Este fic está basado en los personajes de la serie Ranma
½, cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente a la autora Rumiko
Takahashi, la editorial Shogakukan y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por
placer para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines de lucro, no estoy
quebrantando ninguna ley, por lo que no me hago responsable de ningún cargo.
Con mucho orgullo y con los mejores deseos de que os agrade, CCF
presenta otra nueva historia, muy diferente a las leídas hasta ahora, donde
nuestra queridísima pareja Ranma y Akane tendrán que demostrarnos otra vez el
amor que una persona puede dar a otra, hasta dónde podrían llegar el uno por el
otro, hasta qué punto tendría que sufrir una pareja de enamorados viéndose
acosada siempre por otros egoístas con propios pensamientos para ellos mismos y
su pareja… y así, sin más preámbulo, otro alocado y disparatado proyecto más de
CiNtUrO-cHaN Fics que espero os guste…
“Akane
abrió los ojos. Había sido una noche extraña, un sentimiento le oprimía el
cuerpo y le dejaba remordimientos. Había sido una noche muy mala, y lo bueno
era que no se acordaba del por qué. Una pesadilla, tal vez. Suelen olvidarse al
despertar. Poco a poco, se alzó de la cama y andó a tientas hasta la ventana.
La abrió y el sol la ofuscó. Se notaba cambiada. Sin prestar atención, fue al
lavabo y se rentó las manos y la cara. Se miró al espejo para cuidar su imagen.
Allí estaba ella, una jovencita de unos catorce o quince años, de pelo largo y
oscuro…”
CCF
para el mundo entero presenta…
Duda… Olvido…
“JUGANDO CON EL DESTINO”
Un
fic de Ranma ½ escrito por CiNtUrO-cHaN’s FICS (CCF)
^^ PARTE PRIMERA - Conjuro ^^
··· **Capítulo Segundo – Mundo paralelo** ···
-¡Akane,
baja que el desayuno ya está servido! – le gritó Kasumi desde el piso inferior.
-¡Voy!
Akane
se dirigió a su habitación y se puso el uniforme. Notaba una sensación extraña.
¿Por qué se había asustado al verse tal y como era, con el pelo largo? Akane
buscó algo en su habitación. Pero no estaba. Tenía la sensación de haber tenido
alguna vez un animal… ¿Se estaba volviendo loca? ‘Mejor me olvido y bajo a
desayunar…’ Se puso el uniforme y se dirigió a las escaleras, pero se detuvo a
la mitad del camino, a una habitación deshabitada. Abrió la puerta. Estaba
bastante dejada. Era la que reservaban para las visitas. Otra punzada al
corazón. ¿Qué le estaba pasando? Meneó la cabeza y bajó las escaleras.
-Rápido
Akane, o llegarás tarde… - dijo Kasumi.
-Sí
Kasumi.
-Date
prisa o me iré sin ti. – esa era Nabiki, que ya se dirigía a la puerta.
-¡Espera
un momento hermana!
Ambas
salieron del dojo y se dirigieron a la preparatoria Furinkan. ‘Falta algo…’
pensaba Akane. Cuando llegaron, todos los chicos de Furinkan, inclusive Kuno,
se abalanzaron contra ella, mientras que Nabiki se apartaba sigilosamente. Ya
sabía cómo terminaría eso. Akane uniéndose con ella segundos más tarde y una
oleada de chicos con Mako, la enfermera.
-¡Akane
Tendo! ¡Ven y pierde contra mi, pequeña mía! ¡Se mía y…!
-¡Anda
y piérdete, Kuno! – dijo Akane, lanzándolo al espacio exterior, a la vez que
dejaba K.O a todos los chicos. Luego se juntó con su hermana y ambas
prosiguieron el camino.
-¡Oh,
qué tragedia, mi ‘único’ amor me ha rechazado…! –le oyó decir a Kuno.
Akane
se paró en seco al oír la palabra ‘único’, y la imagen de una chica pelirroja
le pasó por la cabeza, y en seguida se le fue, olvidándose de todo.
Pero
Nabiki notó que su hermana estaba algo pensativa en el día de hoy, la notaba
distante.
-¿Ocurre
algo?
-¿Eh?
Ah, no, nada…
Nabiki
arqueó una ceja.
-Cuenta.
-Bueno…
-Akane decidió explicarle, siempre iba bien contar tus penas a los demás – ¿no
te has levantado nunca pensando que vives en un mundo que no te toca? Hoy lo he
experimentado… No se, pero no me encuentro. Voy deambulando y me paro a pensar
siempre que falta algo, estoy obsesionada con la sola idea de que falta algo y
no se qué es. Estoy desesperada.
Nabiki
se quedó algo extrañada.
-Hermanita,
creo que te has vuelto loca… -dijo sarcástica. Akane hizo un gruñido y cada una
se dirigió a su respectiva clase.
Ahora
tocaba hora de lectura. No le gustaba. Era aburrido y ella odiaba aburrirse,
como todo el mundo.
-Hoy
vamos a leer un trozo de un libro que fue muy galardonado el año pasado y que
es para vuestra edad. Se titula ‘Aventuras del caballo’ y trata de la historia
de un caballo salvaje que se hace amigo de un indio y que este lo doma.
Akane
salió de su trance y escuchó al profesor. ‘Caballo salvaje…’ ¿De qué le sonaba
a ella eso? Caballo salvaje… Un sentimiento de melancolía surgió en ella.
–¿¡Qué me está pasando!?
-¡Señorita
Tendo! ¡Fuera!
A
Akane no le importó que la castigaran. Salió fuera y sostuvo un cubo de agua.
Esa escena era harto familiar… pero de nuevo faltaba algo.
‘Caballo
salvaje.’
-Yo
tengo que descubrir que pasa aquí…
Cuando
hubieron acabado las clases, subió rápidamente a la biblioteca y cogió el
primer diccionario que tuvo a mano.
-Caballo
salvaje…caballo salvaje… ¡ya está, aquí lo tengo! – Akane leyó los ideogramas y
su corazón hizo un vuelco de 180º, mientras susurraba para si un nombre –
¿Ran…ma?
**
Ranma
se despertó poco a poco. Había sido una noche extraña. Hubo un terremoto y
todos salieron al patio, y luego volvieron a sus respectivas habitaciones. Pero
algo faltaba allí. Algo que le escamaba y que apenas lo dejó dormir. Se sentía
vacío por dentro y por fuera. Faltaba un algo muy especial… ¿pero qué?
Oyó
pasos fuera de su habitación, y seguido de la cara divertida de Nabiki.
-Venga,
levanta dormilón o haremos tarde.
Ranma
empezó a remugar y Nabiki marchó. Y de repente le vino un extraño pensamiento –
Nabiki es mi prometida. – Era cierto, y sin embargo, al pensar en ello sólo se
le ocurría pensar en que eran imaginaciones suyas, que nada tuviera sentido ya.
–Definitivamente, me estoy volviendo loco… -
Salió
de su habitación listo, bajó a desayunar y se fue con Nabiki a la preparatoria
Furinkan. Ella iba abajo, con la mochila en mano, y él arriba, mirando a su
prometida. Ella vio que él lo miraba y se sonrojó.
-¿Qué
te pasa, Ranma? ¿Tengo algo en la cara?
-No,
no nada.
Pero
él no le podía decir qué le ocurría, entre otras cosas porque ni él mismo lo
sabía. ¿Por qué tenía esa extraña sensación de que todo lo que estaba viviendo
era sólo una mentira?
Llegaron
pronto a Furinkan. Otra extraña sensación. Llegar pronto. Siempre llegaban
pronto, y aún así, estar sentado en el pupitre antes de que entrara la señorita
Hinako era extraño, anormal. Miró a su alrededor. Al fondo de la clase,
apartado a un costado, viejo y carcomido, había un pupitre. Un pupitre que no
pertenecía a nadie… ¿o sí?
-¡Saotome,
fuera!
Vio
que la pequeña Hinako, desde la mesa del profesor, señalaba con el dedo índice
hacia la puerta. Él se levantó cansado, no tenía ganas ni de replicar el por
qué del castigo. No importaba. A decir verdad, ya no importaba nada. La
diversión, las prometidas, los rivales, todo había perdido el sentido ya. antes
era emocionante, divertido, porque…porque… antes había algo. Cada vez estaba
más seguro de ello. Antes había algo que ahora no estaba.
Antes
de darse cuenta, se encontró sosteniendo un par de cubos de agua. Tenía la
ventana justo delante. Todo estaba bien. Pero de nuevo faltaba algo. Nunca se
había sentido tan solo al estar castigado…¿por qué?
Vio
la ventana, la abrió y saltó hasta el suelo, y se fue de Furinkan. Pasaba algo
extraño, muy extraño, quizás la vieja tuviera algo que ver. Siempre están
implicadas, ella y su biznieta. O al menos, la gran parte de los casos.
El
Cat Café estaba medio lleno, con gente mayor, vestida con corbatas y con
maletas. Shampoo iba sirviendo los platos de ramen a tuerto y izquierdo. De la
cocina salía humo, donde Cologne estaría cocinando. Shampoo, al verlo, no pudo
resistir la tentación de tirar el plato de fideos al azar y lanzarse sobre su
airen.
-¡Airen,
airen venir a ver a Shampoo! –dijo en tono meloso.
-Em…
-bueno, no tenía qué replicar, esta vez sí que había venido a verlas – Oye,
tengo que hablar con…
Una
serie de cadenas se ataron alrededor de sus brazos y lo tiraron a fuera del
local, haciendo que la amazona se abrazara a la nada. Un chico alto y con gafas
salió con pose desafiante y bastante enfadado.
-¡Ranma…!
¿¡Cómo te atreves a venir a visitar a mi Shampoo, pedazo de…!?
A
Ranma y Shampoo se les cayó una gota de sudor al ver que el chico pato pegaba
el santo grito a un pobre abuelo que iba a tirar la basura. Dejándolo allí,
Ranma entró con Shampoo a la cocina.
-Vaya,
pero si es el futuro yerno. ¿Qué te trae por aquí? –dijo la vieja, no sin
esconder la sorpresa de que Ranma las viniese a visitar voluntariamente, y más
en hora de clase. Debería ser urgente, si más no.
-Bueno,
es que hay algo que me escama… ¿últimamente habéis hecho algo raro? –al oírse,
Ranma entendió que sus preocupaciones eran bastante absurdas.
Cologne
y Shampoo se miraron con duda - ¿Algo raro? Si te refieres a la nueva receta…
-dijo Cologne, desconcertada. Ranma suspiró.
-Da
igual, me marcho.
Y
tal como vino, se fue, dejando a Shampoo con la palabra en la boca, más bien
con el beso en la boca. Luego, Cologne habló.
-¿Crees
que tiene alguna relación con el papel que encontré en mi habitación?
-¿A
ver?
Cologne
le entregó a su biznieta un pequeño trozo de papel viejo y carcomido, donde
había una serie de caracteres en chino, y su firma, infalsificable.
Ponía:
“Posiblemente no me entienda cuando lo lea, pero es mejor que lo apunte para mi
misma: hemos apartado, mi biznieta y yo, a Akane Tendo de este mundo. Cologne.”
-¿Qué
ser esto, bisabuela? –dijo la amazona dudosa - ¿Qué hemos hecho?
-Pues…
- Cologne se miró y remiró la carta. – No tengo ni idea… ¿y quién es ese Akane
Tendo?
Shampoo
se encogió de hombros y las dos volvieron a su rutina.
Ranma
se paseaba sin rumbo por las calles de Nerima. Estaba pensando en irse de
viaje, lejos, para intentar que esos extraños pensamientos le dejaran de
atormentar.
-¿Por
qué? ¿Por qué siempre a mi?
Oyó
que le llamaban detrás de si.
-¡Heeey!
¡Ranmaaaa! –era Nabiki - ¿Por qué te has ido sin esperarme?
Parecía
algo preocupada. Él no dijo nada.
-Vamos,
¿qué te pasa? ¿por qué no me lo quieres decir?
-Nabiki…
¿tú y yo estamos prometidos? –preguntó el chico, algo desorientado.
-Pues,
a ver, déjamelo pensar… mmm…sí, desde hará año y medio. Tu memoria sigue siendo
igual de buena – dijo Nabiki, sarcástica. Ranma hizo un gruñido.
-Hay
algo que no encaja, Nabiki. Algo que no está bien. ¿No te sientes extraña tú?
¿Cómo si faltara algo?
-Pues…ahora
que lo dices…
Ranma
la escuchó. Tal vez, al fin y al cabo, no eran imaginaciones suyas.
-Tienes
razón, Ranma. Hace mucho que no obtengo beneficios contigo y con mi
herman... –Nabiki se tapó la boca al instante, sin saber qué le había ocurrido.
-Ibas
a decir… hermana –susurró Ranma.
-Nunca
me he aprovechado de Kasumi, no se por qué ha pasado esto… -dijo Nabiki,
confusa.
Sin
embargo, eso fue la gota que colmó el vaso. Algo estaba pasando aquí. Desde esa
noche del tornado, algo había cambiado. Algo le había sido arrebatado. E iba a
averiguarlo, vaya si lo haría.
**
Ya
era tarde. Akane volvía del colegio y se dirigía a la clínica traumatológica
del doctor Tofu. Ese día, Kasumi le había encargado que le devolviera un libro
que días antes el doctor le había prestado.
-¡Hola,
soy Akane! – ella abrió la puerta con total confianza. Se encontró al doctor al
estudio, que la recibió cálidamente al verla.
-Hola,
Akane. ¿Quieres un poco de te?
-¡Sí,
por favor!
El
doctor se retiró y Akane se quedó a la sala de espera, mirando la inmensa
biblioteca que el doctor tenía allí, llena de libros sobre cosas de medicina,
sobretodo de medicina china antigua.
Uno
de los motivos por los cuales había venido era por el encargo, pero también
quería preguntarle algo acerca de esa extraña palabra que le hacía latir el
corazón tan rápido.
-Doctor
Tofu, creo que no me encuentro muy bien…
El
doctor se sentó a su lado - ¿Ah, no? ¿Qué pasa?
-Bueno,
es que no se cómo explicarlo…
-Sabes
que puedes contarme lo que sea – dijo en un tono extrañamente tierno.
-Sí,
eso ya lo se. Lo que ocurre es que, a ver, me noto extraña. Fíjese que hasta di
un brinco al verme al espejo con el pelo largo.
El
doctor Ono Tofu tuvo una reacción extraña, como si eso que había dicho ella le
alterase.
-¿Ocurre
algo? –preguntó Akane.
-No,
Akane. Eso es normal, sobretodo si te pasa después de dormir. Tal vez tuviste
un sueño extraño, y por ejemplo tenías el pelo corto, y al verte al espejo…
-Mm…
no había pensado en eso, podría ser cierto.
-¡Claro!
¿Estabas preocupada sólo por esta tontería?
-Bueno,
hay más…
-¿Sí?
-¿Le
dice algo la palabra ‘Ranma’?
-¿Ran
ma? Sí, significa ‘caballo salvaje’, ¿no?
-No,
quiero decir Ranma todo junto, ya se que significa eso pero, no se, hay algo
extraño en ese nombre. Es como si, no se, como si lo cono…
-Estás
confusa, Akane –dijo el doctor rápidamente – será mejor que vayas a casa a
descansar.
-Bueno,
tal vez… -Akane se levantó de la silla, el doctor hizo lo mismo.
-Oh,
Akane espera.
Akane
se giró para ver que el doctor se quitaba las gafas y se acercaba a ella
peligrosamente. Ella hizo un paso atrás.
-¿Do-doctor?
¿Qu…?
El
doctor puso sus manos en los hombros de ella y intentó besarla. Digo ‘intentó’
porque Akane se esmuñó, toda roja, hacia la puerta y se fue corriendo.
-¿¡Pero
se puede saber qué he hecho!? ¿¡Por qué me he ido!? ¡Yo siempre he estado
enamorada del doctor Tofu! ¿Por qué no he dejado que…?
Akane
paró de correr, tenía la cabeza hecha un mar de dudas. Pensó en sus palabras.
-¿Pero
por qué…? A mi me gusta el doctor, me gusta desde que tuve edad de enamorarme…
entonces, ¿por qué sólo le veo como un amigo? ¡¡AAGH!! ¿¡Qué me pasa hoy!? –
Akane se sentó en unos columpios que había al parque – A mi me gusta el doctor.
¿Correcto? No. No es correcto. Tengo la sensación de que hubo alguien. Alguien
pero… ¿¡quién!? Esto es una pesadilla. Sí, eso es, es una pesadilla y pronto me
despertaré – se dio un tirón a la mejilla, y al comprobar su dolor vio que era
real – Pero el doctor estaba enamorado de Kasumi… ¿entonces por qué ha
intentado besarme?
Igual
de confusa que antes, Akane se dirigió hacia el dojo. Se dirigió a la cocina y
vio a su hermana, que empezaba a preparar la cena. Sintió un arrebato para
empezar a cocinar algo.
-Kasumi,
¿quieres que te ayude?
-¡Claro,
Akane! Menos mal que has venido… sin ti no sabía si empezar a cocinar o pedir
comida de encargo. Nuestro padre ya se estaba empezando a marear sólo con verme
a los fogones…
Una
nueva oleada de confusión. ¿Kasumi preocupada por cocinar? ¿Por cocinar ella?
¿Y le estaba pidiendo que…?
-¡Espera
un segundín! ¿Me estás diciendo que no quieres cocinar? ¿¡Tú!? –dijo ella, como
si de una blasfemia se tratara.
Kasumi
se llevó la mano a la cara, preocupada – No hace falta que me riñas, ya se que
soy mala cocinando… pero tú más que nadie debería saber los esfuerzos que hago.
Por favor, Akane, haz la cena, que nuestro padre está hambriento y yo no me veo
en corazón de prepararla…
-¡¡Pero
si soy yo la que cocina fatal, no tú!!
Soun
y Nabiki, escandalizados por los gritos, irrumpieron a la cocina y oyeron la
última frase.
-Vamos,
Akane, ¿dónde quieres llegar a parar? ¡Prepáranos la cena de una vez, caramba!
–dijo Nabiki, mientras su barriga reclamaba comida.
-No
te tardes, Akane, estaré al comedor viendo la tele. Kasumi, ven y no estorbes.
Si le hace falta algún ingrediente, se lo das, ¿bien?
-Sí,
padre –dijo ella.
Akane
se quedó sola a la cocina. Pensando. Pensando en todo lo que estaba pasando
aquí. ¿¡Que ella sabía cocinar!? ¡Y una porra! ¡Era Kasumi la que tenía el
título ganado sobre los fogones! En fin, suspiró y empezó a preparar la comida
tan bien como supo. Por primera vez en su vida, deseó que le saliera mal. Hizo
todo lo que pudo. Puso mucha carne, mucha sal, muchas especies, muchas cosas,
intentando que todo quedase fatal. Kasumi vino y la ayudó a llevar los platos a
la mesa. Entonces sonó el timbre, era el doctor Tofu, que se quedaba a cenar.
-Le
hemos invitado nosotros, Akane – le dijo Soun – porque hay algo de lo que
tenemos que hablar.
Todos
asintieron. Akane sintió terror. Ese día tenía que acabarse ya. Empezaron a
comer, y ella esperó que todos la criticasen. En lugar de eso, la felicitaron y
alabaron por el buen cocido que les había preparado esa noche.
-¡Akane,
eres la mejor! – le dijo Nabiki. Ella se asustó ante el comentario.
-Si
yo fuera la mitad de buena que tú… -se lamentó Kasumi.
-¡Vamos,
Kasumi, no te rindas todavía! Seguro que Akane estará encantada de ayudarte,
¿no es así, hija?
Akane
se los miró como si de extraterrestres se tratasen. Toda su vida intentando que
la comida le saliera bien, y por alguna vez que lo hacía mal a posta, resultaba
que estaba exquisita. Volvió a sonar el timbre y una mujer de mediana estatura,
pelo largo recogido en una trenza moño y color oscuro azulado irrumpió en la
sala con un par de maletas.
-¡Mamá,
qué bien que hayas llegado a tiempo! – Nabiki y Kasumi se alzaron y la
abrazaron.
-Ya
creía que no llegarías a tiempo, querida – le dijo Soun, alegre.
-Y
yo también, querido, pero ya sabes. Removí cielo y tierra para que me dejasen
un par de días libres, esta noche es muy especial para nuestra pequeña y por
nada del mundo me la hubiese perdido.
Entonces
Naoko Tendo dirigió su vista a Akane. Ella la miraba. Estaba llorando. Todos se
la quedaron mirando, sorprendidos.
-¡Pero
bueno Akane!, ¿es que no le vas a decir nada a tu madre? – dijo ella riendo.
-¿Ma-mamá?
–fue lo único que logró articular.
-¿Hi-hija?
–la imitó ella, sonriendo. Se quitó el abrigo y se sentó a la mesa con todos, y
empezó a degustar el exquisito cocido que su hija había preparado. -
¡Delicioso, Akane! Estoy tan orgullosa de ti, cariño…
Akane
no comía, simplemente se la había quedado mirando en estado de shock.
Finalmente reaccionó.
-Ma-mamá…¿eres
tú?
-Pues
claro. ¿Quién voy a ser? –dijo ella, con su usual sonrisa.
Akane
empezó a sollozar. ¿Qué estaba pasando aquí? ¿Era un milagro? De repente le
vinieron a la cabeza montones de recuerdos, en los que su madre siempre estaba.
Su madre siempre había estado con ella, y hace poco aceptó un trabajo a Osaka,
y venía siempre que podía. Akane no supo por qué se había puesto tan contenta
al verla. Sí contenta porque había venido, pero era como si no la hubiese visto
durante años. Sin poderlo evitar, se lanzó hacia ella, llorando y abrazándola.
Naoko le devolvió el abrazo tiernamente, de una manera que sólo las madres
pueden hacer.
-Vamos,
vamos, cualquiera diría que me echáis tanto de menos.
-No
sabes cuanto… -le susurró su hija. Ella le acarició suavemente su larga
cabellera.
-Venga,
venga, ¡que hoy es una noche muy especial! No hay necesidad de pasársela
llorando…
Akane
se separó de su madre con duda. Todos los demás sonreían de una forma extraña.
-¿N-Noche
especial por qué? –dijo Akane.
Todos
miraron al doctor Tofu y luego a Soun. Akane no entendía. Soun se puso de pie,
y el doctor lo imitó.
-Hija,
el doctor tiene algo que decirte. –dijo Soun con orgullo. Naoko se emocionó y
las dos hermanas sonreían.
-Así
es. –dijo él – Akane Tendo, ¿quieres casarte conmigo?
Todas
las miradas recayeron sobre la ‘feliz’ pareja. Y en Akane, la cual estaba
pálida, sin color, mirando a todos como si todo esto fuese una broma.
-¿Qué?
–dijo ella finalmente.
-Te
amo, Akane –dijo él, y le entregó una pequeña cajita con un lazo dorado –
Ábrela.
Con
las manos temblorosas, Akane lo abrió, y su corazón se encogió. Era un anillo
de oro.
-Esto…es
una broma… -dijo ella, sin creérselo.
-No
es ninguna broma, hija… tu madre y yo accedimos totalmente al compromiso. El
doctor es un hombre muy de fiar, le pagan bien y no vive lejos. Seréis una
linda pareja.
-Esto…esto
no puede estar pasando… -dijo ella en un susurro, con la mirada perdida en el
anillo. –No puede…
-Akane,
¿es que no me aceptas? –dijo el doctor dirigiéndose hacia ella y la abrazó -
¿Es que no te gusto?
-No
creo, Ono, querido. Lo que pasa es que se ha quedado muda de asombro – dijo
Naoko. – Seguro que está tan feliz que aún no se lo cree. Nabiki, querida, ve a
buscar la cámara.
-Voy.
-Hacen
una linda pareja… -dijo Kasumi con la mano en la cara.
-No,
no… esto no… esto es una broma… yo… yo no puedo… soy muy joven… -tartamudeó
ella hacia el doctor.
-Por
supuesto. Esperaremos que acabes los estudios, y en seguida nos casaremos. ¿O
prefieres un poco después? Ya verás Akane, serás la mujer más afortunada del
mundo.
-Un…un
momento… -intentó tranquilizarse a ella misma – ¿Esto va en serio? –dijo sin
poder creérselo – Doctor… usted está enamorado de mi hermana Kasumi…
-¿Eh?
–el doctor miró a Kasumi, y ella lo miró sorprendido. Luego él miró a Akane y
la besó en la mejilla – Yo sólo te quiero a ti.
Akane
notó que la situación se le iba de las manos por completo. Algo pasaba aquí.
¿¡Qué!? ¿Qué pasaba aquí? Un extraño y rápido pensamiento pasó fugaz por sus
recuerdos. Ese extraño nombre. Un impulso la obligó a hablar.
-Pero
es que yo ya estoy prometida.
Todos
se quedaron en silencio mientras Nabiki volvía con la cámara de hacer fotos
‘’¿me he perdido algo?’’
-¿Qué?
–dijo el doctor, sin comprender.
-¡Pero
qué dices, hija! Tú no estás prometida con nadie, ¿cierto cariño? –dijo Soun.
-En
efecto, Akane. No se de dónde has sacado esto.
-P-Pero
es cierto… -dijo ella, ni ella misma sabía qué decía.
-Oh,
y ¿quién es si se puede saber?
Todas
las miradas fueron ahora hacia Akane. Ella tragó saliva. ¿Con quién? Buena
pregunta mamá. Ni idea. Pues eso era lo que pensaba. Eso no podía estar
pasando. Tenía que ser un extraño sueño, una pesadilla quizás.
Y
pensó en la pregunta. Un sentimiento como el que tuvo cuando despertó la volvió
a invadir. El pelo largo, la mascota, la pelirroja, el extraño sentimiento de
soledad, ir a la escuela con su hermana, el intento de beso del doctor, su
madre, el beso del doctor, el compromiso…y ese nombre. Caballo salvaje. Ranma.
Ranma Saotome. Extraños momentos le vinieron a la cabeza. Dormía. Unas manos
firmes la agarraron. Se despertó al jardín, y tenía frío. Había un remolino
alrededor suyo. Y había un chico. No podía distinguirlo bien. Estaba oscuro.
Pero tenía los ojos más bonitos que ella había visto, eran azules. El corte de
pelo accidentado que tuvo con Ryoga, su queridísima mascota llamada P-Chan, la
loca gimnasta Kodachi, la chica de los okonomiyakis, el bueno y bondadoso
doctor Tofu enamorado de su hermana, la buena cocinera Kasumi, la egoísta
Nabiki, su madre al panteón, la chica de los pelos púrpura y su bisabuela, el
chico de las gafas… y el chico de los ojos azules. El chico de la trenza. La
chica de la trenza. Ranma. Ranma-chan. Ranko. Ranma
Saotome. ¿Qué había pasado? ¿Cómo los había olvidado? ¿Y qué hacía su madre
allí?
“Shampoo…”
Recordó
a su eterna rival con su bisabuela allí, teniéndola encerrada. Ranma intentó
ayudarla. Pero ella cerró los ojos. Y se despertó. Se despertó en otro mundo.
No sabía muy bien el por qué, pero ese no era su hogar. Se puso en pies y todos
la miraron extrañados, se había quedado como pálida durante unos segundos.
-Vamos,
hija. Responde – dijo Soun Tendo - ¿Con quién estás prometida, si se puede
saber?
Hubo
unos momentos de tensión. Todas las miradas recayeron en Akane. Ella alzó la
vista decidida, más que nunca.
-Con
Ranma. Ranma Saotome.
Todos
se la quedaron mirando. Su madre se acercó a ella para intentar hacerla entrar
en razón, pero Akane se apartó bruscamente.
-¡No
me toques! ¡Tú no eres mi madre! –todos se quedaron en shock, sobretodo Naoko –
¡¡TÚ estás MUERTA!!
Hubo
un gran silencio general.
-¡Y
tú…! –dirigiéndose a Kasumi - ¡Sabes cocinar muy bien, soy yo la que no sabe!
¡Nabiki se aprovecha de mi, y no de Kasumi! ¡El doctor Tofu está enamorado de
mi hermana y no de mi! ¡Mi padre no tiene este aspecto tan serio! ¡Y nosotros
vivimos con la familia Saotome porque cuando erais jóvenes acordasteis que
cuando tuvierais hijos se casarían y heredarían el dojo, y ¡¡YO estoy prometida
a RANMA!! ¡¡Y todo esto es una simple y mera ilusión!! ¡Y no me la trago!
¡¡Esto…NO EXISTE!!
Nadie
habló. Nadie dijo nada. Y de repente, todos desaparecieron, se evaporaron. La
casa en si empezó a dar vueltas. Akane notó como ya no pisaba el suelo, más
bien se mantenía a flote. Y cerró los ojos.
**
Ranma
estaba tumbado al suelo sucio y lleno de polvo de la habitación de los
invitados. Pese a estar en pésimas condiciones, ese lugar le inspiraba
confianza. Aunque estaba deteriorado, había una extraña olor a canela, que le
resultaba muy familiar. Se puso en pies y caminó por la estancia. Llegó a la
cama. Tantas cosas habían pasado allí… ¿o no? ¿En qué estaba pensando? Si nunca
iba allí, ¿cómo era posible que hubiese pasado algo? Sin embargo tenía la
sensación de que era justamente lo contrario. Llegó a la ventana. Sintió el
deseo de abrirla y colarse hasta llegar al tejado. Para ser la primera vez que
lo hacía, se movía con mucha soltura, pisando siempre en los sitios seguros.
¿Cómo era posible que ese lugar le fuera tan familiar y a la vez tan lejano? Se
quedó al tejado, mientras el sol rojo se iba despidiendo. Ya se podían ver
algunas estrellas. El cielo rojo. Nubes rojas. Era un atardecer precioso.
De
repente se sentó, como recordando algo. Miró las nubes. Rojas. Del atardecer.
Cielo. Su cabeza empezó a funcionar.
“Nube
roja del atardecer.” –pensó Ranma – “¿Akane?”
Fin
del capítulo segundo
Y
fin de la parte primera
CONTINUARÁ
Aaaaah…
¡¡por fin lo he terminado!! No es que se me hiciera especialmente largo
–nunca se me hacen largos los fics, sino cortos – pero es que me sorprendí a mi
misma cuando al ponerme al teclado no tenía ideas para continuarlo, hasta que
me puse un rato a Internet a leer fanfictions de Ranma y otras series y me vino
la inspiración. No me malinterpretéis. El tema no está sacado de ningún sitio,
simplemente al ver fanfictions unas fuerzas extrasensoriales (?) se apoderaron
de mi y me obligaron a ponerme al Word. ¿Resultado? El segundo capítulo de este
fanfiction. Y sí, se ha terminado el capítulo y la primera parte. Este fic
constará de dos partes de dos capítulos cada una, más o menos igual de
largos que este, pero no descarto la posibilidad que haya más y que alargue el
fic, pero de momento, esto es lo que tengo previsto.
De
momento nada más que comentar del fic en general, sólo lo mismo de siempre…
¿¿Os gustó?? ¿¿Lo odiáis?? Pues hacédmelo saber a
Dadme
el gusto de saber qué os pareció el fic en general o el capítulo. Y ahora sí,
hasta la próxima entrega,
Se
despide con un besazo muy fuerte…
CiNtUrO-cHaN (CCF)
- 1 de Marzo del 2003 -