Este fic está basado en los personajes de la serie Ranma ½, cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente a la autora Rumiko Takahashi, la editorial Shogakukan y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por placer para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines de lucro, no estoy quebrantando ninguna ley, por lo que no me hago responsable de ningún cargo.

 

 

 

 


 

Con mucho orgullo y con los mejores deseos de que os agrade, CCF presenta otra nueva historia, muy diferente a las leídas hasta ahora, donde nuestra queridísima pareja Ranma y Akane tendrán que demostrarnos otra vez el amor que una persona puede dar a otra, hasta dónde podrían llegar el uno por el otro, hasta qué punto tendría que sufrir una pareja de enamorados viéndose acosada siempre por otros egoístas con propios pensamientos para ellos mismos y su pareja… y así, sin más preámbulo, otro alocado y disparatado proyecto más de CiNtUrO-cHaN Fics que espero os guste…

 

 

= DUDA....OLVIDO...JUGANDO CON EL DESTINO = 

 

 

 

 

“Era una cálida y suave mañana primaveral. Hacía poco que las lluvias y nieves de invierno habían abandonado la ciudad de Nerima. Los cantares alegres de los pájaros se volvían a oír; las temperaturas, por fin, después de los largos meses de nieves y lluvias, fríos y vientos, ascendían.

Últimamente había habido muchos ajetreos por parte de todos en esta pequeña localidad en la inmensidad de Tokio, todas relacionadas con una boda que, muy a pesar de unos, muy a gusto de otros, acabó por no celebrarse. Es cierto que Soun Tendo les dijo a sus progenitores que de ahora en adelante había un ‘Tiempo extra’, y que se hicieran ya la idea de que acabarían juntos, pero todos los enamorados de esta pareja volvieron a la carga como si todo lo que ocurrió en Jusenkyo y la fallida boda se hubiese extraviado, olvidado en el paso del tiempo, perdido en la memoria, volviendo, cada uno a su usual manera, a la carga para intentar conquistar el corazón de estos chicos de preparatoria. Por su parte, ellos siguieron con su vida, insultándose, pegándose, ofendiéndose… en fin, lo que hiciesen siempre. Todos creían que nada había cambiado, pero en el rinconcito de corazón, todos nuestros personajes de Nerima sabían que no podrían olvidar aquello… tal vez había llegado la hora de pasar a la verdad, la hora de hacer que Ranma o Akane fuese suyo/a, ya que el tiempo era oro,  y en menos de lo que se podrían esperar, ellos dos acabarían juntos para su desagrado… y a esta conclusión llegó nuestra querida amazona de la tribu de las Niujezu, la heredera de la Supremacía Femenina, la eterna enamorada de nuestro cegatito Mousse, Shampoo.  

 

Nadie se imaginó nunca, nadie pensó jamás todo lo que puede ocasionar el amor ni hasta qué extremo pueden ser desastrosos los deseos de alguien dispuesto a darlo todo, a sacrificarlo todo por la persona amada…ni cómo puede repercutir en el desarrollo de la historia…

 

En este fic lo podremos ver, hasta dónde llegarán todas estas cosas…”

 

 

CCF para el mundo entero presenta…    

 

 

 

 

Duda… Olvido…

 

 “JUGANDO CON EL DESTINO”

 

Un fic de Ranma ½ escrito por CiNtUrO-cHaN’s FICS (CCF)

 

 

 



 

 

 

 


 

 

 

 
 

^^ PARTE PRIMERA - Conjuro ^^

 

··· **Capítulo Primero- Por Amor** ···

 

 

 

 

 

Ranma iba andando por la verja, donde tantas otras veces había pasado ya… Iba sumergido en sus propios pensamientos, pensando en todo lo que había ocurrido hace ya escasos meses, auque aún presente en su memoria… ella, tan bonita, vestida de blanco, y él, tan idiota, rechazándola, rechazando a la única mujer que le robó el corazón, la oportunidad de oro que siempre soñó que le apareciese en bandeja, y ahora que se la ofrecían, la rechazaba… Sí, muchas veces se pegó e insultó por ello, pero a lo echo, pecho, no había marcha atrás, por lo que Ranma aprendió a vivir con ello, a la vez que poco a poco fue entablando conversaciones con Akane, quienes los primeros días después de la boda fallida no se habían dirigido la palabra.

 

En esas estaba Ranma, caminando hacia el Dojo, después de un ajetreado pero normal día en Furinkan. Su prometida esta vez no iba a su lado, no porque se hubiesen peleado, es que hoy tenía que hacer no-se-qué con unas amigas y se fue con ellas a la salida de la preparatoria, así que Ranma se volvió esa tarde solo. Pero no le importaba. A veces, estar solo es bueno. No hace ningún mal ir de vez en cuando sin compañía, pensando en tus problemas y sin preocuparte por si la persona que está a tu lado se encuentra bien o le pasa alguna cosa… Y alguien como él necesitaba estos momentos bastante a menudo, aunque los recompensaba cuando subía arriba, al tejado del Dojo, donde siempre se fue cuando algún problema lo acosó. Y de  repente, interrumpiendo todos sus pensamientos, una extraña masa delgada se tiró sobre su espalda, haciéndole caer a la calle, con algo bastante pesado que emitía un ya muy conocido ‘riiiin’ , ni más ni menos que el sonido de la bicicleta de la amazona, que de un brinco saltó de la espalda de su airen y le ayudó a ponerse el pie mientras el chico no paraba de maldecir.

 

-¡¡NI HAO AIREN!!, Shampoo estar contenta de que airen encontrarse por aquí, ¡Shampoo quería hablar muy seriamente con airen!

-Ugh… pues vaya – Ranma se puso a pie a duras penas, aún con la marca de la bici de Shampoo a su espalda. La muchacha prosiguió.

-Es que haber una ley fuerte en tribu de amazonas que ya hacer mucho que yo no pensar… Shampoo deber casarse con airen, y tener tiempo límite… tiempo que va desde que nos conocer hasta que pasar cinco años.

-¿Y? No hace ni tres que nos…

Pero Shampoo no lo dejó terminar – Ya saber, pero tal vez así te dar más prisa… ¡¡Shampoo querer casarse ya, Shampoo ya ser mayor para casarse, ya tener 17 años, y airen también!! – dijo la amazona. Ranma la miró como siempre la miraba cuando le salía ese tema.

-Mira, Shampoo, no se cuantas veces te he dicho ya ni se cuantas veces te tendré que repetir que yo ‘no’ quiero casarme, solterito estoy más guapo, ¿entiendes? –dijo Ranma poniendo una sonrisa tonta.

-Airen ser un tímido… a Shampoo ya le gustar hombres tímidos.

 

La muchacha se subió otra vez a su bici y empezó a hacer rodar los pedales, sin moverse del sitio, para coger más velocidad para cuando sailese.

 

-Shampoo tener que acabar de repartir comandas, ya hablar de eso en otro momento, ¡¡zai jian, airen!!

 

La amazona salió como un cohete a propulsión, dejando humo y todo, y a un extrañado Ranma, que nunca se acababa de sorprender ante la rapidez de la chica. Como si no hubiese pasado nada, y dando las gracias a Dios porque Akane no hubiese estado allí, se dirigió sin más preámbulo hacia el Dojo. Soun y el panda se encontraban sentados jugando como siempre al shogi, mientras que una sonriente Kasumi les servía el te igual de risueña que siempre y Nodoka preparaba la cena. Se oían unos gritos de la parte posterior de la casa, y un crujir de algo; esa sería Akane rompiendo ladrillos, como siempre. Ya faltaba poco para la hora de la cena, y Ranma se dirigió al gimnasio a practicar un poco, a la vez que echaba furtivas miradas hacia su prometida, la cual podía ver un poco de lejos, fuera del dojo, sin parar de romper ladrillos. Ranma se sonrojó ligeramente y negó con la cabeza, intentando separarla un poco de sus pensamientos y concentrarse más en el entrenamiento. Entonces Akane irrumpió en el dojo, ajustándose el obi y mirando a Ranma con decisión.

 

-¿Practicamos un rato?

 

Ranma hizo un *hmmm…* con la cabeza en signo de aprobación, a la vez que su prometida se abalanzaba contra él. Le propició una serie de patadas altas que el chico esquivó sin problema doblando su espalda ligeramente hacia atrás y moviéndose con agilidad de un lado a otro. La chica, sudando, al ver que no podría tocarle nunca, cambió de estrategia pasando a los puños, los cuales dirigió hacia su prometido a gran velocidad, aunque para Ranma eso no era más que un juego de niños.

 

-Eres muy lenta, chica… -dijo Ranma en tono de desaprobación.

-¡Calla y pelea, cobarde! –exclamó la chica hecha una furia.

 

Akane se abalanzó contra Ranma, y él dio un ligero salto, haciendo que Akane pasase de largo y tropezase, cayendo al suelo. Ranma algo nervioso se acercó a ella.

 

-¿Estás bien? –dijo.

-Ugh…

 

Akane se alzó algo adolorida tocándose la espalda con la mano. Luego bajó la cabeza algo decepcionada, apretando los puños y alejándose del gimnasio, dejando a un petrificado Ranma – Tal vez se ha enfadado porque la he ganado muy rápido… aunque siempre es lo mismo, debería estar acostumbrada… - dijo el chico de la coleta, dirigiéndose hacia el baño.

 

Mientras, arriba, Akane estaba sentada en su cama, mirando por la ventana con cara triste. Últimamente había pensado mucho en el hecho de ser tan torpe y descoordinada, quizás, al fin y al cabo, Ranma no decía siempre tonterías acerca de ella… Aunque ni ella misma sabía cómo le había podido afectar tanto el hecho de que Ranma la ganase, ya que desde siempre había sido así, pero esta vez Akane se dio cuenta de que realmente iba muy atrasada en lo que a lucha se refiere, no estaba ni mucho menos a la posición de Ranma o de los otros – Siempre seré un estorbo… - pensó amargamente. Una solitaria lágrima cayó por su mejilla, y de repente la puerta se abrió para dejar ver a Ranma, recién duchado, aún con el pelo algo mojado y la usual ropa de siempre. Akane se secó rápidamente la lágrima y el chico cerró la puerta tras de si, con una mirada algo tímida.

 

-Oye, ¿estás enfadada? –dijo el chico en tono de corderito.

Akane se quedó algo perpleja ante la pregunta, y recién recordó la manera como lo había dejado tirado; era obvio que el chico se había pensado que estaba molesta – No, no, no pasa nada… - dijo la chica fingiendo una sonrisa, que Ranma no se tragó.

-¿En serio te encuentras bien? –preguntó algo desconfiado.

-¡Ya te he dicho que sí, no te preocupes, es sólo que…! – Akane se paró en seco. Ranma la miró con curiosidad.

-¿Sólo qué?

-¡Ah, olvídalo!

-¡Que no! ¿¡Por qué no me dices qué te pasa!? – dijo el chico alzando la voz, algo triste porque Akane no le quería contar qué le ocurría.

-¡Seguro que te burlarías de mi y no quiero! ¡Además te repito que no tiene importancia! ¿¡Por qué siempre quieres saberlo todo!? ¡¡Eres un entrometido!! –dijo Akane furiosa y sin contenerse.

Ranma la miró de una forma extraña. Akane en seguida que supo lo que había dicho empezó a sentirse culpable; al fin y al cabo, él sólo había venido para saber qué le pasaba, y ella se había montado un drama. Antes de que pudiera  decir nada, el chico asintió con la cabeza y con una mirada que rompió en mil el corazón de Akane, salió de la habitación, cerrando la puerta silenciosamente y dejando a Akane bastante mal. 

 

 

 

 

Recién Shampoo acabó de repartir todas las comandas del día, volvió algo cansada y ya con los primeros luceros del día al Nekohanten. Había sido una jornada especialmente cansada, con más comandas que de costumbres, y por lo visto el restaurante también había sido víctima de una subida de clientes, en fin, eso siempre era bueno para el negocio. Shampoo abrió la puerta sigilosamente. Venía, aunque cansada, bastante contenta por el anterior encuentro con Ranma, y Cologne desde el mostrador notó a su biznieta bastante feliz y atribuyó eso al futuro yerno.

 

-Hoy llegas bastante tarde… ¿ha habido trabajo, eh? –dijo la matriarca de la tribu sin dejar de fregar los incontables platos de la fregona.

La amazona dio un suspiro y se dejó caer a la primera silla que encontró – Shampoo ya no poder más… ¡estar para derribo!

-Pero, en cambio, te noto feliz…

De repente la expresión de cansada se transformó en una de ensoñación – Es que Shampoo haber visto a airen…

-Ese futuro yerno… ¿cuándo va a sentar la cabeza de una vez?

-Eso mismo preguntarme yo durante toda mi vida, bisabuela… ¡¡ya estar harta que siempre ir detrás de chica violenta del mazo!! ¿Por qué Ranma no fijarse más en Shampoo…?

-Siempre le he estado dando vueltas… tal vez realmente el futuro yerno esté enamorado de…

-¡¡NO!! Ranma no querer a…

La matriarca amazona no la dejó terminar – No quiero decir eso, nietecita, lo único que digo es que… tal vez Ranma se enamoró de Akane porque fue la primera en conocer… piénsalo, Ranma no tuvo otras opciones, y los chicos como Ranma necesitan siempre alguien a quien amar… tal vez su subconsciencia cogió a Akane precisamente porque era la única… y cuando viniste tú o cualquiera de las otras chicas ya fue demasiado tarde…

-Eso no poder ser cierto, bisabuela. Y si lo ser, ya no poder hacer nada… pasado, pasado está.

 

De repente, Cologne puso una extraña mirada de conspiración que Shampoo, por experiencia, supo interpretar. Tramaba algo. Tal vez había alguna manera más para intentar recuperar a ‘su’ Ranma que aún no habían probado…

La vieja, valiéndose del bastón, fue saltando hasta las escaleras que llevaban a las habitaciones superiores y volvió a bajar con un montón de libros en las manos. Los dejó en una mesa continua y clavó su mirada en los profundos ojos de la amazona, furtivamente.

 

-Shampoo… hay una manera para intentar conquistar el yerno que aún no hemos probado…  - Shampoo prestó toda la atención en esa última frase - …pero sería arriesgado, muy arriesgado… tal vez no merece la pena… - Cologne puso cara de circunstancias. Realmente lo que se proponía no era muy de su agrado.

-¡Dar igual, Shampoo estar dispuesta a todo para conquistar a airen!

 

Shampoo lo dijo en tono tan decidido que a parte de impresionar a su bisabuela lo hizo a si misma.

 

-Está bien… pero primero debo estar segura de todos los detalles… ahora descansa, ya es tarde, mañana ya te lo confirmaré.

-Pero… Mousse – la amazona no estaba segura. Si Mousse se enteraba de que intentaban un plan más para conquistar a Ranma, de seguro que se lo iría a contar.

-Hmm… tendremos que ir con cuidado… ya vigilaré de que no nos oiga, mañana le tocará trabajo extra. Y ahora a dormir, vamos.

 

La amazona, con los ojos caídos, le dio las buenas noches en chino y subió las escaleras para dirigirse hacia su dormitorio, al lado del de Mousse, que por suerte roncaba. Por su parte, Cologne se quedó con una pequeña luz encendida y empezó a leer todos los libros que se había bajado del sótano, lo que le interesaba realmente para hacer lo que tenía en mente… aunque tal vez se estaba excediendo un poco, pero todo lo que hiciese falta para que Shampoo pudiese desposarse con Ranma. Cierto es que ello, como ley, no debería intervenir, pero ya habían pasado dos largos años y su nieta aún no había conseguido ningún avance por si sola, por lo que la obligaba a intervenir, incluso quebrantando una ley, aunque nadie tenía por qué saberlo… Continuó leyendo y leyendo; pasaron las largas horas de la noche, pero ella no se inmutaba. Había pasado en su juventud muchos más días sin dormir a causa de sus duros entrenamientos. Hasta que, de repente, se fijó en un encabezado de un libro color rojo oscuro con letras chinas doradas en la portada. Se fijó en el párrafo continuo al título, un poco por la mitad de este. Se podían leer los caracteres ‘Olvido’ y ‘Pasado’ … La abuela hizo una mueca de satisfacción. Empezó a leer con sumo cuidado y fijación. Un solo descuido podía ser fatal. Pero aún no tenía del todo recalcado su plan, hacía falta algún tiempo para acabarlo de perfilar… unas cuantas horas y listo.

 

 

 

 

Kasumi y Nodoka habían avisado a toda la familia que ya era la hora de cenar, y todos acudieron como locos, excepto Ranma, que a diferencia de otros días, llegó algo triste y tocado para sorpresa de todos y a pesar de Akane. le preguntaron si le pasaba algo, pero el chico negó con la cabeza y todos empezaron a comer como si nada. Al final, Ranma fue el primero en terminar de comer, aunque dejó algo de comida, lo que le valió de que todos le preguntaran sin estaba enfermo o si se encontraba bien; el chico subió algo triste hacia su habitación, seguido por la triste mirada de su prometida, que al acabar de cenar se dirigió rápidamente hacia el dormitorio de Ranma.

 

-¿Puedo pasar…? –dijo algo nerviosa.

No hubo contestación.

-Ranma, voy a entrar…

Akane abrió la puerta corrediza y vio a Ranma de espaldas a ella, tumbado de cara a la ventana sin decir nada. Akane se acercó lentamente. No le podía ver la cara, pero seguro que estaría bastante triste, al fin y al cabo ni le había dado permiso para entrar. Poco a poco fue acercándose a él para ver la cara que ponía.

 

-Ranma… yo… lo siento mucho… no quise… ¿Ranma?

 

Al ver que Ranma no contestaba, Akane le saltó por encima y se agachó, para ver a Ranma con una sonrisa burleta. Akane simplemente se le quedó mirando sin saber a qué interpretar esa sonrisa medio feliz medio burlona. Y fue en tonces que Ranma empezó a reirse a carcajadas, haciendo que Akane apretara sus puños mientras su aura crecía.

 

-¡¡JAJAJAJAJAJA!! ¡¡Qué tonta!! ¿¡En serio te habías pensado que…!? ¡¡JAJAJAJAJA!! ¡¡Que me muero!!

 

Ranma, aún tumbado al suelo, empezó a cargolarse de risa, mientras que Akane yacía delante suyo sentada y sin mirarle. Definitivamente, Ranma era el rey del engaño. Realmente creía que estaría enfadado o molesto por lo de antes, y ahora le había hecho sacar una disculpa innecesaria. Akane finalmente reaccionó.

 

-Ju, ju… ¡¡RANMAAAAAAAAAA!!

 

Su prometida sacó un martillo del no-se-sabe-dónde y empezó a lanzar furtivos golpes hacia su prometido, que se había puesto a la defensiva y no paraba de hacerle carotas a la vez que intentaba escaparse dentro de la habitación.

 

-¡JAJA, TONTA! –decía el chico sin poder contenerse – ¡Te está bien emplead… UPS! –el joven se apartó al último momento que un jarrón se estampaba hacia la pared de detrás de él, mientras que la persecución por la pequeña habitación de Ranma continuaba.

 

-¡¡VEN, RANMA, VOY A MATARTE!! –dijo la chica con no uno sino dos mazos extra-grandes en sus manos. Ranma empezó a sudar.

-¡A-Akane sólo era una broma! –dijo el chico, cada vez con más dificultades para evitar los dobles ataques de los mazos de Akane.

-¡Y yo que estaba tan preocupada, insensible! ¡Me las pagarás!

 

Akane se abalanzó contra el pobre Ranma, y justo cuando ella intentaba darle un mazazo, el chico se tiró hacia atrás, cayendo al suelo, y Akane se dirigió hacia él intentando estamparle algún golpe, con tan mala suerte que hizo hincapié en el futón de Ranma y empezó a caer hacia el cansado Ranma. Los dos cerraron los ojos y se taparon con los brazos, aunque la peor parte fue para Ranma, quien tuvo que recibir el impacto, más e peso de su prometida más la velocidad a que ella iba. Akane, bastante sonrojada porque estaba tumbada encima de Ranma, se retiró como pudo, algo mareada por el golpe pues aunque el cuerpo de su prometido había servido como de colchón, su frente y la de Ranma dieron un buen coscorrón, dejándoles a los dos bastante mareados. Akane se sentó a su lado, tocándose la frente.

 

-Por tu culpa me saldrá un chichón… -dijo lamentándose.

-¿Y qué te crees que a mi no? –exclamó el chico tocándose la frente – Realmente tienes la cabeza muy du… - Ranma paró al ver que el aura de su prometida empezaba a calentarse – Eum… bueno, quizás ya sea hora de… -intentó decir el chico para calmar a Akane. Ella, algo frustrada, se alzó poco a poco y se encaminó a la puerta, mientras que Ranma la miraba con duda. Justo antes de que se cerrara tras de ella, le dijo algo, casi en un susurro, aunque totalmente perceptible.

-Lo siento.

Y cerró la puerta. Y Ranma se quedó allí quieto durante bastante tiempo hasta que salió de sus pensamientos, algo sonrojado, y se preparó la cama para ponerse a dormir, sin dejar de pensar en su prometida. Una pequeña sonrisa se esbozó en su cara. Realmente ella podía ser muy sincera. Justo antes de dormirse, su último pensamiento fue un “No importa.”

                                     

 

 

 

-¡¡RANMA!! ¡¡Levanta de una vez, dormilón!!

 

 

Desde fuera, el chico de la coleta podía oír retumbar la puerta de su habitación por una malhumorada Akane que ya hacía diez minutos que llamaba. El chico, aún pegado a las sábanas, estaba bastante dormido. Cuando Akane empezó a llamarle muy seguidamente, explotó y empezó a insultarla para que se callase, cosecha que no dio buen fruto… Ante el comentario, Akane aún empezó a chillarle con más fuerza, a punto de tirar la puerta a tierra. Ranma se dio por vencido y acabó por levantarse, mientras que su prometida bajaba las escaleras dando fuertes pisadas, como muestra de su enfado, dirigiéndose al comedor para desayunar.

 

-Ese estúpido de Ranma… -Akane miró la hora- ¡Lo sabía! Otra vez llegaremos tarde... ¡no se por qué me levanto tan temprano si él tiene que levantarse siempre después de la hora prevista.

 

Ranma bajó aún bostezando las escaleras ante la disgustada mirada de Akane. Los dos desayunaron rápido y se pusieron rumbo a Furinkan ante la acostumbrada mirada de Kasumi y de sus padres.

 

Ellos andaban a buen paso, uno por la verja, la otra por el camino, hasta que se oyó el ruido de una bici seguido de un *clock*. A continuación, una bicicleta se estampaba a la cabeza de Ranma con una muy sonriente Shampoo ante la mirada furiosa de Akane.

 

-¡Ni hao!

-Ni…ni hao… - dijo Ranma aún debajo de la bici – ¿Podrías…?

 

La amazona sonrió amablemente y retiró cuidadosamente la bici. Akane simplemente estaba de pie, apoyada en la pared, observando con pesadez la escena que desde hacía unos días se iba repitiendo constantemente.

 

-¿Airen querer venir esta tarde después de clase al Nekohanten?

-¡¿Para qué querría venir?!

-Shampoo tener que hablar en serio con airen, y de paso ofrecer a futuro marido una ración especial de ramen gratis.

 

Los ojos de Ranma brillaron cual niño pequeño ante un caramelo ante las palabras ‘ramen’ y ‘gratis’. Aknae hizo un gruñido. Ya no aguantaba la escena, y en silencio retomó su ruta hacia el instituto. Ranma se dio cuenta y se deshizo como pudo de Shampoo, intentando ponerse a su paso, dejando a la amazona algo triste, aunque mayoritariamente contenta, y es que su bisabuela ya tenía todas las ideas claras… aunque, de momento, Cologne no le había querido decir nada.

 

-¿Por qué te has ido sin avisar? –dijo Ranma corriendo al lado de su prometida.

-¿Y por qué debería quedarme viéndote coquetear con Shampoo? ¡¡Me aburro!! –dijo Akane molesta con la vista al frente.

-¿Celos?

-¡¡No son celos!! –dijo la menor de los Tendo a la vez que le estampaba su maletín en la cara.

 

 

 

El día transcurrió normal, salvo por la pequeña intervención de Kuno Tatewaki, el Relámpago Azul del Instituto Furinkan, todo una celebridad, según él mismo, que por cierto se volvió loco al ver a una mojada chica de la coleta junto con su querida Akane Tendo, aunque la verdad salió mal parado del encuentro porque las dos le propiciaron un viaje hacia el infinito y más allá. Ranma y Akane ya volvían a hablarse, aunque ella seguía un poco molesta por si Ranma iría al Nekohanten. Ella no se lo iría a impedir, pero si iba no se lo perdonaría. Cuando acabaron las clases, Akane se dirigió rápidamente al lado de su prometido para seguirle los pasos. Él, algo extrañado y nervioso, no dijo nada. Cuando llegaron a la calle por donde girando a la derecha llegarías más fácilmente al Nekohanten, Akane se  puso nerviosa, pero Ranma, para su sorpresa, pasó de largo sin siquiera darse cuenta, y Akane lo siguió algo extrañada.

 

-¿Por qué me miras así? ¿Tengo algo en la cara?- Ranma empezaba a cansarse de que Akane le mirase algo confundida. Ella se asustó de que Ranma le llamase la atención, pero lo disimuló muy bien.

-Es que me ha sorprendido que no aceptaras la invitación de Shampoo… parecías tan contento con que te invitaran a algo de comer… -dijo en tono de voz despreocupado. Ranma la miró algo dudoso.

-¡Bah, si supieras las veces que me lo ha pedido! Nunca se rendirá… no se por qué todos se empeñan tanto…

-En eso tienes razón, son todos unos pesados…

-Sí, pero yo tengo más pesadas que tú, tal vez porque soy más irresistible… jejeje

-¿¡Qué dices!? ¿Ya no recuerdas todos los chicos de Furinkan?

 

Ranma no supo contraatacar, pero tampoco le interesaba empezar a discutir ahora. Akane tampoco siguió con el tema, y los dos continuaron rumbo al Dojo como siempre. Pero Akane tenía una sensación extraña, una sensación de frío intenso que le recorría todo el cuerpo. No era la primera vez que la notaba en esos días, pero hasta ahora había sido menos intensa. Tuvo una serie de escalofríos y se puso algo pálida; Ranma le preguntó qué le ocurría, pero ella negó con la cabeza y no le dio más vueltas al asunto. Desde lejos, una figura bastante camuflada en el árbol del Dojo Tendo, apoyada con un bastón, sonrió con malicia.

 

 

 

Tal y como habían planeado, esa noche Mousse tuvo que ir a repartir las comandas de veinte personas, por lo que tardaría un par de horas en llegar, más que suficiente. La amazona llegó lo más rápido a casa, se puso ropa cómoda y se dirigió a su habitación del segundo piso donde su bisabuela ya la estaba esperando con un séquito de libros y papeles a su alrededor. Ella se sentó enfrente suyo, algo nerviosa.

 

-¿Qué haber tramado, bisabuela? –dijo la joven amazona en tono serio.

-He estado consultando algunas cosas… -miró de reojo el pilón de libros que había a su lado- y creo que ya se qué nos hace falta… Iremos por partes… nuestro principal objetivo cuál es.

-Casarse con Ranma.

-¿Y nuestro principal obstáculo?

-Chica Tendo.

-Bien. Pues a partir de aquí vamos a hacer girar las cosas, Shampoo… es imprescindible no perderse – la joven amazona asintió con firmeza – he encontrado algo que podría sernos útil… Se trata de esto. Léetelo y dime qué piensas.

 

Cologne le entregó a su biznieta el libro que la noche anterior estuvo hojeando. Ella lo empezó a leer en voz alta.

 

>> Olvido en el tiempo: Un hechizo capaz de hacer perder la memoria incluso de la persona más amada. Las garantías son muy altas y los precios de el material muy bajo – a Shampoo le rodó una gota de sudor por la nuca mientras Cologne le decía que siguiese leyendo – Con este fuerte hechizo podrás hacer que un sujeto en cuestión se olvide de otro sujeto, sin ningún tipo de recuerdo de esa persona. La persona que deseas que sea olvidada tampoco será recordada ni por su familia ni por ti misma ni por nadie que hubiese tenido contactos con ella. Este fácil hechizo la transportará a un sitio donde habrá la reproducción del mismo mundo en que ella vive, en el pasado, antes de que la persona a quien usted desee que olvide entrara en su vida. La persona que sea transportada a dicho mundo nunca sabrá que vive en una mentira, ya que no se dará cuenta de nada, mientras que vosotros tampoco os acordaréis de nada<<

 

Shampoo lo leyó varias veces antes de convencerse de lo que allí había escrito. Bajó lentamente  el papel y miró algo aturdida a su abuela, que seguía sonriendo con esa mirada que la caracterizaba.

 

-Shampoo no entender… Shampoo haberse echo un lío.

 

La vieja amazona dio un suspiro, aunque ya había previsto que su biznieta no lo entendería a la primera. Le quitó el libro de las manos y empezó a contar su versión.

 

-En pocas palabras, este hechizo enviará a Akane Tendo a un universo paralelo en el pasado antes de que Ranma entrase en su vida.

-Pero entonces Ranma volverá a venir y chica Tendo…

-No, te equivocas, Shampoo. En ese mundo paralelo, Ranma no existirá, ni él ni todas las personas que vinimos a Japón tras de él. Akane continuará con la vida que hubiese llevado si Ranma y ella jamás se hubiesen conocido. Realmente fascinante, ¿no crees?

 

La amazona se quedó sin habla.

 

-¿Eso ser posible…? –preguntó algo asustada.

-Cualquier cosa que haya en los antiguos libros de hechicería china de tu bisabuela es cierta, Shampoo. Aunque, realmente, tal vez nos estemos excediendo un poco para una tontería así… - Cologne miró pillina hacia su  bizniieta, esperando que con la última frase ella actuase de la manera que debía actuar.

-¡¡Claro que no!! ¡¡No importar para nada chica violenta, seguir adelante con el plan para conquistar a airen, airen no ser tontería!! –dijo la amazona indignada.

Cologne sonrió.

 

-Y…¿cómo lo hacer?

 

Cologne se dirigió hacia el libro y lo abrió por la página correspondiente. Continuó leyendo un poco más abajo del apartado ‘Bases del hechizo del tiempo’ y encontró la sección de ‘Cómo preparalo’, hizo una sonrisa y se lo enseñó a su biznieta.

 

-Cola de lagarto, ojos de tritón, intestinos de sapo… - Shampoo paró de leer con una mueca de asco y mirando a su bisabuela con duda, porque la lista no hacía más que empezar – Bisabuela, esto ser asqueroso.

-Bueno, pero todos estos potingues los tengo por aquí, en algún sitio, supongo que en el desván… lo único que nos falta es a Akane Tendo y, según esto de aquí, meterla dentro de un círculo de harina en una superficie virgen, y luego pronunciar las palabras adecuadas.

-¿Suelo virgen? –preguntó Shampoo confundida.

-Sí, un terreno donde no se haya practicado magia aún… pero debemos escogerlo minuciosamente, un lugar donde Akane frecuenta y se esté quieta, eso es importante, porque si sale del círculo mientras realizamos el hechizo, todo se irá al garete, y una misma persona es difícil que caiga en la misma trampa.

 

Las dos mujeres estuvieron conversando a la luz de la vela varios minutos más, hasta que todo quedó meticulosamente preparado. Cuando llegó Mousse y las vio tan sumidas en sus pensamientos y hablándose en susurros, supo que eso no podía ser bueno, aunque no apreció mucho, puesto que cuando él llegó su Shampoo y la vieja loca se separaron al instante y cada una se dirigió a sus quehaceres nocturnos. Mousse suspiró cansado, sin prestarle importancia a esos libros antiguos chinos que había en la barra y que Cologne olvidó de esconder, pero el chico, aún llevando las gafas, pasó de largo.

 

 

 

Ya habían pasado algunos días desde la conversación de Shampoo con su bisabuela.

 

 

La familia Tendo estaba sentada en mesa, comiendo todos apetitosamente la cena de Kasumi, con ambas puertas del salón abiertas, pues era primavera y hacía una suave brisa. Todos terminaron de comer a gusto y Akane fue la primera en levantarse, con una excusa cualquiera, retirándose a su habitación porque aún tenía muchos deberes que hacer para el día siguiente, aunque pocos o nadie se lo creyeron. No. Akane Tendo no había subido a su habitación para hacer los deberes, quería simplemente irse a dormir… No había sido un día normal; bueno, normal en el sentido de un día como cualquiera sí, pero había habido cosas extrañas, cosas inusuales, cosas que le carcomían la mente y la atormentaban, como por ejemplo una silueta que durante toda la mañana la ha estado siguiendo a hurtadillas, aunque para cuando se giraba, la silueta con un ágil movimiento desparecía de su vista. Akane le preguntó a Ranma si había notado algo extraño, y el chico desconcertado dijo que no, por lo que Akane dejó sus pensamientos de banda, calificándose de obsesionada y ya no pensó más en eso hasta el atardecer. Después de llegar a casa, se dirigió como todas las tardes a su habitación para cambiarse de ropa y ponerse el kimono para entrenar, pero notó algo extraño en su habitación. Los muebles estaban ligeramente cambiados de sitio; su cama estaba arrugada, sus peluches al suelo, y la ventana abierta de par en par… Kasumi jamás haría algo así, más bien haría todo lo contrario; Ranma… Ranma podía gastarle bromas de vez en cuando, pero no había sido él, lo sabía, ¿para qué lo haría? Estaba claro que no era nadie de la casa, pero entonces… ¿quién? ¿Quién era que no paraba de hacerle malas pasadas sin dejarla tranquila? Con esos pensamientos, Akane se puso el pijama y, esta vez sin compañía de su P-Chan, pues había desparecido misteriosamente para variar, cerró los ojos cansadamente dispuesta a quedarse dormida en un profundo sueño, que no logró conciliar puesto que alguien tocó el cristal de la ventana, obligando a la chica a levantarse refunfuñando.

 

-Ranma…¿qué haces? –preguntó la chica en tono de fastidio, que desde el primer momento sabía que se trataba de su prometido.

-Bueeeno, pasaba por aquí y… ¿puedo entrar? –dijo en tono desenfadado, algo consciente de que había levantado a Akane y tal vez ahora estaría de mal humor.

-¿Y bien? ¿A qué has venido? Ya es tarde y quiero dormir…

-Bueno, sólo quería saber qué te ocurre hoy.

El comentario dejó algo desarmada a Akane - ¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que te has pasado todo el día mirando por las esquinas, girándote sin más, con la mirada perdida, sin prestar atención en clase, y… oh, sí, se me olvidaba… no me has pegado cuando he dicho que el vestido de Yuka no te entraría ni en sueños.

Akane se quedó algo aturdida por todo eso. Tal vez, al fin y al cabo, no era tan insensible como ella creía, al fin y al cabo era Ranma, quien le había salvado de toda esa cantidad de líos infinitos, algo de atención le dedicaría, ¿no?

 

-Bueno… yo… - Akane no sabía qué decir. Mientras, Ranma se sentó al suelo, Akane hizo lo mismo – No es nada, simplemente hoy no ha sido un día bueno…

-Eso ni que lo digas… parecía que te estuvieran acosando todo el día y…

Ranma vio cómo la expresión de su prometida cambió y se tornó algo más pálida. En seguida supo que había dado en el clavo – A-Akane…¿alguien te está…?  - dijo en un tono ni que él mismo sabía si era de terror, odio o escalofrío.

-¡No! –se apresuró a decir la chica – Lo que pasa es que… em… es que al contarlo todo parece mucho más idiota y…

-¡Rayos Akane, dímelo de una vez, que no tengo todo el día! –dijo el chico molesto de que su prometida no confiara lo suficiente en él como para hablarle sin embudos.

-Tengo la sensación que me siguen –dijo finalmente. Ranma la miró algo dudoso.

-Seguro que era Gosunkugi, como siempre haciendo fotos de escond…

-¡Ranma! ¡NO era Gosunkugi! Se movía demasiado rápido, demasiado bien…

 

Ranma no sabía qué decir en esos casos. Akane realmente parecía preocupada, y fueran imaginaciones suyas o no, no le gustaba verla así, pero tampoco podía hacer mucho por lo que ella había visto, así que de un salto se puso en pie y se dirigió a la ventana mientras que su prometida hacía lo mismo. Antes de salir por la ventana, Ranma la miró con esos ojos que hacían derretir a todas sus prometidas, sin excepción de la menor de los Tendo, y con un tono bastante profundo le dijo a Akane:

 

-Ya es tarde, si pasa algo me despiertas, no te cortes – Ranma le picó un ojo ante el total sonrojo de Akane, aunque con la oscuridad no se podía notar, y desapareció tras la cortina. Akane, algo tocada por el último comentario de Ranma, volvió a dormirse, ahora mucho más tranquila. Ahora que se paraba a pensar, toda esa preocupación se hubiesen podido evitar con sólo de pensar que Ranma estaría allí para defenderla de cualquier situación adversa, y así, más tranquila, se durmió.  

 

 

 

 

 

 

 

Ryoga, como siempre, caminaba algo perdido por unas calles bastante familiares para él, por donde vivía su amada Akane. Recién volvía de un viaje, aunque en su base, este viaje consistió de ir en forma de P-Chan al baño para convertirse en hombre y retar a Ranma, pero en el proceso se perdió y pasó varios días fuera, aunque ahora mismo se acercaba al barrio donde vivía ella, la dueña de su corazón… Sin darse cuenta, sus pasos le llevaron hacia un pequeño restaurante chino también muy familiar, y como hacía ya dos días que no comía decidió entrar, aunque su situación monetaria no fuera excelente que digamos…

 

El chico, apoyado con su bastón y al límite de sus puertas abrió la puerta del Nekohanten. Era el mediodía, y a esa hora no solía haber muchos clientes, porque la mayoría, al ser estudiantes, estaban en la escuela. Por eso ni Shampoo, ni Mousse ni Cologne se encontraban en la barra.

 

-¿¡HOLA!? ¿¡Hay alguien!? – preguntó el chico perdido. Nadie contestó, y él avanzó silenciosamente por el local hasta llegar a la puerta de la cocina. Echó una ojeada, pero no vio a nadie – Hmm… qué extraño… en fin, será mejor que me vaya y…

 

De repente, sus ojos pasaron casi involuntariamente hacia una mesa de la cocina donde había un número de libros bastante dejados y polvorientos. Consumido por la curiosidad, aunque sabiendo que lo que hacía estaba mal, se dirigió hacia allí. El que más le llamó la atención fue el que estaba a la parte superior del pilón, un libro forrado con un especie de cuero rojizo oscuro y con unos caracteres que no entendía. Tomó el libro y lo abrió por la parte donde había la lengüilla, correspondiente a la mitad, más o menos. Eso seguía estando en chino por lo que no pudo entender qué había allí escrito. 

 

Pero no pudo estar hojeando por mucho tiempo más, porque las puertas del restaurante se abrieron con un alegre ‘¡¡NI HAO!!’ de Shampoo, y el chico lo dejó todo en su sitio algo nervioso, temiendo que lo calificaran de ladrón o algo así. La muchacha se sorprendió de ver al chico allí, pero tampoco le importó mucho, así que le sirvió un plato de fideos chinos adaptados al bolsillo de Ryoga.

 

 

 

 

 

Akane y Ranma iban caminando de vuelta al dojo después de un largo jornal, en el que el director estuvo a punto de cortar la preciosa trenza del muchacho, aunque a consecuencia salió con una huella del calzado de Ranma a su cara. Los dos iban conversando sobre el examen que habían tenido horas antes, diciéndose lo que habían puesto, aunque Ranma no coincidió ni una sola vez con las respuestas de Akane.

 

-Ranma…¿¡Cómo has podido confundir ‘hakatsumibushi’ con hitsukamibushi’!? – dijo Akane con un tono de voz equivalente a la frase de ‘sabía que eras tonto, pero tanto…’ .

El chico emitió un gruñido - ¡¡Y qué diferencia hay!! Lo que pasa es que esa niña me tiene manía…

-Lo que pasa es que en las clases de la señorita Hinako no prestas atención.

-¡¡No es culpa mía que papá no me dejase dormir esa noche y tenga que dormirme a la clase!!

-Por supuesto… - dijo Akane en tono algo divertido.

 

Ranma hizo su típica mirada molesta, y Akane le sacó la lengua bastante sonriente. Por una parte Ranma estaba feliz de que su prometida se hubiese olvidado de las preocupaciones del día anterior, tal vez hablar con ella fue una buena idea… Y eso con Ranma no sucedía cada día. De repente, sin previo aviso, Ranma se bajó de la verja y se situó al lado de su prometida, que se le quedó mirando algo confusa.

 

-¿Sucede algo…?

-Tengo un mal…

 

Un muy familiar ‘riiing, riiing’ sonó detrás suyo y antes que el chico pudiera reaccionar, ya tenía otra vez estampada la bicicleta de Shampoo en su cuerpo.

 

-…presentimiento… -dijo el chico acabando la frase inconclusa.

-¡Ni hao, airen! ¿Airen estar contento de ver a Shampoo? –dijo la amazona en tono feliz.

-¿¡Cómo quieres que esté contento si cada vez que te veo me rompes la columna vertebral!? –exclamó el chico poniéndose de pie al lado de su prometida.

-¿Qué quieres, Shampoo? –preguntó algo desconfiada Akane, como siempre trataba con amazonas que habían intentado varias veces de separarle de Ranma.

-Bisabuela me decir que después de reparto Shampoo debe ir a devolver un libro de cocina a Kasumi Tendo, sólo querer avisar. ¡¡Zai jian!!

 

Y tal como vino, se fue, dejando a la pareja aún bastante molesta.

 

-Seguro que se va a quedar a cenar… -dijo Ranma frustrado.

-¡¡Es una maleducada!! Siempre viene a casa esperando que nosotros la invitemos, y claro, como Kasumi es como es… ¡menuda cara!

 

A Ranma se le cayó una gotilla de sudor al ver que Akane empezaba a andar como si pisase uvas, haciendo que el suelo vibrase y todo, aunque por otra parte le gustaba que se pusiera así sólo con que una de sus otras prometidas se le acercase.

 

 

 

 

Cologne no paraba de rebuscar cosas por los armarios de su habitación, cuando la puerta de abajo salió y la amazona con su saludo de entrada hizo aparición. Las dos se dirigieron una mirada seria, y Shampoo se unió a la búsqueda de una última cosa que les hacía falta para dar comienzo a su plan.

 

-¡Aquí estar! –exclamó jovial la muchacha china.

 

Cologne miró lo que la mujer había encontrado, un pote de harina, pero no uno normal y corriente, uno que fabricaban en la tribu de las Niujezu, harina entre otros productos especiales para hacer hechizos.

 

-Creo que ya no nos hace falta nada más… Yo vendré en seguida que me encargue del chico pato para ver qué tal lo llevas.

-Entendido, bisabuela.

-Sobretodo, púlsale el punto del sueño profundo, pero sin que se note, ¿entendido?

-Sí, bisabuela.

 

La amazona se dirigía hacia la puerta, cuando Cologne la llamó y le entregó un libro de cocina, el que debía entregarle a Kasumi. Luego le dijo algo en chino, unas palabras de ánimo, y la joven amazona se fue saltando en el rojo atardecer de Nerima.

 

 

 

 

 

Ya hacía algo más de una hora que Shampoo había llegado al dojo Tendo y se había auto-invitado, aunque eso sí, gracias a invitación de Kasumi. Realmente había sido una muy buena idea la de Cologne de ir de noche al dojo, ya que era una manera segura de que la invitaran a cenar y así aprovechar la primera ocasión para coger a Akane. Su abuela le había aconsejado que le pulsara el punto del sueño profundo, de manera que así la podría cargar más fácilmente a cualquier sitio tranquilo, verter allí la harina y pronunciar unas palabras en lave que ya tenía apuntadas como chuleta en la palma de la mano derecha.

Cuando terminaron de comer, se quedaron todos hablando, aunque la verdad es que sólo estaban esperando a que Shampoo se marchara para poder retirarse, y fue aquí cuando a Shampoo se le vino a la cabeza que su plan tenía un error, un error del cual no se habían dado cuenta… haber ido al dojo Tendo implicaba ser el invitado, y como invitado no la dejarían sola, por cuestiones de educación, y todos esperarían a que se marchara para poder irse a la cama, así que Shampoo tuvo que hacer una pequeña variación del plan… Les dio las gracias por la invitación y se marchó, mientras que los residentes del Dojo daban las gracias por poder irse a dormir. Shampoo se quedó esperando a que todas las luces de la casa se apagasen, y luego se esperó algo más para que todos los residentes se durmiesen. Saltando de la valla hacia el tejado sin  hacer silencio, corrió sin mucha dificultad la ventana de la habitación de Akane, puesto que hacía calor y ella la había dejado entreabierta.

 

Shampoo, con sus característicos movimientos silenciosos entró suavemente en la habitación. La cogió en brazos sin ningún tipo de esfuerzo y las dos saltaron hacia el jardín del dojo. Allí la amazona oyó un ruido delante suyo, y una anciana apoyada en un bastón se la quedó mirando sonriendo. Cologne ayudó a preparar la harina, posteriormente triturada con los demás ingredientes del libro, de manera que más que harina eso era una mezcla de todas las cosas horrendas que hay por el mundo. Tumbaron a Akane en el suelo y vertieron la harina alrededor suyo formando un perfecto círculo. Las dos mujeres se miraron  con decisión.

 

-¿Preparada?

-Xie. Bisabuela… cuando esto terminar… ¿ya no nos acordar nunca más de Akane Tendo? –preguntó ella, triunfante.

-Bueno… yo he apuntado todo esto en mi libreta, para que al menos nosotras sepamos lo que hemos hecho… aunque dudo que sepamos de qué va la cosa si no nos acordamos de Akane Tendo. En  fin, no perdamos más tiempo. Y recuerda, aunque ella chille y venga el futuro yerno y todo el ejército nipón, tú sigue con el hechizo, ya que cuando hayas terminado nadie te podrá dar la culpa de nada, ya que no se acordarán de lo que has hecho, ¿entendido?

-Sí, bisabuela.

-Bien, entonces prepárate.

 

La amazona se miró de nuevo la palma de la mano derecha para pronunciar las palabras de memoria. La vieja amazona se retiró algunos metros para que Shampoo actuase, ya que no sabía lo que podía pasar. El viento sopló en la oscuridad de la noche solemne. Los cabellos de la amazona ondularon al viento, y ella empezó con el hechizo mientras que la soñolienta Akane no se enteraba de nada.

 

La amazona tragó fuerte, tomó aire y invocó el hechizo con las palabras claves.

 

-¡¡SHIN YON MOU, MAE TON GAO!! – exclamó la bella amazona con voz firme y clara.

 

Cologne juntó sus ojos para observar mejor los cambios que se producirían…  De repente, sin previo aviso, un extraño y anormal viento tomó posesión de todo el jardín Tendo, haciendo que los cabellos de las tres mujeres ondeasen sin parar, aunque las tres se mantuvieron firmes en sus sitios. Y de repente, todo el remolino se fue concentrando poco a poco hacia el círculo donde había Akane. Y de repente el suelo empezó a temblar. Las luces de todo el barrio empezaron a abrirse. El hechizo estaba funcionando.

Shampoo miró triunfalmente a su bisabuela, y ella la miró con orgullo. Su biznieta había sido capaz de invocar un poderoso hechizo, y de momento todo estaba saliendo bien… todo, hasta que los inquilinos del dojo Tendo se dirigieron al jardín para ver qué estaba ocurriendo.

 

Por un momento, sus miradas y las de Shampoo y Cologne se cruzaron, y luego se dirigieron hacia la dormida Akane, que estaba en medio de un círculo extraño y custodiado por un fuerte remolino. Ranma se quedó en un especie de trance, del que no le costó nada salir, dirigiéndose hacia Akane.

 

-¡¡Akane!! ¡¡Despierta!! ¡¡EH, AKANE!!

 

Ranma intentaba traspasar la barrera del torbellino, pero le fue imposible entrar dentro de lo que era el círculo donde había Akane. Al ver que no podía hacer nada, se dirigió corriendo a Cologne hecho una furia.

 

-¡¡VIEJA!! ¿¡QUÉ DEMONIOS ES ESTO!? ¡¡SAQUE A AKANE DE ALLÍ AHORA MISMO!! –dijo sin poner contenerse.

Cologne lo miró radiante – No esta vez, yerno…

 

-¿¡QUÉ!? - Ranma lo notó. Había algo extraño en su mirada, y sabía que no podría hacerla cambiar de opinión. Se dirigió otra vez hacia el remolino, impotente, mientras toda la familia estaba de pie allí, sin saber qué estaba pasando. Nodoka fue la que reaccionó más deprisa y junto a Nabiki se fueron del dojo a buscar a un policía.

Ranma ya no sabía qué hacer. Esto no podía estar pasando. Cada segundo era una eternidad para él; por muchos golpes que le propiciara, esa especie de barrera extraña le impedía ayudar a su prometida. Se apoyó sin saber qué hacer, sin parar de gritar su nombre para, que al menos, ella despertara.  Y de repente, los ojos oscuros de Akane empezaron a abrirse por todo el escándalo que estaban montando allí.

 

-¡¡AKANE!! –gritó Ranma eufórico.

 

Akane se desperezó poco a poco para comprobar que ese no era el mismo sitio donde se había ido a dormir. Tampoco reconoció el lugar. No supo qué hacer. Hacía unos momentos se había quedado dormida en su cama, y ahora se encontraba en el jardín del dojo, en medio de lo que parecía ser una especie de corriente de aire, con Ranma al otro lado llamándola. Eso no podía ser nada bueno, la duda y el temor la invadieron. Su reacción fue la esperada.

 

-¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAGH!!  -gritó la chica al mismo tiempo que golpeabba la invisible barrera custodiada por el viento.

 

Cologne miró a Shampoo. Ella no estaba disfrutando mucho de la escena, ver al yerno preocupándose tanto por esa mequetrefe, y por lo que pudo observar, su biznieta era de igual opinión. Sin que se notara mucho, Shampoo le preguntó algo al oído.

 

-Hechizo tardar… -dijo en tono preocupado.

-Tranquila, todo funcionará… sólo hace falta esperar, ya no puede tardar mucho… - la abuela sonrió para si, contemplando las rojizas manos de Ranma y la cara pálida de Akane, mientras que Soun Tendo aún no salía del trance y el panda simplemente estaba allí, al lado de una pálida Kasumi.

 

Ranma intentaba por todos los medios traspasar la barrera, pero no podía…era infranqueable, no podía luchar contra la misma naturaleza. Esta vez no podría ayudarla, lo sentía, notaba una extraña y insoportable sensación de culpabilidad.

 

-¡¡Akane, sal de ahí!! –le gritaba impotente.

-¡¡Y te crees que no lo intento!! ¡¿Qué pasa aquí?! –exclamó la joven desde dentro. Entonces su vista se posó en Shampoo y en la vieja, las cuales sonreían, esperando a que el hechizo terminase por completo - ¡¡TU!!  -dijo Akane mirando con odio a Shampoo, ella sólo le devolvió la mirada con una sonrisa burleta.

Ranma miró hacia dónde miraba su prometida y vio cómo sonreía, como estaba allí cruzada de brazos. Ranma se puso en pie de un salto.  

 

-¡Maldita Shampoo! ¿¡Qué le has hecho a Akane, eh!?

Shampoo no pudo evitar entristecerse, pero ahora debía ser fuerte y aguantar lo que hiciese falta – Shampoo no haber hecho nada –dijo sin parar de sonreír – Chica Tendo estar allí cuando Shampoo llegar.

 

Los puños de Ranma crujieron, y a punto estuvo realmente de darle un buen golpe, pero se contuvo. Entonces Ranma oyó un grito proveniente de toda la familia Tendo, que miraba horrorizada a Akane. Ranma miró hacia allí con temor, y sus miedos se acabaron de confirmar. Akane estaba, literalmente, desapareciendo.

 

Akane tenía una sensación extraña, como de vacío. Lentamente, vio como todo a su alrededor empezaba a difuminarse. Sus lágrimas empezaron a salir, por miedo a lo desconocido. Vio cómo su prometido corría hacia ella e intentaba romper esa extraña superficie invisible, pero no pudo. Notó algo en su interior, un desasosiego, Ranma esta vez no llegaría a tiempo y ella estaba… desapareciendo. Sí… cuando se miró sus manos vio que empezaban a volverse semi-transparente. Miró con lágrimas a los ojos a Ranma, llamándole, y vio cómo su prometido  pronunciaba su nombre, pero ella no escuchaba nada… Los estaba perdiendo. Lo sentía. Era como si una extraña mano en su interior la arrastrara hacia lo desconocido. Eso no podía ser nada bueno, nada… En un último intento, y sin parar de llorar, extendió su mano hacia Ranma, él por su parte también intentó con todas sus fuerzas que su mano traspasara la barrera y llegara hasta ella, pero no pudieron, eso no se rompía, y Akane empezaba a notar la falta de oxígeno. Poco a poco, lentamente, fue cerrando sus ojos a la vez que caía al suelo sin conciencia.

 

Ranma desde fuera empezó a golpear con más fuerza, pero ella no despertaba.

 

-¡¡AKANEEEEE!! ¡¡MALDITA SEA DESPIERTA AKANE!!

 

Ranma ya no sabía qué hacer. Cuando vio que su prometida empezaba a desaparecer, se olvidó por completo de Shampoo y Cologne y fue hacia allí. Con todas sus fuerzas intentó romperlo, pero no pudo. Su prometida empezaba a gritar, a llorar, lo podía ver, estaba sufriendo, tenía miedo en los ojos, y él no podía defenderla, no podía ayudarla…

Ranma vio cómo Akane le extendía la mano, y él, en un último intento, acercó la suya también, pero no llegó…

 

Y acto seguido, Akane desapareció por completo, dejando sólo un montón de harina por el jardín y un vacío en el corazón de Ranma, un vacío que se contagió a los corazones de todos. El silencio reinó. Nadie sabía qué hacer. Shampoo y Cologne esperaron a que el hechizo acabase de hacer su trabajo, mientras que Ranma seguía con la mano extendida hacia una imaginaria Akane. Ranma, poco a poco, fue siendo consciente de lo que había ocurrido, y se levantó a duras penas, aún sin poder acabárselo de creer.

 

Se oyeron ruidos afuera, sirenas de coches patrulla, el mini-tornado había alertado a los vecinos. En seguida aparecieron dos guardias seguidos de Nabiki y Nodoka, pero cuando estas últimas vieron que la pequeña de la familia no estaba, empezaron a temer lo peor, mirando con duda hacia Soun y el panda.

 

-¡POLICÍA! ¡¿Qué ha ocurrido?! –exclamó el policía, que venía corriendo, dirigiéndose hacia Ranma.

-Ella…ella ha… -decía el chico sin acabar de creérselo.

-¿Ella quién? –el policía estaba confuso.

 

Antes que Ranma pudiese contestar, una extraña y anormal luz blanca se apoderó de toda la ciudad y de los alrededores, haciendo que la gente se asustara y intentase huir a ciegas. Cuando la luz cegadora se fue consumiendo, todos los presentes se quedaron algo confundidos. Se miraron unos a otros y miraron al jardín, con las hojas revueltas, la hierba arrancada, varios jarros rotos y un desconcierto total.

 

-¿Qué demonios estamos haciendo aquí, Jobun? –preguntó el hombre policía extrañado a su compañero.

-¿Y cómo quieres que lo sepa? Tú te fuiste corriendo detrás de esas dos señoritas… -exclamó el compañero indignado, señalando a la mujer del kimono y a Nabiki – Se lo voy a decir todo a Nobuko...

El primer guardia se acercó hacia toda la familia, la cual yacía confusa y en silencio.

-Señora, ¿por qué nos ha hecho llamar? –preguntó el guardia confundido.

Nodoka lo miró con una extraña mirada, algo vacía, a la vez que pronunciaba un lejano.

-Dis-disculpe, pero ahora mismo no me acuerdo… -dijo la mujer algo avergonzada.

 

Los dos guardias dieron un suspiro y se marcharon, quejándose de la carrera que habían pegado desde comisaría hasta aquí corriendo, mientras que los Tendo, los Saotome y las dos mujeres chinas se miraron confundidos.

 

-Qué extraño, juraría que falta algo… -dijo Kasumi, algo incómoda – Será mejor que volvamos a dentro, que ya es muy tarde…

-Shampoo y bisabuela irnos también, ¡zai jian airen! –la amazona del cabello púrpura y la vieja se fueron saltando de tejado en tejado con una extraña sensación.

Por su parte, los inquilinos del dojo Tendo se retiraban silenciosamente hacia el dojo de nuevo, sin embargo Ranma no se movió ni un centímetro. Seguía mirando el círculo de harina que había ensuciado la hierba del alrededor. Miraba como buscando algo, aunque no sabía muy bien el qué, tenía una sensación como si se hubiese olvidado de algo importante, sólo se acordaba de que habían oído un fuerte ruido, un temblor, y que habían ido al jardín a ver qué pasaba, pero luego… ¿qué había pasado luego? Una extraña sensación invadió al chico, algo no encajaba, y se notaba distinto, era como si le faltara una parte de él mismo, como si de un momento al otro, se hubiese quedado sin alma, sin razones para vivir, sin razones para pelear, sin razones para nada… es como si su vida hubiese perdido su significado, su sabor…

 

 

 

 

 

Fin del capítulo primero

 

 

 

Continuará

 

 

 

 

 

 

 


 

¡Hola, ¿qué tal?!

 

Aquí está la primera entrega de mi nuevo proyecto, como hace algunos días que estaba anunciando por el rincón de CCF ^^

¿Qué os ha parecido? ¿Bien, mal, regular, chungo, fascinante…? ¿Muy visto el tema? Posible, posible… pero seguro que ninguno acaba como lo hará el mío ;)  y sips, ya se… un poco cortico, ¿eins? Pero es que esta vez he apostado por otro tipo de entregas, y de esta manera podré poner más actualizaciones del fic más a menudo y a la misma vez me permitiré el lujo de seguir escribiendo mis otros fics que tengo pendientes más el poderoso (?) Sense. Ya no tengo nada que comentar de esta entrega, así que paso al apartado del capítulo en general.

 

El fic, como ya habréis notado, es una continuación del final del manga, que como vosotros sabréis, termina en plan PLANCHA TOTAL. Si ya sabéis cómo termina, me comprenderéis (los que no lo sepan que vayan ahora mismo al apartado de ‘Historia’!!) y la verdad es que las posibles continuaciones de la saga del Monte Fénix y del manga en general han sido y siguen siendo mi inspiración para situar a mis fics en la historia de Ranma  (Ranmaverso).

 

Bueno, sí, un ‘…como si hubiese perdido su significado, su sabor…’ ¡¡Lo, se, lo se!! ¡¡Soy Mala!! Y es que no puedo evitar poner finales de infarto, ¡lo siento, pero así soy yo! Espero que esto haga que esperéis con más impaciencia la segunda entrega de este nuevo fic que traerá nuevos aires a mi escritura :P  Y otra cosilla… ¿habéis visto el dibu de arriba? Realmente pega bastante con el fic, ¿cierto? Por eso lo puse aquí, además que se los protas están muy guapos, ¿nops?

 

Para acabar, agradecería cualquier comentario del fic, sea bueno o malo, prometo ser buena :p , pero por favor dame el gusto de conocer tu opinión respecto el fic, o cualquier otra cosa que lleve las siglas CCF o el nombre CiNtUrO-cHaN de firma, así sabré si progreso o no y si en general la gente acoge esta nueva entrega para fics, más corta y a la vez más seguida. Envíame dudas, sugerencias, comentarios, reclamos, etc. A [email protected] , ¡¡esperaré con impaciencia!!

 

Gracias por seguir apoyándome y animándome en todo,

 

Un abrazo muy fuerte,

 

 

CiNtUrO-cHaN

 

 

- 13 de Febrero del 2003 -

 

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