El hijo del pasado
Un hijo abandonado
Vegeta miraba a su hijo coquetear con una chica en el jardín de
la Corporación, era algo que ya se había vuelto común en esos días de paz, lo
mismo pasaba con Goten, pero no había nada que pudiera hacer para remediarlo,
aunque de vez en cuando conseguía que los muchachos entrenaran un rato con él,
cada vez se le hacía más difícil chantajearlos.
De repente sintió que alguien le jalaba la camiseta y se volvió
a ver a su hijita.
-Papá- le dijo con una sonrisa- ¿Me llevas al parque? Mamá dice
que está muy ocupada y Trunks está con su amiga.
"Estos hijos mios son un plato" pensó un tanto molesto
"a Trunks también se le antojaba lo mismo".
-¿Papá?- insistió.
-Está bien- gruñó entre dientes.
-¡Sí!- saltó feliz y se alejó corriendo- voy a avisarle a mamá.
La miró alejarse. "Tonahe nunca habría actuado así"
pensó en silencio y luego frunció el ceño ¿Por qué recordaba al niño que hacía
tanto tiempo había abandonado? Él ya debía ser todo un hombre, muy parecido a
él, de todas maneras, aunque su madre había sido la única aparte de Bulma... Y
había sido cuando estaba borracho, se recordó.
-¡Vamos, papito!- le dijo Bura sacándolo de su ensimismamiento.
-¡Cuídala mucho!- le gritó Bulma y recibió como respuesta un
gruñido y una mirada asesina.
Vegeta dejó que su hija se subiera por enésima vez al carrusel y
se quedó pensativo ¿Qué sería de aquel niño?
Estaba sentado en el planeta 79 (ustedes saben cual) cuando una
mujer se acercó a él furiosa.
-Príncipe Vegeta- le dijo altiva- escuché decir que negaba que
el hijo que espero es suyo.
-¿Y qué con eso?- le replicó con frialdad.
-Usted sabe perfectamente que es suyo.
-Tú te aprovechaste de que este par de inútiles- señaló a Nappa
y a Radikcs- me emborracharon para acostarte conmigo y tener un hijo, así que
no esperes que yo te lo reconozca, incluso no creo que sea mío- ella se
enfureció todavía más y trató de golpearlo- Tonta- le dijo sujetándole la mano-
alégrate de que estas embarazada y de ser una guerrera de Freezer o sino ahora
estarías muerta- la soltó de un golpe- ahora, lárgate.
-¡Esto lo va a saber el Gran Freezer!- lo amenazó al borde de
las lágrimas y se marchó.
Vegeta salió de sus recuerdos al escuchar los gritos de los
niños a su alrededor luego de bajarse del juego.
-Papito, quiero un helado- le pidió la niña mirándolo con
aquellos hermosos ojos que heredara de su madre.
-Claro- accedió. Le compró un enorme helado y volvió a sus
recuerdos.
Seis mese más tarde, cuando regresó de una de sus tantas
misiones en el espacio, conoció al niño en su incubadora, no tenía caso
negarlo, tenía la típica cola de los saiyajines y el parecido con él era enorme
"Tonahe" decía la placa que había escrito su madre.
-Vaya, vaya, Vegeta, viniste a conocer a tu hijo- se burló
Zaabon. Vegeta lo miró y no le respondió, no tenía por qué darle explicaciones
de sus actos- de seguro te enternece.
-¿A mí?- dijo con frialdad- es un simple mocoso, ni siquiera
tiene el potencial necesario para decir que es un saiyajin, el que lo acepte
como hijo tendrá con él una deshonra- se volvió y se largó.
Miró Bura, ella era su regalona, ella tenía mucho potencial como
guerrera, pero no quería que ella fuera así, ella debía ser una delicada flor
como su madre (oigan, eso es lo que yo creo que piensa) aunque Bulma sea una
fiera de vez en cuando.
Bura le sonrió y le dio un pegajoso beso en la mejilla.
-¿En qué piensas, papi?
-En lo bonita que vas a ser cuando crezcas- le sonrió- ¿quieres
algo más?
-¿Podemos ir al Palacio de la risa?
Vegeta sintió que una gruesa gota caía por su espalda antes de
asentir, esa era una de las pocas entretenciones en la que los niños no podían
entrar solos, así que estaba obligado a entrar con ella.
Pasaron frente al espejo que achica y Vegeta vio al chico que
negara como suyo.
Caminaba por el hangar cuando se encontró de frente con una
pequeña replica suya que lo miró un segundo antes de atreverse a hablar, debía
de tener unos ocho o nueve años, calculó Vegeta.
-Señor ¿Dónde está el planeta de los saiyajin?
-Vejita ya no existe- le replicó.
-¿Y dónde viven ellos, entonces?
-Aquí y en ninguna parte- iba a dejarlo sólo cuando le hizo una
nueva pregunta.
-¿Y el señor Vegeta está aquí?
-¿Para qué lo quieres?
-Me dijeron que él era mi padre, que por eso soy semi saiyajin.
-Talvez seas medio saiyajin, pero no eres mi hijo- le dijo y se
marchó.
-¿Usted es el príncipe de los saiyajin?
-Yo soy Vegeta, príncipe de los saiyajin- aceptó y se fue.
Desde entonces nunca más vio al chico, supo que Freezer había
enviado a su madre en una misión y ella había muerto, así que suponía que él
también, así que era un secreto que no le había contado a nadie en la Tierra,
ni siquiera a Bulma. Lo que sí quería saber era qué lo había traído desde su
pasado...