= SENSE =

 

 

 

Hola de nuevo y bienvenidos al sexto capítulo de Sense!! No me canso de decirlo, muchas gracias por haberme ayudado tanto moralmente... y es que si no fuera por vuestros ánimos, pfff... Bueno, este capítulo traerá nuevos aires a mi fic, bueno no se si me explico bien, traerá los AUTÉNTICOS aires de este fic... aunque podría llamársele como una pequeña introducción de nuestros jóvenes de Nerima a un sitio que jamás soñaron ir, ya que a parte nunca supieron de su existencia... Te pongo una frase que quedaría vastante bien. Tiene un doble sentido que, sintiéndolo mucho, no puedo decir aún, pero que seguro que lo entenderéis vosotros mismos porque sois muy listos :p 

 

Y nos volvemos a encontrar…la historia se repite.” 

 

 

 

 

 

 

 


 

Datos de interés:

 

********************* Cambio de escena

 

“.........” PENSAMIENTOS!! (no me confundiré!)

 

{.........} Un sitio

 

<<........>> Lo que dice un personaje en medio de un párrafo.

 

----....---- Flash back

 

(....) Comentarios de la autora

 

 

 

 

 


 

Todos los personajes son obra exclusiva de Rumiko Takahashi, al igual que todos sus derechos len pertenecen a ella. Dado

que sólo escribo por puro gusto y placer y no tengo pensado sacar ningún bien económico, no me denunciéis. Gracias ^^U

 

 

 

 

 

 

 


 

PARTE 3: EN TIERRAS LEJANAS

 

 

Cap. 6: Era nueva, vida nueva

 

 

 

 

 

 

Hacía una temperatura ambiente agradable. Ranma empezó a abrir sus ojos lentamente. Tenía dolor de cabeza. Sólo se acordaba de estar en la cabaña del Guía, y recordaba también un gato. Y ahora en teoría deberían encontrarse en los  momentos pasados en que Ranma y Shinma lucharon para apoderarse del Nan Niaoquan y en el caso de Shampoo del Niang Niaoquan. O eso en la  teoría. Ranma se incorporó.  No sabía exactamente dónde se encontraban, pero por el aspecto, eso parecía un especie de callejón muy abandonado. Se oían ruidos lejanos de gente al pasar a unos cuantos metros de distancia de la salida del callejón, pero Ranma no se fijó. Todos estaban allí, aún inconscientes, tumbados en el suelo donde minutos antes yacía él, durmiendo la mar de felices, o eso parecía ya que Akane no paraba de dar patadas a Ryoga que estaba a su lado. Decidió no despertarles y ver dónde habían ido a parar, porque eso no se parecía en nada a Jusenkyo. Salió del callejón para ver dónde estaban, y al ver lo que vio se quedó de piedra, porque si eso era lo que él creía que era, lo llevaban mal.

 

El callejón donde se encontraban daba directamente a un enorme paseo donde había mucha gente, algunos con animales; en las aceras había todo tipo de tiendas de lo más extrañas, donde se vendían o se compraban cosas también exóticas. El paisaje era distinto. No había montaña. Y Jusenkyo? Dónde estaban? En el futuro?  Ranma continuó observando, en silencio, desde el callejón. Las tiendas estaban en la parte inferior de unos edificios de dos plantas la gran mayoría, adornados al más puro estilo de la china milenaria, con sus típicos tejados y con adornos de dragones entre otros aquí y allá. La gente vestía también ropas extrañas. Con cuello mao, sí, el cuello típico chino, pero el estilo de la ropa era un tanto extraño, con bordeados y  modelos un tanto extraños, claro que Ranma de moda no entendía un pijo.

 

Oyó ruidos detrás suyo que le confirmaban que todos empezaban ya a despertarse. Se dirigió despacio hacia sus “amigos” y les mostró lo que había visto, y todos se quedaron igual de callados que él. Entraron en el paseo intentando pasar desapercibidos, aunque el extraño peinado y las extrañas ropas que llevaban lo evitaron, ya que todos los miraban. Entonces, Akane se dirigió a una anciana que poseía una tienda de venda de relojes un tanto exóticos y le preguntó algo que para su desgana ya sabía la respuesta. No muy buena.

 

-Perdone... –dijo Akane mientras los otroos la esperaban un poco alejados. La anciana la miró con curiosidad. – Me podría decir en que año... perdón, era, nos encontramos? –dijo, sintiéndose algo idiota ante tal pregunta.

-Pues en qué era vamos a estar, chiquilla?, en la era del Gato, por supuesto, que fortuna nos de a todos.

-Gra-gracias... –dijo algo tocada.

-No quieres ningún reloj? Los tengo a buen precio...

-No, no...

 

La anciana, algo decepcionada, aguardó a que viniera otro comprador, mientras que Akane se dirigía hacia Ranma y los otros.

 

-Qué te ha dicho? –preguntó Mousse.

-Tal como suponía... –dijo apenada Akane.

-Qué ocurre, Akane? –preguntó Ukyo, preocupada.

-Estamos...bueno, deberíamos estar en el momento de la pelea de Ranma, correspondiente a la era de la Serpiente en la china antigua, ya que el conjuro debe hacerse con estas edades, pero sin embargo estamos en la era del...

-Del...?

-Del gato.

Ranma titubeó. <<De todas las eras donde podríamos ir y vamos nosotros y...>>

-Y por qué? Por qué no estamos en la de la Serpiente? Te equivocaste al conjurar? –preguntó Ryoga.

-No, yo... pero ya se lo que pasó, o al menos eso creo... –dijo Akane mirando a Ranma un poco enfadada.  –Justo cuando iba a pronunciar la última palabra del conjuro, la de la era donde debíamos estar, es decir, la palabra “Serpiente”, alguien – Akane pronunció muy marcado esta palabra mirando a Ranma- se asustó al ver a la mascota de Ciruela, Koko, un gato, y Ranma me  hizo equivocar.

Todos miraron hacia Ranma.

-Eh, eh... la culpa fue tuya por no prestar atenc...!!

Pero ya estaban Ryoga y Mousse encima suyo haciéndole pagar.

-Bueno, y qué hacemos ahora? –preguntó Ukyo.l

-Esto no  pintar bien...

-Mm... ya se! –dijo Akane. –por mucho que hayamos retrocedido en el tiempo, seguimos estando en el mismo sitio, en Jusenkyo. Este es el pasado de la valle de Jusenkyo. Sólo hace falta buscar el manantial y...

Akane, exaltada, buscó por todas las direcciones alguna montaña, pero no encontró ni una.

-Qué extraño...

-Y si Jusenkyo aún no haber nacido? –preguntó Shampoo.

-Podría ser... –dijo Ukyo.

-Preguntemos... oiga, señor... –Akane se acercó a un hombre que pasaba con un gran cesto de arroz. –Dígame, conoce usted Jusenkyo? –preguntó tímidamente.

-Eh? y eso qué es?

-Nada, olvídelo...

-Qué te decir?

-Que no lo sabe.

-Bueno, tal vez aquí lo llamen de una forma diferente... Shampoo, cómo se llama Jusenkyo en chino? –preguntó la cocinera de okonomiyakis.

-Zhou Quan Xiang.

 

Akane probó de nuevo a  una mujer de mediana edad que iba acompañado de un niño pequeño, seguramente su hijo. Ambos se sobresaltaron un poco al ver que esa chica tan rara se les acercaba.

 

-Disculpen, no conocerán el paradero del Zhou Quan Xiang, por casualidad...

-Oh, xie, xie. Pero eso tienes que preguntar al Daiteitaku Sagrado.

-Daiteitaku? Palacio? 

-Sí. Mira, está allí. –dijo la mujer, señalando un punto lejano – Eres una viajera, cierto? Mira, para llegar al Daiteitaku Sagrado debes seguir el paseo Mayor, este en el que estamos, hasta que encuentres unas escaleras.

 

La mujer, como si nada, continuó tirando con el niño, bastante contenta por haber hecho una buena obra, supuso Akane. Ella se lo fue a decir a Shampoo y Ukyo y asintieron. Buscaron a Ryoga y Mousse, que aún estaban peleándose con Ranma, y  se dirigieron camino arriba, ante las varias miradas de los habitantes de esa ciudad o lo que fuera. 

 

-Creo que llamamos demasiado la atención... –dijo Ukyo en un susurro.

-Y? Así sabrán que el gran Mousse y su Shampoo se encuentran en la ciud...

Shampoo le atizó un golpe antes de que finalizara la frase.

Y entonces notaron algo extraño. Había un  grupo de hombres, armados con espadas y lanzas, entre otros tipos de armas que no habían visto nunca, con unos uniformes un tanto extraños, a unos diez metros de distancia. Por su larga experiencia, sabían que no estaban allí para vigilar el tránsito fluido de los campesinos, y prefirieron dar la vuelta; y se encontraron con otro grupo de hombres barrándoles las salidas. Eso no era nada bueno, pero los buscaban a ellos? No habían hecho nada malo, o al menos eso creían. Entonces, el que parecía el jefe se adelantó. Era el que iba más bien armado y con el uniforme más reluciente de todos. Y, efectivamente, se dirigió a ellos.

 

-La Reina Shaidril me envía para llevaros al Daiteitaku. Seguidme. –dijo con voz grave y profunda.

 

El hombre les dio la espalda y se dirigió hacia palacio. Ranma sin mirar a nadie lo siguió, y los demás, un poco dudosos, siguieron sus pasos. “Nos manda buscar la reina Shaiqué? Si es una reina, habrá que comportarse...” pensaba Akane. “No se yo si...”

 

Estuvieron andando como unos diez minutos. Si antes llamaban la atención, ahora ningún ojo se escapaba de mirarlos. Y no era para menos. Una cuarentena de hombres armados con túnicas verdes profundas y toques dorados, con un montón de armas, y en medio un grupo reducido que parecen extranjeros... eso no se veía cada día...

El hombre, seguido de su escuadrón, los dirigió hasta el final de la calle Mayor, donde había una  enorme explanada llena de árboles y todo tipo de plantas de un color verdoso muy sano. Las escaleras, blancas, eran de mármol, al igual que toda la construcción que les precedía. Arriba de las cincuenta y pico escaleras había una enorme muralla de unos quince metros de amplio, con enredaderas, y decenas de guardias vigilándola, arriba y abajo. Como estaba la muralla, no se podía ver muy bien qué le precedía.

Subieron rápidamente las escaleras y a la orden del hombre, se abrieron unas enormes puertas de roble macizo, para dejar a ver un bonito jardín muy bien podado, que a la vez ejercía como de laberinto, aunque tenía un caminito de piedra principal para aquel que quisiera evitarlo. Se podían ver fuentes varias, esculturas blancas, y mucha gente hablando, pero haciendo inciso en su conversa para mirarlos a ellos. Pero Ranma, Akane, Shampoo, Mousse, Ukyo y Ryoga no prestaban atención a las miradas, sino al palacio. Era enorme. Debía hacer unos doscientos metros de alto, por unos seiscientos de ancho. Y todo blanco. Todos los detalles parecían haberse hecho a la perfección. Había pequeñas representaciones en los bordes de las puertas. Había bastantes enredaderas que subían por la pared del palacio,  dándole un toque más hogareño; había también un escudo en la parte superior de la puerta, aunque nadie de ellos supo a qué nación representaba. Pasaron a través de la puerta y los condujeron a una sala amplia, llena de columnas y esculturas, cuadros y otras cosa. Luego los condujeron a través de un largo pasillo, para, definitivamente, conducirlos a una amplia estancia, llena de personas, donde había unas cuantas escaleras y arriba de todo dos personas sentadas. El hombre ordenó a  las personas y a su escuadrón que se retiraran, para quedarse más en la intimidad. Akane se había quedado fascinada ante la belleza de la mujer que yacía en el trono, y a juzgar por la cara de Ukyo y Shampoo también. En el trono mayor había una mujer de no más de treinta años, de tez blanca y ojos verdes, pelo largo y dorado, con unas pequeñas joyas en la cabeza, haciendo que el pelo brillara más de por si solo. Vestía un simplísimo vestido de una pieza blanco, con algún punteado dorado. Estaba, eso sí, adornada con un sinfín de pulseras y anillos y un único collar que resaltaba bastante. A su lado había un trono un poco más pequeño, donde había un chico de unos trece o catorce años, también rubio, pero de ojos oscuros. Vestía unas extrañas ropas chinas,  y tenía un gran parecido con la mujer de al lado.

 

-Yo  soy Shaidril, reina de Sense. Soy yo quien os ha hecho llamar. –dijo la mujer con una tranquila voz.

Nadie dijo nada. Qué decir a una reina? La verdad es que estaban todos como si fueran niños delante de un desconocido, que más  o menos era lo que estaba pasando.

-Veréis, antes que nada, siento mucho el follón que ha montado mi capitán de la guardia, Bonjo, por tal nimiedad. Os pido que le disculpéis.

Todos se quedaron en silencio una vez más y la mujer prosiguió, mientras que el niño de su lado escudriñaba con la mirada cada uno de los inquilinos que tenía delante, escaleras abajo.

-Os he hecho llamar por una sencilla razón... estaba yo tranquilamente con mis quehaceres, cuando de repente noté una rendija en el tiempo, como si alguien hubiese retrocedido en el pasado... y entonces me concentré y con la mente os encontré a vosotros. Decidme, quienes sois y de dónde venís?

Todos se quedaron sorprendidos ante la pregunta. Cómo sabía esa mujer que eran del futuro? Tenía poderes mágicos. Akane tenía una sensación extraña con esa mujer, le sonaba la cara, su manera de hablar...

Hubo unos largos y pesados momentos de silencio. Nadie se atrevía a responder, ya que no sabían quienes eran ni qué querían. Ni siquiera sabían cómo sabían que no eran de esta era. Akane optó por hablar, una sensación dentro de ella, como si se encontrara a gusto con tales compañías, la impulsó a hacerlo.

-Mi señora Shaidril. Como comprenderá, no podemos decirles nada de nosotros sin saber a quién se lo estamos diciendo y qué intereses tiene en saberlo, compréndalo. –dijo en tono solemne que hizo que todos se la quedaran mirando a excepción de la reina y del joven príncipe.

La reina Shaidril suspiró y miró a Akane fijamente con sus ojos azules.

-Está bien…  veamos…

 

Con la mano indicó a los guardias y al capitán que se marcharan, quedando los seis a solas con madre e hijo.

 

-Yo soy Shaidril, hija de Sairi y Driowin. Este de aquí  es mi hijo Shaika, heredero al trono. Os encontráis en mi reino, Sense. Os interesará saber que estamos en la era del Gato, como lo llamamos aquí.

-Sense? Y esto dónde está exactamente? –preguntó Ranma. Luego se avergonzó un poco de haber interrumpido a la reina, pero ella sólo sonrió y contestó amablemente.

-Que donde está mi reino? Pues en el Antiguo Unhyon, una tierra extensa donde hay infinidades de reinos, entre ellos el más destacado y que me complace decir, Sense.

-En el antiguo qué? –preguntó Ryoga.

-China. –dijo Shampoo – China llamarse antes  Antiguo Unhyon. Me lo decir bisabuela mía. –dijo la amazona. Mousse asintió con la cabeza.

-China? –dijo la reina confundida- Así que es cierto que venís del futuro… yo ya he contestado a tu pregunta, joven, ahora es vuestro turno. –dijo dirigiéndose a Akane. –Quienes sois y qué hacéis en mi reino?

-Somos…em… bueno, para entenderme deberías saber una larga historia que…

-Tenemos tiempo. –dijo el joven príncipe, hablando por primera vez. Shaidril lo miró un tanto sorprendida.

-Ah…claro… -dijo Akane un poco descontentta. – Em… no se si conocerán Jusenkyo, por casualidad…

-Jusenkyo? –madre e hijo se miraron confundidos.

-Sí… son unas pozas malditas que hacen que el ser que caiga en ellas adquiera la forma del primer ser que se ahogó en dicha poza… no os suena?

-Pues…

-Es muy probable que Jusenkyo se formara años después de esto… -dijo Ukyo.

-Nosotros tenemos una poza de la que tú dices, pero está en fase de expansión… lo llamamos Zhou Quan Xiang… -dijo la reina.

-Zhou Quan Xiang?! Ser nombre de Jusenkyo en chino!! –dijo la amazona.

-Qué? –exaltaron todos.

-Oye, chica… qué está pasando aquí? Puedes por favor explicarme quienes sois y qué queréis? –dijo la reina, perdiendo ya la paciencia.

-Estos de aquí –dijo señalando a Ranma, Shampoo y Mousse – han caído en una poza encantada, haciendo que con el contacto del agua fría se vuelvan diferentes. En nuestra época, Jusenkyo quedó destruida, condenándolos a transformarse para siempre. Decidimos ir al pasado para que obtuvieran la cura, pero no se qué pasó… -dijo mirando un poco molesta a Ranma – que retrocedimos demasiado. Por eso…

-Ya entiendo… -dijo Shaidri dando un suspiro.  –Siento comunicaros que sólo hay una poza, ya que como dije antes, está en periodo de expansión… tardará algún tiempo en crecer…

-Cuánto tiempo? –dijo Ranma.

-No estoy segura… depende. Puede que días, meses, años…

 

Todos se quedaron sumidos en la desesperación. En otras palabras, Jusenkyo no había nacido aún. Akane, que estaba un poco más adelantada que los demás volvió junto a ellos con mirada dudosa. <<Y ahora qué?>> Todos se miraron unos a otros.

 

-Bueno, siempre podemos volver a nuestro tiempo y volver hacia atrás… -dijo Ryoga.

-No, imposible. Gasté demasiada energía para hacer el hechizo… necesito descansar. –dijo Akane.

-Oh, genial, ahora tendremos que pasar la noche aquí, al raso… -dijo Ranma con aires de fastidio.

 

El joven príncipe, que les había oído, se puso de pies y con una expresión un tanto solemne, como si fuese a decir que habían ganado una guerra, dijo:

 

-Podéis pasar la noche al Daiteitaku.

 

 

 

 

*********************

 

 

 

 

 

-Qué habitaciones tan bonitas!  -dijo Akane.

 

 

Por orden del príncipe Shaika, los guardias que palacio los condujeron a todos a sus respectivas habitaciones. La de las chicas era enorme, muy  lujosa. En las paredes había cuadros de personajes célebres, bastante parecidos al príncipe y a la reina. Había una mesa de mármol y algunos tocadores, como si ya hubiesen sabido que allí dormirían mujeres. Las tres chicas se acomodaron cada una en una cama. Akane escogió la que había tocando a la ventana, ya que desde allí podía ver la ciudad. Observó con sorpresa que toda la ciudad estaba protegida por murallas, al igual que el Daiteitaku. Como antes tenía suficiente trabajo en no perderse por la ciudad, no se había dado cuenta. Ahora que se fijaba, la ciudad parecía realmente acogedora y bonita desde la alta vista de palacio.

 

 

-Sí… en mi vida he dormido en una cama tan lujosa. –dijo Ukyo con brillo en los ojos.

-Lástima que sólo ser por un día…  -dijo Shampoo, guardando la ropa que se pondría al día siguiente en una silla.

-No se, tengo un mal presen… -Akane se calló en seco al ver las casas que ponían Ukyo y Shampoo.

-Pasa algo, Akane?

-Eh? Ah, no, no. Qué va… -dijo fingiendo una sonrisa alentadora.

 

No muy convencidas, las dos chicas siguieron con lo que hacían, cuando de repente la puerta se abrió y entró el joven príncipe junto a dos guardias.

 

-He ordenado que los cocineros os preparen algo para cenar.

-Muchas gracias, realmente estábamos hambrientas! –dijo Akane. Ukyo asintió.

 

Las tres chicas siguieron a los guardias que se dirigían hacia el largo corredor, y las llevaron delante de una puerta de no poco más de dos metros de alto. Shampoo y Ukyo pasaron primero, y cuando Akane se dirigía a entrar, el príncipe cerró la puerta tras de ellas, quedándose los dos a fuera.

 

-Pero qué…?

-Madre desea hablar contigo. Sígueme.

 

El joven príncipe de cabellos dorados le dio la espalda y empezó a caminar hacia un segundo pasillo, bastante más decorado y amplio que el anterior, como si fuera de mayor clase social. Luego la condujo a una puerta enorme y Akane vio con asombro que había una mesa llena a rebosar de comida. La reina Shaidril, con un vestido celeste que contrastaba con sus profundos ojos y su dorada cabellera , estaba sentada a la cabecera de la mesa. El príncipe se dirigió a una silla que había a su lado  y la retiró cuidadosamente para que Akane se sentara. Akane, un tanto extrañada, se sentó mirando dudosa a su alrededor, mientras que el príncipe se sentaba al otro lado, quedando los tres formando un triangulo cabeceado por la reina. 

 

-Disculpa que te hayan separado así de tus compañeras. –dijo la reina en tono suave a Akane.

-No…no pasa nada… -Akane no se encontraba muy cómoda con esa situación.

-Verás, te he traído aquí porque quisiera hablar un rato contigo. A solas.

 

Ante las dos últimas palabras, todos los guardias de la habitación se retiraron, y el príncipe, algo malhumorado, desapareció tras la puerta. Shaidril y Akane se quedaron sin compañía.

 

-Verás, es muy difícil de explicar, porque hay varios puntos por donde comenzar… está bien, empezaremos por lo esencial.

 

Akane tragó saliva.

 

 

<<Esto es Banhelia, la capital de Sense, y yo soy su reina Shaidril. El que estaba con nosotros hace un momento es mi hijo Shaika, aunque eso ya lo sabías. Corren tiempos oscuros, tiempos de maldad… mi país, por desventura, ha entrado en guerra contra la Alianza Negra. La Alianza Negra son un grupo de reinados que se han aliado para atacar a Sense y otros reinos, aliados nuestros. La Alianza Negra está dominada por un reinado, Hak, cuyos esbirros son temido a lo largo del Antiguo Unhion. Hak desea poseer una reliquia que nuestra familia ha ido heredando de generación en generación…el Ostirith.>>

 

Shaidril hizo un gesto de coger algo de su cuello, y de su mano salió un dorado colgar con una piedra verde intenso, pequeña, de forma circular, como si de una chapa se tratara. Tenía un extraño resplandor verde que a Akane le resultó muy familiar, pero no dijo nada.

 

-Esto es el Ostirith, el culpable de esta guerra. Hak quiere arrebatármelo porque posee poderes divinos y a la vez mortales.

-Eh? Divinos?

-Se me olvidaba decirte que soy una hechicera. Del bien, claro.

 

Akane se quedó a cuadros.

 

-Haces magia?!

-Sí.

 

Akane la miró aún con más extrañeza. “No se de qué me sorprendo, en mi vida han pasado cosas mucho más exóticas…”

 

-Bien. La guerra me ha sido declarada, y no puedo negarme a luchar, no en riesgo de que obtengan el Ostirith. Si Hak obtiene la piedra, la usará para crear el caos y la devastación.

-Muy bien, perfecto, pero qué tengo que ver yo en esto?

-Tranquila, muchacha, todo a su tiempo…

 

<<La cuestión es que en las Antiguas Profecías, esto ya ocurrió. Hak desafió a Sense hace miles y miles de años por el mismo propósito, por el Ostirith. Sense ganó la guerra y Hak cayó. Nunca más el imperio de Hak se volvió a alzar contra Sense y los aliados, ya que éramos superiores en ellos tanto en número como en fuerza. Pues bien. Durante estos miles de años, creíamos que Hak había perdido ya la esperanza de obtener el Ostirith, y en vez de eso estaba recolectando un ejército con unos aliados que ni nosotros sabemos hasta qué punto pueden ser de mortales. En las Antiguas Profecías, estaba escrito que hubo una persona que salvó a Sense en el pasado, ya que mi reino estuvo a punto de perder. Era una chica, un tanto peculiar. Era la koiko-sama de Sense; en otras palabras, nuestra hechicera particular. Tenía unos poderes magníficos y con ella logramos vencer. Pero después de ganar a Hak, la koiko-sama desapareció misteriosamente y nunca más se volvió a saber de ella. Y aquí es donde entras tú. Antes os dije a ti y atus amigos que estaba la mar de tranquila cuando noté un extraño agujero en el tiempo y que por eso os sentí. Era mentira. Noté una extraña energía, una muy poderosa energía que emanaba y emana de ti.>>

 

Akane se quedó algo aturdida. Realmente todo eso parecía un cuento de hadas, como si esta realidad sólo fuera una broma más del destino. No se lo había tomado en serio, pero al ver la cara de gravedad que ponía la reina empezó a preocuparse.

 

-Pero… mis amigos, los que iban conmigo, son todos mucho más fuertes que yo y…

-Querida, la fuerza nada tiene que ver en esto, ni la agilidad, ni la destreza, ni nada. Aquí cuenta la energía interior, o el ki, no es algo de lo que se pueda aprender, simplemente naces con tal fuerza o no. Y tú naciste con ella.

-Y eso es… malo? –preguntó con miedo.

-Depende de cómo se mire…

-A qué te refieres?

 

La reina suspiró pesadamente. Esa era la parte que menos le agradaba.

 

<< Yo soy una poderosa hechicera y por eso sentí tu energía. Pero en Hak también hay un poderoso individuo, capacitado de tales poderes extraños. Estoy completamente segura que él notó tu presencia, y dudo que te deje marchar… él posee poderes para hacer barreras interdimensionales, haciendo así que te sea imposible volver a tu tiempo, a no ser que le venzamos, claro.>>

 

-Pero no me has dicho antes que esa koiko-sama le derrotó? No sería más lógico que quisiera desembarazarse de ella sin correr riesgo de que le volviera a vencer?

-No, chiquilla, no… no has entendido nada. Por eso mismo no dejará que te marches. Desea vengarse, estoy segura. Y él confía plenamente en ganar esta guerra… lo siento, pero no puedes volver hasta que hayamos ganado.

 

Un silencio sepulcral invadió la sala. No puedes volver… no puedes volver… “No puedo volver… qué voy a hacer ahoga?”

 

-Y mis amigos…?

-Supongo que ellos podrán irse. No estoy segura. Depende de él…  -dijo la reina Shaidril con tristeza.

- Y qué sugiere que haga? –dijo Akane un poco asustada

-Yo te daré una opción, pero la decisión será tuya. Está claro que tú posees una energía estupenda, pero te falta domarla. Yo podría enseñarte algunas cosas…

-Y eso de qué me serviría?

-Estarías lista para luchar con nosotros y…

-Un momento!! Aquí nadie ha hablado de luchar!! Pretende llevarme a la guerra como si fuera un soldado?!

-Ni mucho menos. No pienso llevarte al frente. Pero, debes comprender, …cuál es tú nombre?

-Akane. Akane Tendo.

-Bien. Debes comprenderlo, Akane. Si nos ayudas te ayudarás a ti misma y a tus intereses para volver a tu ciudad. Si perdemos la guerra, tú pierdes. Si ganamos, podrás irte a tu casa. La decisión es tuya.

 

Shaidril retiró cuidadosamente su silla y salió de la sala, dejando sola a Akane, la cual seguía inmersa en sus pensamientos.

 

“Si no ganan esta guerra, me quedaré aquí para siempre… o incluso peor, tal vez el tío ese de Hak me…ugh…me mate… tendré que quedarme aquí? No quiero… quiero irme a casa… pero qué puedo hacer? Además, según lo que me ha dicho Shaidril, me necesitan… bueno, necesitan mi energía, que ahora me entero de que sea tan poderosa y eso…” Akane sonrió con un poco de orgullo. “Pero… y Ranma? Y los demás? Cuando sepan que debo quedarme, Ranma no se querrá ir; si Ranma se queda, se quedan Ukyo y Shampoo; si se queda Shampoo, se queda Mousse, y Ryoga es amigo mío, también se quedaría… no puedo hacerles esto… supongo que esta vez… “ A Akane le empezaron a salir las lágrimas. “ No puedo involucrarlos en esto… sería demasiado peligroso… lo siento Ranma. Esta vez no puedo permitir que cuides de mi.”

 

Akane se levantó con pesar y cogió un pañuelo de la mesa para secarse las lágrimas. Cuando creyó que ya no daba la impresión de haber llorado, se dirigió hacia la sala donde estarían comiendo Shampoo y Ukyo, seguramente con Ranma, Ryoga y Mousse.

 

 

 

 

 

********************

 

 

 

 

-Y decís que el crío ese le ha dicho que le siguiera?

-Sí. Se han ido y aún no han vuelto…

 

El príncipe Shaika les había conducido hacia una pequeña habitación, bastante sencilla, con algunas estanterías y una mesa principal de madera adornada con manteles varios y con mucha comida, cosa que el estómago de Ranma agradeció mucho, aunque ahora estaba interrogando a Ukyo y Shampoo, junto a Ryoga, dónde se había metido Akane que no estaba con ellas.

 

-Por qué Ranma preocuparse tanto de Akane? Que hacer lo que quiera! Así Ranma poder estar con Sh… -Shampoo iba a abrazarlo cuando la puerta de la sala se abrió y entró Akane.

-Akane, se puede saber dónde te habías metido?! –preguntó Ranma al instante en que Akane cerró la puerta.

-Esto… el príncipe me dijo que la reina quería hablar conmigo… -Akane se sentó de inmediato en la mesa y empezó a comer silenciosamente.

 

Ranma, un poco más tranquilo, también empezó a comer.

 

-Oye Akane, y qué quería la reina esa. –dijo Ryoga, intentando tener conversación con Akane aunque tuvieran que hablar de las tuberías.

Pero para su sorpresa, y para la de Ranma, que la estaba observando, Akane enmudeció y algo nerviosa dijo <<Nada, nada…>> y continuó comiendo. Ryoga, algo triste por no haber conversado con Akane, se quedó algo callado. Sin embargo Ranma no paraba de mirar a Akane. Ya la había notado algo extraña cuando había entrado en la habitación. Le había mirado con unos ojos llenos de tristeza, y él vio que había llorado, aún tenía los ojos un poco hinchados. Ranma empezó a sentir una rabia en su interior. Si habían hecho llorar a Akane iría a pedir explicaciones, pero el hecho de que ella no lo hubiera querido decir aún le rabiaba más.

-Ya estoy.

Akane se levantó de la mesa y salió de la habitación, cerrando la puerta tras de si. Oyeron todos unos pasos acelerados que se alejaban de la habitación. “Akane está corriendo. Y seguro que irá a su habitación. Eso sólo lo hace cuando hay problemas y de los que no quiere hablar con nadie.”  Ranma continuó comiendo como si nada, mientras que Ryoga y los demás no entendían el extraño comportamiento de la menor de los Tendo. Aunque Ranma sospechaba algo. Y sabía que no se lo quería decir, aunque igualmente optó por írselo a preguntar más tarde, cuando todos durmieran.

 

 

 

 

************************

 

 

 

 

 

 

Ya eran altas horas de la noche. Desde la ventana que había al lado de la cama de Akane se podían ver perfectamente todos los luceros de la noche y la luminosa luna. Las otras dos chicas ya hacía rato que dormían, pero ella no podía. Intentaba asimilar todo lo que había oído hacía apenas unas horas.

 

 

<<No permitirá que regreses a tu época, quiere vengarse…>>

<<Eres nuestra única esperanza…>>

<<Yo podría enseñarte algunos trucos de hechicería…>>

<<Si ganamos, tú ganas. Si perdemos, tú pierdes. Debes tomar una decisión, pero tomes la que tomes, deberás permanecer en Sense, guste o no…>>

 

 

Sin poder evitarlo, sus ojos se enmudecieron de nuevo. Una guerra… Eso era muy peligroso. Había sido secuestrada, utilizada, y un sinfín de cosas más… pero una guerra, jamás. Participar en una guerra  era cosa seria. Te jugabas la vida. Aunque la reina Shaidril tenía razón. Si no participaba, Sense correría riesgo de perder, y si Sense pierde, ella no podrá volver nunca más.

Akane se levantó. Si seguía así se volvería loca. Se vistió, se puso las zapatillas y salió de la habitación silenciosamente, dirigiéndose a los jardines de palacio para reposar el alma un rato.

De noche, los jardines eran aún más bellos, con la luz de la luna dándoles un brillo mágico, tenebroso… Se oía el susurro de las hojas, y el crujir de una rama. Akane se paró a pensar. El crujir de una rama? Se giró rápidamente y vio que la reina Shaidril estaba detrás suyo, observándola. Se acercó a Akane y se sentó a su lado sin decir nada.  Akane fue la que empezó a hablar.

 

-Cómo…Cómo volverán ellos? –dio con un hiilo de voz.

-Pues utilizando el Ostirith. –dijo la mujer rozándose la mano en el cuello donde había el colgante.

-Y…y oiga, dice que yo soy importante para ganar la batalla? –dijo Akane.

-Bueno… la koiko-sama del pasado nos ayudó, y luego desapareció misteriosamente… tal vez fuera una antepasada tuya, tal vez no tengáis nada que ver… aunque lo cierto es que  os parecéis un poco, siempre claro siguiendo de modelo los dibujos del Antiguo Libro… las dos tenéis los mismos ojos y el mismo color de pelo, aunque ella lo tenía largo, hasta las rodillas.

-Eso podría ser casualidad… -dijo Akane, bastante harta ya de que todos la tomaran por una chica que no era.

-Y bien? No se lo piensas decir? –dijo la mujer mirándola a los ojos.

-Decirle el qué a quién? –preguntó Akane, aunque ella ya sabía la respuesta.

-Pues que tú te quedas. Porque…se lo vas a decir, no? –dijo la joven reina, un tanto preocupada. El silencio de Akane le dio la respuesta. – Es tu decisión… pero se van a preocupar mucho si regresan y ven que no has ido con ellos.

-Es que si se lo digo se quedarán… no puedo involucrarles en esto. Es muy peligroso. Y ellos no tienen nada que ver con todo esto…

-Quién sabe. –dijo la reina Shaidril en tono misterioso. Akane la miró con duda.

-Qué quieres decir? –preguntó.

 

La reina se levantó y sin darle respuesta se marchó silenciosamente hacia el Daiteitaku, dejando a una triste y confundida Akane sentada al lado de la fuente, en silencio.

 

-Perfecto… esto es perfecto!! Y todo estoo empezó con el falso Guía… me suena ya muy lejano todo eso. No llevo ni un día en Banhelia, y parece que lleve aquí años y años… no se, todo esto me resulta un tanto…

-…familiar?

 

Una voz a su espala hizo que se levantara de inmediato, girándose para ver la persona que estaba allí, que no era otra que Ranma. Iba a decirle qué hacía allí, cuando un temor la invadió. Ranma estaba de brazos cruzados, mirándola con una mirada un tanto fría que acobardaría a cualquiera, como si la estuviera recriminando con sólo mirarla. Akane tardó un rato en reaccionar.

 

-Cuánto tiempo llevas…? –dijo con voz temblorosa.

-Lo suficiente. –dijo él cortante.  – Así que era eso? querías quedarte aquí engañándonos a todos y sin decirnos nada, y nosotros nos hubiéramos ido tan panchos y para cuando estuviéramos en Nerima nos daríamos cuenta de que no estabas. Lástima que lo he oído todo.

 

Akane se quedó sin habla. Qué le diría ahora? Realmente estaba enfadado, no como lo estaba contra sus enemigos, porque a ellos los odiaba, pero enfadado lo estaba. Akane no sólo pretendía engañarle a él y a todos, haciéndoles pensar que volverían juntos, y cuando el Ostirith empezara a brillar para llevarles, sólo devolvería a su era a Ranma, Ryoga, Mousse, Ukyo y Shampo. Realmente, Ranma estaba bastante dolido por la actitud de Akane de querer alejarse de él. Sabía que todo era más complicado, pero la realidad no dejaba de ser la misma. Por su parte, Akane seguía sin decir nada. Finalmente, intentó tragarse la inseguridad y la duda y empezó a hablar con un tono de voz decisivo.

 

-Lo siento Ranma, las cosas son mucho más complicadas de las que has oído ahora. Tú no tienes ni idea de…

-Pues no, no tengo ni idea, y me gustaría tenerla. Así que por qué no me explicas todo lo que te dijo la reina esa mientras nosotros estábamos comiendo?!

-Ranma. –intentó decir Akane a su furioso prometido – es un secreto. No puedo. Y lo siento mucho, pero tendrás que irte. Yo volveré en cuando acabe, lo prometo, será poco tiempo…

-Ya basta!! Tú volverás a Nerima conmigo y punto!! Y no se hable más!!

La brusquedad de Ranma dejó algo tocada a Akane.

-No, Ranma. Ya te lo he dicho, yo no puedo volver! O es que no me oyes?

-Claro que puedes. Y lo harás!!

-Ranma, escúchame!! No puedo volver!! Y es cierto!! No puedo, quiera o no quiera!! Te crees que me gusta quedarme en este lugar?! Y además estando en guerra?! Te crees que me gusta lo que está pasando?! Esto no lo he escogido yo, sabes?

-Un momento… estamos en guerra?!  -Ranma, que había permanecido quieto durante todo el rato, saltó del lado de la plazoleta hasta Akane. – Me estás diciendo que no solo pretendes quedarte en una era desconocida, en un lugar desconocido, sin ningún amigo, y además estando en guerra?!

Akane cogió aire. 

-Sí.      &             

-Eres más idiota de lo que creía!! No sobrevivirías ni un día aquí!! Se puede saber por qué narices te empeñas en quedarte aquí?!

Akane suspiró otra vez. Todo el rato volvían a hablar de lo mismo. Así que sólo había una manera de que Ranma la dejara en paz, contándole la verdad.

Akane se sentó en el borde de la fuente y Ranma, aún con los brazos cruzados, se sentó a su lado, mirándola aún bastante enfadado.

 

-Ranma, Hak nos ha declarado la Guerra. Desde tiempos ancestrales, Hak ha querido tener en sus manos al Ostirith, la piedra verde que la reina lleva colgada de su pecho, la que en teoría os debía llevar a Nerima. Son muchos, tienen muchos aliados, la Alianza Negra. –Akane hacía esfuerzos para acordarse de todo lo que Shaidril le dijera momentos antes. – Resulta que Shaidril me dijo que mi energía era bastante peculiar, muy poderosa a la energía de una muchacha de en el pasado luchó junto a Sense contra Hak y ayudó a ganar. Esta chica era la koiko-sama de Sense, una hechicera. Y después de la victoria de Sense no se la volvió a ver.

-Oh, pues la enhorabuena. Y ahora me puedes decir qué diablos pintas tú en esto?!

-Si te callaras me dejarías explicártelo! –dijo Akane, que también empezaba a enfadarse por la brusquedad de su prometido. Decía que no se la volvió a ver, y que la reina dice que yo me parezco a esa chica en aura, y que dice que tengo unos extraños poderes. Y que el rey de Hak, que también es hechicero, ha notado mi presencia, y dice Shaidril que seguramente es por eso por lo que Hak ha hecho como una barrera en el tiempo impidiéndome que no pueda volver. Lo entiendes ahora? No tengo otro remedio que quedarme.

Akane miró a Ranma, que parecía un poco confundido, al igual que ella momentos antes, cuando se lo explicara a Shaidril. Se había saltado algunos detalles de menor importancia, ya que sino estarían aquí un buen rato antes de que pudiera acabar. Akane esperó impaciente que Ranma dijera algo, aunque el chico no parecía bastante inclinado a hablar, más bien lo contrario, parecía como si estuviera pensando para si, mirando a la nada, intentando buscar una solución.

 

-Bueno, y esa es la historia. Tengo que quedarme aquí por una temporada y ayudarles en lo que pueda, de lo contrario no podría volver… -Akane miró tímidamente a Ranma, esperando que se revelase.

El chico pareció salir de sus pensamientos, se alzó, y como si nada dijo <<Bueno, qué se le va a hacer… tendremos que quedarnos aquí durante una temporada…>> Se puso las manos a la cabeza y empezó a andar hacia el Daiteitaku. Akane se quedó algo parada. Se lo estaba tomando a cachondeo o lo había dicho en serio? “Tendremos que quedarnos”  Si algo se le metía algo a la cabeza de Ranma, era difícil sacárselo. Y Akane sabía desde el principio que él lo descubriría y que no querría irse sin ella. En cierto modo le alegraba que se quedara. Ciertamente, no le gustaba mucho la idea de quedarse allí sola, sin ningún conocido, y menos sin Ranma…

Akane sonrió para sus adentros, y sin rechistar ante el ultimátum de Ranma, se puso a correr para alcanzarle y como si nada empezaron a hablar sobre todas las cosas extrañas que les habían pasado hoy.

 

 

 

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Lejos de todos aquellos bonitos parajes, de praderas verdes, colinas, campos y terrenos, muy lejos de todo eso, en otro reino un poco alejado del paraíso de Sense, se encontraba otro sitio muy distinto a él…Hak.

Hak, un reino situado a la frontera norte de Sense, era un poco más pequeño que este, aunque no por eso menos peligroso. Hak, a diferencia de Sense, estaba formado por tierras áridas, espinos, vegetación nula…

Al centro del reino había una enorme muralla circular, de varios metros de grueso y muy alta, formando una buena protección. La muralla protegía un enorme agujero que había al centro de esta, tapado por unas puertas de metal. Debajo de estas puertas había unos túneles subterráneos que bajaban hasta varios centenares de metros de profundidad. Y era allí donde había el núcleo de Hak, por así decirlo, conocido por pocos y temido por muchos, la capital, donde habitaban los generales y capitanes de los múltiples escuadrones del reinado. No son humanos, son criaturas horrendas salidas de los infiernos, cuyos aspectos y poderes sobrepasan la imaginación de los inocentes humanos. Gran cantidad de capitanes están reunidos en lo que es la sala más grande y extensa de todas, arrodillados, con la vista baja. Al fondo de la sala, a un enorme trono, hay sentado lo que parece un hombre, con unas extrañas armaduras oscuras y relucientes, con la mirada fija en un trío de mujeres encapuchadas, con vestimentas oscuras y una piel vieja y rugosa, un tanto azulada. La mayor de todas se acerca al soberano con una voz un tanto acobardada.

 

-Mi señor, las hermanas Kuggtruyl hemos notado esta mañana algo extraño que creemos es de suma importancia…

El rey, sin mostrar su cara, parece que fije un poco la atención en el tema.

-Veréis, mis dos hermanas y yo hemos notado hoy una grieta en el espacio-tiempo, mi señor…

-Una grieta…? –dijo con voz pausada y ronca. – Y hasta ahora no me lo decís…? Trío de nonas ineptas, útiles para nada… sois unas incompetentes…

Las tres nonas se quedaron bastante tocadas, las tres se juntaron, tiritando de miedo, sabiendo perfectamente que su rey podía acabar con ellas moviendo un dedo.

-L-Lo sentimos, mi señor.. –ahora habló la mediana, una vieja también, aunque un poco más joven – Pero no estábamos seguras y no queríamos deciros nada sin saberlo al cien por cien…

-Cállate, Tertmika!

La nona se quedó helada, mientras que sus dos hermanas la miraban con lástima.

-Decidme, por eso os doy de comer, alojamiento en mi casa? Para que luego seáis tan ineptas en el trabajo? Creo que ya estáis las tres un poco gastadas… sois bastante viejas ya, y no tenéis los dotes de hace diez mil años… creo que ya va siendo hora de que me deshaga de vosotras…

las tres mujeres empezaron a temblar.

-L-Lo sentimos, señor, no volverá pasar…

-Ha sido un error, le juramos que no volverá a ocurrir…

-P-Por favor, señor, piedad…

-Piedad? Qué es eso? –el hombre las miró con una mirada que helaría el mismo infierno. –Os bien juro que no volverá a ocurrir, eso os lo aseguro…

Las tres empezaron a temblar.

-Por favor, señor, no nos envíe allí

-Si quiere matarnos, al menos hágalo rápido… -dijo la mujer que había hablado primera, bastante asustada. El rey rió.

-Muerte rápida? Y perderme así los melodiosos gemidos que deis mientras caéis? No, no creo… -el despiadado rey pronunció la última palabra en un toque divertido. Las mujeres empezaron a hacer marcha atrás, aunque eso no les serviría de nada.  El rey hizo un gesto con la mano, y la superficie de suelo donde estaban las tres nonas se desvaneció, y las tres cayeron en la total oscuridad, gritando de pánico, mientras que el suelo volvía a aparecer donde había desaparecido.

Los múltiples súbditos que estaban allí sintieron un terrible escalofrío recorrer su cuerpo. Esas tres mujeres correrían la más dolorosa de las muertes.

-Ya lo habéis visto. Un fallo como el suyo y correréis su mismo destino. Mira que tardar tres horas y cinco minutos en decirme que había habido una grieta en el espacio tiempo… qué incompetencia.

El rey se quedó pensando. A parte de la grieta, había notado algo extraño, algo familiar… y si venía del futuro, no podía ser nada bueno. “Está claro que ha vuelto…y esta vez no la pienso dejar marchar.”

El rey se retiró a sus aposentos, mientras que aún se podían oír los gritos agonizantes de las tres nonas caer al vacío.

 

 

 

 

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Los primeros rayos de luz empezaban a aparecer ya. La actividad empezaba a estas horas en Banhelia. Las tiendas empezaban a abrirse, los niños empezaban a dirigirse a las escuelas, las mujeres empezaban a reunirse a las tiendas para decidir qué hacer… Akane ya había guardado todas sus cosas al armario. Observó a Ukyo y Shampoo, las cuales aún estaban durmiendo. Tenían las maletas hechas ya, con todo recogido. Seguramente Ryoga y Mousse también. Ranma y Akane habían acordado de no decirles nada para no meterlos dentro del asunto, aunque no estaban muy convencidos de que pudieran escondérselo. Akane no sabía qué ponerse. Toda la ropa que tenía estaba ya bastante sucia y se la había puesto durante días. Aún con el pijama, se dirigió hacia la ventana, mirando toda Banhelia. Realmente era preciosa. Las casas, de color blanco; árboles aquí y allá, de frondosas y saludables hojas verdes, Había ya mucha actividad en lo que desde la vista del tercer piso parecía la avenida principal, donde habían ido a parar el día anterior. La gente iba hacia todos lados. Akane no podía creer que la guerra les había sido declarada ya que todos vivían como al marge, a no ser que no lo supieran, cosa que dudaba.

Cuando volvió a sentarse a la cama para descansar un poco, la puerta se abrió después de un ligero toqueteo y entró una mujer de unos veinte años con ropas chinas de color blanco. La mujer, de tez pálida y ojos azules se dirigió a Akane.

 

-Buenos días, señorita. El desayuno está servido. La dama Shaidril me pidió que viniera a despertarlas y a decirles que si necesitan cualquier cosa no duden en pedirla. –dijo la mujer con una sonrisa.

-Ah, gracias, ahora las despierto.

-Señorita, quiere que le traiga algo de rropa? –dijo la mujer, observando con una mueca las prendas sucias de Akane tiradas de cualquier manera a  la cama. Akane, toda enrojecida, se apresuró a guardarlas.

-No hace falta, tranquila…

-Insisto. Ahora vuelvo con un poco de ropa para usted y las otras dos señoritas. Disculpe.

La mujer se marchó y salió de la habitación con el silencio que hizo al entrar. Akane, aun un poco nerviosa por la embarazosa escena, se recriminó a si misma por ser tan desordenada cuando habitualmente siempre dejaba sus ropas bien guardadas, aunque esta vez al contemplar Banhala se había olvidado de todo. Ciertamente esa ciudad le hacía sentir bien, tenía un aire cálido y tenía un algo que la hacía perfecta.

Akane oyó ruido detrás suyo. Vio que eran Shampoo y Ukyo, que empezaban a levantarse con algo de pereza.

 

-Mm…uaaaah… qué bien he dormido… -dijo Ukyo, frotándose los ojos.

-Eh…? Dónde estar airen? Si hace un momento.. –dijo la amazona confundida.

-Seguramente lo habrás soñado, bonita. Raan-chan nunca dormiría contigo.

Shampoo, algo decepcionada, le echó una mirada de rabia a la triunfante Ukyo. Akane miraba la divertida escena desde la ventana.

La puerta se abrió y la misma mujer de antes entró con algunas prendas en los brazos.

 

-Q-Quién es? –preguntó la cocinera de okonomiyakis, algo confundida.

-Perdone, señorita, aún no me he presentado. Soy Pai, asesora de la dama Shaidril. Ella me envió para que les avisara de que el desayuno está listo.

-Ah… -dijeron las dos.

-También les traigo algo de ropa.

 

La mujer dejó algunas prendas de vestir en la cama de Akane, y seguidamente se despidió, diciéndoles que las estaría esperando afuera mientras se cambiaban para llevarlas al comedor.

Las tres se apresuraron en vestirse, aunque primero observaron sus nuevas prendas de vestir, bastante bonitas. Todas tres eran de diseño chino, semejantes a las ropas de Shampoo, aunque había variedades. Shampoo, algo acostumbrada a estas ropas, se vistió sin más ni más; Ukyo, a regañadientes, también se las puso, pero no le gustaban el tacto, y no dejaban hacerle libres movimientos, ya que ella estaba acostumbrada a la soltura de sus habituales ropas. <<Dónde pondré ahora mis espátulas…?!>>

En cambio, a Akane sí que le gustó, y se paró un momento a mirar el traje detenidamente. Constaba de dos piezas. Pantalones de tres cuartos a juego con la camisa sin mangas. Las dos piezas eran de color amarillo tirando a naranja, con algunos toques negros al cuello y a los bordeados. A Akane le gustó su simplicidad y se  lo puso bastante contenta.

Las tres salieron de la habitación y siguiendo a Pai se dirigieron al comedor con algo de nervios.

 

 

 

 

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-Todas las mujeres son iguales… -dijo Ranma con fastidio.

 

 

Ranma, Ryoga y Mousse estaban sentados, algo malhumorados, en una enorme mesa. Un chico de la guardia los había venido a despertar muy temprano y los habían dirigido a regañadientes a la sala para desayunar, pero allí no había nadie, ni siquiera comida. Los tres hacía ya bastante rato que esperaban sentados. La estancia era enorme. Tenía decenas y decenas de metros de altura. Había enormes ventanas a un lado de la estancia, dando estupendas vistas al exterior. También había banderas por todos lados que se pendían de lo alto de la sala hasta abajo, con un símbolo un tanto extraño, como si fuera media circunferencia  con un pequeño círculo en su interior, aunque había más detalles. La mesa donde estaban era bastante larga, y había asiento para veinte personas por lo menos.

 

-Seguro que Shampoo se está poniendo guapa por mi…

 

Una puerta de mármol a sus espaldas empezó a abrirse.

 

-Qué ganas tengo de ver a mi querida Akane… -dijo Ryoga flojito.

 

Cuatro personas empezaron a entrar silenciosamente a sus espaldas.

 

-Bah, no se por qué lo dices, seguro que esa marimacho de Akane estará aún durmiendo, la muy perezosa…

 

Se oyó un crispar de dedos a sus espaldas. Ranma tuvo un mal presentimiento y los tres muchachos se giraron para ver que los temores de Ranma se confirmaban al ver a las tres chicas, junto con otra mujer que no conocían. Una de ellas, de pelo corto y ropas extrañas en ella, estaba con los brazos cruzando, haciendo una sombría sonrisa hacia el chico de la trenza.

 

-Hombre! Hola, Akane! Buenos días! –dijo el muchacho sin más.

-No disimules Ranma… jejeje… ¡¡TE VOY A MATAR!!

 

Ranma salió inmediatamente de la silla antes de que una furiosa Akane la partiera por la mitad, y los dos empezaron una muy conocida persecución, mientras uno insultaba y la otra maldecía, aunque con la ayuda inesperada de un mazo enorme, Akane pudo embestir contra Ranma y darle un buen chichón de premio.

 

-Eres una bruta, Akane… -dijo Ranma, bastante adolorido.

-Esto te pasa por idiota, y que sepas que como me vuelvas a insultar te…

 

Ranma de repente se fijó mejor en Akane. Como había ido todo tan rápido, no se había dado cuenta del cambio de estilo de su ropa. Sin poder evitarlo le subió el color a las mejillas. Realmente estaba mucho más guapa. Le resaltaba mejor su magnífica figura que tantas veces había criticado solo para hacerla enfurecer, porque para él ella era la chica más guapa del mundo entero. Ranma vio que Akane movía los labios, aún recriminándole, y de repente el <<Me estás escuchando, Ranma?!>> de Akane le hizo volver a la Tierra.

 

De repente sonaron unas trompetas del no-se-sabe-dónde, y la puerta principal que quedaba al extremo opuesto por el de donde habían venido las chicas se abrió. La mujer se apresuró a avisarles.

 

-Rápido, señoritos, señoritas, sentaos. –dijo Pai, señalando unas sillas  al lado del extremo de la mesa. Todos obedecieron al instante.

 

La puerta se abrió del todo, y se pudo ver a Shaidril y a su hijo Shaika avanzando con paso solemne hacia la mesa. La madre y el hijo se sentaron a la cabecera de la mesa, uno a cada lado. Y como si fuera lo más normal del mundo aparecer así, la mujer miró a Pai y le dio un señal con la cabeza autorizándola para que marchara a avisar a la cocina que ya estaban todos a la mesa.

 

 

-Buenos días.  –dijo Shaidirl.

Todos se quedaron algo extrañados. –Buenos días… - dijeron algo extrañados.

-Es que he pensado que como no conocéis nada ni nadie de aquí, podríais comer con nosotros. Os parece bien?

Todos asintieron sin muchas ganas, incapaces de rechazar tal oferta.

-Señora, a qué hora es la comida? –dijo Ranma sin poder aguantarse, haciendo que Akane enrojeciera ante tal comentario.

La reina sonrió algo divertida. –Lo siento, muchacho, pero aquí sólo servimos desayuno y cena. Es nuestra tradición. Aunque en Hak sí que la sirven, la comida…

-Pues yo me alisto con los enemigos… -dijo Ranma flojito a Akane. Ella le recriminó con la mirada, como queriendo decir que con esas cosas no se juega.

-Pero… por qué se molesta en decirnos todo eso si dentro de unos momentos nos vamos a ir? –preguntó Ukyo, haciendo que el corazón de Ranma y Akane se disparasen.

-Pues porque creí que tal vez quisierais quedaros un poco más, aunque ya veo que deseáis ir a vuestra tierra, lo comprendo. –dijo la reina, sin inmutarse por el comentario de Ukyo.

-Ah, claro. –dijo Ukyo.

-Shampoo ha de contar muchas cosas a bisabuela… -dijo Shampoo.

-Tengo unas ganas de volver a pasear por Nerima… -dijo Ryoga.

-Querrás decir “de volver a perderte por Nerima”  –le dijo Ranma con picardía.

-Cállate!!

 

Todos observaron con deleite que una hilera de hombres vestidos totalmente de blanco les servían en bandejas de plata el desayuno, aunque no era lo que esperaban. Realmente, para ser el desayuno, se pasaron bastante de comida, como si no hubieran de comer durante una semana, aunque a Ranma le gustó mucho lo de la comida excedente.

Todos se pusieron a hablar unos a otros, extrañados a la vez de haber empezado a tomar confianza con el príncipe y la reina. Cuando hubieron acabado, la reina los dirigió hacia una pequeña estancia después de que todos cogieran sus equipajes. Era una pequeña sala oscura y bastante pequeña, donde había un montón de estanterías con libros bastante viejos.

 

-Bien, será mejor que os pongáis en círculo.

Todos asintieron y se pusieron formando un círculo al igual que hicieron la otra vez para venir a Sense. Cerraron los ojos y la reina apartó a su hijo y cogió un libro verde oscuro bastante roto. Y empezó a conjurar.

 

 

 

 

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-Lo noto…esa reinita quiere devolverles…

 

 

El señor de las Tinieblas había notado una extraña sensación en su interior. Su fiel sirviente Mordko estaba junto él mirándole con una cara de circunstancias, sin saber por qué su amo estaba mirando tan absorto a la nada. Finalmente abrió sus oscuros ojos de golpe y se dirigió aprisa hacia el punto más alto de su torre. Tuvo que subir bastantes escaleras antes de llegar al punto más alto de la fortaleza. Y allí, junto con un extraño bastón de madera oscura con un pequeño cristal en la parte superior, empezó a murmurar algo en voz baja que Mordko no pudo oír. Seguidamente alzó con su brazo derecho el bastón con fuerza. Un extraño resplandor plateado lo envolvió a él y se dispersó hacia las perpetuas nubes de Hak, alejándose más y más de la torre, dirigiéndose hacia el sur, hacia Sense…

 

-Mi señor… qué es lo que…? –dijo el sirviente Mordko, que no alzaba más de cuatro cabezas del suelo y tenía la cara desfigurada.

-Un Barrenostrum. –dijo el hombre con su voz fría y susurrante. Volvió en sus pasos y bajó las escaleras mientras que su oscura capa hacía un fru-fru de ruido, mientras que Mordko le seguía a toda prisa.

-Un Barrequé?

-Mordko, sirviente estúpido, no te enseñaron nada en la escuela…? Ah, es verdad, las destruí todas… en ese caso, no te voy a castigar. –dijo el rey de Hak.

-Oh, mi señor, muchas gracias… -El pobre Mordko se había quitado un peso de encima.

-Mordko, qué estarías dispuesto a hacer por mi? –preguntó el rey con algo de malicia en sus ojos mientras volvía a sentarse en su trono constituido de oscuros cristales.

La pregunta pilló con sorpresa y temor al siervo –Lo que hiciera falta… - respondió, no muy convencido.

-Bien. Pues puedes sentirte satisfecho, porque te voy a encomendar una misión…

-Ah…sí? –preguntó con un hilillo de voz.

-Busca al mejor kamuflair, el mejor que tengas. Dile que se infiltre en el Daiteitaku y que ponga a prueba a nuestros huéspedes.

-Eh…a quién?

-Ve y calla, pedazo de estúpido!! Él lo entenderá!! Siervo inútil, fuera de mi vista!! 

El hombre dio un golpe seco con el bastón y salieron como ráfagas unas chispas que se dirigieron hacia Mordko, el cual salió como alma que lleva al diablo en dirección a la puerta.

 

-Veamos qué tal se te da la brujería, koiko-sama de Sense. Quién hubiera dicho que volverías para rendirte a mis pies y darme el gusto de acabar contigo…?

 

Una malévola y excéntrica carcajada resonó por todo el palacio, haciendo que todos tuvieran un escalofrío. Eran todos muy leales al rey, pero aún así sabían perfectamente qué les podía ocurrir si fallaban en su deber, como hicieron las tres nonas, que aún estarían cayendo, y cayendo, sufriendo eternamente. Ni el consuelo de la muerte les quedaba…

 

 

 

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-Dragón Azul de los cielos, Fénix Sagrado de los infiernos, Gato que proteges nuestras tierras, padre Honro que moras por el tiempo, yo os invoco.

 

La ceremonia, como así le llamaba Shaidril, de retorno, había empezado. Al pronunciar las últimas palabras con una voz suave y lenta, una inusual corriente de viento cerró la puerta haciendo bastante ruido, aunque sin desconcentrar a la mujer que sostenía firmemente el libro donde leía las frases.

 

- … devolved los aquí presentes … -aquí hizo un inciso para decir mentalmente “excepto la koiko-sama y el chico de la trenza…” – a su era y ciudad natal sin riesgo alguno. Hacedlo…AHORA!!

 

Una luz blanca llenó el círculo que formaban Ranma, Akane, Ukyo, Shampoo, Ryoga y Mousse y un extraño viento hizo remolino en él. El príncipe Shaika tuvo que taparse los ojos con las manos a causa de la potencia de la luz. Shaidril cerró el libro con cuidado. Ahora estaba todo en manos del Destino.

 

Y de repente Akane abrió los ojos con espanto y se dirigió hacia el príncipe Shaika como un relámpago, tirándose mutuamente al suelo, dejos del círculo que formaban los jóvenes, a la vez que decía << VA A EXPLOTAR!!>> 

Todos escucharon perfectamente el grito y como un acto reflejo saltaron todos hacia atrás, lo máximo que les permitió las pequeñas dimensiones del espacio. La reina dio un paso atrás, asustada, aún así bastante sorprendida ante su futura aprendiz.

Desde el aviso de Akane hasta estos instantes pasaron décimas de segundo, y al mismo tiempo que se apartaron, los remolinos múltiples que seguían el contorno del círculo fueron atacados por una especie de luz plateada, haciendo que todo hiciera un gran “Booom” y que la habitación quedara toda destruida, con todos tirados al suelo a varios metros del impacto, aunque no por eso menos afectados.

 

El primero que se levantó fue Shaika, que tenía a Akane encima de él, y con bastantes esfuerzos logró sacársela de encima y ayudarla a ponerla en pie. El joven príncipe se dirigió hacia su madre, que estaba tumbada al suelo. La mujer abrió sus claros ojos con pesar y le dijo a su hijo que fuera a buscar ayuda, aunque no era necesario pues se oían pasos acelerados de una multitud que venía por el extraño ruido.

 

Ranma, algo aturdido, abrió sus celestes ojos. Le hacía mucho daño la cabeza, y sólo pudo acordarse de una escena borrosa: Akane gritar el “Va a explotar” y dirigirse hacia el mocoso para protegerle. Realmente, le dolió bastante. No era celosía, bueno, en parte, pero por qué no se había tirado atrás? Para qué se había ido a proteger al príncipe? Ranma sintió como alguien le levantaba y con una segunda persona lo ayudaban a andar. Luego lo tumbaron en una cama y se durmió.

 

 

 

 

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-Cómo están ellos? Se encuentran bien?

-Sht! Señora! Sí, tranquilícese, ellos están todos bien, pero necesitan descansar… unas cuantas horas más de reposo y estarán como listos. –dijo una voz de mujer.

-Pero seguro que no sufren ninguna herida de gravedad?

-Bueno, la señorita tenía una herida muy fea a la espalda por proteger al señorito Shaika, pero ya está curada y cicatrizada. De verdad, todos están bien, señora.

 

La mujer, algo cansada, asintió con la cabeza y salió de la sala. “Esa era Shaidril, creo…” pensó Akane “Ya me acuerdo, hubo esa explosión… pero por qué me dirigí hacia el príncipe Shaika? Lo hice involuntariamente, incluso no se cómo pude saber que eso explotaría…” Akane miró a su alrededor. No había nadie. Por primera vez desde su estada en Sense tenía una habitación para ella solita, aunque eso la entristeció un poco, ya que se sentía sola. Pero al menos los demás estaban todos bien, según le había oído decir a Shaidril.

 

Akane se levantó con algo de pesar y se puso un conjunto chino que tenía preparado al lado del tocador. Se puso unas zapatillas que estaban allí preparadas y se dirigió hacia la habitación donde el día anterior ella y Shaidril tuvieron esa inquietante conversación. Sabía que la podría encontrar allí, por el aspecto de esa sala era como si fuera su lugar propio donde no dejaba entrar a nadie. Akane se paró delante de una enorme puerta adornada magníficamente. “Creo que es aquí…”  abrió la puerta decididamente y, efectivamente, no se equivocó. Allí estaba ella, mirando a la enorme ventana con vistas a Banhala. La mujer se sorprendió de verla y Akane se sentó a su lado, frente a frente.

 

-Akane, qué haces aquí? Deberías descanar… venga, que te acompaño. –dijo la mujer intentando levantarla, pero Akane hizo que no con la cabeza.

-Mire, señora, eso que impidió que mis amigos volvieran era un hechizo Barrenostrum, de barrera en el tiempo.

-Muy bien, Akane, sabía qué lo sabrías…

-Bien. He venido a hablar con usted porque quiero saber por qué tengo tales conocimientos sobre cosas que desconozco del todo, y también por qué tengo como extrañas premoniciones cuando algo malo va a ocurrir, como un sexto sentido. –dijo Akane de golpe, bastante seria.

Shaidril la miró un poco dudosa. –Akane, no estoy muy segura… ya sabes que yo creo que realmente eres descendiente de la koiko-sama que derrotó  a las fuerzas de Hak hace años y años… y de ser así, posiblemente hayas heredado alguno de sus múltiples poderes, entiendes?

-Y eso qué quiere decir, que mi antepasada era mucho más poderosa que yo y que yo sólo tengo una milésima parte de su poder? –dijo algo molesta.

-Pues sí y no.

Akane la miró dudosa.

-Qué quiere decir?

 

 

 

 

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Ranma tocó a la puerta de la habitación de Akane, sin obtener respuesta. <<Akane, estás ahí? Voy a entrar.>> Dijo el muchacho, más que convencido.

Entró en la habitación y sin poderlo evitar relacionó la olor del hogar a la fragancia de Akane. Y eso le confirmó que no se había equivocado de habitación. Pero se le cayó el alma a los pies al ver que ella no estaba. Realmente, Akane le escondía algo. Todos esos extraños comportamientos, el acceder tan rápidamente al ser entrenada, la guerra… estaba seguro que no se lo había dicho todo, y tenía todo el derecho.

Cerró la puerta con enojo y se concentró en el aura de Akane, que por razones desconocidas últimamente era más fuerte de lo normal. Siguió las pistas hasta encontrarse con una enorme puerta con unos adornos de unos ángeles plateados. Iba a tocar la puerta, pero algo en su interior le dijo que no lo hiciera y que parara atención, pues se oían dos voces, las dos correspondientes a mujeres. “Ranma, esto que haces está muy mal…” se recriminó a si mismo, aunque sin dejar de tener la oreja apartada de la puerta. Reconoció las voces al instante: eran, efectivamente, Akane y Shaidril. Ahora escuchó con más atención.

 

–Akane, no estoy muy segura… ya sabes que yo creo que realmente eres descendiente de la koiko-sama que derrotó  a las fuerzas de Hak hace años y años… y de ser así, posiblemente hayas heredado alguno de sus múltiples poderes, entiendes?

 

Ranma abrió los ojos, estupefacto.

 

-Y eso qué quiere decir, que mi antepasada era mucho más poderosa que yo y que yo sólo tengo una milésima parte de su poder?

 

Ranma puso una cara extraña. Qué significaba todo eso?

 

-Pues sí y no.

 

-Qué quiere decir?

 

Ranma aún paró más la oreja ante lo que iba a decir Shaidril como respuesta.

 

-Shinobu, que así se llamaba, era muy poderosa. Tenía unos grandes dotes extraordinariamente inusuales. Lo que quiero decir es que tú tienes alguno de sus múltiples poderes, pero que eso no te ha de entristecer, ya que tú misma eres la fuente de tus poderes y no te hace falta heredarlos pues podrías poseer poderes parecidos o incluso superiores, en el mejor de los casos.

 

La respuesta dejó algo perpleja a Akane, al igual que Ranma, que no daba crédito a lo que oía. Akane no podía ser tan poderosa, o sí? De repente la imaginación de Ranma voló más de lo que él hubiera preferido y de repente se encontró en una sala oscura, sin nadie, o sí que había alguien… delante suyo se encontraba Akane con unas ropas muy extrañas, se acercó lentamente a ella, pero no lo vio. Le dio un toque a los hombros para que se girara y…la traspasó. Ranma se puso cara a cara, y se sorprendió al ver a la muchacha. No era Akane, pero sin embargo su parecido era asombroso. Sólo cambiaba el color de los ojos, color miel, y el pelo, tirando hacia marrón oscuro. De repente vio como ella avanzaba hacia una puerta oscura que se alzaba delante suyo, y desaparecía en la más absoluta oscuridad. Ahora Ranma se encontraba en otra sala, mucho más grande. Había un trono algo extraño, con un hombre sentado en él. Detrás suyo estaba Akane. Se acercó a ella, y al igual que antes la traspasó, pero esta vez sí era ella. Vestía unas ropas bastante extrañas y parecidas a las de la chica anterior. Tenía heridas varias por el cuerpo y estaba exhausta. Vio con asombro que a lo lejos de la sala estaban Shampoo, Ryoga, Mousse y Ukyo, todos inconscientes y llenos de heridas. Y Ranma oyó un ruido a sus espaldas. El hombre se alzó y Akane lo miró fijamente. Los dos se abalanzaron uno contra otro y una enorme luz cegadora los  envolvió y Ranma se encontró al Daiteitaku, tumbado al suelo, al lado de la puerta, con Akane y Shaidril a su lado.

 

-…nma…!! Ranma…!! –Las lágrimas empezaban a salir de los ojos de Akane, pero Shaidril con alegría vio que el joven empezaba a abrir sus celestes ojos, mirándolas confundido.

-Akane, ha abierto los ojos. –dijo la mujer.

-Ranma!! Ranma!! Te encuentras bien?! Qué te ha pasado?! –inquirió la joven, separándose un poco de Ranma, dejándole espacio para sentarse.

-Eso quisiera saber yo… -dijo el muchacho. Luego se dirigió la mano a la cabeza. –Auch… creo que al caer me di con la cabeza… seguro que el tonto de Mousse o Ryoga me cogieron por la espalda. Me las pagarán!

-Ellos no fueron, aún no se han levantado. –dijo Shaidril con seriedad.

-Entonces quién me ha…?

-Tal vez no te hayan atacado, tal vez lo hiciste tú solo… -continuó la mujer. – No parabas de gemir y moverte, es que has tenido un sueño?

-Em…

-Te ruego que me lo cuentes, podría servirnos de gran ayuda.

Akane los miró algo dudosa, preocupada aún por el joven y el aspecto cansado que ofrecía.

Ranma se quedó callado. Claro que se acordaba, pero no podía decir que había soñado con Akane, y menos que estuviera luchando. <<Lo siento, pero no me acuerdo…>> Akane se le quedó mirando y Shaidril se quedó en silencio, con la mirada, según Ranma, algo triste. Tal vez ella había notado que no le quería decir nada.

 

 

 

***************************

 

 

 

 

Al cabo de unas horas se despertaron los demás. Se encontraban perfectamente, aunque algo caídos de espíritu, ya que al fin y al cabo no habían podido volver a Nerima. Cuando se hubieron recobrado perfectamente se dirigieron, junto con Akane y Ranma a hablar con Shaidril para saber qué había pasado. Shaidril les contó que, exactamente como dijo Akane, un Barrenostrum. El Barrenostrum era un hechizo que sólo unos pocos afortunados pueden emplear, y sirve para bloquear la magia, y en este caso, impidiendo que el espacio-tiempo se abriera. Todos se quedaron algo sorprendidos ante las palabras “…como dijo Akane…” y exigieron saber la verdad, y esta vez Akane tuvo que contárselo todo, ya que, según parecía, ellos también se quedarían y debían estar al corriente. Así que Shaidril los convocó esa misma tarde y los llevó a una sala con una enorme mesa redonda y un enorme mapa colgado al fondo. Todos cogieron asiento y Shaidril se dirigió al mapa.

 

-Esto –dijo señalando un pequeño país – es Sense.

Todos asintieron.

-Y aquí está Banhelia. –señaló hacia el centro de Sense. – Todos estos países que están en color azul son los aliados.

Todos se fijaron un poco porque el mapa estaba lejos y pudieron distinguir una serie de reinos en azul, entre ellos Sense.

-Kikton, tierra de los corceles, cuya capital es Hanhen; Candonelia, conocida por sus aguas termales y la capacidad increíble que tienen para las guerras marinas; Kamelia, cuyas plantas medicinales salvaron muchas vidas en el pasado; los puertos de la Unión Blanca, o U.B, donde principalmente hay ejércitos y más ejércitos aliados de Sense. Estos reinos, junto con los bosques de Gildomech, Jynsell y Thorlien  y los apoyos de las tierras exteriores del Sur, forman nuestras mejores alianzas.

 

Todos se quedaron algo  confundidos ante tantos nombres raros.  Akane, como si estuviera en la escuela, alzó la mano para preguntar algo.

 

-Dime Akane. –dijo la reina con algo de dulzura.

-Ha mencionado usted la Unión Blanca, es que hay alguna unión o algo?

-Claro, Akane. Todos estos reinos en azul y Sense son la Unión Blanca, y lucharán contra la Unión Negra, encabezaba por Hak, en una guerra no muy lejana.

-Qué?! Qué guerra?! A mi nadie me ha dicho nada de guerras!! –dijo Ryoga, exaltado.

-Es verdad!! Se puede saber qué significa todo esto?! –inquirió Ukyo.

-Esperad, esperad, ahora voy.

 

La mujer se volvió hacia el mapa. Había una serie de reinos en azul, y otros en blanco. Con la mano extendida señaló todas las tierras al norte de la U.B de color blanco.

 

- Estos… -dijo con algo de amargor – son nuestros enemigos.

Hubo un silencio general.

-Pero…son muchos… -dijo Akane.

-Están encabezados por Hak, el que está más al norte de todos. Allí es donde empieza todo. La Alianza Negra, encabezada por Hak, cuenta de muchos aliados… empezaré por el que tenemos más cerca, Irvinia, conocido por la gran destreza que tienen en el arco y la flecha; subiendo un poco hay Vormitia, donde habitan orcos y otro tipo de energúmenos que no son demasiado poderosos; Maurelarion, donde habitan lorcos, una especie de raza parecida al orco, pero con magia y más poderosa que los orcos; Helidion, un país helado; Arenalia, donde solo hay desierto…; y finalmente los Puertos de la Unión Negra, donde, al igual que nosotros, concentran sus ejércitos para entrenarlos en secreto.

 

Todos se quedaron sin aliento. Había muchos aliados de Hak. Demasiados. Y qué era eso de orcos? Es que tendrían que luchar contra orcos? Y ya ni comentar los lorcos…

 

-Bueno, Helidion y Arenalia no cuentan demasiado, ya que no hay ningún habitante o ciudad allí y su climatología impide poner allí un refugio de Hak.  Así no son tantos, cierto? –dijo la reina Shaidril.

-Disculpe, pero y todos esos reinos que eestán en naranja? –preguntó Akane.

-Ah… estos no participan en la guerra, como Flowan, llena de rápidos, o las tierras exteriores del norte y las tierras vírgenes del sur. No quieren participar, aunque dudo que Hak no los invada si no combaten…

-Aún sigo sin comprender esto de la guerra… -dijo el chico perdido.

-Cerdito, no eres más tonto porque no te entrenas…

-Qué has dicho?! Ahora verás!!

 

Akane y los demás dejaron solos a Ryoga y Ranma que empezaban a pelearse.

 

-Shampoo querer saber cómo volver a casa.

-Claro, bonita. Verás, el Barrenostrum lo lanzaron desde Hak, y ni yo misma puedo romperlo… la única manera que tenéis de volver es permanecer aquí sanos y salvos… -Shaidril le echó una mirada de conspiración a Akane, y ella entendió perfectamente que ella sería una excepción - … mientras termine la guerra. Si no destruimos  a Hak y a su rey, me temo que no habrá forma de volver.

-Aiya… terrible día hoy –dijo la amazona, cabizbaja.  A Mousse y Ukyo también se les ensombrecieron los rostros.

 

De repente vieron que Pai estaba enfrente suyo, había aparecido de un corredor continuo y lucía la misma sonrisa de siempre, inevitablemente transfiriéndola a los demás, que notaron un poco de calor en sus corazones.

 

-Mi señora, las habitaciones de los huéspedes ya están preparadas –dijo Pai con una reverencia.

-Muy bien. Guíanos –dijo la reina.

 

Pai se giró y volvió por el pasillo donde había venido, donde los condujo a sus habitaciones. Estaban las seis en el mismo corredor, lo único que las tres habitaciones de las chicas a un lado y la de los chicos al otro, enfrente. Ryoga apareció cargando a un inconsciente Ranma un poco después, ya que se había perdido.

 

 

Y esa noche cenaron de nuevo todos juntos en el Salón Real, conversando animadamente sobre Banhelia y sobre Nerima, explicándoles que tipo de cosas había en el siglo XXI.

 

 

 

****************************

 

 

 

 

 

-Mordko!! Mordko!!

 

En las inmensas concavidades se oía el retumbar de el grito del señor al esclavo. Mordko se presentó hasta su amo con algo de temor, el mismo que tuvo desde el primer día que, para su desgrado, le juró lealtad.

 

-Inútil! Hace horas que te llamo, dónde estabas?! –inquirió el hombre, con un tono severo.

-F-Fui a buscar al mejor kamufleir, como ordenasteis, mi señor…

-Y supongo que ya lo has encontrado… -dijo en tono de “ o si no, prepárate”.

-Oh, sí, sí, él ha venido conmigo, y está encantado de hacer esta misión –Mordko se giró – Eh! Kamufleir!! Ven aquí!!

 

De repente, al lado de Mordko, el espacio se volvió gelatinoso, y una capa se desplegó, apareciendo detrás de él un hombre de tez pálida y ojos grandes y resaltados, con una esquelética figura, marcándose todos los huesos.  La aparición que hizo sorprendió bastante a Mordko, que dio un pasó atrás, atemorido.

 

-Mi señor, estoy a sus órdenes.

El hombre sonrió. Y luego se dirigió a Mordko.

-Ya hace rato que he notado su presencia, en cambio tú ni te has percatado que él ha  estado aquí todo el tiempo… Mordko, creo que ya va siendo hora de que corras el mismo destino que las nonas…

-No!! Señor!! Por favor!!

-Jajajaja!! –rió con voz gélida – Tranquilo, aún te necesito para algunas cosillas.

Mordko dio un suspiro.

-Kamufleir, sabes cuál es el plan?

-Sí, señor –dijo con una profunda reverencia. El rey se mostró complacido.

-Bien, pues dirígete ahora mismo a Banhelia! Tengo unas ganas de ver la cara que pondrá esa reinita ante mi pequeño presente…

 

El rey rió con voz gélida mientras que a Mordko se le congelaba cada célula de su ser. El kamufleir desapareció de la misma forma que apareció. El plan ya había sido puesto en marcha, mientras que Ranma y Akane conversaban animadamente con todos en la mesa, sin ninguna sospecha de lo que estaba por venir…

 

 

 

“Qué es esta extraña sensación?” Akane se giró. Vio la pared, tan normal como siempre, de no ser que le pareció ver dos ojos rojos que los observaban. Akane se sacudió la cabeza y cuando volvió a mirar, ya no estaban. “Qué ocurre aquí? Tengo un mal presentimiento…”

 

 

 

 

 

 

 

Fin del capítulo VI

 

 

 

                                                                                                                                                      CONTINUARÁ

 

 

 

 

 

Os lo dije!! Os lo dije!! Estos capítulos van a ser más larguitos… se ha notado un pelín, no? Bueno, bueno, creo que no me ha quedado tan mal, después de todo… ¬¬  Espero que os haya gustado a vosotros también. Ya sabéis: dudas, aclaraciones, reclamaciones, elogios a [email protected]

 

 

N.A: Aquí os pondré el vocabulario “inusual” que pongo aquí, ya que con tantos países y cosas uno se pierde, y es imprescindible que eso no ocurra en el transcurso final de esta parte y de las siguientes ;)

 

 

¡¡ESTO ES IMPORTANTE PARA NO PERDERTE EN EL TRANSCURSO DEL FIC, ASÍ QUE LÉELO!!

 

Términos comunes:

 

Daiteitaku Sagrado: Palacio Sagrado

Shaidril: Reina de Sense

Shaika: su hijo, el Príncipe.

Antiguo Unhion: China

Ostirith: Piedra de Shaidril que Hak quiere arrebatar

Kamuflair: bichos que se camuflan

Barrenostrum: Barrera que hace el rey de Hak para impedir que se vuelvan a Nerima.

 

 

Geografía: la Unión Blanca forma un grupo compacto de países, todos continuos. La Unión Negra  está situada al sur de la Unión Blanca.

 

 

Unión Blanca

 

 

Sense: gran país donde se encuentran.

Banhelia: capital de Sense.

Camelia: pequeña tierra de las plantas medicinales, al oeste de Sense.

Kikton: gran reino conocido por los jinetes y sus caballos. Situada al norte de Sense.

Hanhen: capital de Kikton.

Candonelia: pequeño país al norte de Kikton, conocido por sus múltiples baños termales y la grandeza de sus naves marinas.

Puertos de la Unión Blanca: al este de Sense, da al oeste al mar. Reino donde se entrenan los futuros ejércitos de Sense.

Bosques de Gildomech: gran territorio, más grande que, por ejemplo, Candonelia, al sur-este de Sense.

Bosque de Jynshel: en Sense, al sur de Banhelia. Pequeño.

Bosque de Thorlien: bosque situado en Sense, al norte de Banhelia. Es bastante grande.

Río Vidriel: Río que viene desde el sur y pasa por Banhelia, desembocando a los puertos de la Unión Blanca.

 

 

Unión Negra

 

 

Hak: gran reino situado al norte de la Unión Negra.

Maurelarion: al sur de Hak. Habitan los lorcos, seres mucho más fuertes que los orcos.  Hace frontera con Kikton.

Vormitia: al sur de Maurelarion. Habitan orcos.

Helidion: al oeste de Vormitia. Sólo hay nieve y hielo.

Irvinia: al sur de Hlidion, con frontera a Kikton.

Arenalia: al este de Maurelarion. Sólo hay desierto de arena. Da al mar de la Antigua Unhion.

Puertos de la Unión Negra: al sudeste de Arenalia, haciendo frontera con Candonelia y los Puertos de la Unión Blanca. Allí se entrenan sus futuros ejércitos.

 

 

 

Buff… no se yo si se entiende algo…¬¬ pero tranquilos, que esto lo he mirado yo de un mapa que he hecho yo y pronto lo pondré aquí para que podáis verlo, se entiende mucho mejor, ya lo veréis! Es que si no se sabe más o menos la geografía de esta pequeña zona de la Antigua Unhion (actualmente China) lo llevamos claro.

 

Espero haberos servido de ayuda,

 

 

Un besote muy fuerte,

 

 

CiNtUrO-cHaN

 

 

 

 

 

19/01/03

 

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