Este fic está basado en los personajes de la serie Ranma ½, cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente a la autora Rumiko Takahashi, la editorial Shogakukan y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por placer para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines de lucro, no estoy quebrantando ninguna ley, por lo que no me hago responsable de ningún cargo.

 

 

 

 

De CCF para todos vosotros, un nuevo capítulo más del fanfiction Sense. Como podréis comprobar, al nacer CCF hago una variación a las entregas de los capítulos, cambiando el módulo de presentación, espero que os guste más este.

Y como iba diciendo, un nuevo capítulo más de esta serie, donde podréis encontrar un poquito de todo –espero – y disfrutarlo. Para todos vosotros, un nuevo capítulo de Sense que espero sea de vuestro agrado…

 

 

 

 

 

 

 

“Antes siquiera que pudieran reaccionar, el joven misterioso alzó su espada al aire, de un extraño color negro y una empuñadura perfectamente acabada, y pronunció algunas palabras en un lenguaje ya olvidado. Acto seguido, todos fueron cayendo al suelo, uno a uno, apoderados por una extraña sensación de calidez que les seducía a no luchar y dejarse embalsamar por esa sensación. Uno a uno, todos fueron sucumbiendo ante la mirada burlesca del joven.

 

Pero Akane no notaba nada. E iba viendo como, uno a uno, sus amigos fueron cayendo. Ranma no aguantó el estar en pie y tuvo que apoyarse en su rodilla.

 

-¡Ranma! –Akane se puso rápidamente a su lado - ¡Aguanta…!

 

El chico apenas podía mantener los ojos abiertos. Akane empezó a notar que sus lágrimas brotaban. Se estaba quedando sola…

 

-¡Ranma, no me dejes sola…!

 

-Es inútil, dentro de una fracción de segundo este chico yacerá bajo mi total control como todos los demás.

 

Sin embargo, Akane no escuchaba. Sólo tenía atención para Ranma, el cual apenas mantenía sus claros ojos abiertos. Aún así, él vio como Akane estaba allí, a su lado, y notó una húmeda sensación a su mejilla. Ella estaba llorando. Se estaba quedando sola. Les advirtieron, les advirtieron muchas veces, y no hicieron caso. Ellos, finalmente, pasaron por el paso, y ahora él no podría mantener la promesa que hizo a tanta gente y a si mismo de proteger a Akane, estaba perdiendo, lo notaba, no resistiría nada más.

 

-A…Akane…

 

Akane se sobresaltó -¡RANMA! –dijo toda feliz. Sin embargo, su felicidad no duró mucho.

 

El chico cerró los ojos por completo. Akane se quedó en silencio, en shock, esperando que de un momento a otro él se levantase y la insultara, diciéndole que era una tonta por habérselo creído. Pero no tuvo esa suerte. Él no despertó. Y los demás tampoco. El joven empezó a avanzar hacia ella.

 

Nuevamente, se había quedado sola… sola ante lo desconocido…”

 

 

 

 

 

De CCF al mundo entero presenta…

 

 

 

 

 

 

= SENSE =

 

 

                                                                                                                         Un fic de Ranma ½ escrito por CCF

 

 

PARTE 3: GUERRA

 

Cap. XI : Sangre Azul

 

 

 

 

Shaidril yacía en sus aposentos, descansando tras un largo día de preparación y bienvenida para sus salvadores, los cuales, si no había imprevistos, llegarían mañana al alba. Su hijo estaba tumbado a su lado, bastante cansado, hablando en un lenguaje extraño e imperceptible para ella.

 

Todo iba a la perfección, todo. Y sin embargo, ese malestar general que la había perseguido durante las últimas horas no la dejaba dormir. Algo había pasado, algo estaba pasando… ¿pero qué? ¿Y dónde?

 

-Son imaginaciones mías, tranquila… no les va a pasar nada…

 

Shaidril oyó un séquito de pasos acercándose cada vez más y más con gran ruido a su habitación.

 

-Por favor…

 

Los pasos pararon enfrente de sus aposentos.

 

-…que no les haya pasado nada…

 

-¡Mi señora! ¡¿Está usted despierta?! ¡Rápido, es urgente! ¡Mi señora, ¿me oye?!

 

 

 

Minutos más tardes, Shaidril acompañada por un séquito de hombres comandados por Bonjo se encontraban a la sala de estrategias del Daiteitaku, dónde habían colocado para la ocasión un extenso mapa de Sense en la mesa.

 

-Han desaparecido. No recibimos noticias suyas desde hará una hora…

 

Shaidril arqueó una ceja - ¿Seguro que eso es tan grave?

 

-¡Por supuesto! ¡El encargado de transmisiones nos iba dando señales cada diez minutos!

 

-Entiendo… ¿dónde les vieron por última vez?

 

-Aquí.

 

El dedo grueso de Bonjo señaló un pequeño punto algo alejado de Banhelia.

 

-Terkeberos… desde allí que salieron de allí que no recibimos noticias suyas, mi señora.

 

-¿Es posible que haya habido algún tipo de avería en lo que se refiere a la comunicación?

 

-No, imposible. Todos nuestros aparatos son de confianza. Estamos seguros que les ha ocurrido algo. Ya he mandado un pequeño grupo de rijinomours para que vayan a la zona.

 

-Está bien… gracias por su colaboración.

 

-Siento haberla molestado a estas horas, pero creímos que era importante…

 

-No, hicisteis bien.

 

Dicho esto, la mujer se alzó de la mesa lenta y pesadamente y desapareció de la sala. Extraños pensamientos le vinieron a la cabeza. ¿Qué les habría pasado? ¿Una emboscada? Eran más de veinte hombres, todos armados, y el escuadrón de oro, como ahora les llamaban… no habría sido tan fácil ganarles y encima en un período de tiempo tan corto que ni el técnico hubiese tenido tiempo de hacerles algún señal… Entonces, la persona o cosa que les atacó lo hizo rápido o…

 

Shaidril se tapó la boca y abrió los ojos – Hay… habría una manera de… un hechizo capaz de anular las ondas psíquicas que nos enviaba… pero es difícil, entonces sólo… - La mujer se recostó a la pared con pesar – Por favor, dime que me equivoco…

 

 

 

* * * * * * * * * *

 

 

 

“¿Dónde…estoy…? Tengo…frío…”  Ranma miró a su alrededor. Más bien dicho,  no había alrededor. Todo estaba extrañamente oscuro. Le daba la sensación de que estaba flotando y todo… ¿qué había pasado? ¿qué estaba haciendo allí? ¿Un sueño? “No…” Ranma se dio cuenta de lo que estaba pasando, más bien de lo que había pasado. Los habían advertido, ¿para qué? Para que luego cayeran en esa extraña emboscada que, irónicamente, era formada por uno solo. Un solo hombre contra veinte, y aún así los había ganado con los ojos cerrados. A él, a el gran Ranma Saotome, le habían ganado. “Ni siquiera tuve tiempo de reaccionar…” Una extraña calor muy gustosa se apoderó de él, intentando hacerle sucumbir. Se acordaba de todo. Pese a que ese calor era muy agradable, no quería dejarse apoderar. Era una trampa. Con mucho esfuerzo, logró abrir los ojos. Vio a un montón de rijinomours tendidos al suelo, con las caras de satisfacción. Él había logrado aguantar un poco más. Y entonces notó una gota de agua. Se volvió, no sin esfuerzo. No era agua…era una lágrima. Y era de Akane. La tenía tan cerca que podía notarle los batidos acelerados de su corazón. Pero ahora eso no era lo importante. Ella estaba llorando y no paraba de darle flojitas palmaditas. Pero él no las sentía, había perdido el tacto.

 

-¡Ranma…! ¡Aguanta…!

 

Una nueva lágrima cayó. Eso le hizo reaccionar - ¡Yo estoy bien, vigila detrás de ti, idiota! – Pero algo no salió bien. No pudo lograr decir nada. No dijo nada. Le costaba hablar y empezó a toser. Ella aún se preocupó más.

 

-Ranma…no…no me dejes sola… -las lágrimas salieron esta vez con más ffuerza. La imagen de Akane diciéndole eso y llorando de esta manera le rompieron el corazón.

 

Él lo sentía. No aguantaría mucho más. Apenas sí podía oírla. En un último intento, la llamó – A…Akane… - Ranma notó que eso sí que lo pudo decir, aunque le costó otra serie de tos. La miró. Vio que ella sonreía.

 

-¡Ranma!

 

Ella se había puesto contenta con el sólo hecho de haber dado signos de vida. Él quiso decirle algo más, intentar ponerse de pie, defenderla, pero algo ocurrió. No pudo decir nada más, sin previo aviso sus defensas flaquearon. Vio a Akane desaparecer borrosamente. ¿O él estaba cerrando los ojos? Lo último que vio fue la sonrisa de ella desaparecer.

 

Y ahora se había despertado en este extraño lugar, todo oscuro. ¿Qué estaría haciendo Akane a solas con ese tipo? Tenía una extraña aura oscura, sin duda provenía de Hak…

 

“¡AKANEEEE!”

 

Nada. Sólo el silencio. “¿¡HAY ALGUIEN AHÍ!?” Sólo obtuvo la nada por respuesta.

 

Ranma empezaba a desesperarse. ¿Y ahora cómo saldría de aquí? “Todo esto es…es todo culpa mía… ¡maldición! Si sólo hubiésemos escuchado a esa mujer… ¡Akane, eres una estúpida! ¿Por qué siempre tiene que ser ella la que se sacrifique? ¿Por qué siempre tiene que ser ella la que lo pase mal? ¡Rayos! ¡No puede afrontar nada sola! Si al menos pudiese ocupar su lugar…”

 

-¿Lo harías?

 

Ranma alzó su cabeza y miró a la oscuridad - ¿Quién hay ahí? ¡Sal y muéstrate, cobarde!

 

-Por supuesto.

 

De la extraña oscuridad se difuminó una forma extrañamente familiar. Era una bella mujer, la reconoció al instante. Pero, a diferencia de otras veces, no lucía esa sonrisa. Más bien estaba seria y fría.

 

-Vaya, siempre que estoy en problemas apareces tú… -dijo Ranma, mirándola con los brazos cruzados.

 

-Pues no te acostumbres, pequeño Ranma. No te creas que mi hechizo de congelación del recuerdo durará eternamente. Sólo estoy aquí para cumplir mi misión, y luego volveré al lugar que me pertenece.

 

-¿Qué misión?

 

-Ranma… ¿acaso crees que estoy aquí para sacaros las castañas del fuego siempre?

 

-Eso puedo hacerlo yo con el Tenchin Amaguriken. –dijo él, burleta.

 

-Ten cuidado, Ranma. Tu actitud puede costar la vida a los seres que amas.

 

Ranma paró de sonreír y la miró fríamente – A qué has venido. – Ella lo miró y sonrió – A despedirme. Y de paso a ayudarte por última vez…

 

Ella alzó la mano y brilló. Y de el vacío salió una extraña espada, con el filo desgastado, rota y la empuñadura, antes lustrosa, ahora seca. Ranma la miró algo confundido. Ella se acercó y se la entregó.

 

-No es una espada corriente.

 

Ranma la miró – Eso ya lo se. Está que se cae a pedazos.

 

Ella frunció el cejo – Ranma… responde a la pregunta que te he hecho antes.

 

Él la miró confundido - ¿Cuál?

 

Ella se puso seria - ¿Lo harías?

 

Ranma se quedó con la mirada en ella. Ya sabía de qué hablaba. ¿Él lo haría? ¿Tendría suficientes agallas para hacerlo? Por Akane…

 

Ranma la miró con chispa en los ojos – Pues claro.

 

Ella lo miró, orgullosa. Y entonces, la espada empezó a brillar. Ahora no estaba rota. Al contrario. Ranma no daba crédito a lo que veía… el filo, totalmente limpio y brillante, sin ningún quebrado, y la empuñadura, con extraños símbolos, la mitad de color oro y la otra mitad de un negro intenso. Ranma miró a Cerezane.

 

-¿Qué ha pasado?

 

-La legendaria espada Salvihim por fin ha llegado en manos del descendiente del chico más cabezota del mundo…

 

-¿El chico más cabezota del mundo? ¿No seré yo…? –preguntó desconfiado.

 

Ella sonrió – No. La verdad es que tú eres el segundo. Tu carácter lo heredaste de él… pero eso no tiene importancia ahora.

 

-¿Y qué hago con ella? –dijo Ranma.

 

Antes siquiera que Ranma alzase la vista, Cerezane se le acercó suavemente y le dio un tierno beso en la mejilla. Ranma abrió los ojos. Así, de cerca, parecía que fuese Akane y no ella quien…

 

-Cuídate y…cuídala. Te necesitarán llegado el momento…

 

-¿Te vas? ¡Espera! ¡Aún no me has dicho cómo…!

 

La mujer se desvaneció.

 

-...funciona.

 

Ranma miró con duda a Salvihim y la empuñó con decisión.

 

 

 

* * * * * * * * * *

 

 

El sol, que había estado iluminando el paisaje a lo largo del día, poco a poco fue siendo ofuscado ante unos extraños e inusuales nubarrones negros. Al cabo de un instante, la brisa se tornó viento fuerte y frío. Las temperaturas habían bajado. A lo lejos, se podían entrever extraños truenos de un anormal color negro…

 

-¿Te gusta? Es para crear más expectación…

 

Akane dejó de prestar atención en sus alrededores e intentó prestar atención en si misma. Echó una última mirada a Ranma, el cual yacía sobre sus rodillas. Si quería despertarle a él y a todos, tenía que ser fuerte…

 

Así pues, lo dejó recostado a un lado y se puso de pies, cara a cara con el misterioso individuo. Él pareció bastante complacido en que ella se preparase.

 

-Bueno, creo que ya va siendo hora de ir al grano… tengo cosas que hacer y…

 

El extraño joven alzó una mano en el aire. Akane lo observaba, sin saber qué hacer. Esa extraña posición del chico le sonaba…Shaidril se la mostró una vez. Akane empezó a sentir miedo.

 

El chico, mano arriba y firme, la miró fríamente. Akane tuvo un escalofrío “No va a ser nada bueno…”

 

-Cielo oscuro, viento sopla, llamas arden, agua cae, ¡mergul te invoco!

 

Akane abrió fuertemente los ojos – ¿Qué?

 

Antes de que pudiese conjurar el contrahechizo, de la mano de ese joven salió un extraño y anormal trueno negro que fue directa a ella a una velocidad que parecía superior a la de la luz… El trueno negro impactó sobre la joven, que no tuvo tiempo de mover un músculo. Se estremeció de dolor. Ese extraño trueno la envolvió por completo, estaba mortalmente caliente. Demasiado. Si seguía así sufriría varias quemadas y algo peor…

 

El extraño trueno, ante la mirada burleta de su amo, se materializó alrededor de la chica cual cuerda, impidiéndole todo movimiento. El joven se acercó poco a poco hasta estar cara a cara con su ahora presa.

 

-Y ahora…

 

El joven puso la mano al cuello de Akane. Ella notó que tenía una dificultad más, evitar que ese la estrangulara. Sin embargo, no hizo nada de eso. Simplemente fue bajando la mano hasta llegar a un extraño colgante, del cual pendía una preciosa piedra azul brillante.

 

-Je… ya es mío…

 

Lo agarró fuertemente con la mano y de una estirada se lo arrancó del cuello, causando un breve corte a la chica.  Él la miró a los ojos con diversión – Eres guapa. Lástima que tengas que acabar así. Te habría reservado un buen puesto.

 

Él se giró, mientras su capa hacía un ligero frus-frus. Le enseñó la mano en señal de despedida, mientras Akane seguía sin poder moverse siquiera.

 

-Se lleva…al Ostirith… -Akane hizo crujir sus nudillos - ¡malditta sea! ¡No te lo permitiré!

 

-Acaba con ella… -susurró él.

 

Automáticamente, los extraños lazos negros empezaron a estrujarla con fuerza, a la vez que cada vez iba acumulando más y más calor. “…dita sea…” Akane intentó en vano deshacerse de esos lazos, pero eran demasiado fuertes, demasiado para ella y sus menguantes fuerzas…

 

Sus menguantes fuerzas…

 

¿Sus menguantes fuerzas?

 

“E-Espera un momento. ¡Yo me he entrenado para esto!”

 

 

El joven ya se estaba yendo, cuando algo extraño ocurrió. No notaba la energía de la chica. ¿Ya había muerto? Imposible. Era la koiko-sama, si bien moriría, no podía hacerlo tan deprisa… Algo malo pasaba. Retrocedió en sus pasos mientras se guardaba el Ostirith en un lugar seguro.

 

Lo que vio le sorprendió. Más bien, lo que no vio. Porque entre lazos oscuros, entre truenos calientes, no había nadie atado. El joven posó su vista a los alrededores.

 

-¿Dónde se ha metido esa introvertida?

 

-Aquí…

 

Akane rápidamente preparó el dedo índice para pulsarlo en un punto de la clavícula del chico. Su decisión había estado acertada. Como bien le explicó su sensei, estos hechizos actúan contra del ‘ki’. Sólo tuvo que hacer una cosa tan simple como dejar de emitir energía, y esa cosa quedó confundida, como si ella se hubiese desmaterializado antes de tiempo. Y ahora el extraño chico tampoco sabía qué había ocurrido. Ella había aprovechado la confusión para ganarle la espalda, y ahora estaba a escasos milímetros de hacerlo dormir durante un buen rato, cuando…

 

…la mano de ese chico le cogió la suya y se la hizo girar, al mismo tiempo que la estampaba contra un árbol próximo. Él se acercó con aires de autosuficiencia.

 

-Pequeña aprendiz… ¿en serio creías que no me había dado cuenta que estabas detrás de mí?

 

Una estocada para Akane. No podía ser… ¿Lo sabía?

 

-Si no muestras algo de tu poder, aquí no hay gracia que valga la pena…

 

Akane continuaba sin decir nada. Tendría que jugar duro esta vez… “Sensei… espero hacerlo bien. Todos tus trucos, todas las horas de entrenamiento… van a servir de algo, lo juro.”

 

Akane, no sin esfuerzo, logró ponerse en pie y lo miró desafiante, al más puro estilo Ranma – Veo que por fin quieres luchar… - dijo el chico.

 

-Exactamente, Vrintdir.

 

Akane observó su expresión. No le hacía nada más para estar en lo cierto, ese era Vrintdir. Él la miró extrañado – No se cómo es que sabes mi nombre, pero no te esfuerces en recordarlo, puesto que pronto no estarás para contarlo…

 

-Más quisieras…

 

El tono de Akane parecía de lo más alentador. Aunque la verdad es que por dentro estuviese a punto de echarse a llorar, la única forma que había de infundirse ánimos era siendo así… igual que Ranma. Ranma… ¿acaso él siempre tenía dudas y miedo? No, seguramente él era así de gallito por naturaleza… o no…

 

-¡PREPÁRATE!

 

-¡YAAAAH!

 

Los dos se pusieron de acuerdo para atacar al mismo instante. Vrintdir aprovechó la carrerilla que llevaba para impulsar su patada alta. Akane rápidamente bajó su torso hacia atrás mientras caía suavemente unos metros más atrás. Los dos se miraron por un instante, sabiendo que habían terminado en tablas, y volvieron al ataque. Vrintdir llevaba algo en la mano y la hizo rodar… hasta que se enganchó en el brazo de Akane. Ella lo miró extrañada “¿Una cuerda?”

 

-Así me aseguro que no escapas.

 

Akane frunció el ceño, mientras que él tiró de la cuerda obligándola a no separarse de él más de dos metros “Maldita sea. Lo que él quiere es una lucha cuerpo a cuerpo porque sabe que tiene ventaja…” Akane no pudo pensar nada más puesto que vio un enorme puño dirigirse hacia su  cabeza. Giró su torso hacia la izquierda y de poco evadió el ataque, aunque antes de que pudiera restablecerse notó que el pie de Vrintdir le daba una patada al suyo, y ella perdió el equilibrio y empezó a caer…

 

“Maldición, maldición, maldición, maldición”

 

Justo antes de caer al suelo, Akane apoyó su mano e hizo una especie de lateral extraña, que hizo impactar a Vrintdir, el cual estaba unido junto a ella por la cuerda, contra el suelo, de una forma bastante estruendosa.

 

“Uf… estuvo cerca…” Akane rápidamente se puso de pies, orgullosa de si misma. Había igualado una pelea cuerpo a cuerpo contra un hombre. Pensamientos feministas a parte, un hombre siempre tiende a tener ventaja en una lucha así, y ella lo había igualado. Su fuerza bruta había servido por alguna vez, y combinada perfectamente con la agilidad y velocidad que le transmitió Shaidril, se había convertido en una nueva Akane.

 

-Uh…jujuju… esta vez sí que me has agotado mi paciencia…

 

-No era mi intención –sentenció la chica, burleta.

 

Akane pudo ver el dolor en esos ojos grises. Más bien la humillación. Causada porque una chica le había vencido en una pelea cuerpo a cuerpo. Pero algo le decía que ahora venía la mejor parte…

 

-Ju…jujujuju… di lo que quieras, pero estás más que sentenciada. Si yo no puedo tocarte… ¡entonces lo hará esto!

 

Vrintdir cogió la codiciada piedra azul y la mantuvo en alto. Al instante, Akane supo lo que se proponía. “No…no será capaz de…”

 

El joven puso la piedra en alto -¡MATARÉ A LA ESTÚPIDA KOIKO-SAMA DE SENSE Y TODO EL MUNDO ESTARÁ ORGULLOSO DE MI!

 

Akane tuvo un escalofrío al oír eso, y vio que la piedra, para su pesar, empezaba a brillar. -¡Detente! ¡Nos matarás a todos!

 

-¡CORRECCIÓN! –gritó él - ¡Os mataré a todos, destruiré esto y me teletransportaré antes que la onda me atrape!

 

-¡Estúpido! ¡Tú serás el primero en recibirla!

 

-Estúpida ignorante… ¿me crees capaz de utilizar el Ostirith sin haberlo estudiado antes? Las ondas no me afectarán puesto que llevo un aparato especial para rehuirlas… cosa que no puedo decir de ti y tus amigos.

 

Akane se giró rápidamente para ver a todo el grupo de gente tendida al suelo. Si no hacía algo, todos morirían, ¿pero qué? Claro que lo sabía. Y por mucho que le doliese aceptarlo, sólo había una manera.

 

 

- - - - - - - - - -

 

 

Una vez, ella le preguntó a Shaidril - ¿Y qué pasaría si alguien quisiese usar la piedra para engendrar el mal? – Shaidril la  miró dudosa. -¿Habría manera de detenerlo?- insistió ella. Shaidril la miró con pesar – No, no habría manera. Si un humano quiere usar la piedra para el mal, el Ostirith cambiará todo su poder creativo con el destructivo, y sin que su amo se de cuenta, el Ostirith acabará por poseerlo hasta la muerte… Por eso, Akane, hay que evitar a toda costa que el Ostirith caiga en manos ya corrompidas, porque el poder negativo aumentaría…

 

-¿Y qué podríamos hacer? Imagínate que es un caso real… ¿qué podría hacer yo si alguien quisiese hacer funcionar la piedra?

 

-Tendrías que sellarla… e inevitablemente destruirías al que lo ha poseído…y a ti misma.

 

Akane se quedó en silencio.

 

-¿Y no habría otra manera? –dijo Akane, sin aliento.

 

-Bueno… hubo una familia, descendientes de la cual poseían una extraña sangre, dicen algunos que venía de la sangre azul de los dragones.

 

-¿SANGRE AZUL?

 

-No es de color azul, Akane – dijo ella cuando vio la cara que ponía la chica – Se la llama azul en contraste con su temperamento frío a la hora de luchar… calculadores, fríos, inexpresivos… los descendientes de la sangre azul… más bien dicho, un descendiente en concreto de la familia de la sangre azul, que luchó al lado de nuestra querida Koiko-sama de Sense, estuvo una vez en un aprieto similar. Tuvo que sellar la piedra. Pero a él no le pasó nada, ya que en sus venas corría la sangre divina, la sangre de los dragones, y la piedra Azul dicen que fue forjada con dicha sangre…

 

Akane se quedó sin hablar. Shaidril rió.

 

-Por supuesto, todo esto son leyendas absurdas que no debes creerte. Te aseguro que ni tú ni yo ni nadie posee ya la sangre azul. El último descendiente desapareció hace miles y miles de años.

 

 

- - - - - - - - - -

 

 

Akane suspiró. “No hay otra solución…tienes que ser fuerte, Akane. Para salvarlos a los que amamos, siempre hay que hacer sacrificios. Aunque tú misma lo seas…” Ella respiró profundo. Siempre había dicho, valentía por delante de todo. Y a la hora de la verdad… Pensó en todos sus seres queridos. ¿Qué pasaría después de eso? Seguro que se enfadarían, pero al menos estarían bien… Ella sonrió. “Papá, hermanas, mamá, amigos, Ranma… adiós.”

 

Una lágrima triste y solitaria, como su dueña, cayó lentamente por la mejilla de la joven, la cual se apresuró rápidamente a secarla. Tenía que actuar rápido. La joya estaba a punto de despertarse. El color de los ojos de Vrintdir tenía un extraño tinte a azul cristalino. ¿Lo estaba poseyendo? “Tengo que sellarla…con mi propio cuerpo…”

 

-¡NO HAY NADA QUE YA PUEDAS HACER, LA PIEDRA HA DESPERTADO! ¡ESTO ES SÓLO EL COMIENZO! ¡MATARÉ AL REY DE HAK Y ME HARÉ DUEÑO DEL PODER!

 

Akane lo oyó. Estaba completamente loco… y eso que de buenas a primeras parecía bastante sano (lo sano que se podía estar siendo del lado oscuro, claro). Pero las apariencias engañaban. Pensaba traicionar a los suyos propios, lo cual a ella no le afectaba. Lo que sí le afectaría era lo que él haría después con la piedra. Akane corrió hacia él. Un extraño brillo azul resplandeciente iluminó todo el campo. Casi no podía ver dos palmos delante suyo. Pero al final llegó donde estaba Vrintdir y la piedra… la piedra brillaba de una manera extraña, casi espectral. “Oh, no… se está yendo al otro bando. Tengo que hacerlo… ¡y hacerlo ahora!”

 

Akane, sin dejar de correr, alzó ambas manos hacia arriba, tenía que estar concentrada. Sólo tendría una oportunidad para sellarlos. Sellarse. “No te pongas sentimental ahora, Akane…” intentaba recriminarse ella.  A medid que se iba acercando, sus lágrimas empezaron a salir.

 

“Tengo que sellarlo… voy a lanzar todo mi poder hacia la piedra. Inevitablemente, el poder de la piedra se cerrará, y al cerrarse, mientras dure el proceso, será cuando succione toda energía que tenga a su lado, especialmente la que la ha hecho cerrar, mi energía vital… ¡tú puedes, Akane!”

 

Akane miró de reojo hacia arriba. Se estaba concentrando gran cantidad de energía allí. “Je…cuando la piedra succione mi energía, prácticamente no quedará nada, puesto que toda la habré puesto en mi ataque final… ¿quién me habría dicho que moriría así? y encima en un lugar como este… al menos Ranma estará aquí para velarme… Ranma… ¿qué hará?” Akane empezó a sonreír melancólicamente “Al menos, espero que despierten… y si no, cuando vengan Shaidril y los demás los podrán reanimar…”

 

El azul chillón aún se intensificó más. Faltaban escasos metros para acercarse a Vrintdir. Todo esto había sucedido en fracciones de segundo. Dicen que cuando estás a punto de morir, pasa toda tu vida por delante… ahora iría con su madre. Tenía que explicarle tantas cosas…

 

“Esto es…el fin…”

 

Cuatro metros. Unos segundos más y lanzaría su ataque. Y, inevitablemente, moriría. Entonces puso finos sus sentidos. Y oyó algo detrás suyo. Era un extraño susurro…veloz. Alguien venía detrás de ella con una rapidez sobrehumana.

 

Ella giró la cabeza un poco, y vio correr junto a ella a otra persona, la cual la miró con una cálida mirada – Tranquila. Déjamelo a mí. – Akane paró de correr y miró hacia delante, sin dar crédito a lo que habían visto sus ojos. ¿Lo había soñado? Un chico había pasado junto a ella y ahora se había dirigido a la boca del lobo, en sustitución suya.

 

-¿Ran…ma…?

 

 

 

* * * * * * * * * *

 

 

 

A una hora de allí, un grandioso grupo de rijinomours, comandados por la reina Shaidril, cabalgaban cuanto más rápido le permitían sus corceles hacia el lugar donde la reina había notado la energía del Ostirith fluir. De eso hacía cuatro o cinco horas. Movilizó a todo un escuadrón y se dirigieron rápidamente hacia el bosque de las anguilas, al sureste de Terkeberos.

 

-¡RÁPIDO, POR AQUÍ!

 

Todos iban siguiendo a la reina, la cual se guiaba por sus extrañas sensaciones. Unas sensaciones que no le habían gustado nada desde primera hora de la mañana. Notar la energía vital del Ostirith no era nada bueno, y aún más cuando no era Akane quien lo controlaba. Algo no estaba bien, y aún faltaba una hora entera para llegar. En una hora se podrían decidir el futuro de muchas vidas. Ella lo había comprobado muchas veces.

 

-Cerezane…por favor… protégelos…

 

Shaidril notó que un esbelto caballo marrón se igualaba a su paso. En él iba montado Bonjo, el cual le sonreía – No se preocupe, mi señora, ellos estarán bien.

 

Ella lo miró agradecida, mas aún preocupada – Lo sé, Bonjo, lo sé…

 

 

 

* * * * * * * * * *

 

 

 

Pasase lo que pasase, bueno o malo, ya había pasado. Akane lo sentía. En unos instantes se había decidido todo. Una luz blanca la había cegado y no podía ver nada. Pero no lograba comprender nada. No lograba comprender qué hacía ella de pies, allí, sin hacer nada, observando mientras las lágrimas le caían hacia una extraña luz azulada. Dejó de llover y las nubes empezaban a irse. Pero a ella no le importaba. Intentó poner en orden sus ideas. Ranma estaba bajo el hechizo de Vrintdir. Entonces… ¿qué hacía allí? Era él, estaba segura. Nunca confundiría sus ojos. Pero entonces… ¿él había ocupado su sitio? ¿Realmente lo había hecho?

 

Akane empezó a andar poco a poco. La luz se había ido. Todo había vuelto a la normalidad, salvo un espeso humo que cubría la zona donde estaban Vrintdir y el Ostirith. Y Ranma.

 

“Ranma…fue en mi lugar… ocupó mi sitio… entonces…él…él ha…”

 

Una nueva ráfaga de lágrimas se soltaron. Lo había hecho por ella, se había sacrificado, una vez más, por ella…

 

El andar pasó a correr. Akane se dirigió rápidamente al lugar de los hechos. El humo empezaba a disiparse. ¿Cómo habían podido llegar a todo eso? ¿Cómo habían llegado a estos extremos?

 

Akane intentó disipar el humo. Había un enorme cráter. La sola idea de encontrar allí a Ranma la destrozó por dentro. Saltó y cayó hacia el agujero. Akane vio resplandecer algo de una manera azulada. Ella se agachó y cogió al Ostirith. Por primera vez en la vida, lo miró con odio. Como si de una persona se tratase. Por culpa de ese insignificante objeto, él había…había…

 

Akane volvió a llorar – Ranma… n-no baka…

 

Akane cogió el Ostirith con rabia y se lo guardó al sitio donde no habría tenido que salir nunca. Y se quedó allí, estática, en ese enorme agujero, sin saber qué hacer. Por una parte quería buscar a Ranma, pero ella ya sabía qué se encontraría cuando lo viese. No quería verlo, no quería aceptarlo, él no podía haber… no de esta forma. Y ella no le había dicho…

 

 

-Ranma… -ella se cayó al suelo sin fuerzas. No había logrado salvarle, y él había pagado con su vida lo que le correspondía pagar a ella -  ¡¡RANMAAAAAAAA!!

 

-¡¡QUÉEEEEEEEE!!

 

 

El corazón de Akane se sobresaltó. Ella se giró sin fuerzas. Allí había alguien… - ¿R-Ranma…? – Alguien tumbado al suelo, con heridas varias, que la miraba molesto.

 

-¡Deja de llamarme que me gastarás el nombre! ¡Y haz el favor de ayudarme a ponerme en pie, estúpida!

 

Silencio. Ella lo miraba. Él estaba… ¿vivo? Más que eso… estaba sin ninguna herida… ¿Qué había pasado? Le traía sin cuidado. Nuevas fuerzas le vinieron. Ella se puso de pies y se dirigió corriendo hacia él, que estaba dentro del cráter. Ranma le tendió la mano para que Akane le ayudase a subir, pero en lugar de eso, y para sorpresa del chico, ella se tiró encima suyo y los dos cayeron hasta el suelo.

 

-¡Oh, vale, gracias! ¡No sabes cuánto me gusta que me ayuden a ponerme en pie! –dijo él sarcástico.

 

Entonces Ranma se dio cuenta de que ella estaba fuertemente abrazada a él. Vio que su camisa empezaba a humedecerse y se puso nervioso - ¡P-Pero no llores! ¡Hey, Akane! – Ranma observó a la chica, que empezaba a subir la cabeza. - ¿Hum…Akane? 

 

Ranma la miró. Ella estaba… preciosa. El toque de las lágrimas le daban un aire de muñeca de porcelana que fuese a romperse. Ella estaba sonriendo y llorando. Ranma no supo qué decir. Pero sí qué pensar: “Momento perfecto para un…¿beso?” Pero no le dio tiempo a nada, puesto que la pequeña koiko-sama de Sense le abrazó por el cuello y…le besó.

 

Ranma se quedó de piedra. Los últimos veinte minutos habían sido muy confusos. Recordaba que estaba en un lugar oscuro y que apareció Cerezane, y le dio esa vieja espada. La empuñó fuertemente. Deseó con todas sus fuerzas poder volver junto a Akane y, mira por dónde, lo consiguió. No entendía mucho de lo que veía, pero lo bastó ver a Akane lanzándose contra el peligro ella sola para ir en su ayuda, para salvarla. No le importaba qué le pudiera pasar a él, lo importante es que Akane se encontrase bien. Y parecía que esa fuera su manera de darle las gracias. Pues para él, que se las dieran cuanto ella quisiera.

 

El beso se rompió. Ranma miró a Akane bastante rojo, pero ella tenía los ojos cerrados. Estaba tranquilamente dormida en su pecho, o tal vez desmayada. Ranma se quedó un rato así, mirándola, sin saber si lo que había pasado había sido un sueño o una realidad.

 

Al cabo de un rato reaccionó y se cargó a Akane a su espalda. Subió ese desnivel donde estaban y volvió a pisar tierra firme. Vio que sus compañeros empezaban a despertarse, la mayoría bastante mareados. Se oyeron fuertes timbales, y en un abrir y cerrar de ojos un gran escuadrón de rijinomours, capitaneados por Shaidril y Bonjo, hicieron aparición.

 

“Akane… hoy ha sido un día muuuuy largo.”

 

 

 

* * * * * * * * * *

 

 

 

 

En Hak las lenguas van solas. Habían llegado las últimas noticias, novedades cortesía de los espías del rey de Hak. Todo el mundo estaba preparado para ver cuál sería la reacción de su querido rey.

 

-…Y el joven Vrintdir cayó…

 

-¿Así que Vrintdir era un espía…?

 

El rey de Hak apretó fuertemente el puño. Sus uñas se incrustaron en su carne. El extraño mayordomo, con un par de antenas y tez verde, se mostró bastante preocupado por su seguridad.

 

-N-No señor… un espía no… u-un traidor…

 

-Mucho peor… Me engañó, ¿te lo puedes creer, Jgell? Me engañó… a mí… al soberano de las Tinieblas… me engañó…

 

-N-No se torture, mi señor. Ese inmundo está muerto y remuerto. El propio poder del Ostirith que él quería manipular se volvió en su contra – masculló Jgell.

 

-Y si no hubiese sido así, yo mismo me habría encargado de ese falso como tal… ¿sabes, Jgell? Te doy las gracias…

 

El pequeño criado supo que no sería nada bueno. Los otros criados que había alrededor suspiraron; otro compañero menos…

 

-Sí, porque me has encendido de nuevo… ¿sabes? Estos días no tenía ganas de ver sangre, ni de matar… pero gracias a ese inmundo de Vrintdir, y a ti, querido Jgell, que me lo has recordado, estoy sediento… te doy las gracias por el sacrificio que vas a ser para mi…

 

El pequeño criado se sobresaltó - ¿¡SA-SA-SA-SACRIFICIO!? ¿¡YOOOO!? P-pero si le he sido leal y nunca le he pedido nada y…

 

-Pues por eso mismo. Deberías agradecerme que tu putrefacta vida acabe de una manera tan gloriosa… en el pozo sin fondo. Qué suerte la tuya, ¿eh? Con un poco de suerte te encuentras a las nonas y todo.

 

-¡N-No por favor!

 

“Ya es tarde…” pensaron todos los sirvientes. El rey de Hak dio un chasquido de dedos, y acto seguido la superficie del suelo se desmaterializó, haciendo caer a Jgell hacia un agujero negro sin fin…

 

-¡¡QUE VENGA ALGUIEN!! ¡¡RÁPIDO!! ¡¡EL JARDINERO, EL COCINERO, ME DA IGUAL!!

 

Rápidamente, un hombre alto y esbelto, calvo y de mirada sangrienta se presentó - ¿Qué desea?

 

-Quiero que reúnas a todos inmediatamente. Tenemos que hablar.

 

El hombre le hizo una reverencia y se marchó rápidamente. El rey de Hak miró a través de su espejo. Una nueva batalla perdida… primero Kandu, y ahora esta simple emboscada. Y siempre era culpa del maldito Ostirith. Daba igual, tarde o temprano lo conseguiría, además, su plan no podía fallar…

 

 

* * * * * * * * * *

 

 

 

Por fin, después de tantas horas de viaje, habían llegado a Banhelia. Lo cierto es que estaba más radiante que nunca. El simple hecho de no haberla visto durante tanto tiempo (ejem, dos semanas) la había transformado en una ciudad mejor que la anterior. Incluso el río Vidriel parecía más ancho y azul que de costumbre.

 

Ranma no paraba de mirar de soslayo a Akane, la cual iba un poco más adelante, sentada delante de Shaidril. Seguía durmiendo. Hacía apenas unas seis horas que Shaidril y los otros les habían encontrado allí, medio tirados. Ranma seguía preocupado por Akane, pero Shaidril dijo que no era nada, que sólo estaba cansada. Lo que no se explicase es que su temperatura corporal fuera tan alta. Ranma no dijo nada.

 

Ya habían llegado, por fin, al Daiteitaku. ¿Serían ciertos los rumores de que les habían preparado una fiesta sorpresa? Realmente, eso sonaba muy bien, lleno de comida y tal, pero ahora, de momento, lo único que necesitaba era dormir. Miró las caras de Ryoga y Mousse, bastante desorientados y cansados. Miró hacia un lado y se encontró a Shampoo y Ukyo dormidas al regazo de su caballo. Los rijinomours restantes también tenían mala cara. Ese extraño hechizo de ese chico… ¿qué sería?  Bah, daba igual. Estaba muerto y bien muerto.  Y de no haberlo estado, habría acabado con él.

 

 

-Tenéis hasta la hora de cenar tiempo libre. Ya sabéis los horarios. Y no os olvidéis de llevar el traje de gala.

 

Todos asintieron ante las normas que se les iban repitiendo desde que salieron de ese extraño bosque. Cada uno se fue a su habitación. Ryoga y Mousse se tumbaron y se durmieron al instante. Visto así, ellos también lo habían pasado mal, aunque no tanto como él. Ahora mismo, seguía sin entender el por qué de no haberse hecho un simple rasguño. Cuando Shaidril llegó y le contó más o menos lo que había pasado, se lo quedó mirando, estupefacta. Le preguntó que qué pasaba, pero ella simplemente se giró y fue a atender a los heridos.

 

Ranma se puso el uniforme de rijinomour de gala y se fue a la enfermería, donde sabía que encontraría a Shaidril. No se equivocó. Allí estaba, supervisando que todo estuviese en orden. Cuando ella lo vio, sonrió. No hizo falta que Ranma le dijese nada, puesto que ella misma se dirigió hacia él y los dos salieron fuera del Daiteitaku, al patio.

 

-Supongo que querrás explicaciones –dijo ella en tono apacible.

 

-Sólo quiero saber quién era ese, qué quería, qué nos hizo, cómo pude salir del hechizo y posteriormente salir ileso del poder del Ostirith.

 

Shaidril lo miró algo divertida – Así que quieres saber ‘sólo’ eso… -ella rió – Él era Vrintdir, jefe de las tropas oscuras de Hak, mano derecha del rey. Quería arrebatarle el Ostirith a Akane para obtener su poder y alzarse sobre la unión blanca y… la negra.

 

-¿Era un traidor?

 

-Más bien diría que nunca estuvo de ninguna parte. Con respecto a qué os hizo… un simple hechizo para haceros dormir. Fue considerado por su parte de no haceros una variante de ese mismo hechizo. De haberlo hecho, no habríais despertado nunca más. Con respecto a cómo pudiste salir del hechizo… - Shaidril lo miró – No tengo ni idea.

 

-¿Ah, no?

 

-Sólo tú puedes saberlo… y la verdad aún no se de dónde salió Salvihim.

 

-¿Sabe cómo se llama?

 

-Pues claro. Es una reliquia de esta nación. ¿No has oído hablar nunca de un fuerte guerrero que luchó junto a Cerezane en la batalla contra las fuerzas oscuras?

 

-Pues…la verdad…

 

-Esta espada era suya. Lo se porque conservamos dibujos suyos. Lo que no entiendo es por qué la tienes tú después de haberse extraviado durante miles de años.

 

-¿Cómo?

 

-Verás… supongo que sabes que después de derrotar al rey de Hak, nuestros salvadores desaparecieron misteriosamente… -Ranma asintió – Esta espada desapareció con ellos. El hecho que la tengas tú es muy misterioso…

 

Ranma se quedó pensando –Me lo dio Cerezane.

 

-¿Qué? ¿Qué has dicho?

 

-Que me lo dio Cerezane. Nos conocemos, ¿sabe? Y también conoce a Akane. Ha aparecido en nuestros sueños algunas veces. Fue gracias a ella que salí del hechizo y fue ella quien me dio la espada.

 

Shaidril lo miraba dudosa – Creo que aún conservas algún efecto secundario de…

 

-Da igual, no me importa si no me cree. Olvídese de lo que le he dicho, y contésteme a las otras preguntas. Quiero respuestas, no más preguntas.

 

-Cómo lograste salir ileso del poder del Ostirith. Bueno, la respuesta más complicada… sólo veo una opción, y es la misma que le expliqué a Akane durante sus días de entrenamiento. Sólo hay un tipo de personas capaces de esto, son las llamadas Sangre Azul, descendientes de los dragones. El primer hombre que la familia de la Sangre Azul que manifestó dicho poder fue, precisamente, el compañero de Cerezane. Bien, después de desaparecer él, la familia desapareció… Ranma… tal vez tú…

 

-¿Me está insinuando que soy descendiente del compañero de la antepasada de Akane?

 

Ni el propio Ranma supo cómo pudo decir eso sin siquiera liarse. Shaidril le miró – Sí.

 

Ranma se la quedó mirando – Ya…

 

-Una de las múltiples características de la familia Sangre Azul es el color de los ojos… Ranma, contéstame una pregunta… ¿tú siempre has tenido los ojos azules?

 

Ranma se quedó pensativo, y luego recordó algo, algo que le dijo su madre – No. Hasta los seis o siete años, los tuve negros.

 

Shaidril lo miró con una mirada penetrante – Eso es porque hasta dicha edad no te fueron transmitidos estos poderes.

 

-¡Anda ya, no me lo creo!

 

-No te lo creas, pero… ¿sabes cuál era el apellido del acompañante de Cerezane?

 

Ranma se lo pensó y miró a Shaidril. Tuvo un mal presentimiento.

 

-Supones bien – Shaidril lo miró. El chico ya sabía lo que vendría ahora -… Saotome.

 

 

 

 

Fin del cap. XI

 

CONTINUARÁ

 

 

 

NOTAS DE LA AUTORA

 

 

 

¡Holas a todos! Ah, por fin he terminado este capítulo. La verdad es que se descubren muchas cosas, ¿no? Pues esto es sólo el principio. Si creéis que lo habéis visto todo… ¡buf! 

 

Y ya terminó el capítulo ||, ya falta poco para el desenlace. Aunque no lo tengo muy claro aún, todo sea dicho. ¿Y qué os ha parecido este capítulo? A mi me ha gustado el final, jejeje :P  ¿Y a vosotros? ¿Os ha gustado? ¿No? ¿Sí? ¡Escribidme! Escribidme y dadme el gusto de conocer vuestras opiniones para ir mejorando día a día.

 

Nada más.

 

Salu2 a to2 y hasta la próxima entrega (rayos…ya hablo como los editores >-<)

 

 

CiNtUrO-cHaN (CCF)

 

 

-17 de Abril del 2003-

 

 

 

 

 

 

 

 

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