= SENSE =

 

 

 

 

Hola de nuevo y bienvenidos a el segundo capítulo de la parte 1: El viaje, cap. 2 “Tres trágicas despedidas” de Sense!! En primer lugar, muchas gracias por haberme escrito los comentarios del primer capítulo, muchas gracias de nuevo! También quiero dar las gracias a toda  la gente que me envía qué le ha parecido. Estoy muy contenta, porque a la mayoría ya os gustan que los fics sean largos y eso a mi me alegra. En este fic habrá una pequeñísima variación  del Ranmaverso, pero eso ya lo veréis al final en las notas que pongo. Si tenéis dudas, quejas, reclamaciones o algo, ya sabéis: mi dirección está más abajo, enviadme lo que queráis! (menos virus ¬¬).

 

 

 

 

 

 

Datos de interés:

 

********************* Cambio de escena

 

“.........” PENSAMIENTOS!!

 

{.........} Un sitio

 

<<........>> Lo que dice un personaje en medio de un párrafo.

 

----....---- Flash back

 

(....) Comentarios de la autora

 

 

 


 

Todos los personajes son obra exclusiva de Rumiko Takahashi, al igual que todos sus derechos len pertenecen a ella. Dado que sólo escribo por puro gusto y placer y no tengo pensado sacar ningún bien económico, no me denunciéis. Gracias ^^U

 

 

 

 


 

PARTE 1: EL VIAJE

 

Tres Trágicas Despedidas.

 

 

 

 

 

{Humashiwatsu, a 46 km. Al suroeste de Tokio}

 

 

 

 

Todos estaban de muy buen humor. Inmejorable. Tenían nuevas esperanzas y estaban a salvo. Alquilaron un hostal para pasar el día y al día siguiente, al salir el Sol, partirían hacia... hacia... hacia dónde partirían? Shampoo, Akane y Ukyô marcharon las tres al pueblo a comprar comida, mapas y otros utensilios que necesitarían a partir de ahora. Los chicos se quedaron al hostal para discutir qué rumbo seguir y cuál sería su próxima meta. Nadie se ponía de acuerdo con nadie; cuando las chicas regresaron se encontraron con la habitación alquilada y Ranma apalizando  al panda y Mousse intentando escapar del paraguas de Ryoga, mientras que el Guía intentaba poner paz. 

 

-Se puede saber qué hacéis?! Nos despistamos un  segundo, y mirad la que tenéis armada!! –dijo Akane, apresurándose a separarlos junto con Ukyo y Shampoo.

-Ha empezado él! –dijeron todos los hombres, señalándose unos a otros.  Las tres se cayeron de bruces.

 

Ya era de noche. Nuestros huéspedes bajaron al salón principal a cenar algo y se dirigieron todos a las habitaciones de los chicos para acordar qué ruta deberían seguir al amanecer. Se pusieron todos en círculo y las chicas extendieron al centro los mapas que habían comprado.

 

-Yo creo que sería mejor ir por el camino, así no nos perderíamos. –Dijo Ukyo.

-Deberíamos evitar los caminos, Ut-chan. Sii esos encapuchados nos persiguen, nos encontrarían fácilmente...

-Pero si por el contrario tomamos rutas escondidas de la civilización, como el camino del bosque, nos será completamente imposible pedir ayuda. –dijo el chico pato.

-Mousse tener razón. –alegó Shampoo. Esas tres palabras hicieron a Mousse el hombre más feliz de la vida, y entonces abrazó tiernamente a Akane. La reacción de  ella no se hizo tardar y lo mandó derechito a la pared.

-Bien pues... qué hacemos? –dijo Ryoga.

-Estamos a unas dos semanas de Kushui, donde el Guía alquiló el barco. Y tenemos que continuar dirección suroeste, así que, lo mejor sería que –Ranma puso el dedo índice al sitio exacto donde se encontraban al mapa, y luego lo empezó a correr en línea recta hasta un pequeño punto donde ponía “Kushui”. La dirección que había trazado, al ser recta, se desviaba a ratos del camino y otros ratos lo volvía a tener al lado. También había un río que los iría siguiendo casi todo el camino, el Shukaku. –Qué os parece si seguimos al Shukaku hasta que se desvíe completamente de nuestra ruta? Así nos aseguramos agua dulce en cantidad y un medio magnífico para lavarnos por las mañanas. –dijo Ranma. Todos asintieron con la cabeza. –Bien pues, ya está decidido. Ahora a descansar.

 

Para su sorpresa, todos lo obedecieron sin rechistar. Incluso Ukyo y Shampoo no se pelearon por dormir con él, simplemente se fueron ellas dos junto con Akane a la habitación del lado. Ahora él era el líder de la expedición, y nadie rechistaría. El orgullo de Ranma se sintió bastante satisfecho.

Todos apagaron las luces y se dieron las buenas noches. Ya tenían las mochilas a punto para irse al día siguiente. Había sido un día largo y duro, pero al menos ya habían hecho una buena parte del viaje. No la mitad, pero ya faltaba menos. Así que todos se durmieron en un plis plas y se convirtieron en un objetivo fácil para doce enmascarados que los observaban desde el tejado de la casa que había delante del hostal. De no ser que tenían órdenes muy concretas, hubiera sido una emboscada perfecta, con el ya muy conocido, pero no menos peligroso “factor sorpresa”; y quizás fue eso que perturbó los sueños de Ranma, porque tuvo un escalofrío y se levantó de la cama. Como un reflejo suyo, miró a la ventana para comprobar que todo estaba en orden, y como no vio a nadie, se volvió a dormir.

 

 

 

 

************************

 

 

 

 

{Humashiwatsu. 46 km al suroeste de Tokio, de madrugada.}

 

 

 

 

Ya era la hora de la partida. Todos acabaron de arreglar sus cosas y se despidieron del hostalero, pagándole lo que le debían. Se pusieron rumbo en marcha y se alejaron del pueblo, en dirección a un camino que había al sur de este. Lo siguieron durante unas cuantas horas hasta que se encontraron horizontalmente con el río Shukaku que aparecía de detrás de unos rápidos detrás suyo. Con un medio fiable para proseguir, no hacía falta que Ranma y Akane fueran mirando todo el santo día los mapas, por lo que podían ir todos juntos, charlando y conversando animadamente.  La verdad es que unos con otros no se aburrían, y por primera vez en sus  vidas, convivían. Me refiero a que no había prometidas saltando  alegremente al cuello de Ranma, ni marimachos ofendidas ante comentarios de travestidos, ni enemigos perdidos ni cegatos ni pandas enfadados con el líder, ni nada de eso. Ya hacía una semana desde que abandonaron el pueblo, y el río aún les era fiel, sin abandonarlos ni un solo metro del recorrido.

 

 

-Sólo hace unos días que nos fuimos de Nerima y parece que haya pasado una eternidad... –dijo Akane en un susurro, mientras hacían un descanso diurno para comer.

-A mi también me lo parece... –dijo Ryoga.

-{Hecho de menos la comida de Kasumi} –se lamentó el panda.

-Cómo estarán todos? Tal vez debimos haberles llamado o algo...estarán preocupados... –dijo la menor de los Tendo.

-Huaaaaaaaa!! Qué sueño... yo me voy a la cama... –dijo Ranma.

 

Todos se levantaron y empezaron a preparar sus colchones para dormir, cuando de repente Ranma se puso a mirar hacia todos lados.

 

-Ryoga, Mousse... –dijo sin separar sus ojos del bosque y del río.

-Yo también lo noto. –dijo Mousse.

-Notar  el qué? –preguntó el Guía.

-Qué pasa, Ranma? –preguntó Akane con miedo.

-No lo oyes?- le contestó su prometido, mirándola fijamente.

-El qué?

-Nada.

 

Todos prestaron atención. Era verdad lo que decía Ranma. El bosque se había quedado silencioso de repente. Sólo se oía el correr del río, metros más abajo, ya que el terreno donde se encontraban ahora acababa en precipicio, con el río a sus pies, formando rápidos con afiladas rocas a su alrededor.

 

-Cuidado. Noto algo extraño. –dijo Ryoga.

 

Todos se  pusieron al lado de todos, para así poder defenderse mejor. Akane se colocó al lado de Ranma, y este se sonrojó un poco al ver que Akane le prefería a él para que la defensara, y no a ese cretino de Ryoga. Entonces se oyó un ruido extraño. Una rama al romperse. Todos miraron hacia el punto de donde se había oído el ruido, y entonces aparecieron los doce enmascarados.

 

Akane ya había tenido esa sensación, la otra noche cuando la atacaron a ella. Pero esta vez eran más, y parecían mejores que el que la atacó. Daban realmente ganas de echarse a correr. Akane se escondió detrás de Ranma, sacando un poco la cabeza. Entonces, un enmascarado, el que parecía el líder, dio un paso adelante, situándose a dos metros de distancia de Ranma.  Y entonces, subió su mano y se descubrió la cara. Las piernas de todos empezaron a  sentirse débiles, pero intentaron aguantar. Eso no podía llamársele “cara”. Era un montón de gas que no paraba de moverse, y mientras lo hacía adoptaba una forma que se parecía al de una cabeza de demonio, con dos ojos rojos brillantes que los escudriñaban con la mirada. Era la primera vez que veían esos seres tan horripilantes. Qué eran, demonios, espíritus, duendes?

 

-Shi...ser...ser shiaku... –titubeó el Guía.

-Ehg? –dijo Ranma, pero el shiaku no le dejó mantener conversación y empezó a hablar con una voz gélida, y a la vez parecía sombría y  tétrica, como si hablase en un susurro.

-Así que tu eres Ranma Saotome...ja! Menuda decepción... –Ranma dejó de sentir miedo y empezó a enfadarse. –No se por qué se molesta tanto el amo contigo, niñato... –Ranma apretó fuertemente los puños ante la palabra “niñato”. Pero no hizo nada. Ese imbécil lo estaba provocando. -la verdad, me han dicho que ni siquiera eres un hombre. Al fin y al cabo, veo que tenían razón...eres una nena. –dijo el shiaku, sin más dilación.

 

Akane miró a Ranma. Realmente estaba ardiendo de ira, tal y como suena. Pero no se había movido ni un centímetro desde que los shiakus aparecieron. Eso no era normal.  Ya tendría que haberse enfadado por todo lo que le habían dicho.

 

-R-Ranma...? –fue lo único que alcanzó a decir Akane.

-Desgraciado... pero no pienso caer en tu iinfantil trampa.

 

Pareció como si el shiaku se desfigurara aún más, pero luego volvió a hablar con tono burleta. <<Como quieras. Veo que no hay tiempo que perder contigo, así que me encargaré ahora mismo de matarte a ti y a todos los demás...>> Todos sintieron un escalofrío a su espalda. El shiaku alzó los brazos hacia arriba, como si invocase algo. Como un reflejo, Ranma, Ryoga y Mousse se pusieron delante de las chicas y adoptaron posición de combate. Mientras el shiaku, que no se había inmutado ante las posturas de desafío de los hombres, siguió con las manos en alto y empezó a hacer subir y bajar a lo que se le podrían llamar dedos. El Guía reconoció al instante lo que iba a hacer el shiaku.

 

-Aiyaaa!! Tener que huir!! Nos estar lanzando maldición!! Aiyaaaaaaaaa!! –dijo el Guía sin parar de correr. –Corran señoritas!!

 

Pero justo entonces el shiaku bajó los brazos y murmuró unas palabras, y de sus manos salieron rayos que fueron directos a cada uno de los chicos de Nerima.

Todos hacían ademán de esquivarlos, pero enseguida esos rayos se convirtieron en discos luminosos que iban a toda velocidad. El primero en caer fue el panda, que con sus patas cortas se cayó al suelo y el disco lo aprisionó. Todos creían que el panda se pondría a agonizar y a darle la herencia a Ranma, pero en vez de eso se puso a jugar con una pelotita dentro de una esfera donde había sido encerrado. Y ese era el terrible poder del shiaku?

 

Los discos iban cada vez más y más rápidos, hasta que también alcanzaron al Guía y a Ukyo. Mientras Shampoo intentaba esquivar dos o tres, uno se dirigió hacia ella por la espalda y justo cuando la iba a encerrar, Mousse se puso en medio, quedando él dentro de la esfera.  Quedaban Akane y Shampoo y Ryoga y Ranma. Los discos volvieron al shiaku, y entonces se fijaron en sus compañeros. Empezaban a hacer caras de dolor.

 

-Ut-chan!! Ut-chan qué te ocurre?! –dijo Ranma. Ukyo apenas podía oírle, y menos contestarle.

-Ugh...Ran-chan... aire...

-Aire?

 

Ukyo se desmayó, al igual que también lo hicieron el Guía y el panda. Mousse aún resistía. Aire? Ukyo dijo “aire”. Qué pasaba? Es que allí dentro no había aire? Si era así, no aguantarían mucho tiempo más.

 

-Mousse! Aguantar!! Shampoo va a romper esfera!! –Shampoo se puso a dar golpes de puño hacia la esfera, pero esta ni se inmutó. Mousse empezaba ya a marearse por falta de oxígeno. El shiaku rió.

-Sham...Shampoo... – dijo  casi en un susurro.

-Mousse!!! Mousse!! Despertar!!

-jajaja, es imposible que lo destruyas, chica idiota. Sólo artilugios ancestrales podrían romperlo, y ahora mismo nadie de vosotros posee  uno. Qué chicos... –dijo mirando a los cuatro que aún se mantenían en pie. – vuelvo a soltar los discos?

 

El shiaku volvió a abrir las manos y ahora salieron una veintena de discos que se dirigían hacia Ryoga, Shampoo, Ranma y Akane. Ahora tenían unos seis por persona y era prácticamente imposible. Ranma y Ryoga aún tenían fuerzas, pero Akane y Shampoo empezaban a debilitarse. Las dos se pusieron espalda contra espalda. Así al menos sabrían que no las atacarían por la retaguardia. Akane paraba los discos con su espejo a duras penas, mientras que Shampoo lo hacía con sus dos bomboris.

 

“Ya...ya no puedo más...” pensó Akane “esto es el fin...ya no me quedan fuerzas...no podré aguantar mucho más...”

 

-Akane, cuidado!!!

 

La voz de Ryoga la hizo reaccionar, justo cuando un disco estaba a un metro y logró darle un golpe y alejarlo despedido.  Pero las fuerzas empezaron a fallarla y sus piernas se doblegaron. Tuvo que sujetarse con las manos.

 

-Chica violenta...!! –dijo jadeando Shampoo –tener que aguantar!!

-Ya no puedo más...-dijo abatida Akane.  Luego alzó la vista, un disco venía directa a ella. ahora sí que la iba a atrapar. Cerró los ojos instintivamente y esperó el ataque. A diferencia de lo que pensaba, no dolió. Ni siquiera sintió dolor ni molestia. Era lógico, porque al abrir los ojos vio cómo Ranma había desviado los discos con su bastón.

-Ran...Ranma... –dijo Akane. –Gra...

-Idiota, levántate de una vez y intenta cuidarte solita!!

-Qu...?! Nadie te ha pedido ayu...!!

 

De repente todos los discos  se dirigieron hacia el shiaku y se fusionaron en uno de mayor. Ahora al menos era uno, y eso era alentador.

 

-Yo de vosotros no me alegraría... este gunmei tiene la velocidad de todos los gunmeis anteriores juntos. Y aunque sólo sea uno, iréis cayendo uno a uno... y la primera víctima serás... –dijo moviendo el dedo índice. -...tú! –señaló a Shampoo.

-Ugh... –la amazona estaba bastante cansada, pero aún así se puso firme y adoptó la posición de combate, bomboris en mano. –Shampoo no  permitir que atrapar a amazona Niujezu!! –dijo con fuego en los ojos.

-Shampoo!! Ten cuidado!! Nosotros te ayudarremos!! –le dijo Ranma. Akane lo miró un poco sorprendida, y Shampoo no se sonrojó, simplemente se limitó a sonreírle. Por alguna vez en su vida, sus sentimientos iban a parte, y por eso Akane no se enfadó.

-En guardia!! –le dijeron todos a la vez.

-Gunmei va!! –dijo soltando el gunmei. Todos se lo quedaron mirando. Era velocísimo y a duras penas le seguían con la mirada. No los habían atacado a la primera, ya que entonces no tendría emoción. Así que el gunmei fue rodando y danzando por el aire buscando un hueco en la defensa de Ryoga, Ranma, Akane y Shampoo, aunque su único objetivo fuera la chica del pelo púrpura.

 

El gunmei esperó con paciencia a que hubiera un hueco, y al cabo de poco lo encontró. Entre Ryoga y Akane se coló el gunmei y embistió a Shampoo, que estaba en medio. Nadie de los cuatro tuvieron tiempo de reaccionar, y para cuando lo hicieron, Shampoo ya estaba con la esfera y perdiendo el oxígeno. El gunmei volvió de nuevo a la mano de su amo. No valía la pena cogerlos ahora, ya que no tendría gracia.

 

-Resiste Shampoo...!! –le dijo Akane. – Ya verás como no pasa nada...

Shampoo asintió con la cabeza y se giró hacia Ranma. –Ai...ren...

-No hables Shampoo, eso hará que pierdas más oxígeno y...!! –Ranma vio como Shampoo empezaba a cerrar los ojos dentro de esa esfera.

-W-Wo...ai... –dijo Shampoo casi en un susurro.  – ...n-ni...

 

Cuando acabó la frase, cerró lentamente los ojos y se quedó inmóvil. Ya no podían hacer nada más por ella. “Wo ai ni”. Ranma sabía que esas eran las primeras palabras que le dijo en forma de chico. Significa “te quiero” en chino. Tal vez serían las últimas...

 

El shiaku volvió a la carga. Esta vez no dijo un objetivo concreto, aunque ya lo tenía en mente. El gunmei, como  si le hubiera adivinado el pensamiento, se dirigió hacia la única representante del sexo femenino.

 

-Tranquila Akane, yo te protegeré con ; mi vida!! –le dijo Ryoga.

-Gracias...!!

-Cuidado, que allí viene!!

 

El gunmei pasaba a gran velocidad. Ryoga y Ranma se colocaron delante y detrás de Akane para que no les pillaran por sorpresa.

 

-Maldita sea, si seguimos así no vamos a aguantar...

-Tenemos que destruir al gunmei... pero cómo?!

 

Ryoga y Ranma, por más veces que se lo planteaban, no conseguían encontrar solución. Si intentaban hacerle algo al shiaku o a los otros once, el gunmei les atacaría; si intentaban hacerle algo al gunmei, simplemente no lo podrían alcanzar.

 

-Jajaja! Ya os he dicho que no hay manera de destruirlo, sólo lo conseguiríais con aparatos ancestrales,  y que yo sepa, no poseéis ninguno. Jajajaja!

 

El gunmei se dirigió hacia Ranma a toda pastilla. Había cambiado de objetivo? Ranma no tuvo tiempo de moverse y el golpe le dio por sorpresa, aunque no lo “esferificó”, sino que le dio un golpe tremendo en la barriga que lo mandó metros después. Sin perder el tiempo, el gunmei arrancó hacia la indefensa Akane, y justo cuando ya la tenía, alguien se puso en su lugar, evitando que cogiera a Akane. Cuando esta abrió los ojos vio a Ryoga en la esfera, donde debería estar ella.

 

-Ryo...Ryoga... no debiste hacerlo... –dijo muy apenada Akane. –por qué lo has hecho?! Ahora no podremos hacer nada...yo no puedo ayudar a Ranma...

-Tranquila Akane... –Ryoga empezaba a sentiir la falta de oxígeno. -... esto no es nada... sólo me dormiré unas horitas... de descanso... Akane, yo te...a...

-Eh?

 

Ryoga se quedó profundamente dormido. Ranma se había recuperado del golpe y corría junto Akane y la esfera de Ryoga. “Te debo una, amigo.” 

 

-Vamos Akane, levántate. Esto no ha acabado.

 

Akane se levantó en silencio. Se sentía muy culpable. Realmente, hubiera preferido estar en su lugar. Era mucho más esperanzadora la pareja Ranma-Ryoga que la pareja Ranma-Akane. Ella no era tan fuerte como Ryoga, y no le serviría de ayuda a Ranma en caso que la necesitara. Se sintió débil, triste, sola...

 

-Bien...veo que resistís...qué os parece sii ahora os doy un gunmei para cada uno? Así no tendréis que sentir envidia.

-Qué?!  -dijo con frustración Ranma.

>

 

“El plan era que con el gunmei, Akane estuviera todo el rato a mis espaldas y que yo intentara alejarlo de ella, pero si ahora hay dos... si intento sacrificarme por ella, luego la cogerán... y si no lo hago, entonces...!! Oh, no...qué demonios hago?!”

 

-Ranma, cuidado!! –el grito de Akane hizo reaccionar a Ranma justo antes de que un gunmei lo atrapara. Se fijó en Akane. Había sacado el espejo, y ahora la parte del mango era mucho más larga, de manera que ahora era una especie de bastón-espejo. Akane lo hizo rodar y el gunmei retrocedió. Eso le serviría de escudo. Ranma la imitó y con el bastón que le dio el Guía lo hizo rodar.

-Akane, ni se te ocurra dejar de rodar!! No hagas tonterías!!

-Y qué  quieres que haga, que me esté toda una vida así?! Auch...mi muñeca... esto parece una exhibición de animadoras...

 

El gunmei arremetió contra el “escudo” de Akane, y lo hizo con tal potencia que la tiró hacia atrás. Ranma corrió hacia ella, antes de que el gunmei volviera a la carga.

 

-Ranma, detrás de ti!! –le dijo Akane, señalando detrás de él.

 

Ranma se giró para contener el gunmai que le quería coger por sorpresa, pero no había nada. “Oh no...esa idiota no  ha podido...!” Se giró aterrorizado hacia Akane, la cual a había sido capturada por la esfera. Ranma se abalanzó contra ella.

 

-Akane, idiota!! Por qué me has engañado?! –Ranma estaba junto la esfera, apretando fuertemente los puños.

-Porque...no...quería...que...te...sacrificcaras...como...haces...siempre...baka... –Akane le hizo una sonrisa, lo cual hizo empeorar el estado de Ranma.

-IDIOTA!! Y AHORA QUÉ?! TE HAN CAPTURADO A TI!! –Ranma miró con enfado a Akane, la cual estaba llorando.

-Sabes...que...eres...tú...el...que...tienee...que...seguir...lo sabes... cough, cohg!! –Akane tosió. Notaba mucha presión en la cabeza. Como si se le tuviera que romper de un momento a otro.

-Pero no puedo seguir sólo!! Akane, eres una estúpida... –Ranma empezó a sentir como Akane iba cerrando los ojos y los intentaba volver a levantar.

–Vamos...con...los...demás...no montaste...tal...numerito...

-Pero tú eres tú!! Y yo...!! –Ranma se paró en seco. Qué iba a decir? Se puso un poco rojo.

-Vamos... –Akane le tendió la mano a Ranma, desde la esfera. Ranma al exterior la puso donde estaba ella. No hubo contacto pero al menos los dos se sintieron mejor. Ahora Akane empezaba a perder el color. - ...confío en ti...vas a ganar...

-Akane... –Ranma no sabía qué hacer. La estaba perdiendo. No moriría, pero... Sus ojos perdieron el color al ver que las manos de Akane empezaban a resbalar por la esfera. Ranma miró con temor a Akane, la cual ya había cerrado los ojos. –AKANE!!!! AGUANTA!! Voy a romper esto de una vez por...!!

 

Akane abrió los ojos milimétricamente <<Ran...ma...>> Una lágrima cayó por su rostro y Akane cerró por completo sus ojos. Ranma se quedó quieto.  <<Ak...Akane?>>

 

-Bueno chico, al fin nos quedamos tú y yo solos... Eh, chico. Chico?

 

Ranma no le estaba escuchando, simplemente se había quedado inmóvil al lado de Akane.

 

-Oye muchacho, si no  atacas tú, lo haré yo!!

 

El shiaku dio un paso enfrente y se abalanzó contra Ranma. Este salió de su ensimismamiento y logró apartarse a tiempo del fuerte golpe que iba dirigido a él y que acabó estampado en un pobre árbol inocente.

 

-Veo que por fin te animas chico...

 

Ranma lo miró a los ojos con mucho odio. “Va a  luchar cuerpo a cuerpo...” Ranma adoptó la posición de lucha. El shiaku se abalanzó contra él y Ranma fue en su busca. La velocidad del shiaku era sorprendente, aunque Ranma no se quedaba corto. El joven de Nerima le propició unas patadas altas y logró colocarle una en pleno rostro, mandándole metros más allá.

 

-Ahora verás lo que es bueno...

 

El  shiaku concentró toda su energía negativa y la convirtió en una especie de esfera negra semitransparente. Como cobrando vida, se dirigió hacia Ranma, que la esquivó sin problemas, y se abalanzó contra un árbol próximo, creando una fuerte explosión. “Maldición, esto no es un gunmei como los de antes...si me toca...seré carne a la parrilla!”  El shiaku lo miró y comprendió que sabía que no era el ataque de antes. <<Veo que te has dado cuenta de que no tienes ninguna posibilidad de ganar. Si sólo tuvieras un aparato ancestral, pero como no lo tienes...>> El shiaku lo miró fríamente a los ojos. Ranma se empezaba a cansar ya de que el shiaku no parase de repetirle que necesitaba un aparato ancestral para vencer a un espíritu. “Lo hace adrede... me está repitiendo cada dos por tres lo del aparato dichoso ese...pero no tengo ninguno, y si lo tuviera, por qué querría avisarme tantas veces? Uh? Aparato ancestral...aparato ancestral...”

 

 

---------------Flash Back---------------

 

{Afueras de Homashiwatsu. Días atrás.}

 

El Guía y Ranma estaban despiertos mientras los demás dormían plácidamente. Ranma tenía el bastón que le dio el Guía en Tokio en las manos.

 

-Aparato ancestral? –Ranma lo miró dudoso.

-Hai. Como ya decirle a honorable huésped y a señorita en Tokio, ser aparatos poderosos para destruir espíritus negativos.

-Y cómo funcionan?

-No estar seguro. Por lo que saber, ser como “convertidores de energía”.

-Convertidores de energía?

-Cuando honorable huésped empezar a tener mucha energía para combate, bastón guardarla dentro de sí y añadirle un poco más de energía de si mismo, y entonces honorable huésped poder lanzar ataque contra espíritu.  Espejo de señorita ser más o menos lo mismo.

-No estoy seguro de haberte entendido bien... –dijo Ranma mirando dudoso el bastón de dos metros de largada, negro como el carbón y con toques plateados.

-Bueno, honorable huésped ya sabrá cómo hacer funcionar...

 

 

 

 

--------------Final del Flash Back---------------

 

 

 

 

Ahora los gunmeis negativos se habían  cuatriplicado, y Ranma tenía que luchar contra diez u once y a la vez contra el shiaku, pero ahora ya sabía qué hacer. Vaya si lo sabía. Había recordado las palabras del Guía, pero no entendía el por qué de la insistencia del shiaku en ayudarle y proporcionarle pistas. Tal vez era todo una farsa... Pero ya pensaría en eso después, cuando lo hubiera derrotado, y le haría un especie de interrogatorio.

 

Ahora Ranma empezaba a poner en marcha su plan. Él y el shiaku mantenían una ruda lucha cuerpo a cuerpo, dándose nombrosos  golpes aquí y allá, mientras los gunmei intentaban tocarlo y hacerle “explotar”.  Ahora Ranma estaba muy concentrado, tenía muchas cosas a la cabeza: intentar darle algún que otro golpe al shiaku, pero sobretodo defenderse sin atacar; evitar que los gunmei no le tocaran; y lo más importante de todo, intentaba tener un perfecto “corazón de hielo” , ya que el contrincante estaba liberando mucha energía “caliente” de la lucha, y ahora eso era favorable.

 

-Qué te pasa, por qué te limitas sólo a defenderte, chico?! Es que se te han acabado los recursos?! Jajaja, no eres más que un crío.  –se burló el shiaku.

-No me harás enfadar.

 

“Este cretino se huele algo y intenta sacarme de mi corazón de hielo. Pero no lo va a conseguir. Ni hablar. Todos confían en mi.” Ranma miró hacia donde estaban todos sus amigos, dentro de las esferas. “Tengo que ganar por ellos.”  Miró hacia Akane. <<Confío en ti... vas a ganar...>> Estas palabras le daban ánimos desde su corazón de hielo. Tenía que ganar por ellas, tenía que ganar para que todos volvieran a la normalidad; tenía que ganar para volver a ver a Akane. 

 

Ranma andaba hacia atrás, defendiéndose de los golpes que le daba el shiaku. Ranma andaba en espiral, y sólo faltaban unos pocos pasos para llegar al centro. “Sólo un poco más...” Ranma empezaba a concentrar toda su energía fría en su brazo derecho. El shiaku notó mucha energía fría que salía de su contrincante, y cayó en la cuenta. “No me digas que ese niño me va ha...”  Pero ya era demasiado tarde. Un brillo extraño se pudo ver en los ojos de Ranma. El de la victoria?  Ranma se concentró hasta el último segundo, hasta el último instante. Y entonces llegó al centro de la espiral.  “El amo estará orgulloso de mi...” Fue lo último que pensó el shiaku.   Ranma alzó su brazo derecho con mucha rabia y potencia y empezó a soplar el viento.

 

-Hiryu...

 

Por mis amigos.

 

-...Shoten...

 

Por la victoria.

 

-...HAAAAAA!!!!!

 

Por Akane.

 

 

Al pronunciar la última palabra estalló un enorme huracán, engoliendo por completo al shiaku. El bastón había ayudado mucho a Ranma, ya que siguiendo las palabras del guía, lo usó como convertidor de energía, y toda su energía fría pasó primero por el bastón y se mezcló con la suya propia, de manera que el Hiryu Shoten Ha que acababa de realizar era el más poderoso que había lanzado nunca. Arriba al huracán hubo una pequeña explosión de luz negra. Las esferas que tenían prisioneros a los chicos se convirtieron en polvo. El shiaku estaba muerto. Ranma miró hacia los otros once shiakus, pero no había nadie. Se habían rendido? Algo le decía en su interior que no... pero ahora debía recuperarse y ayudar a los otros. Ranma se dirigió hacia donde estaban todos, y sin poderlo evitar cayó al suelo inconsciente.

 

 

 

 

*************************

 

 

 

 

 

 

Ranma estaba durmiendo de agotamiento, hasta que notó que alguien le tapaba con una manta y le quitaba una toalla húmeda de la cabeza para ponerle otra de nueva. Empezó a abrir sus ojos lentamente. Vio como Ryoga y Mousse discutían con el Guía. Por el tono de su voz, había pasado algo mientras Ranma había estado durmiendo. Ranma empezó a sentir miedo. Le había pasado algo a Akane? Empezó a tensar sus músculos y a levantarse un poco, pero desistió. No tenía casi fuerzas. Vio que a su lado había alguien que lo miraba con unos preocupados ojos oscuros.

 

-Por fin te has despertado, dormilón. –le dijo Akane, con su típica sonrisa que no solía utilizar mucho con Ranma y que hizo que se le subiera toda la sangre a la cabeza.

-A...Akane? Qué ha...? –Ranma estaba desorientado. Esa escena tendría que estar sucediendo al revés.

-Sht. Tranquilo. Has ganado, tal y como te dije. –Akane le guiñó el ojo- Ahora tienes que descansar. Has estado durmiendo cuatro días... nos tenías a todos muy preocupados. Hacías gestos de dolor, hablabas en sueños... –Akane cambió su sonrisa por una cara de preocupación.

-He dormido cuatro días?

-Sí.

-Y he hablado en sueños?

-Sí.

-Qué decía?

 

Akane se puso roja y cambió de tema.

 

-Te interesará saber que estos cuatro días hemos avanzado en la ruta. Dentro de cinco días o un poco más llegaremos al pueblo donde el guía alquiló el barco.

-Cómo están todos?

 

Akane se puso triste. << Ukyo desapareció.  Alguien dejó una nota en chino y Shampoo la tradució. Era de un shiaku, dice que la han secuestrado o algo...>>

 

-Qué?! Qué han capturado a Ut-chan?! –Ranma se sentó de golpe. –Pero cómo...?!

-No se Ranma...cuando nos levantamos todos ya no estaba...supongo que habrían podido acabar con todos nosotros de habérselo propuesto, pero sólo se llevaron a Ukyo...  –dijo apenada Akane.

-Está bien. Tengo que hablar con esos pardillos. 

 

Ranma, ayudado por Akane, se alzó y se dirigió hacia donde estaban sentados Ryoga, Mousse y el Guía. Shampoo estaba junto al Guía al río Shukaku, llenando las botellas. Cuando Shampoo vio a Ranma, se dirigió saltando hacia él muy preocupada.

 

-Ranma encontrarse bien?

-Sí Shampoo, ya estoy...

-Yipeeeeee!! Ranma haber salvado a Shampoo!! –Dijo abrazándolo.

-Vamos Shampoo!! Suéltame!! Tengo que hablar con...!!

-RANMA! Se puede saber qué haces?! –Akane lo golpeó con una cacerola y eso permitió a Ranma desembarazarse de Shampoo, con un dolor de cabeza. Luego se dirigió hacia Ryoga, Mousse y el Guía.

-Vaya, mira quién ha despertado.

-Oh, honorable huésped.

-Ranma, por qué dejaste que cogieran a Akane?!

-Eh, tranquilizaos. Pásame el mapa. A ver, dónde estamos?

-Aquí. –el chico pato señaló un punto  de Japón casi tocando con el mar de Japón. –en unos seis días llegaremos a...

-Sí, sí. Ya me lo ha dicho Akane. No se sabe nada de Ut-chan?

-Señorita no haberse comunicado con nosotros... –dijo apenado el Guía.

-Ranma, qué vamos a hacer ahora? –dijo el chico perdido.

-Cómo que qué vamos a hacer?

-Pues que cómo vamos a encontrar a Ukyo.

-No vamos a ir a buscarla. –dijo Ranma, con el rostro ensombrecido.

-QUÉ?! Cómo que no vamos a ir a buscarla?! Y si la...?! –dijo Ryoga, con frustración.

-Cálmate, cerdito. Deben habérsela llevado a Jusenkyo como cebo. Por eso tenemos que llegar allí lo antes posible.

-Ya veo. Bueno, si me disculpáis, voy a ir a buscar un poco de...

-No Ryoga. Entiendo como te sientes. Pero ahora no podemos separarnos. A partir de ahora, nadie irá solo a ningún sitio, y de noche haremos guardia. Entendico?

-Entendido. –Dijeron Mousse y Ryoga al uníssono.

 

 

 

 

 

*********************

 

 

 

 

{ Jusenkyo, China. }

 

 

 

Al lado de las fuentes mágicas, en la cabaña del Guía, había ahora un nuevo prisionero que estaba junto a Ciruela y el Guía,  Ukyo. La habían traído a Jusenkyo en tan sólo dos días, y no le habían causado daño alguno. Ahora el jefe no estaba vigilándolos, sino que lo hacía un shiaku.  Este estaba prestando atención afuera, por si había algún señal de que algo no iba bien. Ukyo recobró el conocimiento.

 

-Eh? Dónde...?

-Estar en Jusenkyo, en cabaña nuestra, señorita. –le dijo el Guía, que estaba junto a ella, atados con cuerdas.

-Usted? También le han capturado? –dijo Ukyo extrañada, luego miró un bulto que había detrás de él. –Es Ciruela?

-Hai señorita. Pero qué querer decir con que papá también capturado?

-Eh...no, que a usted también le han cogido, igual que a mi...

-Evidente ser. Pero a Ciruela y a mi hacer muchas semanas que tener prisioneros.

-Qué? Pero si usted ha estado con nosotros desde que salimos de Tokio! –dijo la cocinera de okonomiyakis.

-Eh? Señorita, qué decir? Guía no moverse de Jusenkyo para nada.

-Entonces...¿¡Quién era ese Guía?! –dijo hoorrorizada Ukyo.

-Oh no...seguro que shiakus haber adoptado forma de papá y así guiarles hasta aquí.

-No entiendo nada...

-Shiakus necesitar que alguien abrir puerta de Siete Vientos por ellos, y supongo que haber engañado a honorables huéspedes.

-Entonces, Ran-chan y los demás hemos estaddo todo este tiempo con un falso Guía?! Tengo que avisarles!!

-No señorita. Ahora no poder ponerse en contacto con ellos. No haber teléfonos en bosque. Y si llamar a familia, no conseguir nada. Sólo poder esperar. Nada más... –dijo el Guía apenado

-Ran-chan...

 

 

 

 

 

*********************

 

 

 

 

{Bosque de Gongai. Río Shukaku. Faltan cuatro días para llegar. }

 

 

 

 

Nuestros protagonistas andaban al lado del río, muy cansados. No había habido rastro de ningún shiaku desde la desaparición de Ukyo, pero aún así estaban todos muy preocupados por ella. Quién sabe lo que le podrían hacer... Ryoga era uno de los que más se preocupaban por Ukyo. Desde que salieron de Tokio, él y Ukyo se habían hecho más amigos de lo que eran, y ahora eso había sido un duro golpe para él. Akane y Shampoo también se hicieron más amigas, aunque no por eso Shampoo no competía por el corazón de Ranma, y sin la cocinera de okonomiyakis, Shampoo se había convertido en la cocinera oficial de la tropa, y ahora podría llegar al corazón de Ranma pasando por su estómago. Desde la pelea contra el shiaku, también hubo otro cambio: Shampoo ya no torturaba a Mousse, simplemente le atestaba algún golpe de vez en cuando y lo mandaba a volar, pero no tanto como antes. La cuestión es que el viaje había tenido muchos puntos negativos, pero algunos también positivos, como entrelazar más la amistad de estos jóvenes que hacía ya tanto tiempo que se conocían y que aún no había surgido.

 

-Venid, pasaremos por este puente.  –dijo Ranma.

 

 

Pasaron unas cuantas jornadas, y nuestros chicos de Nerima avanzaban con buen paso hacia el pueblo, con unos ánimos bastante bajos. A Ryoga no le gustaba mucho la idea de navegar por mar, ya que tendría agua y más agua por todos lados y a un mínimo descuido acabaría muy mal. Tampoco les hacía mucha gracia el viajecito por agua a los demás, ya que nadie guardaba buenos recuerdos de travesías con barco: por poner un ejemplo, siempre que Kuno les invitaba a dar un paseo con su nuevo yate, este se iba a pique; cuando Kirin secuestró a Akane, el “fantástico barco” de Kuno resultó ser una barraca, y así una lista sin fin... pero no tenían opción. No había otra solución de abandonar Honshu.  Y entonces sí que empezaría un buen viajecito, ya que estarían, según sus cálculos, cuatro o cinco semanas con el viajecito por aguas, ya que no contaban con que el Guía fuera rico y les hubiera alquilado un yate cinco estrellas.

 

Un dato que les ponía en lo cierto de que ya estaban cerca del pueblo pesquero, era el propio río. El Shukaku, a medida que pasaron los días, se fue ampliando y ampliando, para dar con una gran desembocadura al mar del Japón. El paisaje también cambiaba. Ya no era montañoso, sino que había algún que otro bosquecito sin importancia, con muchos matorrales. Ahora pasaban todo el día al descubierto, sin ningún bosque tapándoles, y hacía bastante calor, ya que el Sol  les tocaba durante todo el día.  Había sido un día muy caluroso, y todos agradecieron que ya se hiciera de noche. Acamparon al lado del río, a unos cuatro metros, para tener menos calor durante la noche. Mientras Shampoo preparaba la cena, Ranma y los otros consultaron los mapas.

 

-A ver...según esto, ya falta muy poco para llegar a Kushui. –dijo Ranma, alentador.

-Seguro que llegaremos mañana a mediodía. Estamos a tan sólo seis kilómetros. –dijo Ryoga, llorando de felicidad.

-Cómo va la comida, Shampoo? Estamos hambrientos. –dijo Genma.

-Ahora os la traigo. Akane, ayúdame a llevar los platos.

-Voy.

 

Todos se quedaron sorprendidos de que Shampoo y Akane se avinieran tanto y que Shampoo no la hubiera llamado “chica violenta” ni de que Akane no le hubiera hecho una gañota ni nada.

 

-Tomad. –Akane les sirvió los platos a todos, y luego se sentaron cocinera y camarera a cenar con todos.

-Mm...esto está riquísimo, Shampoo. –le dijjo Akane.

-Gracias. Ser receta de  bisabuela mía. Nunca haberla probado antes.

-Cómo he podido vivir todo este tiempo sin comer algo así?! –dijo Genma, comiendo y comiendo sin parar.

-Papá, eres un glotón...

-Mira quién fue a hablar. –dijo el chico pato.

-Oye cegato, quieres pelea? Recuerda que fui yo el que derrotó al shiaku y al que debéis respeto y...

 

Ranma vio como todos se alzaban  y le miraban con ojos asesinos. Segundos después, vemos a Ryoga pedir otro plato de ramen y a todos conversar, ignorando a Ranma, el cual yacía inconsciente a la sombra de un árbol.

 

-Hoy vas a hacer tú la guardia!! –le dijo Akane a Ranma cuando este recobró el conocimiento.

-Qué!? Hoy le toca a Ryoga!!

-No decías que eras tan fuerte?! Quién sino el gran Ranma Saotome para velar por nuestra nocturna seguridad?!

-Eso!! –dijo Mousse.

-Buenas noches Ranma. –le dijo su padre.

-Serán... –dijo con frustración Ranma.

 

 

 

Fueron pasando las horas. La hoguera ya estaba totalmente consumida, y Ranma estaba tumbado fuera mirando las estrellas. “Gracias a esos idiotas puedo ver este cielo. En Tokio no se ve nunca... si Akane lo viera, seguro que le gustaría mucho...”  De repente, oyó ruidos detrás de si. Temiendo que fuera un shiaku, se puso en pie como el rayo, para ver que Akane estaba delante suyo, un poco asustada por la reacción de Ranma.

 

-O-Ocurre algo?

-Rayos Akane, pensaba que eras un shiaku. Menudo susto me has dado. –Ranma se volvió a tumbar al suelo. Akane se sentó a su lado. –No puedes dormir?

-No tengo sueño. Creía que te encontraría durmiendo y roncando sin parar, y veo que haces bien el papel de vigía. Creo que tendrías que hacerlo más a menudo... –dijo con un tono pillín Akane.

-Y qué más! No se por qué me he dejado convencer hoy, pero otro día no pienso ceder!!

-No se de qué te quejas. Cuando hice el turno yo el otro día, no había este cielo. Al menos así vigilarás más a gusto.  –Akane se quedó embobada mirando todas las estrellas que habían esa noche al firmamento. Ranma se sintió orgulloso de sí mismo, había acertado por completo que a Akane le gustaría ver ese cielo. No era una cosa muy importante, por eso significaba que realmente sabía cómo era Akane. Akane iba mirando las estrellas, y a la vez podía notar cómo esos ojos azules la miraban todo el rato y empezó a sentirse incómoda, así que decidió tomar alguna conversación.

-Así que...mañana ya llegaremos a Kushui...qué bien...

-Yo no estaría tan contenta. En el mar seremos un objetivo muy fácil. Desde el aire o desde la profundidad del mar, podrían atacarnos.

-No se... ahora es cuando realmente me gustaría que apareciera la isla flotante de Tokenjo...jejeje, sería fantástico!

-Tojenko...

 

Ranma se acordó de lo que pasó en esa isla flotante: Toma, el príncipe de Tojenko, se quería casar con Akane. Él la fue a rescatar, y entonces descubrió que en Tojenko había una fuente con un agua especial que todo aquél que la tocase se convertiría en hombre. Entonces, Ranma luchó contra Toma y él y Akane se cayeron al vacío, con el estanque a sus pies. Ranma no tuvo otra opción que destruirlo, ya que sino Akane se convertiría en hombre. La verdad es que hacía mucho que no pensaba en eso, y recordó cuales fueron sus pensamientos mientras él y Akane caían juntos hacia abajo. “Si  no hago nada, me convertiré en un hombre al 100%, pero entonces Akane...”  Ranma se acordó también de que justo antes de caer, Akane le dijo que ya le gustaba tal y como era. “Y ahora vamos hacia Jusenkyo, arriesgando nuestras vidas...arriesgando la suya...para qué? Para que si ganamos consigamos estar curados? Realmente vale la pena todo este sufrimiento? Al fin y al cabo, ella me dijo que yo le gustaba así, con la maldición...”

 

-Hey, Ranma. Qué ocurre?

-Eh?

-Estabas con la mirada perdida.

-Eh? Ah. Bueno. Sí, es que...

-Ranma, podría hacerte una pregunta? –Akane se puso un poco seria y lo miró fijamente a los ojos.

-Claro... – “Qué querrá ahora?” pensó Ranma mientras empezaba a ponerse colorado.

-Realmente...te gustaría curarte?

 

La pregunta le pilló por sorpresa. Obviamente, Akane se refería a curarse la maldición de transformarse en chica. Era justo lo que estaba pensando antes que Akane le llamara la atención. Que si quería curarse? Hombre, si le enseñaban un poco de agua  de la que necesitaba a sus narices, no diría que no, pero tampoco se pensó nunca seriamente de ir expresamente a Jusenkyo para curarse, y una buena prueba es que cuando Kirin secuestró a Akane y la fueron a buscar a China, se olvidó completamente de ir a Jusenkyo, sólo tenía una cosa en mente: rescatar a SU prometida.

 

-Ranma.

-Qué?

-Contesta. O no lo sabes? No tienes por quéé decírmelo, si no quieres.

-Lo que pasa es que...mm... claro que me gustaría ir a Jusenkyo y curarme, pero cada vez que voy a China ocurre algo malo. Especialmente malo la última vez que fuimos.

-Lo dices por Saffron? Vamos, eso ya es agua pasada... –Akane lo intentó animar, pero Ranma se enfadó.

-Cómo que es agua pasada?! Ni  tú te acuerdas ya de la estupidez que hiciste?! Ya no te acuerdas de que  podrías haber muerto allí, sólo por tocar el maldito Gekkaja?! Ya no te acuerdas?!

-IMBÉCIL! Claro que me acuerdo, estúpido! Lo que pasa es que intento olvidarme!! Sólo he dicho eso para animarte, y a la vez para animarme a mi misma!! Eres un ingrato!!

-Y tú una inconsciente!!

-Y tú....!

 

Ranma paró en seco. Akane también. Los dos miraron hacia el lugar de donde procedían los extraños ruidos, de la zona donde estaba el panda.

 

-PAPÁ!! –Ranma se alzó y se fue corriendo hasta el saco donde estaba su padre.

-Ranma, qué ocurre?! –Akane lo siguió de cerca. Luego se encontró el saco del señor Saotome. –Vacío...

 

 

 

Ranma y Akane despertaron a todos y les dijeron que Genma había desaparecido. Esta vez no había habido pelea ni nota, y la verdad no hacía falta, ya sabían quiénes eran los que iban detrás de todo esto. “Cómo no me di cuenta?! Estaba a diez metros, de espaldas, vale, pero podría haber notado su presencia o... ARHG!! Cómo no me di cuenta?! Realmente, cuando estoy con Akane no me doy cuenta de nada...!” Una amarga sonrisa cruzó por su rostro. Estaba ya amaneciendo, y todos dedicaron un rato a buscar al panda, pero ya sabían que era inútil.  Así pues, todas las esperanzas de llegar ya a  Kushui se ensombrecieron al perder a uno más. Aunque la verdad es que no se preocuparon tanto como Ukyo, pero uno menos siempre era uno menos.  Así pues, recogieron sus cosas y se pusieron en marcha, hacia el pueblo pesquero. Cuanto antes llegasen, antes estarían a salvo, ya que con toda esa gente rondando por allí, el shiaku no se atrevería a atacarles. O sí?

 

Llevaban ya cuatro o cinco horas caminando a lo largo del río a buen ritmo. Se acercaban a la civilización, ya que se encontraban con campesinos que iban y venían del  pueblo hacia sus huertos. Ahora habían retomado el camino , ya que tenían que ir al pueblo, y no vorearlo, como hacía el río.

 

-Hey, chicos, mirad!! –dijo Akane, señalando delante suyo. – Es el mar!!

 

Todos se fijaron. Era verdad. Ya se empezaba a ver el mar de Japón, tan radiante en ese soleado día. Al verlo, todos sintieron como nuevas fuerzas se apoderaban de ellos y empezaron a andar con más rapidez. Al cabo de un rato, empezaron a divisar ya el pueblo, que se encontraba justo al lado del mar. Por algo era un pueblo de pesca. Llegaron, tal y como habían estimado la noche anterior, hacia el mediodía. Se dirigieron hacia una tienda de comida y compraron ingredientes para cocinar, ya que salían más económicos que comprar los alimentos ya cocinados; de ello ya se encargaría la amazona Niujezu. Así pues, después de comer, se dirigieron todos hacia el puerto. Ahora era el Guía el que estaba al mando, ya que sólo él sabía cuál era el bote que había alquilado. Así pues, llamando bastante la atención, se dirigieron hacia el paseo marítimo donde estaban ancorados decenas de botes y barcos.

 

-Seguirme. Guía no saber cómo ser barco, peero ahora tener que buscar a propietario.

 

Entraron en un hostal lleno de hombres, pescadores, y el Guía se dirigió hacia el  hombre que estaba en la barra, sirviendo un poco  de vino a los hombres. Se cambiaron algunas palabras en chino, que ni Shampoo entendió, y salieron a fuera, con el hombre de la barra delante. Los dirigió hacia las afueras del barrio y les presentó su nueva nave.

 

-Esta es? –dijeron todos al verla.

-Sí. –dijo con orgullo el hombre. –Bien, señor, usted ya me lo pagó la otra vez, así que yo voy tirando que en la posada hay trabajo. Ya verán como esta preciosidad se lleva bien con ustedes. Jua, jua, jua!! Adiós!

-Honorables  huéspedes, os gustar el bbarco? –dijo el Guía con cierto orgullo.

 

Todos se quedaron mirando el “barco” . Delante de ellos había una embarcación de 4 metros de largo por 2 de ancho; hecha de madera, con algunos chalecos salvavidas y llena de tapones que cubrían unos agujeros. “Lo sabía...” Pensaron todos a la vez.

 

-Ser lo único que poder permitirme... –dijo apenado el Guía.

-De haberlo sabido, nos vamos Akane y yo a pedirle un yate a Kuno... –se lamentó Ranma.

-Vamos, vamos. El pobre Guía se ha quedado sin blanca sólo por ayudarnos. Lo mínimo que podemos hacer es... –dijo Akane.

-Perdona, guapa, pero quién ayuda a quién?! –le dijo Ranma.

-Mira, chico! Te crees que no me gustaría ir con un buque?! Pero esto el lo que hay, así que como más te apenes, peor para ti!!

-Akane tiene razón, Ranma. No eres más que un quejón y un...

 

Ranma le dio una patada al chico pato que lo mandó directo al agua y lo convirtió en un adorable patito de plumas blancas y enormes gafas de culo de botella. 

 

 

 

Se hizo de noche. Había sido un día bastante atareado, seleccionando sólo lo necesario para el viaje, ya que el “barco” no parecía muy resistente a mucho peso.  Así que decidieron llevar sólo agua y comida, ya que los mapas no harían falta puesto que en China el Guía sabría moverse. Así pues, zarparían al día siguiente. Ahora era el turno de Mousse para hacer la guardia, y para su sorpresa Shampoo se quedó con él, diciendo que tenía un mal presentimiento para esa noche. No tardaron en confirmar sus sospechas, cuando Mousse y Shampoo vieron en la oscuridad de la noche muchas siluetas encapuchadas acercándose hacia donde ellos estaban. Mientras  Mousse se quedaba afuera esperándolos, Shampoo fue a despertarlos a todos.

 

-Qué pasa? Ya es de día? –preguntó el chico perdido.

-No Ryoga, hay shiakus! –dijo Shampoo.

-Shiakus?! –Akane estaba aterrorizada. 

-Akane, tienes el espejo? –le preguntó, muy serio Ranma.

-Sí.

-Escúchame bien. Es un convertidor de energgía. –Akane asintió- Sólo debes...

 

No llegó a terminar la frase, ya que los shiakus se teletransportaron dos metros delante suyo, helándoles la respiración a todos. Eran once. Y ellos cinco (el guía no cuenta para la lucha, ya que se escondió en el primer árbol que encontró). No tenían muchas posibilidades. Eran dos shiakus por persona, más uno que sobraría, que seguramente sería para Ranma. Los chicos hicieron cuentas. No tenían muchas posibilidades si volvían a sacar los gunmeis, pero algo les dijo que no lo harían. Esta vez verían su destreza como luchadores, sería una lucha dos contra uno, en toda injusticia, e incluso tres contra uno, en el caso de Ranma. Los shiakus no les dieron tiempo para organizarse y embistieron. Ellos sí que lo tenían todo controlado, ya que a la señal de uno todos se fueron por parejas en dirección a su presa. Como habían previsto todos, el que sobró se fue con Ranma.  Los shiakus no eran precisamente rápidos ni fuertes, pero el hecho de atacar dos contra uno y el de no sentir el cansancio, ya que eran espíritus, les daba cierta ventaja sobre los chicos de Nerima. Resistían bien, pero pronto empezaron a perder fuerzas, ya que eso no se terminaba. Mousse lanzaba aparatos a tuerto y a derecho, y uno casi le saca un ojo a Ryoga; por el contrario, Ryoga iba lanzando pañuelos hacia sus dos adversarios mientras se defendía con su paraguas; Ranma iba dándoles puñetazos y patadas altas, que los tres shiakus intentaban evitar, y a la vez iba concentrando la energía en su bastón; Shampoo, entre saltos y patadas, atacaba con sus dos bomboris, uno para cada shiaku; y Akane... Akane lo tenía mal, ya que ella, a diferencia de los demás, no tenía ningún aparato especial. Ranma le había dicho que usara el espejo...pero para qué? Para maquillarse? Tal vez tenía alguna utilidad en especial. Él había dicho que era un convertidor de energía. Y eso qué significaba? Akane iba dando patadas altas y intentando hacer caer a sus adversarios, mientras que iba pensando en lo que le había dicho Ranma, cuando de repente ella y todos los presentes notaron una energía muy fría que procedía de Ranma, y vieron con gran alegría como el joven los mandaba a volar con su ataque. Ahora la lucha estaba más equilibrada. Nueve contra cinco. El segundo atacante de Akane y el segundo de Shampoo se dirigieron hacia Ranma. Ahora las chicas lo tenían mejor, ya que era un “uno contra uno”. Ryoga empezó a pensar en cosas tristes y lanzó un Shishi Hokodan que dejó K.O a sus dos oponentes, y ahora el segundo de Mousse se fue con Ryoga, de manera que ahora todos luchaban contra uno, menos Ranma que luchaba contra dos. Ranma ya no podía lanzar otro ataque de chi, ya que había gastado mucho en este último para cargarse a tres, pero ahora no debía rendirse. Ya descansaría al bote. No estaría tranquilo hasta haber eliminado el último shiaku. Ranma miró a Akane. No le había podido decir cómo funcionaba el espejo, aunque el Guía le dijo hacía tiempo que los dos aparatos funcionaban diferente. Sólo ella podría descubrirlo, así que volvió a fijarse en sus dos oponentes, que intentaban colocarle algún golpe. Ryoga, por el contrario, que no había utilizado demasiada energía en su primer Shishi Hokodan, volvió a la carga con un segundo ataque, que dejó eliminado a su shiaku, y el segundo atacante de Ranma se fue hacia Ryoga. Ahora la cosa sí pintaba bien.  Akane empezaba a sentirse floja. No sabía qué había querido decir Ranma con eso del espejo. Entonces se fijó en su shiaku y en los otros cuatro restantes. Empezaron a alzar lentamente la mano y en ella apareció una...espada. Pero no una espada normal. Tenía el filo oscuro, y el mango oscuro. Una espada digna de un espíritu. Y ahora los shiakus volvían a la carga. Pero por qué no la habían usado antes, la espada? Hubieran tenido muchas más opciones... Akane se defendía  intentando que no le clavasen la espada en el cuerpo, evitando los golpes. “Voy a ciegas... estoy cansada...si al menos tuviera algo  con qué protegerme...Shampoo tiene sus bomboris. Ryoga su paraguas y sus pañuelos. Mousse sus aparatos. Y Ranma tiene el bastón...El bastón... El Guía nos lo dio al salir de Tokio, a él el bastón y a mi el espejo. Tal vez me podría servir... Pero mide veinte centímetros de altura, y con eso no me podré defender...” Akane, con el bastón en mano, paró de huir y esperó el ataque. Entonces el espejo se alargó por el mango, de manera que quedó un bastón dorado con un espejo en la parte superior. El shiaku se avalanzó contra ella, y justo cuando la iba a tocar con el filo de la oscura espada, se formó un especie de escudo a su alrededor que hizo que con su contacto el shiaku se carbonizara, ante la sorpresa de la chica. <<Q...Qué ha pasado? Si no he hecho nada...>> Dijo Akane con asombro. Ranma la miraba con cierto orgullo. Había estado a punto de ir por ella, pero sabía que podía confiar en Akane. “Sabía que lo conseguirías.”Ahora eran mayoría. Se fijó en los demás. Ryoga estaba luchando muy en serio contra su shiaku cuerpo a cuerpo y tenía la situación controlada. Shampoo iba también bien  armada con sus bomboris, y Mousse no dejaba hueco en sus defensas con tantas cadenas. Miró a Akane, y se asustó. Estaba al suelo, tumbada. Se acordó de lo que le pasó el otro día al utilizar el arma, que se quedó sin fuerzas. Ranma fue hacia ella, pero para su sorpresa ya había alguien que se dirigía hacia ella para defenderla de un shiaku que la quería traspasar con su espada ahora que no podía defenderse. Shampoo fue en su ayuda. Su shiaku se paró y empezaron a luchar de nuevo, y entonces el shiaku de Mousse se dirigió hacia Akane, pero Shampoo lo barró. Entonces todo pasó muy deprisa. El shiaku de Shampoo estaba a punto de traspasarla con la espada ya que había prestado más atención al otro para que no le hiciera nada a Akane, cuando algo se interpuso entre Shampoo y el filo negro de la espada. Nada menos que Mousse. Y ya no se pudo hacer más. Mousse cayó al suelo después de que el shiaku retirara el filo negro. Shampoo se quedó en estado de shock. Entonces el shiaku le tiró agua a Mousse y mucho más rápido de lo que habían atacado, lo cogieron y desaparecieron. Ranma, Ryoga y Shampoo tardaron un poco en reaccionar.

 

-Mousse... –dijo Shampoo en un susurro. – MOUSSEEE!!!

 

Shampoo se  echó a llorar. Ryoga se dirigió hacia ella para consolarla, mientras que Ranma fue con una inconsciente Akane para cargársela en su espalda y buscar los cuatro al Guía.  Ahora eran tres menos. En toda la noche nadie durmió. Al Guía lo encontraron muerto de miedo en un matorral cercano, y todos se sentaron para al menos descansar. Shampoo no dijo nada en toda la noche. Ranma y Ryoga la comprendieron, al fin y al cabo Mousse le importaba algo a la amazona. Lo habían capturado porque había ido a salvar a Shampoo. Si no lo hubiera hecho, ahora sería ella la que estaría herida y secuestrada. Así que con esos pensamientos estuvieron toda la noche. La única persona que estaba feliz ahora era Akane, la cual hacía caritas muy graciosas mientras dormía, ya que había pasado del estado de inconsciencia al de dormido sin despertar, y ahora estaba recostada en las piernas de su prometido. Todos desearon que todo eso se acabase de una vez por todas.

 

 

 

 

Fin del cap. 2

 

 

 

 

 

                                                                                                                                                            CONTINUARÁ

 

 

N.1 : Honshu: Para aquellos que no lo sepan, Japón está formado por nombrosas islas, tales como Honshu, donde reside la capital Tokio, Shikoku, Kyushu, Hokkaido entre otras de menor tamaño. Hay otras subdivisiones, ya que Honshu es la isla más grande del país en sí, y tiene otras subdivisiones: Norte de Honshu, donde hay Aomori, Morioka, Sendai y Niigata; Centro de Honshu, donde hay Tokio, Nagano, Takayama y Nagoya; y finalmente, oeste de Honshu, donde se encuentra Kioto, Osaka y Hiroshima. Nuestros amigos parten del Centro de Honshu , concretamente de Tokio, hacia el Oeste de Honshu, aunque no llegan hasta el final, claro. Obviamente, los nombres de los pueblos y del río son made in CiNtUrO-cHaN, así que os recomiendo que no los pongáis en vuestro trabajo de Geografía de Japón.

 

N.2: Nihao mi concubina: en este capítulo hay una parte donde se menciona los hechos de la segunda película de Ranma ½: Nihao mi concubina, el título en España, que una servidora tiene bajada de internet (os la recomiendo, es buenísima ^_^).

Y ya se, muchos me diréis: pero bueno, que no decías que el Ranmaverso iba después del manga? Cómo es que aquí sale una peli? Fácil. Porque sí. Porque si no lo hago así, pues... :P no os lo diré, que sino no hay gracia. ;)

 

 

 

 

 

 


 

Aaaaaaaaaahg...Navidad, dulce Navidad... y es que no hago más que hacer fics en Navidad... pero al menos disfruto. Por fin se ha terminado este capítulo...ALELUYA!! La verdad, con tantos ataques aquí y allá, se me ha hecho un poco pesado...aunque lo he terminado en un tiempo récord: 5 días, gente, y va en serio!!  En fin, nada que alegar al tribunal. Sólo recordaros que os espero en el próximo capítulo Navegando a contracorriente, que al igual que este capítulo, el título lo dice todo, no? Otra cosilla más: domo, domo arigato por leer este fic. Intento hacerlo larguito y emocionante, que sino la cosa no funciona.  Dudas, insultos, quejas, elogios (preferible), felicitaciones (preferible también XD) y lo que queráis a

 

 

[email protected] 

 

 

 

 

Nos vemos al próximo capítulo,

 

 

 

Un besote muy fuerte,

 

 

 

CiNtUrO-cHaN

 

 

 

 

26/12/02

 

 

 

 

 

 

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