di adiós a este mundo.

 

El kamuflair alzó su espada negra, y allí poco a poco fue concentrando su energía. Sin aviso, Akane se dirigió hacia él. Como tenía los brazos en el aire, le pudo ser fácil encajarle un buen puñetazo en la esquelética costilla, y realmente le dio. Hizo un *crack* y el kamuflair gimió de dolor. No era su intención romperle nada, pero o eso o la mataba. El kamuflair se acurrucó sobre él mismo <<Maldita mocosa…>> La miró a los ojos. Akane sólo sonreía con una mirada que recordaba a la de su prometido. Y Akane volvió a embestirle, y esta vez le propició otra patada hacia el punto que ahora tenía débil, a las calavéricas costillas. Pero el kamuflair, con su mano libre, le cogió el pie, y Akane quedó indefensa. Y entonces giró la muñeca bruscamente, y Akane gimió de dolor, mientras que su tobillo hacía *crack* como momentos antes lo hiciera su enemigo. El kamuflair soltó con desprecio el tobillo de la chica, que cayó al suelo, llorando de dolor, con ambas manos en el tobillo. Y de nuevo el kamuflair puso su espada en alto. El color negro brilló más que nunca y toda su energía empezó a concentrarse. Akane no podía levantarse. Estaba demasiado preocupada por su propio dolor. “T-Tengo que levantarme…o si no…” Con la pierna sana, apoyó toda su fuerza en el suelo y así pudo saltar hacia atrás sin hacerse daño, y se apoyó en el primer tronco que encontró. El kamuflair la miró y bajó lentamente su espada, que brillaba de una manera sobrenatural. Akane lo miró con curiosidad y temor. Eso no podía ser nada bueno. Con decisión y rapidez dirigió la espada hacia ella, aunque pudo evitar el golpe saltando hacia atrás, aunque el tobillo aún le crujió más. El kamuflair se abalanzó contra ella, furioso de no haberla tocado. Akane se tapó con el tronco de un árbol macizo, y se agachó. El filo de la espada había roto por completo el árbol, que se caía hacia el kamuflair. El ser gritó de dolor, y Akane aprovechó para tirarle piedras, troncos, bancos y todo lo que encontró por allí. El kamuflair gritaba y gritaba, hasta que una explosión la tiró hacia atrás, haciendo que todo saliera volando. El ser irradiaba ahora una energía negativa mucho más potente que la anterior, mirando con una terrible mirada hacia la pobre Akane, que se había quedado sin habla.

 

-Esto ya es personal… -dijo tocándose uno de los múltiples chichones que la chica le había ocasionado. Empuñó fuertemente su espada, dirigiéndola hacia el corazón de la chica - ¡¡MUERE!!

 

Una luz cegadora la envolvió a ella y a toda la esfera   “¡Ranma…!”

 

 

 

 

 

******************************

 

 

 

 

 

 

-¿QUÉ HA SIDO ESO?

-Venía de dentro…

-¿Es una luz?

 

 

Toda la gente se había quedado sorprendida ante la luminosidad rojiza que emanaba de la esfera. Ranma sólo miraba con temor hacia allí. Había oído antes un desgarrador grito, y al cabo de un momento el grito de una voz más femenina, que le había roto el corazón. Ella ya estaba peleando allí dentro, y él no podía ayudarla. Intentaba con todas sus fuerzas romper la energía, pero nada. Y esa luz roja… no podía ser nada bueno. Ahora todo el interior de la esfera era rojo, sin poderse ver absolutamente nada. Un rojo encegador. Akane estaba en apuros, y si no se daba prisa, eso podría costarle muy caro. Ranma negó con la cabeza. Tenía que romperlo con energía positiva, y ahora mismo tenía de todo menos esta, así que se concentró y empezó a pensar en cosas buenas y que ganaría. Miró a su lado. No se había fijado de que Ryoga con un Rugido del León Asesino que no se acaba nunca también intentaba romperlo, y Mousse… Mousse no tenía ningún ataque de fuerza interior, pero aún así sabía como irradiar energía, de manera que también era buena ayuda.  “Aguanta, Akane… aguanta y lo demás déjamelo a mi…”

 

Bonjo se dirigió hacia la reina, sin dejar de irradiar energía para romper la esfera.

 

-Mi señora, el kamuflair está…

-Ya lo se, Bonjo, está usando su arma secreta, la espada que el mismísimo Diablo le entregó a los de su raza hace miles de años…

-Cree que la señorita…

-Akane está bien,  y lo estará. Ella es fuerte, sólo hace falta que se lo crea –dijo Shaidril con seriedad y convicción, que pusieron un pequeño rayo de esperanza en el corazón de Ranma, quien les estaba oyendo – No se preocupe y vuelva  a su posición, capitán.

Bonjo asintió y volvió a su sitio.

 

 

“Ugh…vamos…¡VAMOS! ¡Rómpete de una vez!” Ranma empezaba a desesperarse. Y entonces, delante suyo, algo extraño sucedió. Se oyó un *krkrkr* y una delgada línea apareció. Ranma no daba crédito a lo que veía. Sin dudarlo un segundo, dobló la cantidad de energía, a la vez que gritaba, para sorpresa de todos:

 

-¡¡A..AQUÍ HAY UNA BRECHA!!

 

 

 

 

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Todo sucedió tan lentamente que Akane podía verlo y sentirlo todo. La espada se dirigía directamente hacia ella. Lo sentía. Aunque esa endemoniada luz roja no la dejaba ver nada, podía sentir la oscura energía de la espada. Y de repente, entre la luz roja, apareció a lo lejos una silueta oscura, la del kamuflair, portando consigo la espada que dirigía directamente hacia ella. Para Akane los segundos fueron pasando lentamente. Vio como la espada estaba ya a pocos metros de ella “Esto no puede estar pasando” , pensó. No tenía fuerzas para nada. Tenía el tobillo lastimado y no podía correr. Y la espada se acercaba más, y más… ya faltaban escasos centímetros para que la traspasara, Akane cerró los ojos  y se tapó con los brazos la cara. Y esperó el impacto. Pensó en toda su familia, ¿qué estarían haciendo? Le hubiese gustado verles otra vez, al menos para despedirse… le hubiese gustado despedirse de sus amigos de Furinkan, incluso de Kuno, que si bien era algo palagoso, no dejaba de protegerle cuando la situación lo requería, aunque siempre llegaba antes Ranma. Ranma… Una lágrima solitaria cayó por su mejilla. “No he podido decirle que yo… que yo…” Cerró los ojos más fuertemente. Seguro que el impacto sería doloroso. Y prefirió aguantarlo con un último pensamiento dirigido a la persona que quería, pero no notó dolor. Algo había ocurrido. No notó nada. Y entonces, algo en su interior la impulsó a abrir los ojos con decisión. Era como si el tiempo se hubiese parado. La espada aún estaba a escasos milímetros de ella, avanzando lentamente hacia su ser. Y entonces notó otra vez esa extraña voz en su interior. Y obedeció. Extendió sus manos hacia la espada, a la vez que decía ‘Michu kitaro’ y notó algo extraño en sus manos, un cosquilleo muy agradable. No tenía ni idea de lo que estaba haciendo, ni si resultaría. Sólo obedeció. Estar al borde de la muerte hace que no pienses y que hagas caso de la única solución que te quede, aunque sea hacer caso de una estúpida voz interior. Sus manos empezaron a brillar de una manera extraña, estaba algo atemorizada. ¿Eso era bueno  o malo? No le brillan las manos a uno todos los días… De repente, el brillo extraño se solidificó en forma de extraños anillos que empezaron a salir a gran escala y a toda velocidad hacia el kamuflair y la espada. Todo esto había sucedido tan rápido que el ser no tuvo tiempo ni de saber qué  había ocurrido antes que ocurriese, puesto que esos anillos se introdujeron dentro de él y al interior de la espada, haciendo que ambos se desintegraran en una abrir y cerrar de ojos. Y el tiempo, que se había parado para Akane, volvió a correr, según Akane, de la manera normal. No sabía cómo ni por qué había hecho eso, pero funcionó. Una pequeña sonrisa de satisfacción apareció en su rostro “Le…le he vencido...¿pero cómo?” Pero su alegría no duró mucho. Mientras luchaba se había olvidado completamente del dolor de sus múltiples heridas y del tobillo lastimado, pero parecía que ahora volvían con mucha más fuerza y agonía que antes. El mundo se le echó encima, y empezó a gemir y llorar de dolor.  Si antes no notaba el dolor, ahora se hizo profundamente intenso, como miles de cuchilladas alrededor de todo el cuerpo. Sin poderlo evitar, sus fuerzas flaquearon y tuvo que aguantarse con la rodilla al suelo si no quería desplomarse allí mismo.

 

En un último esfuerzo, Akane miró a su alrededor. Las tres pequeñas esferas que tenían cautivos a Ukyo, Shampoo y Shaika habían desparecido, y ahora los tres estaban tumbados al suelo, con los ojos cerrados. Akane sintió pánico. ¿Muertos? Ya no podía hacer nada para ayudarles…¿les había fallado? Se sintió terriblemente culpable. Y el mundo empezó a tornarse negro y oscuro… fue cerrando cada vez más los ojos a la vez que iba cayendo al suelo, el dolor era demasiado fuerte, demasiado intenso, no podría superarlo… pero al menos había dado muerte a esa extraña criatura, aunque a un alto precio. Oyó voces acercándose, pero ya no le importaba. También oyó pasos que se acercaban hacia ella, pero no tenía fuerzas para girar la cabeza, y cerró los ojos completamente. No supo si eran imaginaciones suyas o oía voces que la llamaban, pero eran tan lejanas y distantes… como si no fueran de ese mundo. Sintió como que alguien la agarraba, pero no podía ver quien, tenía los ojos fuertemente cerrados y por mucho que quería no podía abrirlos, no tenía fuerzas ni para eso. “Nunca pensé que acabaría así… no así.”

 

 

 

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-¡¡Mi señor!! ¡¡Mi señor!! ¡¡Es terrible!!

 

 

Un pequeño individuo andaba corriendo lo máximo que podía por unos oscuros corredizos, vigilados por seres con armaduras de hierro y sin rostro, sólo un vacío extraño y anormal. El pequeño Mordko, por mucho que pasaba por los corredizos de palacio, nunca dejaba de asustarse de su ambiente. Sus piernas le llevaron finalmente a una gran estancia, llena a rebosar de centinelas y con unas pequeñas escaleras taladas y brillantes, como si fueran diamantes negros. Y allí estaba el trono, con el rey de Hak mirándolo con esos oscuros ojos que no despedían vida ni color alguno. El sirviente Mordko se acercó a él y se arrodilló.

 

-Mi señor, el kamuflair…

-Ya lo se, Mordko, no seas estúpido – dijo el rey con malicia- desde el primer momento supe que esa acabaría con él, sólo quería probarla un poco y divertirme. ¿Realmente creías que ese tonto kamuflair podría vencer a la poderosa koiko-sama? Mordko, pequeño ignorante. ¿Hasta cuando piensas sorprenderme con tus inmundas tonterías?

 

Mordko se quedó en silencio. Ya sabía que el rey de Hak era terrible y sanguinario, frío, amante del dolor y todo eso, pero… ¿sacrificar uno de los suyos? Mordko sintió pánico. La única cosa que le dejaba dormir por las noches era saber que era el ayudante del rey, y que como tal no tenía que tener miedo a nada, pero ahora… Mordko tragó fuerte. El rey volvió a hablar, en un susurro, como si lo hiciera para él.

 

-Los peones avanzan según lo esperado… ya falta poco para el… Jaque Mate.

 

El rey empezó a soltar carcajadas que helaron la sangre de todos los presentes. ¿Qué había querido decir con peones y Jaque Mate? A veces el rey hablaba en código, según Mordko, y nadie entendía. Pero algo era seguro, ya faltaba poco para la guerra, y pronto empezarían a jugarse el verdadero Destino de la Antigua Unhion.  De repente, su expresión de felicidad cambió por una de severidad, dirigida al acobardado Mordko.

 

-¡¡Mordko, deprisa!! ¡¡Convoca ahora mismo a todos los capitanes de la Unión Negra para dentro de unas horas, los quiero a todos ahora mismo, y quien no esté presente, será un enemigo más!! ¿me has entendido?

-P-P-Pero señor, necesitarán días para llegar…

-¡¡NO ME IMPORTA!! ¡¡LES QUIERO AQUÍ DENTRO DE TRES HORAS, MORDKO!!

-¡S-Sí!

 

El sirviente se marchó lo más rápido que pudo para convocar una reunión, mientras que en la sala un hombre de mirada fría y calculadora, de tez pálida y fina, se acercó lentamente al rey de Hak. Él al verle sólo sonrió con malicia.

 

-¿Qué nuevas me traes, Vrintdir? –dijo con un tono de voz divertido y curioso.

El joven hizo una reverencia y sonrió con una gélida mirada -  Tal y como vos ordenasteis, a toda la frontera que hay entre Kikton, país de jinetes, y nuestros terrenos, está tomada.

-Supongo que no os habéis dejado ver…

-No, mi señor. Como dijisteis, nos hemos camuflado en el ambiente. Si para algo sirven los idiotas orcos de Vormitia, es para esconderse. Los estúpidos rijinomours que custodian toda la frontera de Kikton no se han enterado aún.

-Bien, perfecto…

-Están esperando todos su orden de asalto para dar comienzo a la guerra.

-Lo se, pero aún no… debo reunirme con los jefes de la Unión Negra para hablar de ciertas…cosillas. Estrategias y todo eso, un fastidio.

 

El joven Vrintdir sonrió con malicia. Aunque fuera increíblemente joven, era poseedor de una fuerza sobrehumana, y junto a él una extraña arma que le hacía del todo invencible. El joven Vrintdir se arrodilló y se marchó, dejando solo al pensativo rey, con sus ojos clavados en Sense, en Banhelia, en el Daiteitaku, en la koiko-sama…

 

 

 

 

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El ambiente en el Daiteitaku empezaba a tranquilizarse. Mientras que los jardineros no paraban de refunfuñar por las desgracias ocasionadas a su jardín, los demás habían trasladado a las tres chicas y al príncipe a la enfermería de palacio a toda costa, donde los mejores médicos de Sense los intentaban sanar. Todo había sucedido muy deprisa. Ranma había gritado algo de una brecha, y sin más preámbulo todos concentraron su energía en ese punto hasta que acabó por romperse la sólida barrera del kamuflair, a la vez que una potente energía dorada salía al exterior. ¿Era la del kamuflair? No lo supieron. Ranma fue el primero en llegar al centro de la ‘burbuja’. Allí vio a su prometida tendida al suelo, con los ojos cerrados y llena de rasguños y heridas, la peor de las cuales estaba a su espalda, donde había una gran raja que no paraba de sangrar, consecuencia de la estocada de la espada negra del kamuflair. Ranma sintió como sus piernas no le obedecían. Dudó un momento y luego se dirigió velozmente hacia Akane. Intentó que se despertara, pero para su horror no abrió los ojos, sólo continuaba gimiendo. Ella estaba sufriendo y él podía verlo. Se la cargó en la espalda y como alma que lleva al diablo hizo señas y señales para que le indicaran donde estaba el médico, si es que había. Shaidril lo condujo hacia una sala de palacio con varias camillas y allí tendieron a Akane. Al cabo de poco aparecieron Ryoga y Mousse, ayudando a Ukyo y Shampoo a mantenerse el pie. Estaban conscientes, pero bastante cansadas. Esa cosa les había succionado la energía o algo. El príncipe, según oyó Ranma, se encontraba fuera de peligro, si bien aún no se había despertado. El pobre estaba realmente cansado. Y luego aparecieron un sinfín de mujeres con potingues extraños y Shaidril encabezándolas. Le dijeron a Ranma que se fuera, que intentarían curar a Akane y que para ello necesitaban máxima concentración, y él sobraba. A regañadientes, salió de la sala y se sentó en la puerta a esperar. Notó dentro de la sala una energía extraña, y oyó un grito desgarrador de Akane. Si no hubiera sido porque Shaidril ordenó a Bonjo que se quedara con Ranma y que lo mantuviera fuera de la sala, el joven ya habría irrumpido en la habitación; pero Bonjo tuvo suficiente reflejo como para impedir que el joven chico entrara. Le dijo que eso formaba parte de la cura, y que sería doloroso, pero que acabaría sanada del todo.

 

Ya empezaba a amanecer. Ranma no había echo caso del capitán y se había quedado toda la noche allí, sin descansar ni dormir, oyendo a cada momento un gemido de Akane, aunque cada vez menos y más apagados. De repente, la puerta se abrió, haciendo que él se pusiera en pie de un salto. Salieron las enfermeras, y luego Shaidril. Ranma se acercó hacia ella a toda prisa.

 

-¿¡Cómo está!?

 

Shaidril lo miró con algo de sorpresa.

 

-¿Te has pasado toda la noche aquí…?

-¡Sí! Pero dígame, ¿cómo está ella? ¿se recuperará? ¿es grave? ¿está consciente? ¿puedo entrar? ¿ y si…?

 

Shaidril lo miró con cansancio.

 

-Tranquilízate, muchacho. Al final acabarré yo más enferma que Akane…

-¿¡ESO QUIERE DECIR QUE ELLA ESTÁ BIEN?! – dijo con entusiasmo.

-Sí, pesado. Ha sido una dura noche… realmente tiene que haberlo pasado mal, ahora está durmiendo. Pobre…después de la batalla no ha podido pegar ojo en toda la noche…

-¿Pu-puedo entrar? –dijo con miedo.

-Ya te he dicho que ella está durmiendo… si quieres entrar, entra, pero no la despiertes.

 

La mujer le dio la espalda y se marchó silenciosamente por el corredor, mientras que Ranma entraba con decisión a la habitación. Era bastante grande, pero sólo había una cama y algunos muebles. Ranma cogió una silla y se sentó al lado de la cama de Akane. Se quedó mirándola silenciosamente. Realmente parecía un ángel, con esa cara tan tranquila, aunque de vez en cuando arrugaba el frente, como si estuviera teniendo pesadillas. Vestía una sencilla camisa china blanca, contrastando con el color blanco de las paredes y los muebles. Ranma no pudo evitar sentirse enojado. Consigo mismo y con Akane. Él no había podido llegar suficientemente temprano como para protegerla, ni la tuvo en cuenta cuando dijo eso de Pai; y también lo estaba con Akane, no debió arriesgarse así, aunque según lo que dijeron Shaidril y Bonjo, seguramente no tuvo otra opción. Esta vez no había luchado voluntariamente, de manera que no era su culpa. Sus pensamientos se desviaron hacia el kamuflair. Lo odiaba. Un poco más y hubiera podido matar a Akane. Si aún estuviera con vida, se encargaría de él personalmente, pero, y para su sorpresa, le dijeron que se había desmaterializado. ¿Había sido Akane? Cuando se despertara, ya se lo preguntaría, pero ahora no, la reina le había dicho que la dejara tranquila, y él ya sabía que no había pasado buena noche, y que al menos la dejara tranquila unos momentos.  Y de repente tuvo un extraño cosquilleo. Se fijó en su prometida. Tan bonita, tan dulce, tan silenciosa… Y no pudo evitarlo. A la vez que no pudo evitar hace semanas y semanas, al barco de Toma, besarla con la tonta excusa de ‘los reflejos’, esta vez tampoco. Fue acercando su rostro lenta y pausadamente, como queriendo dar más excitación al momento. Y poco a poco fue rozando sus labios. Realmente, ahora mismo, era feliz. Tal vez lo hubiera sido más si Akane estuviera despierta, pero seguro que no lo habría consentido. Poco a poco fue separando sus labios de los de su prometida, y algo rojo se levantó y salió de la sala, dejando a la soñolienta Akane, que no se había inmutado por el beso.  La puerta se cerró. Y Akane abrió lentamente los ojos, sentándose en la cama. Muy, muy roja. “E-Ese estúpido baka…” Akane se puso su dedo al labio. Ranma la había…¿besado? ¿a ella? ¿a la marimacho gorda y fea? Creía que era un sueño, que esto formaba parte de la curación. Se acordaba de escenas borrosas. Del kamuflair, de una espada negra, de una luz dorada, de una habitación con mujeres con ambas manos extendidas hacia ella… se acordaba del dolor, de muchas horas de sufrimiento, y del reposo. Y, sin aviso previo, nota algo en sus labios. Algo cálido, y una voz en su interior le dice que no abra los ojos. Espera  a que el contacto pare y al cabo de un momento los abre, para ver a Ranma andando hacia la puerta y cerrándola silenciosamente, algo rojo. Su corazón palpitaba a más no poder. ¿Por qué la había besado? ¿Es que ella le…? Imposible. Ese estúpido pervertido no podía amarla como ella lo amaba a él, tenía otras dos prometidas mucho más bonitas que ella… La depresión le pudo, hasta que volvió a pensar en el beso y todos los contras desaparecieron. Ahora sólo existía Ranma y el beso para ella. Y con estos pensamientos, ahora sí, se quedó profunda y felizmente dormida.

 

 

 

 

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-¡No, no y no! ¡No es posible! ¡Me niego!

-Pero, Su Majestad, usted lo vio. Tienen verdadera fuerza interior, ¡nos serían de gran ayuda!

-Demasiado arriesgado, demasiado peligrosso…

 

 

Ya hacía horas que la reina y el capitán Bonjo discutían a solas. La reina se veía bastante preocupada y el capitán frustrado.

 

-¿Por qué no? Podrían ayudarnos y…

-Les prometí que no correrían ningún riesgo mientras durara la guerra.

-Mi Señora, escúcheme. Hak no levantará la barrera del tiempo hasta haber sido vencido. Y si ellos nos ayudan a vencer, saldrán ganando. Y así nos devuelven el favor de haberles acogido y a la vez se ayudan a ellos mismos.

-No lo veo muy claro, Bonjo. Son fuertes, sí, pero inexpertos. Y Akane… suficiente ha tenido ya como para…

-¡Por eso mismo, señora! Usted sabe tan bien como yo que esa muchacha tiene algo que ver con la koiko-sama de Sense que hace miles y miles de años ayudó a vencer contra Hak. Y el rey de Hak ahora lo sabe. Ese ya no es ni siquiera una persona, y me juego mi cuello a que es el mismísimo rey de Hak que hace años perdió la guerra, y que hizo un conjuro o algo antes de morir para que su alma perdurara… ¡¡seguro que tiene sed de venganza!! La señorita Akane corre peligro, y usted lo sabe. Querrá acabar con ella. lo menos que podemos hacer es instruirla en la defensa y el ataque, y los otros tampoco les iría mal algo de entrenamiento para ayudarnos mejor, aunque sólo fuera en la defensa de Banhelia.

 

La reina no dijo nada.

 

-Mi señora, estamos en guerra, debemos empezar a movernos. En Hak hace años que se preparan, y la guerra está próxima ya, o más bien diría que ha empezado sin que nos hayamos dado cuenta. Entiéndalo… deje que los entrene. Además, merecen una recompensa. ¿y qué mejor recompensa que ascenderlos?

-¿Recompensa de qué?

-La chica, por vencer. Las otras dos por haber luchado correctamente contra un embrujo de succionación, piense que no es fácil salir ileso, mire lo que ocurrió al príncipe, aún sigue durmiendo; y los dos chicos…¿no vio la cantidad de energía que desprendían al intentar romper la burbuja? Admirable. Y el chico ese de la trenza, aún más… consiguió hacer una fisura…¡¡ni yo mismo pude hacerlo!! Realmente, él y la chica son los que se merecen más ser ascendidos a rijinomours.

-No se, no se… tendría que hablarlo con ellos. Pero a la vez sería una buena idea. Aunque no se si estarán de acuerdo. Puedes retirarte, Bonjo.

 

El hombre se alzó del a silla, hizo una reverencia y con el casco en mano salió de la habitación, dejando a una pensativa Shaidril. “Arriesgado, muy arriesgado… pero pensándolo bien, yo siempre creí que ella realmente era la heredera del poder de las koiko-sama de Sense. Estaba claro que tenía que ser ella. había realizado un ataque de magia sin siquiera saberlo, contra el kamuflair, que nada tuvo que hacer. Pero necesita controlarlo mejor y aprender otros, y hacerse más fuerte… bueno, no sería mala idea que le enseñara yo misma un par de cosillas. Ya verás, Akane, te convertiré en la mejor koiko-sama que ha existido nunca, palabra.”

La mujer, decidida, se alzó y emprendió el paso hacia la habitación del príncipe, para ver qué tal estaba. Al día siguiente, cuando Akane ya estuviera mejor del tobillo y de energía, los reuniría a todos y les comunicaría las nuevas. Realmente, ahora que se paraba a pensar, la leyenda de la koiko-sama de Sense que salvó todo el país no decía que lo hizo sola, sino más bien todo lo contrario… fue ayudada por seis rijinomours. Shaidril se quedó dudosa. “¿Podría ser que…?”

 

 

La reina sonrió para sus adentros, a la vez que veía cómo el príncipe Shaika empezaba a abrir sus cristalinos ojos. Había sido el final de una jornada bastante nefasta, pero todo había acabado bien, al menos.

 

 

 

 

 

Fin del capítulo VII

 

 

                                                                                                                                                                CONTINUARÁ

 

 

 

 

 

 

A continuación, algunos términos y vocabulario imprescindibles para seguir el fic sin perderse. Ya se que ahora no son de importancia muy relevante, pero al futuro lo serán.

 

 

Términos comunes:

 

Daiteitaku Sagrado: Palacio Sagrado. Simplemente lo llaman Daiteitaku.

Shaidril: Reina de Sense

Shaika: su hijo, el Príncipe.

Antiguo Unhion: China

Ostirith: Piedra de Shaidril que Hak quiere arrebatar

Kamuflair: seres que pueden adoptar la forma de otras personas. Viene de ‘camuflar’.

 

 

Hechizos:

 

 

Barrenostrum: Barrera que hace el rey de Hak para impedir que se vuelvan a Nerima.

Michu Kitaro: Ataque que lanza Akane hacia el kamuflair. De momento es toda la información que puedo daros.

 

 

Geografía: la Unión Blanca forma un grupo compacto de países, todos continuos. La Unión Negra  está situada al sur de la Unión Blanca.

 

 

Unión Blanca

 

 

Sense: gran país donde se encuentran.

Banhelia: capital de Sense.

Camelia: pequeña tierra de las plantas medicinales, al oeste de Sense.

Kikton: gran reino conocido por los jinetes y sus caballos. Situada al norte de Sense.

Hanhen: capital de Kikton.

Candonelia: pequeño país al norte de Kikton, conocido por sus múltiples baños termales y la grandeza de sus naves marinas.

Puertos de la Unión Blanca: al este de Sense, da al oeste al mar. Reino donde se entrenan los futuros ejércitos de Sense.

Bosques de Gildomech: gran territorio, más grande que, por ejemplo, Candonelia, al sur-este de Sense.

Bosque de Jynshel: en Sense, al sur de Banhelia. Pequeño.

Bosque de Thorlien: bosque situado en Sense, al norte de Banhelia. Es bastante grande.

Río Vidriel: Río que viene desde el sur y pasa por Banhelia, desembocando a los puertos de la Unión Blanca.

 

 

Unión Negra

 

 

Hak: gran reino situado al norte de la Unión Negra.

Maurelarion: al sur de Hak. Habitan los lorcos, seres mucho más fuertes que los orcos.  Hace frontera con Kikton.

Vormitia: al sur de Maurelarion. Habitan orcos.

Helidion: al oeste de Vormitia. Sólo hay nieve y hielo.

Irvinia: al sur de Hlidion, con frontera a Kikton.

Arenalia: al este de Maurelarion. Sólo hay desierto de arena. Da al mar de la Antigua Unhion.

Puertos de la Unión Negra: al sudeste de Arenalia, haciendo frontera con Candonelia y los Puertos de la Unión Blanca. Allí se entrenan sus futuros ejércitos.

 

 

 

 

 

 

¡Hola de nuevo ^^! Siento el retraso, pero es que últimamente he estado algo liada con mis otros proyectos y la página de Ranma y Akane… buf, llena un poco el horario, pero me alegro de haber acabado por fin este séptimo capítulo, la verdad, quería hacerlo más largo por la parte de la lucha, pero tal vez hubiera sido un poco pesado. ¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado, prometo que en el futuro las cosas pintarán mejor que esto y que los capítulos serán más largos. Realmente quería que este ocupara más páginas, pero extenderlo sin ton ni son pues tampoco, así que me limitaré a seguir con la idea que tengo hecha para esta fic, que de momento va para largo. Y realmente, no tengo ni idea de cómo va a acabar todo esto, a partir del capítulo 14 no lo tengo muy claro, ya veréis por qué… pero ahora  no os lo puedo decir, o rompería todo el encanto y la intriga del fic, y eso nunca me lo perdonaría : p .

 

Ya sabéis: dudas, sugerencias, reclamaciones, opinión y todo lo que queráis a [email protected]

 

Nada más, un besote muy fuerte,

 

 

CiNtUrO-cHaN

 

 

 

27-01-03

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