AVISO: No
tomar este fic sin la autorización previa de CCF
= SENSE =
¡¡Hola y bienvenidos a mi octavo
capítulo!! Realmente ha tardado un poquito más de lo habitual, ¿no? Pediros
perdón por la demora, pero es que se me juntaron otros proyectos y… ¡Pero
bueno, aquí tenéis un capítulo más de este fic! Y ya sabéis, cualquier duda,
reclamación, pregunta, comentario a…
Y nada más. Venga, lee el capítulo
que ya iba siendo hora ^^.
Todos
los personajes son obra exclusiva de Rumiko Takahashi, al igual que todos sus
derechos len pertenecen a ella. Dado que sólo escribo por puro gusto y placer y
no tengo pensado sacar ningún bien económico, no me denunciéis. Gracias ^^U
Datos
de interés:
*********************
Cambio de escena
“.........”
Lo que piensa un personaje
{.........}
Un sitio
<<........>>
Lo que dice un personaje en medio de un párrafo.
----....----
Flash back
(....)
Comentarios de la autora
PARTE 3: EN TIERRAS LEJANAS
Cap. 8 : Avanzan los peones
Ya
habían pasado algunos días desde que apareció del kamuflair. Ahora Akane ya
estaba mucho mejor, y su tobillo bastante recuperado, sólo había sido una leve
torcida, que en pocos días acabó curada. Shaidril convocó a nuestros chicos de
Nerima a la sala donde estuvieron la otra vez. Se encontraban todos sentados,
en silencio, esperando que apareciese la reina que los había echo llamar. No
tardó mucho en llegar, todos se levantaron respetuosamente y cuando ella se
sentó, los demás la imitaron. Al cabo de poco apareció también Bonjo, que se
puso de pie al lado de la puerta, sin decir esta boca es mía. Shaidril fue
directa al grano. Nadie tenía ni idea de lo que se proponía. Habían sido
unos días dudosos; nadie les había facilitado mucha información sobre el por
qué de lo ocurrido. Unos pensaban que era por placer, otros que para matar al
príncipe, entre otras varios opiniones personales, pero nadie sabía si estaba
en lo cierto o no. Ahora, más que nunca, Ranma estaba pendiente de Akane, por
si necesitaba algo o se encontraba mal, o simplemente para estar con ella. Los
primeros momentos Ranma no supo cómo tratarle a Akane después de ese beso, pero
se tranquilizaba a él mismo con que ella no lo supiera, aunque nada más lejos
de la verdad…Por su parte, Akane fingía indiferencia, pero ella ya sabía el por
qué del estado del chico, pero representaba que ella no sabía nada, así que
fingió no enterarse. Ryoga y Mousse no sabían exactamente qué había pasado en
esos instantes en que todo parecía borroso, con la barrera esa. Después de romperla
y de llevar a Akane a enfermería, ellos vieron que Ukyo y Shampoo se
encontraban al suelo, empezando a despertarse, y las ayudaron a ponerse en pie
y a dirigirlas hacia enfermería, ya que no tenían muy buen aspecto. El príncipe
Shaika sólo estuvo durmiendo, aunque, eso sí, durante tres días enteros.
Realmente le había succionado bien la energía la esfera esa… Todos habían
sufrido parte del mismo ataque y no sabían cuál era la razón de la causa,
aunque tenían la esperanza de que Shaidril y Bonjo se lo contaran, así que
aguardaron con respetuoso silencio hasta que Shaidril, con voz grave y
profunda, empezó a hablar.
-Como
debéis haber notado, las cosas empiezan a cambiar…
“Oh,
no. Vamos por mal camino. Esto no puede llegar a nada bueno, con esta frase
para empezar” pensó la menor de los Tendo. Miró a los demás, que ponían caras
de circunstancias. Seguramente habían llegado a la misma conclusión.
-Ha
habido ataques… no solo el que presenciamos todos, sino a pueblos de Sense y de
la Unión Blanca, mayoritariamente a Kikton, el país donde habitan los mejores
jinetes y corceles. La guerra ha empezado, y no podemos hacer nada para
impedirlo, sólo vencer… si no nos defendemos, acabarán con nosotros. Vosotros
demostrasteis la otra vez cualidades que aquí, en Sense, son tenidas en cuenta
y galardonadas por ello, cada uno de vosotros os arriesgasteis, unos más, otros
menos, delante del kamuflair, pero lo que cuenta es que todos lo intentasteis,
es por eso que…
Shaidril
se puso en pie, mientras que los demás la imitaban.
-…os
asciendo a rijinomours – pronunció solemne la reina.
Ella
esperó la reacción de la tropa. El capitán Bonjo sonrió para sí con
satisfacción. Todos se miraron unos a otros, confundidos. ¿Rijiqué? ¿Eso era
bueno o malo? Shaidril y Bonjo contemplaron la cara de los presentes y supieron
que no tenían ni idea de lo que habían sido nombrados momentos antes. La reina
sonrió.
-Un
rijinomour… -continuó- …es una especie de soldado, pero no de lo más normal. No
cualquier soldado de Sense tiene el honor de llegar a serlo, y vosotros
deberíais consideraros afortunados porque entre soldado y rijinomour hay muchos
años de servicio que vosotros habéis completado en un par de semanas que
lleváis aquí.
-U-Un
momento, un momento… -Akane intentó poner en orden sus pensamientos - ¿Cómo que
soldados? Supongo que no pensarán llevarnos a la guerra… -Akane buscó apoyo en
la mirada de Shaidril- …¿no?
Shaidril
suspiró – No puedo garantizaros nada, de momento dejadme continuar. Las
preguntas para el final. Akane iba a continuar quejándose, pero la mirada de la
reina se endureció y optó por callar.
Akane
guardó silencio y la reina prosiguió.
-Un
rijinomour no es un soldado normal, ya que es experto en el uso de la energía.
Para llegar a ser un buen rijinomour hace falta años de entrenamiento, que
vosotros deberéis saldar en unas cuantas semanas, porque, jóvenes míos, os ha
sido encomendada una misión…
-¿¡Cómo
que una misión!? ¿¡No estábamos aquí para esperar que terminara la guerra y así
poder volver a…!?
-Silencio,
joven Ranma. Las cosas no son tan simples como tu te crees. El rey de Hak
quiere tener en su poder al Ostirith, la piedra Azul, que en sus manos podría
significar el fin del mundo y del futuro – dijo con tono serio – y debemos
evitarlo. Y si ganamos, además de asegurar el futuro, os aseguraréis vuestro
viaje de vuelta.
-Pero…
hay algo que no entiendo… -esta era Ukyo, que había tomado parte en la
conversación. Shaidril se la miró con intriga- … el futuro, ahora mismo, está
bien. Representa que esto que estamos viviendo ahora mismo ya pasó en su debido
tiempo, y si el mundo está bien, eso significa que ganasteis. Entonces, ¿para
qué esforzarse tanto?
Shaidril
se la miró algo dudosa, pero luego dijo: <<No te has parado a pensar que
tal vez estaba escrito que vosotros vinierais aquí y que nos ayudarais a ganar?
Si volvéis a vuestra era y miráis algún escrito antiguo, tal vez veáis que en
nuestra historia hay seis misteriosos personajes que vinieron del futuro y que
nos ayudaron a vencer…
Ukyo
se quedó a cuadros, igual que los otros y el mismo capitán, sorprendidos de la
fría lógica de su reina y a la vez de no perderse en sus propias palabras.
-Por
eso es de vital importancia que toméis parte. No escasean soldados y
rijinomours, pero tampoco faltan, y las defensas de Kikton, que hace frontera
con la Unión Negra no aguantarán mucho tiempo. Ahora mismo estamos en situación
de alerta. Tenemos muchos magos poderosos alrededor de Banhelia y cabalgando
por las tierras de Sense y de la Unión Blanca, vigilando día y noche, más un
poderoso ejército que se empieza a levantar de los Puertos de la unión Blanca,
y ahora mismo todos los generales y soberanos aliados vamos a reunirnos para
tomar medidas drásticas y hacer un plan.
-¿Un
plan? ¿Para qué?
-Hay
diversos factores que tenemos en contra… de momento nuestro ejército es
superior en número y fuerza, pero un espía nuestro nos ha informado que en Hak
hay como una arma secreta…
-¿¡Quieres
decir que tienen una bomba o algo!? –preguntó asustada Akane.
-¿Bomba?
– Shaidril la miró confusa.
-No,
nada… al menos aquí no hay que sufrir por los inventos del siglo XX…
-Como
iba diciendo, tienen una arma secreta, y Hak está reuniendo aliados de aquí y
allá para formar un ejército muy superior… eso no nos preocupa, sin embargo
nuestro espía nos ha informado que el rey de Hak tiene prevista una reunión con
otros aliados suyos para decidir la estrategia, y nosotros debemos prepararnos.
Es por eso que os pido que estéis en vigilancia permanente y que no bajéis la guardia;
si bien tenemos un fuerte ejército protegiéndonos, hay criaturas que se
esconden entre las sombras y que no pueden capturar…
-¿Pero
cómo pretende que nos enfrentemos a algo que no conocemos? ¡La pobre Akane se
tuvo que enfrentar a un bicho asqueroso y aún sigo sin saber lo que era! –dijo
el ofendido Ryoga. Akane lo miró y el chico se sonrojó.
-Pues,
por eso mismo precisamente, tengo que hablaros de otra cosa. Necesitáis ser
instruidos en el campo de lucha que tenemos aquí.
-Eso
no hará falta, aquí todos somos expertos luchadores, -fanfarroneó Ranma –
excepto una que yo conozco, ¿eh, Aka..?
Akane
le propició un codazo que dejó al chico sin respiración.
-Ranma,
te equivocas, no sabéis nada… -dijo la mujer bastante seria y preocupada-
Si un enemigo quisiera luchar con vosotros, antes siquiera que pudierais
tocarle ya estaríais muertos o algo peor aún…
Hubo
un silencio general.
-¿Algo
peor? –se interesaron todos – ¿Es que hay algo peor que la muerte…?
-Oh,
sí, muchas cosas… pero esto ahora no importa. Lo que importa es que
accedáis a que Bonjo os instruya… a vuestras alturas no tenéis muchas opciones,
y la más coherente es ayudarnos.
Todos
se miraron dudosos unos a otros, sin saber que decir. El silencio invadió la
sala. Entonces Ranma se puso en pies-
-¡Por
mi no hay problema, pero yo no quiero tener a esa tonta marimacho cerca de mi
dándome la tabarra, sólo conseguiría retrasarnos! –dijo Ranma con burla mirando
a Akane. Ella se levantó de un tirón y con un fuerte puñetazo lo estampó contra
la pared próxima, mientras que Ryoga le propició un buen golpe a la cabeza por
haberla insultado. Shaidril sólo sonrió.
-Pues
por eso no te preocupes, joven Ranma – dijo la reina lentamente y con una
sonrisa. Todos los otros la miraron con duda, inclusive Ranma, que aún seguía
adolorido en la pared – Akane no seguirá un mismo entrenamiento que el vuestro.
Yo seré su maestra, mientras que el vuestro será Bonjo.
Todas
las miradas recayeron sobre el capitán de mediana edad, apoyado en la puerta,
con aires de indiferencia y autosuficiencia y una mirada algo confiada
que recordaba al más puro estilo Ranma.
-Eh,
¿qué has querido decir con eso? –reclamó Ranma poniéndose de pie.
-He
dicho que Akane vendrá conmigo. Debe ser instruida para ser la koiko-sama de Sense.
¿O es que ya no te acuerdas, joven Ranma, que ella aceptó dichas
responsabilidades a su debido tiempo?
-¡Bien!
Tendremos a Akane fuera del perímetro… -se vanaglorió Ukyo.
-Ranma
ser para Shampoo… -suspiró la amazona en aires de ensoñación.
-Ugh…no,
ahora Akane y yo no estaremos juntos… - se lamentó en voz baja el chico
perdido.
Mousse
sólo miró molesto. Con Akane tenía más posibilidades de conquistar a Shampoo.
Akane
simplemente bajó la mirada, sin querer encontrarse con la de Ranma, que no
sabía qué decir. Es cierto que ella había accedido hace algunos días, pero
nunca se lo había tomado seriamente. Y ahora deberían estar separados.
La
puerta se abrió estrepitosamente y una doncella de palacio entró corriendo
hacia la reina; después de hacer la reverencia, la miró algo nerviosa.
-Mi
señora, ya han llegado…
-Bien,
dígales que esperen en la sala de audiciones…
La
mujer asintió y se retiró rápidamente, mientras se oían el retumbar de los
pasos acelerados al largo del corredor y un soniquete de trompetas y tambores
afuera. Todos sacaron la vista por la ventana sin saber qué ocurría. Había un
gran número de guardias y al camino empedrado que se dirigía hacia las puertas
del Daiteitaku había un montón de tropas con banderas exóticas y muchos hombres
montados a caballo.
-Son
nuestros aliados, espero que hayan venido todos… ahora tengo que dejaros. Y lo
siento, pero hoy no podréis cenar conmigo, tendré que atender a nuestros invitados.
Ahora, si me disculpáis, tengo que darles una recepción. Bonjo, acompáñame.
La
mujer se retiró de la sala, seguido de Bonjo, cuya capa hizo un ‘fru-fru’ al
ser aireada. Los otros se quedaron ahí, varios minutos en silencio, sin saber
qué hacer ni qué decir. Demasiadas cosas habían hablado ahora como para no
hacerse un lío. Ahora eran rijinomours, la posición de soldado más elevada de
todas, expertos en magia y energía. Pero Ranma no estaba del todo satisfecho,
ni mucho menos. Ahora Shaidril estaría ocupada, pero cuando tuviera un rato
libre, le cantaría las cuarenta y exigiría que Akane fuera con ellos; ahora no
podía dejarla sola, en sitios desconocidos, ni aunque fuera al mismísimo
palacio. No era seguro, ya lo había comprobado con el kamuflair… Desde
entonces la había tenido bastante vigilada. Los primeros momentos fueron algo
embarazosos, porque aunque ella hubiera estado durmiendo, a Ranma no se le
quitaba el beso de la cabeza, y no le paraban de venir pensamientos a la cabeza
como si ella hubiese estado consciente. Luego pasaron unos días de aparente
tranquilidad. Seguían haciendo lo mismo que siempre, insultándose igual que
siempre, y parecía que todo estaba bien. Pero Ranma ya notaba en su interior
que esa calma no podía durar demasiado. ¿Cómo se habían metido en todo esto?
¿Cómo estarían todos en Nerima? Seguramente muy preocupados. Quién sabe, tal
vez Cologne haya encontrado algún remedio para traerles hacia allí, pero algo
le decía que eso no podía ser cierto. Ranma fue el primero que se alzó y salió
de la sala, meditabundo. Ukyo y Shampoo lo siguieron en acto reflejo, mientras
que Akane, Ryoga y Mousse andaban sin rumbo y cada uno sumergido en sus propios
pensamientos.
***********************************
Unas
nubes permanentes entristecían el oscuro cielo de Hak. En la negra muralla de
Endurias, vigilada constantemente y sin suspiro por extraños seres armados con
armaduras negras resplandecientes, se alzaba una pequeña ciudadela en medio de
un pequeño monte. Las calles estaban sucias, decrépitas, aunque muy transitadas
por personas de todo tipo. Desde mujeres esqueléticas tapadas con mantas
oscuras a hombres fornidos con un trío de ojos, además de seres desconocidos
para la raza humana: unos gigantes de tres metros de alto, con el cuerpo al
descubierto excepto por una pequeña capa que les envolvía la cintura, llenos de
magulladuras y con la cara desfigurada; había un sinnúmero de espectros que
flotaban en el ambiente, moviéndose con un silencioso susurro que helaba la
sangre de todos los del alrededor. Era frecuente ver muertes de unos a otros en
las callejuelas de Endurias, si bien allí no existía ni la compasión, ni el
afecto ni sentimiento alguno, sólo el odio y la venganza hacia los hombres,
quien milenios atrás los desterraron, a ellos, a los seres del inframundo que
revivieron de la ceniza del fuego maldito para saldar antiguas cuentas con el
mundo antiguo. Todos los inmundos personajes que se paseaban por allí se
apartaron en silencio para dejar paso a algo que notaban se avecinaba, y no
iban errados, pues las puertas de la muralla de Endurias se abrieron
estrepitosamente para dejar ver un enorme ejército con la bandera de una lanza
negra en un fondo rojo sangre. Eran los aliados de Hak, que se reunían a la
llamada del rey de Hak para discutir asuntos exteriores que concernían a todos.
Caballos negros con armaduras cabalgaban silenciosos, sin perturbar el
ambiente, a mando de unos jinetes con armaduras relucientes de color negro
también, con dos ojos extrañamente pequeños, como si fueran dos pelotitas, de
color rojo. Desfilaron al largo de tres o cuatro horas, e iban viniendo
seres de todas partes de la unión negra: orcos de Vormitia, Monstruos de la
Nieve de Helidion, Hombres de arena de Arenalia, lorkos de Maurelarion, y el
ejército mayor… el de Hak que había sido concentrado a los Puertos de la Unión
Negra para ser entrenado. Los jefes de respectivos países bajaron de sus
caballos y se dirigieron hacia un enorme paseo con estatuas de gárgolas a cada
lado, hasta que llegaron frente a frente al palacio de Endurias, tan grande
como cien elefantes y vigilado por miles de soldados, imperturbables. Los reyes
avanzaron hacia la sala principal, donde el rey de Hak estaba sentado en su
trono. Delante suyo había una enorme silla con cinco sillas. Cada uno tomó
asiento mientras que el rey los miraba silenciosamente.
-Me
alegra ver que Helidion y Arenalia están definitivamente de nuestra parte… -
dijo el hombre con voz gélida dirigiéndose hacia un hombre vestido con ropas
extrañamente bancas y azuladas y que parecía estar esculpido en hielo, y al
segundo hombre que, al contrario que el primero, vestía ropas carne y parecía
echo de una masa gelatinosa, como de arena.
-¿Por
qué nos has hecho mandar? – inquirió el general de la Unión Negra, encargado de
adiestrar a todo el ejército de dicho bando – El entrenamiento no ha finalizado
aún y necesitamos más gente para plantar cara a Sense y sus aliados.
-Je…
eso ya no será un problema. Amigos míos, os he hecho venir porque quería
enseñaros una pequeña sorpresita que os tengo preparada… ¡¡Mordko, pequeño
miserable, a qué esperas!!
De
la oscuridad de la sala salió el pequeño sirviente con una pequeña esfera
cristalina en sus manos de un color negro azabache. Se la entregó rápidamente a
la esquelética mano del rey de Hak y luego volvió a su sitio, escuchando
silenciosamente. El rey alzó la pequeña esfera en lo alto, sujetándola
fuertemente como un preciado tesoro, y enseñándosela a todos los generales que
había allí presentes.
-
¡¡Kgghhg!! ¿¡Qué eghs egtho, otgho de tus inventghotghs!? – inquirió el general
orco.
-Mi
queridísimo Orkfuakh, sigues igual de idiota que siempre… - dijo el rey con
ironía, los otros rieron a placer mientras que Orkfuakh se ponía rojo de ira–
Esto no es un mero invento. Lo ha creado mi más leal seguidor. No es una
esfera normal y corriente…
-¿Ah,
no? Pues parece muy poca cosa… -dijo el gélido rey de Helidion.
-Tranquilo,
Frshk, a simple vista parece algo normal, pero no… mi buen sirviente
Vrintdir la ha creado especialmente para satisfacer uno de mis múltiples
deseos… para crear un nuevo ser, una nueva especie… Bastaría con coger un pelo
o cualquier otra cosa de un ser y introducirla dentro de este pequeño orificio
que hay aquí; si juntamos informaciones de orcos, lorkos, hombres de las
nieves, hombres de arena, espíritus, bestias salvajes, muertos vivientes y todo
tipo de preciosidades por el estilo conseguiremos un nuevo individuo mucho más poderoso
que cualquier otro, capaz de vencer a cientos de miles de rijinomours con un
simple aleteo de alas… porque, sí, si fusionamos también animales comunes como
murciélagos, podría tener alas y otras cualidades que sólo tienen dichos
animales, como, en el caso del murciélago, la capacidad de oír sonidos
imperceptibles para los humanos…
-Pero
si sólo se puede crear un solo individuo, ¿de qué nos servirá contra miles de
hombres de la Unión Blanca? – se impacientó el general de los Puertos de la
Unión Negra.
-Oh,
paciencia, ya lo veréis… no subestiméis su poder… ahora, deberíais hacer llamar
a uno de vuestros siervos para que yo los mate y los pueda introducir en la
esfera, y así su poder se concentrará y organizará las diferentes informaciones
para crear una de sola… ¿qué me decís?
Todos
los miembros de la mesa se miraron unos a otros con un brillo en sus ojos. Tal
vez eso funcionaría. Los malditos rijinomours no tendrían nada que hacer contra
algo tan poderoso más sus respectivos ejércitos aliados en uno ahora y
concentrados en los Puertos de la Unión Negra…
*************************
Lejos
de ese infierno, en Banhelia, la reina estaba teniendo una charla con otros
reyes de los alrededores.
-Así
que tenemos un espía en Hak que nos va diciendo día a día lo que allí ocurre…
hmm.. interesante.
-Estamos
esperando que lleguen las próximas noticias. Se ve que Hak tiene una arma de
destrucción masiva y que no dudará en utilizarla, por eso os he reunido hoy
aquí, porque debemos prepararnos para una inevitable guerra… - dijo Shaidril a
los miembros de la Unión Blanca que se habían reunido con ella en el
Daiteitaku.
-¿Y
qué sugieres? –dijo el arquero y rey de Irvinia.
-Hemos
decidido Bonjo y yo que sería una buena idea infiltrar un grupo de rijinomours
a Hak para que destruyan esta arma antes de que pueda ser usada, antes,
primero, con la autorización del consejo de la Unión Blanca, claro…
-No
se, no se… - ahora hablaba un anciano con gruesas cejas que no dejaban
ver sus ojos, bajito y con una espesa barba y bigote a lo chino – ¿ya habéis
decidido quienes serán los afortunados?
-En
principio, el grupo que se enfrentó al kamuflair.
-¡¡Pero
no tienen suficiente energía!! Además, la muchacha esa sobrevivió por pura
casualidad!! – esa era la reina de Kamelia, el país de las plantas medicinales,
quien tanta ayuda prestaba en los tiempos de guerra.
-No,
querida, son fuertes. Aunque, eso sí, previamente deberán ser entrenados, por
Bonjo y por mi misma.
-Y
cuál es esa misión – inquirió el rey de Kikton, el país de los jinetes.
-Sería
llevarlos un tiempo a los puertos de la Unión Negra para que sean
entrenados, y luego ya veremos… no estoy muy convencida aún de mandarlos
directos a la boca del lobo, aunque, ahora mismo, ellos son los que menos
sospechas levantarían entre los engendros de Hak…
-¿Y
ya lo saben ellos? ¿Han accedido? –preguntó el abuelo.
-De
saberlo, lo saben…
-Querida
Shaidril, te lo tengo dicho, no los fuerces demasiado… si realmente no quieren
ir, no vas a sacar anda bueno. Aunque los llevéis por obligación, no prestarán
todo el interés que muestran cuando luchan por un objetivo…
La
reina de Sense se quedó en silencio.
-Bien,
será mejor que os quedéis aquí temporalmente, y más en tiempos de guerra, es
mejor que estemos todos juntos y reunidos. Con respecto a los muchachos, de
momento sólo los instruiré, nada más.
La
sesión se dio por terminada, hasta que la puerta se abrió y entró Bonjo, con
cara de pánico, alertando a todos los presentes.
-M-Mi
señora… -decía sudando – han llegado nuevos inf-informes de Hak… ahg…
-¿Y
bien? ¿Ya han averiguado de qué se trata ese arma secreta?
-¡E-Es
terrible!
Bonjo,
pálido, les explicó en qué consistía ese arma secreta: una esfera negra capaz
de crear un nuevo ser mucho más superior a cualquier ejército. Todos escucharon
asustados y silenciosos mientras Bonjo terminaba su relato. Al finalizarlo, el
más viejo de todos, el rey de Irvinia, habló, apenado.
-Creo…
que quieran o no tendrán que realizarnos un pequeño trabajito…
Todos
tragaron con dificultad. La cosa se complicaba, al igual que en todas las
guerras. El tiempo era oro y todos tenían cosas que hacer, así que se
levantaron y cada uno se fue a hacer sus deberes como soberano. Se tomaron las
medidas de precaución adecuadas: había soldados a cada esquina de Banhelia, ya
que se había convertido en la sede de la Unión Blanca. Cada día llegaban nuevos
emigrantes procedientes de los países vecinos que buscaban apoyo y cobijo en la
ciudad más segura que había en esos momentos en la Unión Blanca, así que la
ciudad tuvo que aumentar por fuerza, y a las afueras de la muralla se
instalaron unos barrios periféricos para dar alojamiento a todas las personas
que venían cansadas de largos viajes.
****************************
Akane
estaba tumbada bocabajo en su cama. Todos habían ido a dar una vuelta, pero ella
les había dicho que estaba cansada y que el tobillo aún le dolía un poco, que
necesitaba dormir y descansar, y se quedó en palacio. Realmente había algo que
la atormentaba, lo que dijo Shaidril: “ Ella no irá con vosotros, joven
Ranma, ella vendrá conmigo…” No le hacía ninguna gracia tener que separarse
de todos, pero no podía quejarse: para bien o para mal, era la koiko-sama de
Sense y tenía ciertas responsabilidades, como, por ejemplo, proteger Banhelia y
Sense, y para eso tenía que ser más fuerte, pero aún así… nunca se lo había
tomado en serio, simplemente creía que eso era algo pasajero hasta que pudieran
romper el Barrenostrum de Hak y volver a Nerima, como si no hubiese pasado
nada, pero la cosa empezó a complicarse… tal vez si volvían al futuro sin
ayudarles, este se vería modificado… Realmente no quería ponerse a pensar en
todo esto, que si el pasado, que si el futuro… era todo demasiado lioso como
para buscarle una solución lógica. Akane se agarró fuertemente al cojín. No
quería separarse de sus amigos, no quería separarse de Ranma… ella sola no
tendría el suficiente coraje y valor como para afrontar todos los peligros y
entrenamientos así, sin más, sólo porque los de arriba, como ella les llamaba,
tuvieran ganas de hacerles la vida imposible. De repente la puerta se abrió, se
sentó rápidamente y vio como la puerta se cerraba tras de Shaidril, que se
acercó lentamente hacia Akane con un triste rostro.
Pasaron
varios minutos sin que ninguna de las dos se decidiera a hablar, hasta que
Shaidril se sentó al lado de Akane en la cama y con el tono más maternal que
pudo encontrar le dijo lo que había venido a decirle:
-Akane,
ya sé que es muy duro para ti y tus amigos, ya sabes a qué me refiero… habéis
llegado aquí y en poco tiempo os habéis jugado ya la vida, y ahora no hacemos
más que pediros favores y más favores que os harán correr riesgos… estoy segura
que tú realmente estás empezando a odiar todo esto, y con razón – Akane se
quedó en silencio, sin saber qué decir, y Shaidril, algo apenada, prosiguió –
pero te pido que seas comprensiva y que entiendas mi situación y la de mi
reino… realmente estamos en apuros. Hay un obstáculo que deberemos afrontar y,
realmente, no estoy muy segura de poder vencer… por eso necesitamos
cuantos más mejor… Akane, esta es la última vez que te lo pregunto y
perdóname por mi insistencia, pero… ¿eres realmente nuestra koiko-sama? No la
koiko-sama del pasado, ni una posible reencarnación, te estoy preguntando
‘ahora mismo’, para ayudarnos en esta guerra. Si no me das tu consentimiento no
me veré con corazón de entrenarte…
Shaidril
esperó que Akane dijera algo. Ella estuvo en silencio todo el rato con la
mirada al suelo. Sin previo aviso se alzó de la cama y se dirigió a su tocador.
Cogió una foto que había enmarcada y se la miró largamente con cariño.
-Esta
es mi familia… -dijo sin parar de mirar la foto – y todos mis amigos… es una
foto de hará un año más o menos, pero siempre la llevo conmigo cuando tengo que
alejarme de mi casa por una temporada…
Shaidril
la observó en silencio. Akane se volvió a sentar a su lado.
-Shaidril…
¿realmente crees…que hay esperanza para que los vuelva a ver algún
día?
Akane
la miró con unos ojos que amenazaban lágrimas, pero pese a eso mantuvo una
sonrisa, lo cual impactó aún más a la reina. Ella la miró dulcemente y asintió.
<< Akane, te prometo que ganaremos. Pero es lo único que puedo
prometerte. Sabes perfectamente que siendo la koiko-sama tendrás unos deberes
que cumplir… ¿estás dispuesta a aceptarlo? Nadie te obliga, pero sabes que no
te va a pasar nada. >>
Akane
tragó fuerte. ¿Qué decir? Ella la había estado ayudando mucho, y ella le
devolvió el favor al derrotar al kamuflair. ¿quién estaba en deuda con quién?
No importaba. Esto lo tenía que hacer por ella misma, no por deber un favor a
alguien. Pero… ¿qué pasaría con sus amigos? ¿Lo aceptarían? ¿Y Ranma? Él no
consentiría jamás que se expusiera a tal peligro. Akane estaba desorientada.
Pero de repente vio cómo Shaidril la miraba. “Ella confía en mi, ella cree en
mi…” Akane tuvo una extraña sensación. Durante toda su estada en el dojo Tendo
desde la llegada de Ranma, ella dejó de ser la mejor de toda Nerima para pasar
a un plano secundario, precedente a Ranma, y sus enemigos/prometidas. Pero esta
vez era distinto… Esta vez el campo de lucha no sería físico, sino psíquico.
Realmente no sabía muy bien hasta qué punto podía hacerlo, pero todo era
intentarlo, ¿no? Y ahora ella confiaba en Akane. Shaidril tenía su fe puesta en
esa chica que siendo tan pequeña dentro de la eternidad, ella, la reina de
Sense, notaba algo extraño en ella, algo que no podía describir, y que la
impulsaba a ayudarla y animarla, a protegerla como la hija que nunca tuvo y a
enseñarle todo lo que ella sabía para que protegiera con eficacia a Sense y a
toda la Unión Blanca si hacía falta de Hak y sus enemigos. Entonces…¿estaba
decidido? Akane sintió pánico. No sabía si había tomado la decisión correcta.
La miró a los ojos brillantes y dijo: << Bien Shaidril. Acepto.>>
Shaidril
la miró con algo de ternura y temor, luego se puso en pie y se dirigió a la
puerta. Antes de desaparecer tras de ella, le dijo una última cosa para si
misma: “Realmente…se parecen tanto, tanto…” Hizo una sonrisa para si y
desapareció, dejando aún a una desorientada Akane, que no sabía exactamente por
qué había obrado así ni si había echo lo correcto. Se sentía triste, sola,
perdida… Realmente nadie la comprendía. O es que ella no se dejaba comprender.
Volvió a mirar la foto de grupo donde había toda su familia, Ranma y el señor
Saotome, Ukyo, Shampoo, Mousse, Ryoga, Kuno, Kodachi, Yuka, Sayui, Hiroshi,
Daisuke, Happosai, y otros tantos. “Realmente Nabiki tuvo una gran idea esa
vez, aunque mil yenes… un poco excesivo para salir en una foto…” Akane rió para
sus adentros al recordar algunas veces en que la mediana de los Tendo se
aprovechó de ella y de Ranma para sacarles algún que otro dinerillo. Miró la
foto con nostalgia. ¿Llegarían esos días de normalidad, de felicidad, en que
todos vivían libres de guerras y de cosas extrañas? Akane tuvo un sentimiento
extraño que oprimía su pecho. Y miró hacia la ventana, con un extraño brillo en
sus ojos “Ahora ya lo se… ya tengo algo para qué luchar y ganar… esto era lo
que me faltaba… me faltaba un objetivo… y son ellos, para volver con ellos,
para volver con él…” Un ligero rubor cubrió sus mejillas a la vez que
observaba una pareja de pajarillos volar por delante de la ventana. “Ah… me
estoy asfixiando, voy a salir un rato…”
***************************
Ranma
andaba despacio por los jardines del Daiteitaku hasta que, cansado, decidió
sentarse al borde de una fuente próxima. Ya hacía algunos minutos desde que
finalizó la reunión y aún no sabía exactamente cómo habían podido cambiar tanto
las cosas. Akane ya no estaría con él. Ya no estarían juntos. Y eso sí que no
lo consentiría. No se alejaría de ella en estas tierras desconocidas y menos en
tiempos de guerra, arriesgándose a que un kamuflair o cualquier otro bicho raro
quisiera matarla, o ‘algo peor’. “¿Por qué? ¿Por qué todo el mundo se
empeña en ordenarnos su voluntad? ¿Es que no tenemos ningún derecho a decidir
por nosotros mismos? Y encima esa idiota de Akane no dice nada, como queriendo
decir que no se opone a la idea… ¡¡Será estúpida!! ¡¡Me importa un comino lo
que digan, no pienso dejar que se la lleven, o que se me lleven a mi, antes
tendrán que derrotarme!!”
-Ranma…
Una
ya muy conocida voz femenina le sacó de sus pensamientos a la vez que alzaba la
vista y se encontraba con Akane, que lo miraba algo triste.
-Ah…hola Akane.
Los
dos se quedaron unos momentos sin saber qué decir hasta que al final Akane
rompió el hielo.
-¿Qué
haces aquí tú solo? –dijo aparentando un tono despreocupado.
-Nada…
sólo pensar.
-En
lo de antes, ¿me equivoco?
-No,
no te equivocas.
Akane,
como si nada, se sentó al lado de Ranma, haciendo que él se ruborizase un poco
y intentase calmarse, reprimiéndose a si mismo que no podía ponerse tan
nervioso cada vez que ella se ponía tan cerca suyo.
-¿Qué
piensas hacer tú, Ranma? –preguntó ella, mirando a lo lejos, algo preocupada.
Ranma
no sabía a qué se refería – Qué voy a hacer de qué.
-¿De
qué va a ser? De la propuesta de ser rijinomours…
-Ah,
eso – Ranma giró la vista molesto – no se por qué tienen tantas ganas de que
nos maten, la verdad. Creo que les hemos servido de ayuda.
-Yo
sí que me he decidido ya – Akane miró a lo lejos con decisión, quería decirle a
Ranma la decisión que había tomado ella misma, no quería que se enterase por
boca de otros. Ranma la miró algo preocupado, sabiendo ya que su prometida
había decidido y que lo que dijera él mismo ya no le afectaría. Si alguna cosa
tenía ella era que era muy tozuda en sus propósitos.
-¿Ah,
sí? – dijo Ranma aparentando indiferencia – ¿y qué has pensado?
Akane
se quedó callada un momento – Que les ayudaré.
Ranma,
que ya había pensado en esa opción, no pudo evitar sentir un vuelco en su
corazón, se puso rápidamente de pie, haciendo que Akane se alterase un poco.
-¡¿Tú
estás loca o qué?! ¡¿Pretendes que te maten?!
-¡Cla…claro
que no! – dijo Akane aún asustada – Es sólo que… em… bueno. Que quiero
ayudarles de una forma u otra.
-Akane,
creo que la palabra ‘ayudar’ queda pequeña en todo este asunto. ¡¡Esto es
demasiado para ti, admítelo!!
-¡Eso
no es cierto, Ranma! ¡Además, no me va a pasar nada! De momento sólo vamos a
entrenar… -Akane estaba triste. Ella ya había previisto la negación de su
prometido, pero al menos esperaba que él entendiese su situación, que Shaidril
confiaba en ella, que ya hacía mucho tiempo que no se sentía tan importante,
tan necesitada, y eso era algo que ella había olvidado hacía tiempo, el
sentimiento de ser valioso para alguien que te necesitase. Pero Akane sabía que
Ranma no la escucharía siquiera.
-¡Si
realmente hablas en serio, es que eres más tonta de lo que creía!
-¡Ranma
haz el favor, al menos podrías escuchar, tengo mis motivos!
-Oh,
ya se lo que te ocurre, lo que ocurre es que necesitas pavonear delante de
todos haciéndonos ver que aquí la más importante eres tú, la kouka-soma esa de
Sense, para que nos muramos todos de envidia, ¡¡eso es lo que te ocurre a ti!!
-¡¡Eso
no es cierto!! ¡¡Yo sólo quiero ayudar!!
-¡JA!
¡Esa sí que es buena! –rió Ranma sarcástico. Akane empezó a apretar los puños.
-¿Sabes,
Ranma? ¡¡Haz lo que quieras!! Por mi, como si te vuelves hacia Nerima. ¡No me
importa, puedes hacer lo que te venga en gana, ¿y sabes por qué?! ¡¡Pues porque
eres un egoísta egocéntrico, que cree que todos son como tú, que todos actúan
por unos intereses!! He sido una verdadera idiota al intentar explicarte mis
motivos, pero ni siquiera me has dejado decirte por qué realmente quiero
ayudarles, ¡¡Pues no me importa!! ¡¡Tú y tu chulería podéis iros al traste
donde os de la realísima gana!!
Akane
se giró y se alejó con paso decidido. Había estado haciendo sobrehumanos
esfuerzos por no empezar a llorar allí. Siempre que lloraba se sentía débil,
indefensa, y odiaba la mirada que todos le hacían siempre, la mirada de ‘pobre
niña, está llorando’, la típica mirada de lástima. Sí. Odiaba que le tuvieran
lástima. Tenía un orgullo, aunque no lo sacara a relucir muy a menudo, y quería
conservarlo. Pero no. Siempre había que haber complicaciones en todo.
De
repente, alguien desde atrás le cogió la mano, haciéndole casi perder el
equilibrio por la fuerza en que iba andando, gracias al enfado. Se volteó a ver
la persona que la había parado, ni más ni menos que Ranma, que tenía una
expresión un poco de enfado y de seriedad al mismo tiempo. Ella lo miró molesta
y se apartó la mano de la suya <<¡No me sigas!>> Akane hizo ademán
de volver a irse, pero él volvió a cogerla de la mano impidiendo que ella
pudiese andar.
-A
ver, dime por qué.
Ranma
fue directo al grano, dejando un poco desprevenida a Akane, que poco a poco fue
suavizando el rostro, intentando calmándose. Él realmente parecía algo
arrepentido por la conducta de antes, así que Akane decidió darle una segunda
oportunidad.
-Es
que… bueno, suena un poco ridículo… - dijo Akane, algo avergonzada. Ranma la
miró algo serio.
-Vamos,
eres tú misma la que me has dicho que no te escuchaba. Pues bien, ahora te
escucho.
-Eh…
es que, es por Shaidril. Y por Shaika, y por todo Sense… noto como si me
necesitaran, como si sin mi, esto se vaya al garete, y no quiero… quiero serles
útiles, de ayuda, y por eso me he ofrecido voluntariamente… - Akane alzó con algo
de miedo la mirada al pronunciar la última palabra, pero Ranma no se
inmutó, simplemente miró hacia el azul cielo de Banhelia, donde un cálido Sol
yacía en el punto más alto – no se si me entiendes, tampoco espero que lo
hagas, sólo quería que lo supieses…
-¿Por?
Akane
se quedó sin habla. Ranma no parecía el de siempre - ¿Cómo que ‘por’? Pues
porque sí… en fin, esto era, tampoco es tan importante, supongo que no…
-Te
entiendo.
Akane
se paró en seco. Ranma aun seguía mirando hacia el cielo, con una mirada un
tanto seria, pero ya más relajada que antes. Akane no sabía qué hacer. Se quedó
en silencio, esperando que Ranma dijera nada. Pero estaba contenta; al menos la
había escuchado, por alguna vez en su vida él se había dignado a escucharla, y
también decía que la entendía… tal vez lo había dicho para quedar bien, tal vez
era cierto… aunque una cosa era segura, y es que si era cierto, seguramente
entendería sus motivos y no le pondría pegas a la hora de empezar a entrenar
junto a Shaidril.
Ranma
había prestado atención mientras que Akane de una manera u otra le estaba
‘abriendo el corazón’. Pocas veces lo hacía; realmente, ahora que se fijaba,
Akane casi nunca explicaba sus problemas personales, siempre se los guardaba
para ella, para impedir que los demás se preocupasen, aunque eso significase
que la carga fuera doble. Realmente, aunque siempre lo estuviera negando, su
prometida era muy buena persona, preocupándose siempre por los demás, en eso se
parecía a la risueña Kasumi, realmente eran hermanas. Ranma se paró a pensar en
lo que ella le había dicho. La entendía. Eso le había dicho a Akane. Y la
entendía realmente. Era exactamente lo que le ocurría a él con ella. La
sensación de ser importante para las personas de tus alrededores era
importante; y eso no quería decir precisamente que Akane estuviera enamorada de
Shaidril o Shaika, simplemente que todos necesitan a alguien con quien hacerse
un poco el importante, aunque es fundamental no pasarse. Akane, de un modo u
otro, siempre había sido el elemento protegido, y él, Ranma, el que lo
protegiese. Ahora las tornas se cambiaban: ahora ella protegía a los demás,
ahora sería ella la que correría el riesgo por los más desprotegidos, y por eso
mismo Ranma tomó ya una decisión. Por mucho que los protegiese, Akane se
merecía tener a alguien que la protegiese a ella, aunque ese alguien estuviese
desamparado.
Para
Akane, la expresión de Ranma cambió radicalmente a la inocentona sonrisa que
siempre ponía, y eso la dejó algo intrigada, pero antes de seguir pensando en
qué le había pasado al chico, oyó que le decía algo.
-Bueno,
no es mala idea…
Cuando
terminó la frase, se giró de espaldas y empezó a andar con los brazos a la
cabeza, como lo hiciera siempre en Nerima con ese aire tan despreocupado que lo
caracterizaba. Akane se quedó parada un momento, y cuando entendió o al menos
creyó entender lo que había escuchado, sonrió para si y se echó a correr tras
su prometido y empezó a caminar a su lado.
****************************
Ukyo
y Shampoo, por mandato de Shaidril, se habían quedado al lado de Shaika
mientras él dormía plácidamente, para protegerle por si algo malo ocurriese,
aunque seguramente esa era una tonta excusa inventada por la reina para que
ellas hiciesen el trabajo que no querían hacer. Las dos estaban ya sentadas a
una silla cada una, cada una en sus pensamientos propios, aunque dirigidos al
mismo hombre. Las dos estaban algo tristes. Desde que habían llegado a
Banhelia, Ranma había tenido más pensamientos y preocupaciones para Akane que
para ellas mismas, y eso nunca era bueno… Realmente, el cambio Nerima-Banhelia
parecía empezar a notarse notablemente…
-Aah…airen…
¿por qué ir siempre detrás de chica violenta? – Shampoo pudo evitar pensar en
voz alta, aunque Ukyo siguió la conversa.
-Ese
Ran-chan… ¡es un desconsiderado! Acabamos inconscientes y él… ¿¡Qué hace él!?
Pues cómo no… Pasarse la noche enterita velando por esa niña engreída… ¡¡AHG!!
¿¡Qué tiene ella que no tenga yo!?
-¿Buen
genio, quizás…? –dijo Shampoo con una sonrisa burlona.
Ukyo
hizo ademán de dirigir sus dedos hacia las espátulas - ¡JA! Mira quién ha
hablado, la dulzura en persona…
-Seguro
más que tu.
-No
lo creo, bonita…
-¿Querer
pelea?
-Por
mi, cuando quieras…
Las
dos chicas empezaron a atacarse mutuamente, tirándose espátulas y bomboris, con
tan mala suerte que uno rebotó hacia la cama del príncipe Shaika, el cual ya
estaba durmiendo mal a causa del ruido. El impacto acabó por despertarlo
mientras que las dos chicas se miraban con temor y se culpaban la una a la
otra.
-¿Mmmm…?
¿Qué hora es…? –dijo el soñoliento príncipe mientras se frotaba el ojo con la
mano.
-Bue…Buenos
días príncipe Shaika, ¿ha dormido bien? –preguntó Ukyo, intentando que el chico
no cayera en la cuenta de que le habían despertado ellas.
-¿Eh?
Bien, bien… ¿por qué no debería haber dormido bien?
Las
dos chicas se miraron confundidas.
-¿Príncipe
ya no acordar que kamuflair atacar a nosotros?
-El
kamu… ¡¡AH!! ¡Es cierto! ¿Qué ocurrió?
-Cálmate,
príncipe, que el bicho ese está muerto…
-¿Pero
cómo?
-Tsk…
Ahora
venía la parte en que salía a relucir el protagonismo de Akane y eso no era de
su agrado. Mientras, el príncipe Shaika esperaba impaciente que le contasen qué
había ocurrido. En esas estaban cuando la puerta de la sala se abrió y Shaidril
entró. Su cara, algo pálida, retomó el color al ver que su hijo ya estaba
levantado y se dirigió sin más preámbulo hacia él.
-¿Qué
tal te encuentras, hijo?
-¡Muy
bien, mamá! –dijo el chico, contento de ver a su madre.
-A
ver, déjame ver tu brazo… - Shaika le extendió el brazo y la mujer dio un
suspiro- Bien, todo ha cicatrizado correctamente, y veo que ya vuelves a tener
esa caracterizada energía, me alegro hijo.
-Mamá,
mamá, ¿qué es lo que ocurrió? Ellas no me lo quieren decir… -dijo Shaika
señalando a las dos chicas, quienes se miraron algo asustadas. Shaidril sólo
sonrió.
-Cosas
de mayores, hijo, no lo entenderías…
-Pero
si yo soy muy mayor… -dijo el chico ofendido – tengo trece años…
Ukyo
y Shampoo hicieron una pequeña risita, mientras que el chico las miraba algo
enfadado y la reina sólo sonreía ante tal escena.
-Chicas,
id preparándoos, que dentro de poco vamos a cenar… -dijo la mujer.
-¿Entonces,
para qué irse preparando? Siempre vamos cuando es la hora…
-Es
que hoy tendremos unos invitados muy especiales, y apreciaría que os
arreglarais un poco más de lo habitual, para causar mejor impresión y todo eso…
Shampoo
y Ukyo se miraron algo confundidas.
**************************
-¿Una
recepción?
Ya
era casi la hora de cenar, y los tres muchachos estaban en sus habitaciones,
vistiendo los uniformes de los rijinomours por órdenes de la reina,
inquebrantables. El uniforme en sí estaba echo al más puro estilo chino, igual
que toda la ropa que les habían hecho llevar hasta ahora. Llevaban la parte
superior de color verde oscuro, como si fuera una camisa, abotonada con tres
ganchos, similares a los que llevaba Ranma con su usual ropa, y con un cuello
alto. Al pecho izquierdo llevaban un extraño símbolo, seguramente el del escudo
de Sense; la camisa era larga y llegaba hasta las rodillas de los chicos,
apretada fuertemente en el vientre por una cinta negra; los pantalones eran
iguales que los que llevaba siempre Ranma, pero esta vez blancos, más unas
zapatillas negro azabache. Los tres se miraron unos a otros, algo avergonzados
de ir los tres iguales.
-¿Y
qué se supone que se hace en una recepción? –preguntó el chico de la trenza.
-Saotome,
eres un inculto, con esto demuestras que no eres digno de mi queridísima
Shampoo… -dijo Mousse, señalando con el dedo una pequeña estatuilla de cera.
Una
gotilla cayó por la nuca de Ryoga mientras que Ranma daba un golpe a Mousse y éste
se ponía las gafas.
Entonces
se oyó un *toc, toc* y la voz de Akane desde fuera.
-¿Qué
estáis? Lleváis media hora allí dentro, ¡venga! –dijo la chica algo molesta –
Para que luego digan que las mujeres somos unas tardonas…
Shampoo
y Ukyo, que estaban a su lado, asintieron con devoción. Entonces la puerta de
la habitación de los chicos se abrió de golpe, haciendo que Akane le diera un
sobresalto, puesto que estaba apoyada en ella y casi se cae al piso. Fue
entonces que los tres chicos y las tres chicas se miraron unos a otros, cada
grupo observando las vestimentas del otro. No hubo nadie que no se sonrojara.
Todos mirando una persona en concreto. Si bien los chicos iban bastante
‘masculinos’, las chicas no se quedaban atrás con su encanto prenatal… Llevaban
un traje chino al más puro estilo Ranma-chan, sin mangas, y con un largo corte
hasta la cadera en la parte derecha de la falda. En la parte inferior del
vestido había ciertos bordados extraños en oro, mientras que el resto del traje
era de un color rojo pasión en Shampoo, amarillo chitón en Ukyo y azul cielo
para Akane. cada una tenía más o menos el mismo vestido, aunque con puntuales
diferencias, haciendo que las tres fueran en conjunto aunque a la vez
diferentes.
Por
unos instantes reinó el silencio, hasta que los más atrevidos empezaron a la
carga.
-¡¡Ran-chan,
estás guapísimo!!
-¡¡Airen,
muy varonil!!
-¡¡Shampoo,
estás preciosa!!
Ukyo
y Shampoo se lanzaron hacia Ranma, mientras que Mousse abrazó con pasión a una
mayordoma que pasaba por allí, haciendo que se sonrojara por completo.
Mientras, Ryoga y Akane miraban la escena algo marginados, así que decidieron
ir tirando por su cuenta. Mientras, Ukyo y Shampoo, de nuevo, empezaron a
pelearse para saber quién era la que tenía derecho a alabar al chico, mientras
que Ranma separaba a Mousse de la pobre chica y los dos iban tirando.
Había
esa noche un gran ajetreo en el Daiteitaku; camareros aquí y allá, guardias a
cada esquina, mujeres imperiales corriendo como locas para acabar de perfilar
los preparativos, etc. Akane iba observando. Momentos antes, cuando Shaidril
entró en su habitación, les había dicho que esa noche sería algo especial,
porque vendría gente muy importante, fuertes aliados de Sense. Akane estaba
algo nerviosa. Sabía que seguramente todos se fijarían en ella, tal y como le
había dicho Shaidril, y estaba bastante incómoda. Mientras, Ryoga andando a su
paso, intentaba por todos los medios posibles sacar una conversación, aunque no
supo de qué.
-¡Ah,
ya estáis aquí!
Una
mujer de mediana edad, de pelo algo corto y oscuro, se dirigió hacia ellos con
el uniforme de camarera, llamando la atención de Akane, quien andaba algo
distraída. El resto del grupo se añadió a ellos al instante y la mujer, que se
hacía llamar Karlen, los llevó hasta el mismísimo comedor donde tantas otras
veces habían comido ya. Todos se sentaron en su habitual sitio, mientras que
los nervios empezaban a apoderarse de ellos. Entonces, las trompetas sonaron,
un montón de guardias empuñaron sus espadas en alto. Los chicos se miraban algo
aturdidos, sin saber qué hacer, hasta que Karlen hizo aparición y les dijo que
debían ponerse en pie en respeto a los reyes y generales de los distintos
países. Luego llegaría la anfitriona de Sense, y cuando ella tomase asiento,
los demás podrían sentarse también. Todos asintieron y vieron cómo poco a
poco un sinfín de gente iba entrando en la enorme sala.
******************************
En
la oscura y permanentemente custodiada barrera de Endurias, había habido
últimamente muchos ajetreos. Puertas de decenas de metros de altura que se
abrían y cerraban sin parar, dejando partir a centenares de ejércitos hacia el
lugar de combate, en nombre de Hak y de la Unión Negra. Dicha unión había
adquirido poderosos y numerosos ejércitos, aunque nada en comparación con el
‘Proyecto’ que había ideado el rey de dicho pueblo… Y es que en el palacio de
Hak había muchos ajetreos últimamente. Se rumoreaban muchas cosas, pero el
rumor con más fundamento era el de un posible traidor, que iba pasando
información a los de la Unión Blanca, y se le había de dar caza…
El
rey de Hak estaba sentado en su trona, con su habitual máscara tapándole el
rostro, sumido en sus pensamientos, dando de vez en cuando miradas furtivas
hacia su alrededor, como si cualquier guardia, persona, sirviente o alma
viviente de allí fuera dicho traidor, porque eso era más que un simple rumor,
era cierto…
Las
puertas de la gran sala se abrieron de golpe, para dejar ver a un chico de unos
veinte años, de pelo brillante y ojos fríos y calculadores, mirando
directamente a los ‘ojos’ del rey.
-Vrintdir…
- dijo el rey en un susurro - ¿qué te trae por aquí? ¿no deberías estar
comandando mi ejército?
El
tono de voz del rey sonaba áspero, pero aún así algo fraternal, lo cual hizo
pensar a Vrintdir que su rey no estaba de humor. Se acercó hacia el trono, y
después de inclinarse ligeramente, le dirigió la palabra.
-Le
pido mil perdones, su majestad, pero creo que lo que he descubierto es de suma
importancia y que usted hubiese preferido que dejase el cargo a uno de mis
mejores hombres y que viniese aquí inmediatamente…
-Rápido,
Vrintdir, hoy no estoy para juegos –dijo el hombre, adoptando su habitual tono de
desprecio.
Vrintdir
lo miró algo triunfante – Se trata del traidor…
Los
ojos del rey relampaguearon, complaciendo así al muchacho, que esperó que el
rey le prestara toda la atención para proseguir.
-¿Y
bien? ¿Sabes ya quién es? –dijo en un tono algo extraño, como si se
enorgulleciera de ello.
-Sí.
Realmente, he sido un idiota al no darme cuenta antes… En Hak hay una
barrera que usted mismo implantó para impedir que espíritus no deseados la
traspasaran… pero esa barrera era solo para espíritus que tuvieran minimamente
poderes fuertes, excluyendo así a los débiles… Otra prueba sería que dicho
personaje tiene que estar muy a su lado, para poder enterarse de todos los
movimientos que hacemos y poder retransmitírselos vía telepática a la reina de
Sense… y la única persona que reúne esas características es… - Vrintdir
brindó una sonrisa triunfal, mientras que el rey no se inmutaba.
-Veo
que has tardado mucho en descubrirlo… -dijo el rey de Hak. Vrintdir se quedó
algo extrañado.
-¿Qué
quiere decir? ¿Usted ya …?
-Por
supuesto. ¿Te crees que una cosa así me pasaría desapercibida? Simplemente
fingí…
-Entonces,
todo lo que dijisteis del arma secreta era mentira…
-No,
era cierto.
-Pero…si
lo sabíais…¿por qué?
-Pues
para dar más emoción a esta aburrida guerra que vamos a ganar en punto me ponga
al trabajo… -dijo el hombre sin más preámbulo. Luego se dirigió a su fiel
guerrero – Haz el favor de llamar al traidor aquí, tenemos que hablar…
Vrintdir
por fin escuchó las palabras deseadas. Quería ocuparse él personalmente del
traidor, hacerle morir, sufrir… Esa era para él la mejor diversión posible. Se
levantó en un instante y desapareció tras la puerta de la sala, haciendo gran
estruendo, mientras que el rey se quedaba allí esperando que Vrintdir
regresase.
-Mordko…
hasta aquí ha llegado tu traición…
************************
-¡JAJAJA,
ponme un poco más de saque!
-Creo
que ya has bebido suficiente, amigo mío…
-¡¡INSISTO!!
Había
un ambiente muy alegre y jovial en el gran salón del Daiteitaku de Sense. Todos
los reyes y emperadores de los reinos fronterenses sacaban a relucir su faceta
más humana, divirtiéndose sin parar, contando anécdotas divertidas, y con mucha
bebida.
Los
seis chicos estaban algo apartados de dicha fiesta. No se sentían muy cómodos…
Habían esperado una recepción cinco estrellas, y se habían encontrado con que
esto era un desmadre total…Aunque mejor así, ya que no se fijaban en ellos y
podían pasar más desapercibidos. Entonces un grupo de músicos irrumpieron en la
sala y empezaron a tocar músicas un tanto extrañas, estilo clásico pero a lo
chino, mientras que los reyes empezaban a turnarse para ver quién sacaba a
bailar a la reina Shaidril. Todos miraron algo sorprendidos la manera de cómo
se bailaba… era exactamente igual que bailar una lenta, pero con la combinación
del juego de pasos distinta… Ranma sabía que eso no podría ser nada bueno, y su
instinto, como siempre, no le falló. Las dos chicas se pusieron en pie y cada
una tiró de Ranma por un brazo, intentando sacarle a bailar. Akane sólo miraba
la escena algo triste. Le apetecía bailar. De hecho, siempre fue uno de sus
pasatiempos de pequeña, pero a medida que Ranma fue entrando en su vida, dicho
pasatiempo se arrinconó en el cajón de los recuerdos.
En
esas estaba Akane, cuando para sorpresa de Ryoga y Mousse, quienes estaban
sentados a su lado observando la multitud del baile, vieron como un anciano
vestido a la tradicional china tocaba el hombro de Akane.
-¿Ne…necesita
algo? –preguntó Akane, sin saber qué querría ese hombre.
-¡Hola!
– dijo en tono divertido, tal vez un poco pasado de bebida, similar al maestro
Happôsai - ¿Bailas?
Akane
se quedó algo extrañada, eso de que un viejo de unos ochenta años le pidiera
para bailar, realmente se había deshonrado un poco… Aunque de todas maneras, la
edad no importaba, así que le cogió la mano que el abuelo amablemente le tendía
y los dos se dirigieron hacia un rincón algo aislado de la pista, mientras que
Mousse ajustaba sus lentes y Ryoga se quedaba de una pieza. Se le habían
adelantado.
-¡¡RANMA
SER PARA SHAMPOO!!
-¡¡QUE
NO, RAN-CHAN BAILARÁ CONMIGO!!
-¡¡SOLTARLE!!
-¡¡NO
SUELTALE TÚ!!
Y
en esa conversación estaban Ukyo y Shampoo, y de aquí no salían, mientras que
Ranma estaba de pie sin hacer nada, algo aburrido. Iba mirando la gente bailar…
realmente él no era un bailarín nato, que digamos, aunque no lo hacía
excesivamente mal… Una disparatada idea le cruzó la mente. Ir a la mesa e
invitar a Akane a bailar, aunque eso no ocurriría jamás, ya que estaría
custodiado por tres furiosos seres humanos que no les dejarían en paz… eso,
claro, si Akane aceptara. Un ligero rubor se le subió a la cara al recordar lo
guapa que estaba con ese traje… quiso verla de nuevo, y la buscó ágilmente con
la mirada, pero no la encontró. Empezó a sentir algo de pánico, y se puso de
puntillas para ver mejor. Entonces vio que Ryoga y Mousse no paraban de mirar
hacia un punto algo apartado de la pista, y sin dudarlo miró hacia allí… era Akane…
y estaba bailando con un…con un…
Ranma
notó que sus piernas flaqueaban.
Con
un…
Su
ira empezó a crecer.
Con
un…
Su
sangre empezó a hervir.
…¿¡ABUELO!?
Esa
imagen le recordó a la de Happosai, aunque esta vez el viejo era bastante más
alto, por la altura de ella, aunque más bajito. Ranma se dirigió hacia ellos,
dejando a las dos chicas con la palabra en los labios.
El
abuelo, que era muy amigable a la vista de Akane, no era muy bueno en baile que
digamos. La que dirigía el paso era Akane, y el viejo la seguía como podía,
pisándola cada dos por tres.
-¿Así
que tú vienes del futuro? Bien, bien… -dijo el abuelo sin más. Seguramente era
por el exceso de saque por el que no había dado mucha importancia a un viaje
interdimensional, porque esas no eran cosas que pasaban cada día.
-Eh,
pues sí. –dijo Akane, con una gotilla de sudor, a la vez que el viejo la volvía
a pisar.
-Y
Sai-chan también me ha dicho que eres la koiko-sama, ¿no?
-¿Sai-chan?
¿Se refiere a la reina Shaidril?
-JUJU,
exacto. Pero cuenta, cuéntame acerca de ti… dime, ¿tienes novio? –dijo el
abuelo en tono pillín.
Una
gotilla de sudor le recorrió a la nuca a la vez que en la cara del viejo
aparecía la del maestro Happy. Realmente se parecían bastante… Un suspiro de
melancolía se vio reflectado en la cara de la chica.
-Pues
sí, estoy prometida…
-Oh,
qué pena… -el rostro del abuelo se desilusionó, pero luego volvió a su habitual
vitalidad- ¿entonces quieres ser mi amant…?
Antes
de terminar la frase, pudo notar como alguien le daba un buen golpe a la
cabeza. Ambos se giraron extrañados para ver a Ranma con una cara fingida de
a-mi-no-me-importa-lo-que-hagas-en-absoluto , aunque no la fingió muy bien del
todo y se le podía ver un pequeño tic en el ojo a causa de la frase del viejo.
-¡Mira
por donde, ahora te van los viejos! –dijo Ranma.
-¡¿Qué
dices?! ¡Sólo bailamos!
-¡JA!
-¡¡Ranma
eres un celoso!!
-¡¿Ce-celoso?!
¡¡Quién querría estar celooso por una marimacho como tú?!
-¡¿Qué
has dicho?! ¡¡Idiota!!
-¡Tú,
idiota!
Y
así continuaron varios minutos, mientras que el viejo, aún con la cabeza
adolorida, se sentía algo fuera de la conversación.
-¡¡Eres
un idiota celoso!!
-¡¡Y
a ti te van los viejos!!
.¡¡Y
tú qué, que te van las…!!
De
repente Akane notó un frío glacial a su celebro que le impidió continuar
pensando ni pronunciar palabra. Veía como Ranma no paraba de hablarle,
seguramente insultándola, pero ella no le oía. Entonces notó algo extraño. Un
frío le recorrió todo el cuerpo. Y entonces oyó un grito. El más terrible grito
que jamás oyó. Quedaba reflectado todo el dolor y la angustia del sufrimiento…
Agudo, incesable, entre gemidos… ¿de quién era?
Tuvo
una visión. Una muralla. Oscura. Una muralla negra como el carbón. Cielo oscuro
y tormentoso. Y un palacio enorme, con muchas gárgolas… ¿o eran monstruos de
verdad? Y allí había una sala… custodiada por…por… ¿qué era eso? ¿Orcos? Allí
había alguien… Un trono… y alguien sentado… Llevaba una máscara y no se le
podía ver nada más que los ojos, de un color rojo anormal. A sus pies había un
ser pequeño, de no más de tres cabezas de suelo, de piel algo azulada y ojos
grandes y cristalinos. Vestía harapos. Y entonces, el suelo en el cual yacía
semimuerto a causa de las múltiples heridas y golpes empezó a desaparecer…
El pequeño ser vio con temor que la superficie con la cual se apoyaba
desaparecía, para ver un vacío oscuro y negro que parecía no acabar nunca…
Akane
oía los lamentos del ser hacia su amo, sentado en el trono y mirándolo
divertido, como si todo eso fuera una diversión… Ese hombre ya le era familiar,
ya lo había sentido otra vez… Y el ser se perdió en el agujero negro, sufriendo
eternamente, al igual que las nonas del destino…
Akane
empezó a llorar. Aunque no le conociese de nada, aunque fuese uno del otro bando,
no podía dejar de inspirarle una lástima tremenda y un odio profundo hacia el
rey de Hak… ¿cómo había sido capaz de hacerle eso a uno de los suyos? Akane
apretó fuertemente los puños, aunque estaba en un estado de semiensoñación y no
podía prácticamente ni moverse… Hasta que de repente todo el paisaje
desapareció para volver a la sala del Daiteitaku, con la música y la gente
riendo y bailando, y la cara algo preocupada de Ranma, mirándola.
-¡¡Eh!!
¿¡Qué te pasa!?
-
¿Mmm…?
Akane
estaba tumbada al suelo, con los ojos abiertos pero con la mirada perdida, sin
mirar a ningún sitio en concreto. Ranma, al ver que su prometida no le
respondía a los insultos, empezó a preocuparse.
-¿Qué
ha…?
Akane
intentó ponerse en pie con la ayuda de Ranma.
-¿Estás
bien Akane?
-Yo…sí…
-Akane no paraba de tocarse la cabeza extrañada. Entonces le vino a la mente
como un rayo todo lo que había visto. Como un rayo, se separó de Ranma y fue en
busca de Shaidril.
La
encontró conversando con algunas reinas vecinas, riendo y pasándoselo pipa.
-¡Reina!
–dijo Akane llamando la atención de la reina y sus acompañantes.
-¿Qué
ocurre Akane? ¿te sientes mal? –dijo ella al ver que su koiko-sama no paraba de
sudar y venía corriendo.
-¡Es
que…!
Akane
se paró en seco. Ahora no sabía qué decirle. Si se pensaba con detenimiento…
¿qué le importaba a la reina lo que ella pensase? Además… ¿era un enemigo, no?
Pues era mejor así.
-¿Akane?
-¿Ah?
-¿Pasa
algo malo? –la reina empezaba a asustarse.
-No…no
pasa nada… es sólo que he tenido un… - Akane se fijó en la charla que había
interrumpido - ¡Ah, no importa, cosas mías!
Hizo
ademán de marcharse, pero la reina la cogió de la mano <<Si venías
corriendo, bien que tendrías una buena razón para ello, no?>> Akane
asintió y le contó lo que había visto, y vio que el rostro de la mujer se ponía
pálido.
-¡¡BONJO!!
¡¡BONJO!!
De
entre la gente salió el capitán algo molesto de salir del baile.
-¿Qué
ocurre, su Majestad? –dijo.
-¡¡Rápido!!
¡¡Establece conexión con el espía de Hak!!
Las
palabras retumbaron en Akane. ¿Espía en Hak? ¿Era uno de los suyos? Akane vio
como Bonjo abandonaba la sala corriendo y Shaidril se quedaba callada, sin
seguir hablando con sus amigas. Al momento, aparecieron Ranma y el abuelo, que
se habían quedado algo extrañados del comportamiento de Akane. al cabo de un
segundo, la puerta se abrió y Bonjo regresó pálido. Los movimientos no habían
pasado desapercibidos en la fiesta, y los invitados empezaban a preguntarse qué
estaba ocurriendo y por qué iban todos con tantas prisas.
-No…
no hemos podido…
Shaidril
se quedó en silencio, que se contagió a la fiesta. Nadie hablaba. La música
había parado. Finalmente, ella dio la orden de que la fiesta había terminado
por hoy y que cada uno se retirase. Cuando todos se fueron, Akane y Ranma se
quedaron junto los demás para saber qué había ocurrido.
-¿Qué
quiere decir con que no hemos podido establecer conexión con el enviado de Hak?
–dijo Ukyo algo sorprendida.
-Tenemos
una base de telepatía, donde unas chicas que trabajan para mi pueden ponerse en
contacto a través de la telequinesia con nuestro espía… pero hoy no han
recibido respuesta…
Akane
tuvo un mal presentimiento.
-¿Cómo
era él?
Bonjo
le describió.
-Pues
era más o menos bajito, piel azulada, ojos grandes y vidriosos… era bastante
fuerte, y fue uno de los voluntarios para ir de espías en nuestra guardia. Con
ese aspecto, pasaría totalmente desapercibido… no entiendo qué pudo hacerles
sospechar de él…
Akane
se quedó en silencio. Era el mismo que había visto.
-Ghangdylleryongd…
-suspiró Shaidril con amargor – Uno de nuuestros más leales guerreros…
-Pobre
viejo Ghand, realmente ha sido una lástima… -dijo Bonjo.
Acto
seguido, Shaidril les mandó a todos a sus respectivas habitaciones. Ya era
tarde y mañana sería el primer día de instrucción. Todos asintieron, cansados,
y se dirigieron a sus camas.
***************************
Los
primeros rayos de luz se alzaban ya entre las llanuras de Sense. El sonido
profundo y grave de un cuerno alzó de inmediato a todo el Daiteitaku, con
pereza. Ese era el primer día de entrenamiento de los nuevos rijinomours. Algo
nerviosos, cada uno se puso el uniforme como tal que la noche anterior antes de
acostarse les dieron, excepto Akane, ya que Shaidril le dijo que ya se lo daría
hoy mismo antes de empezar. Era muy temprano, y todos se dirigieron medio
sonámbulos hacia la sala para almorzar con otros rijinomours y capitanes, con
la diferencia de que esta vez no comieron al lado de la reina, más bien al lado
opuesto, excepto Akane, a quien separaron del grupo y la pusieron al lado de la
reina, para desdén suya.
Después
de desayunar, la reina hizo un discurso, seguido de otro de Bonjo, y todos los
rijinomours hombres se fueron en fila hacia fuera, mientras que las rijinomours
mujeres se iban hacia otro lado. A la sala, sólo quedaron la reina, Akane y
algunas damas. Ellas ayudarían a la reina para instruir a la señorita Akane,
como aquí la llamaban, entre otras Karlen, la misma que les guió la noche
anterior para ir a la fiesta.
Así
pues, cada uno por su cuenta, empezaba un nuevo día para todos, una nueva
jornada con nuevas esperanzas y vistas al futuro…
Akane
fue conducida a las afueras de palacio a una grande construcción, algo similar
a lo que fuese el polideportivo del Furinkan, donde seguramente ahora
entrenarían. Pasaron la puerta y Akane se sorprendió de que no había
absolutamente nada, sólo las paredes de hormigón y el suelo típicamente
japonés, similar al que había en las casas más antiguas, llenas de futones.
Shaidril dirigió a Akane al vestidor y allí le entregó su nuevo traje de lucha.
Ella se esperaba uno de esas vestimentas ‘ a lo Shampoo ‘ , algo provocativas,
aunque ya se había hecho la idea, pero no. Simplemente le dio un conjunto chino
formado con una camisa sin mangas y unos pantalones tres cuartos. Sin ningún
adorno. Amplio. Todo del mismo color blanco.
-¿Este
es el… famoso traje del que me hablabas ayer? –dijo Akane mientras se miraba al
espejo desde todos los puntos cardinales.
-Por
supuesto que no… este es el traje ‘feo’, para decirlo de algún modo… piensa que
sudarás y no creo oportuno que te pongas el de las ceremonias o el oficial…
-Ah.
Bueno, tampoco está tan mal…
-No
se por qué te preocupas tanto en tus vestimentas, Akane, si eso es lo de menos.
Akane
sacó la lengua algo avergonzada. Luego Shaidril le dijo que esperara fuera,
mientras ella se cambiaba. Akane salió del vestuario y entró en la sala de
gimnasia. Pero ahora había cinco o seis doncellas cargando unos utensilios algo
extraños y a la vez muy conocidos. Eran utensilios, como las pesas, para
ejercitar los músculos, aunque había otros que no había visto nunca y realmente
no estaba muy convencida de querer saber lo que allí había.
Al
cabo de un rato, salió Shaidril. Iba igual que ella, aunque en lugar de ser
blanco, el conjunto era negro.
-¿Qué,
empezamos? –dijo risueña. Akane hizo una sonrisa forzada al verla tan
entusiasmada.
“Es
capaz de hacerme de todo…” se lamentó ella.
-Bien,
antes que nada, hay que dejar unas cosas claras…
Akane
tragó con amargor. El rostro de la mujer cambió radicalmente y adoptó una
mirada fría que heló a Akane.
-Quiero
que me llames ‘sensei’, ¿lo has entendido? A partir de ahora no cuenta lo muy
amigas que seamos. Ahora yo seré el diablo para ti. Será duro. No quiero mentirte.
Akane
se iba asustando. ¿Cómo el diablo?
-Bien,
antes que nada, hay que mejorar tu velocidad y tu resistencia. Eres muy lenta y
te cansas demasiado rápido.
Estocadas
directas al corazón. Akane quiso que la tierra se la tragase.
-Bien,
primero, quiero que des quince vueltas a toda la muralla del Daiteitaku.
Akane
se quedó a cuadros - ¿Q-Qué…?
-¡Te
he dicho que des veinte vueltas! ¡Y si no lo haces en menos de veinte minutos
serán cuarenta!
Akane
se sorprendió ante el cambio de Shaidril. Tenía la mirada muy dura. Realmente
eso sería duro.
-¡¡Vamos!!
-¡S-Sí
sensei…!
Akane
salió de la sala hacia el jardín y se dirigió a la muralla que rodeaba todo el
terreno del Daiteitaku, que no era poco precisamente… debía tener unos dos
kilómetros cuadrados. Y recorrer quince vueltas en menos de veinte minutos…
Akane hizo cuentas. Sin perder el tiempo fue corriendo a buen ritmo. Era
similar a la ruta que hacía cada día antes de ir al Furinkan, lo único que aquí
estaba con mucha más presión…
A
medida que iba dando vueltas, Akane notó que el cansancio se apoderaba de ella.
llevaba más de quince minutos seguramente y aún llevaba cinco vueltas. Cuando
pasó la sexta vuelta por delante del polideportivo, Shaidril le hizo un señal
para que se acercase.
-Suficiente
por hoy. Mañana harás las cuatro y media que te quedan.
Akane
asintió, aliviada por tener que parar.
-Bien,
ahora que el precalentamiento ha finalizado…
Akane
paró sus oídos “¡¿Pre-precalentamiento?!” pensó horrorizada. Si eso era el
precalentamiento, ¿el entrenamiento qué sería?
-Bien.
Ahora toca algo de rapidez y agilidad. Ven.
Shaidril
la condujo a un lado del polideportivo donde había una especie de plataforma al
lado de la pared con la forma de un cuerpo femenino. Dentro había una de las
doncellas de Shaidril.
-Ella
te intentará golpearte con las manos. De momento sólo con las manos, y tú, sin
moverte de este círculo que hay aquí – Shaidril señaló una línea roja en forma
de círculo a medio metro de distancia de la chica – tienes que esquivarla.
¿Entendido?
-Sí,
sensei…
Akane
miró con duda a los puños de la plataforma los cuales manipulaba la mujer de
detrás. Parecían puños de boxeador. Akane no quiso ni imaginar lo que pasaría
si le tocaba uno.
-Zhuko,
no vayas muy rápida…
-Sí,
su Majestad –dijo la chica con una reverencia.
Akane
se puso dentro del círculo y Zhuko puso sus brazos dentro de la plataforma y
empezó a asestar golpes en dirección a Akane, no muy rápido, aunque sí lo
suficiente para causarle graves problemas a la chica, que se defendía como
podía sin salir del círculo.
“Maldición...¡es
muy rápida! Y eso que le ha dicho que no vaya muy deprisa…¡Upss!! Ese estuvo cerca…”
Akane iba moviendo su torso a la vez que intentaba bloquear algún golpe de
puño. Ya hacía rato que duraba el ejercicio, y Akane empezaba a cansarse,
aunque la tal Zhuko no parecía cansada en absoluto.
-Aumenta
la velocidad.
La
frase desesperó a Akane. ahora casi no podía detenerlos. Parecía que se
duplicasen. “Piensa…piensa…” Pero no se le ocurría nada. Y entonces notó que
sus defensas se aflojaban y empezó a sentir los golpes. No dolía. Seguramente
Zhuko se estaba conteniendo en lo que a fuerza se refería. O tal vez no tenía.
-Bien,
suficiente.
Zhuko
paró al instante. Shaidril miró a Akane <<Aún tienes que aprender a
moverte antes que te pueda transmitir mis conocimientos. Creo que esto durará
más de lo que yo creía…>>
Akane
bajó la cabeza algo apenada.
-¡Venga,
aún no hemos terminado! ¡Sólo hace que hemos empezado una hora!
Akane
notó que sus fuerzas bajaban. ¿¡Una hora!? ¿¡Sólo!? No podría seguir con esto…
Era muy duro, no podría… Akane se dio cuenta de lo que estaba pensando y
sacudió la cabeza. ¡Claro que podría! ¡Se lo había prometido a Shaidril y a
ella misma! ¿Dónde estaba su orgullo ahora que lo necesitaba? Se dirigió hacia
Shaidril con un ‘Ya voy, sensei’ y con ánimos renovados. Resistiría lo que
hiciera falta… aunque realmente ya tenía ganas de que sonara el cuerno para ir
a comer y ver a sus amigos, a uno en especial…
-¡Akane,
baja de las nubes!
Ella
reaccionó y algo roja fue hacia Shaidril apenada. ¿Qué estarían haciendo Ranma
y los otros? Seguramente ellos ya estarían más acostumbrados a este tipo de
entrenamientos…
Se
oyeron unos pasos con prisa. La puerta del pabellón se abrió estrepitosamente.
Un hombre vestido con el uniforme de rijinomours y de unos cincuenta años de
edad entró, espada en mano, dirigiéndose hacia la reina con rapidez.
-¡Mi
señora, ha ocurrido algo!
-¿Se
puede saber qué ocurre? ¿Qué no ves que…?
-¡¡La
frontera de Kandu, mi señora, la frontera de Kandu al norte de Kikton!! ¡¡La han
traspasado!!
-No…
-¡¡Rápido,
señora, la están esperando todos!!
Los
dos se fueron corriendo, dejando a Akane algo sola pero bastante asustada. Por
lo que sabía, Kandu era una enorme frontera que protegía todo Kikton – que por
cierto son muchos cientos de kilómetros – de su país vecino, el país de los
orcos… y había sido traspasado. Eso quería decir que la guerra estaba mucho más
cerca de lo que ella creía… Y fue entonces cuando notó que no estaría
preparada.
**************************
Ranma,
Ryoga y Mousse se encontraban ya al comedor cenando. Definitivamente había sido
un día duro. Incluso Ranma, acostumbrado a los duros entrenamientos de su padre
y Cologne, las pasó canutas. Para empezar, se habían internado bastante bien en
un grupo de rijinomours algo más grandes que ellos, aunque hicieron buenas
migas enseguida. Bonjo no paró de mandar y mandar durante todo el día. No
pararon de dar vueltas, de hacer pesas, de evitar puñetazos… La hora de la cena
era vanagloriada por todo el escuadrón de rijinomours. Ellos tres estaban
comiendo con los nuevos amigos, que no parecían en absoluto cansados después de
haber hecho el mismo entrenamiento.
-Uf…
si vierais al mofeta enfadado de verdad… -dijo un chico de unos veinte años,
rubio y de ojos oscuros, sentado al lado de Ranma.
-¿Mofeta?
–dijeron los tres a la vez. Sus compañeros rieron.
-Es
el apodo que le tenemos al capitán. Si os fijáis, tiene cara de mofeta – dijo
el muchacho entre risas y risas.
-Basta
Parhel, como te oiga el capitán… - el que habló era un chico un poco mayor que
Ranma, aunque realmente no parecía fuerte en absoluto. Llevaba unas gafas
graduadas que no le dejaban de brillar y tenía muchos granos a la cara.
-¡Ya
habló Gregan, el cerebrito del escuadrón! – dijo Parhel sin parar de reír.
-Hmph.
Soys todos unos celosos de mi capacidad intelectual superior mil veces a la
vuestra.
-¿Perdón?
–todos pusieron caras chinas al oírle hablar.
Mientras
Parhel y los demás no paraban de hablar sobre las gafas de Gregan, Ranma les
susurró algo al oido de Ryoga y Mousse.
-No
son mala gente, después de todo…
-Parecen
bastante simpáticos.
-A
mi me han dicho cegato –se lamentó Mousse. Ryoga y Ranma rieron.
Entonces
un gran bullicio se oyó detrás de las puertas del comedor, que empezaron a
abrirse. Como por instinto, todos los hombres del escuadrón dirigieron sus
miradas al ver con alegría que el escuadrón femenino entraba a la sala para
disponerse a comer, capitaneados por una mujer de unos treinta y tantos años de
melena oscura hasta las rodillas envuelta cuidadosamente en una trenza.
-¿Quién
es ella Parhel? –preguntó Ranma al ver la mujer.
-Oh,
es como un ‘Bonjo’ a la femenina. De hecho, es su esposa. Uf… no se quién de
los dos es peor… las pobres muchachas acaban siempre rendidas, igual que
nosotros, aunque eso es de agradecer, ya que les proporciona unos bellos
cuerpos… -dijo Parhel sin parar de mirar a las chicas que venían algo cansadas,
más aún hablando entre sí alegremente. Todas se sentaron a la mesa continua
rectangular que había al lado de la de los hombres. Ranma, Ryoga y Mousse
distinguieron entre las jovencitas y mujeres a Ukyo y Shampoo, que conversaban
animadamente con un grupo de chicas, también bastante jóvenes.
-¡¡SHAMPOO!!
¡¡Mi querida Shampoo!! – Mousse se dirigió hacia su amor a toda costa, con tan
mala suerte que dedicó sus frases de cortesía a una chica que había al lado de
Shampoo, que se le quedó viendo.
-¿Shampoo?
Es esta de aquí – dijo señalando a su lado, donde la chica, harto aburrida del
chico, buscaba con la mirada igual que Ukyo hacia la mesa de los hombres, hasta
que encontró su objetivo y junto con Ukyo se dirigieron hacia Ranma.
-¡Airen!
¡Shampoo haber echado mucho de menos!
-Ran-chan,
¡no sabes cuánto me alegro de verte!
-¡Esto
ser infierno!
-¡Chicas,
chicas, distanciaos!
La
visita de las dos chicas no pasó desapercibida por el grupo de rijinomours,
quien empezaron a preguntarle a Ranma de qué las conocía y a obligarle a que se
las presentaran.
-Amigo
Ranma, creo que esto no me lo habías contado… -dijo Parhel – Así que tienes a
dos preciosas novias y yo aquí soltero. ¡Pero bueno, qué clase de amigo eres
Ranma!
-Si
las quieres, son todas tuyas… -dijo Ranma susurrando.
La
mujer de Bonjo, la capitana del escuadrón femenino de rijinomours de Sense,
picó dos veces de manos intentando que el ambiente se calmara y que sus
doncellas regresasen a sus sillas para comer, mirando algo contrariada a Ukyo y
Shampoo, quienes obedecieron avergonzadas.
-Hey,
Ranma, de qué las conoces.
-Son
amigas.
-¿Amigas?
¿Sólo amigas?
-No
nos vas a decir que no has hecho nada con ellas…
-¡¡Claro
que no!! –dijo Ranma todo ruborizado.
-Además,
Shampoo es mi novia – inquirió el chico de las lentes.
-¡Vaya
con Mousse! –dijo Parhel. Luego miró hacia Ranma – Y si no son tus novias, ¿eso
quiere decir que estas soltero, como yo?
-Bueno…
-Ranma empezó a ponerse nervioso y Ryoga arrugó la frente.
-¡¡Ahá!!
¡¡Así que tienes novia, al fin y al cabo!! Y dime, ¿es guapa?
-Bueno…em…
Una
vez más, se oyeron un ruido de trompetas que salvaron a Ranma, que se
encontraba entre la espada y la pared. Las puertas se abrieron, y una docena de
soldados entraron acompañando a la reina Shaidril, que vestía su usual uniforme
y que se veía algo preocupada, o eso al menos le pareció a Ranma. Ranma se fijó
en algo más. Al lado de Shaidril estaba… ¿¡AKANE!? “¿Qué está haciendo esa
ahí?” se preguntó. Ella vestía un conjunto chino de una sola pieza, vestido
largo hasta el suelo, y con un sinfín de mantos de seda que se balanceaban al
viento. Realmente estaba muy guapa, mucho más que lo normal, y con esas prendas
ajustadas delicadamente al cuerpo estaba mucho más atractiva. Ranma vio cómo al
entrar ellas dos todo el salón se quedó en silencio, contemplando las dos doncellas
que pasaron de la puerta hasta la mesa principal, circular, al fondo de la
sala. Al cabo de unos minutos, la gente fue hablando como si no hubiese
pasado nada y todos fueron conversando sobre la misteriosa chica que
acompañaba a Shaidril.
-Uah,
es guapísima… ¿quién es?
-Dicen
que es la nueva alumna de la reina…
-La
koiko-sama de Sense.
-Eh,
Ranma, ¿a ti no te parece guapa? –dijo Parhel dándole un codazo amistoso.
-Hmm…
Ranma
observó a Akane. aunque estuviese bastante lejos, la notaba algo distante, como
si todo ese ambiente de alta sociedad no le gustase. Apenas sonreía y parecía
bastante pensativa y ausente. Ahora que lo pensaba, él tenía a Ryoga y Mousse,
que más o menos eran sus amigos, y al menos no estaba solo. Ella había
pasado todo el día sin ver ninguna cara conocida, excepto la de Shaidril, y su
caso era bastante diferente al suyo.
Akane
observaba todo el ambiente abstraída. Había estado así toda la tarde, desde que
Shaidril se fue del entrenamiento. Había estado pensando en la posible y muy
cercana guerra… realmente no estaría preparada. No lo estaría. Por muchos
esfuerzos, jamás podría estar a un nivel aceptable, y mucho menos para ser una
buena koiko-sama. Decaída, veía a su alrededor toda la gente hablando y riendo.
Claro. Ellos no tenían tanta responsabilidad. Shaidril intentó varias veces
hablar con ella, pero Akane contestaba con monosílabas y onomatopeyas. Sí, no,
hmm… Shaidril la notaba extraña, y por muchos intentos que hiciese de
intentar animarla, no podía.
Su
cara se alzó de repente y vio, a lo lejos, en la mesa del escuadrón masculino,
Ranma, Ryoga y Mousse conversando animadamente con un grupo de chicos. A la
mesa de al lado, Shampoo y Ukyo se lo pasaban bomba riendo con otras cuantas
chicas. “Yo soy la única que no tiene amigos. Yo soy la única que me siento
sola.”
‘Ser
la koiko-sama implica algo más que mero sacrificio’
Akane
se giró para ver el rostro de Shaidril mirando a la sala en silencio. Luego se
volteó para vela con ternura.
-Se
cómo te sientes, y me gustaría evitarlo, pero tienes que aguantar… si te
derrumbas ahora, ¿quién me ayudará a seguir adelante? – Shaidril le guiñó un
ojo. Ella sonrió y asintió con la cabeza.
-Es
sólo que… me siento tan apartada del grupo… al mirarlos los veo a todos
plenamente integrados, felices, en cambio yo…
Shaidril
no pudo evitar sentirse culpable por haber apartado a Akane de todos sus
amigos. La chica suspiró amargamente y disimuladamente se alzó de la silla
alegando que no tenía apetito y salió por la puerta de atrás, seguida por la
mirada de Shaidril y de… Ranma.
Akane
andaba por los jardines del Daiteitaku. Triste. Sola.
No
tenía con nadie a quien hablar, reír. Triste. Sola.
Akane
se sentó en el banco que había al lado de la fuente. Triste. Sola.
Oyó
un ruido delante suyo y alzó la vista. “¿Ran…?” Se fijó en la
silueta. Y al caer en la cuenta de quién era casi se cae al piso de la
impresión.
-¡Usted!
–exclamó la chica algo confundida - ¿Qué hace aquí?
-¡Juajua,
hola!
El
hombretón que había allí era, ni más ni menos, que el mismo abuelote con el que
había bailado la noche anterior en la fiesta. Lucía su usual cara risueña, que
en cierto modo alegró a Akane. los dos se sentaron al banco y empezaron a
hablar.
-Perdone,
pero aún no se cómo se llama…
-Bah,
mi nombre no importa… pero dime, chiquilla, te noto desanimada… ¿ocurre algo?
-Oh,
nada importante.
-¿Estás
segura? Vamos, hay confianza… No estés triste; no estás sola.
La
última frase le vino de desprovisto. Akane miró con duda al abuelo, que le
sonreía de una manera afectuosa, cual abuelo al hablar con su nieta. Akane
sonrió y asintió.
-¿Quieres
que te enseñe a hacer algo? –dijo el abuelo sin previo aviso.
-¿El
qué?
-Oh,
un ataque sin importancia… así pasaremos más tiempo juntos, ¿eh, hermosura?
–dijo el abuelo guiñándole un ojo, haciendo que a Akane se le cayera una
gotilla de sudor.
-Mira,
tienes que intentar concentrarte en algún sentimiento que tengas tú dentro
ahora mismo. Luego lo hechas afuera, así de fácil.
Akane
se quedó a cuadros - ¿Qué? - Mira, es fácil, sólo concéntrate en tu chi y
échalo fuera. Lo harás involuntariamente. Es un ataque ofensivo fácil y útil.
En función de cómo te sientas, tu ataque será de una manera u otra, con más o
menos potencial.
Akane
se quedó pensativa. ¿Eso no era el mismo fonamento que el Shishi Hokodan de
Ryoga y el Mouko Takabisha de Ranma? Ambas técnicas se basaban en la energía.
En sentir la energía. Akane buscó en su interior la energía que tenía.
Hacía unos momentos era de duda y soledad, pero ahora se habían tornado en
alegría y esperanza. Concentró todas sus fuerzas en el interior. Puso sus manos
formando una especie de concavidad y se flexionó. Cerró los ojos para mayor
concentración. El viejo lo miraba algo alejado con orgullo y satisfacción, a la
vez que una gran luz blanca salió de las manos de Akane, a la vez que un fuerte
viento salía de dicho ataque y hacía susurrar las hojas de los árboles del
jardín del Daiteitaku. Akane miró asombrada a sus manos, de las cuales salía un
poco de vapor. “¿Vapor?” Se extrañó ella. Miró a su alrededor para buscar al
viejo y que este le diera su aprobado, pero no lo encontró. Aunque no le
molestó en absoluto que se fuera. “Realmente…” Akane sonrió para si y se
dirigió al polideportivo a entrenar un rato antes de irse a la cama.
“Hmm…
tal vez sí esté preparada… bueno, un poquito.”
Fin
del capítulo VIII
CONTINUARÁ
NOTAS
DE LA AUTORA
¡Hola
de nuevo amigos! Por fin este octavo capítulo llegó a su fin… realmente se me
ha hecho muuuuuy largo, puesto que se me juntaron otros proyectos que tengo en
manos – pues sí, estoy trabajando en otros fanfics que pronto saldrán a la luz
^^ - y por eso tardé algo más, pero espero que la espera haya merecido la pena…
Agradecer
como siempre a todos los apoyos que recibo, a todos los mails y a los
comentarios de mis amigos del Ya.com. Un millón de gracias a todos ^^.
Por
ahora nada más. Y ya sabéis. Cualquier pregunta o comentario sobre este
capítulo o el fic en general, enviádmelo a [email protected] .
Gracias
por estar aquí,
Un
besazo muy fuerte,
CiNtUrO-cHaN
- 22 de Febrero del 2003-