Animales

Tercera Parte "Una Misión con Sabor a Venganza"

 

 

 

 

 

 


Misao  y  Imiko estaba  muy borrachos  o  al menos  lo  aprecian,  Misao estaba  embriagada,  sabia  que no debía  de  perder los  estribos  esa noche, y  bendijo  una   y  otra vez  las  competencias de  sake  con los  onni y Hiko, (que  parecía  una  sobra  en  el  Aioya cada  vez  que  bajaba por  bebida, la comida   gratis  es  muy  atractiva para él además de la compañía de Okon  y Omasu) cada  vez  que podía  se paraba  y  bailaba  para  Imiko  así   sudaba un poco  del  sake,  pero  ella  sabia  que al tipo  le  faltaba poco  para caer.

-         Y  bien  ya  hablamos  de muchas  cosas- dijo entre risas la  muchacha.- dime  tu  que  demonios haces- ella intentaba  sonar mas  borracha de lo  que  estaba  y el tipo estaba convencido  de  que muy pronto  caería.

-         Yo  soy traficante y tu.- dijo  burlesco

-         Puta, jajajaja.  Pero  que  traficas telas,... haber que mas se  puede traficar, arroz  jajaja.

-         No mi sexy  conejita - otro que me  cree  animal  penso  con  furia  la  muchacha-  arroz no  se  trafica,  ametralladoras, ametralladoras  para  acabar con el gobierno  japonés.- Misao dio un respingo, con una de  esas cosas habían matado  a Hannia  y los  otros.

-         Yo de eso no se nada, como  son las....  como dijiste.- intento parecer estúpida pero su corazón se  aceleraba.

-         Ametralladoras?

-         Si.

-         Son  un tubo que  lanza  balas cuando  uno  gira  una manivela   y  hace  que varias personas mueran en  segundos.

-         En segundos- dijo  fríamente la  joven mientras  imaginaba  a  Hannia  cayendo  en  medio  de  las   balas  y  a los otros  sufriendo una muerte sin honor, vencidos  por la  traición.

-         Te pasa  algo  shali.

-         Si, me  estoy  preguntando como se verán  ¿tienes alguna?- dijo sin mostrar ninguna  sentimiento.

-         Si, en el armario  hay una ¿quieres  verla.?

-         Si.

-         Has  escuchado el nombre de  Kanryu Takeda.- pregunto  la  joven  en  un  estado de letargo.

-         Si, yo le vendí una  de  estas  armas, ¿porque?

El corazón de Misao se detuvo por  un  momento.

-         Supe  que el tenia  una cosa parecida.

Los dos  se acercaron al  armario y  Misao  observo  el  arma  que le dio  fin  a las personas que mas  quería. Agacho la cabeza con tristeza y Imiko  se abalanzo sobre  ella  tumbándola  a la  cama y besando con desesperación su  cuello. Misao  parecía  anestesiada, veía  a  Hannia una y  otra  vez, muriendo, de  repente  escucho un  ruido.

-         Ha comenzado.- dijo sin aspavientos.

-         Que?- pregunto el  hombre  que se  levando  un poco de Misao.

-         Una pelea puedo  oírla, es  papa y koete, debo ir.- dijo sin emoción  alguna.

No, no, no es nada  solo  bulla, no pasa nada,  tu no te iras, hoy serás mía  y  ya he esperado demasiado siguiendo tu  juego.- dijo con  vehemencia.          

-         Me  iré, ahora - dijo  y le dio un  golpe  tan  fuerte  que   del impacto  despedazo  la  pared  de madera  contra   la  cual  Misao lo había  enviado, el  hombre callo  inconsciente  y  ella  se levanto  mirándolo con  desprecio.

-         Luego arreglamos Imiko.- sentencio la  joven 

La onni bajo las  escaleras  y  se  encontró al lobo  y  a la  escoba  metidos  en una  gran  pelea, su plan  había  funcionado, con el  alcohol  en la  cabeza los  hombres  se estaban  golpeando  entre ellos  mismos  inspirados por  nuestros queridos policías.

-         ¡Que!  insulto  a  tu novia  y piensas  dejarlo así,  que clase de hombre  eres- dijo Saito a un tipo mientras que  cho  obligaba  a otro  insultar a  ese mismo  hombre.

-         Fue  fácil. – dijo el  lobo mientras se  acercaba  a cho encendiendo  un cigarro.

-         Si,  bueno, y cuando los noqueamos.?

-         Cuando  ya  estén  todos  metidos en la pelea.

-         Interesante, hacen  muy bien  su trabajo- dijo Misao  todavía  en  esa  actitud  de no  tengo alma.          

-         Que paso  con  Imiko. – Pregunto cho.

-         Esta  dormido,  con unas  cuantas  costillas  rotas,  quizás algunas  astillas de sus   huesos  se le  estén  incrustando en los pulmones.

Cho intentaba  comprender lo  que dijo  la  muchacha,  mientras que  Saito se  imaginaba lo  que ese  tipo le intento  hacer  a la  joven.

-         Bueno y cuando les pateamos  el  trasero a  estos.- pregunto Misao.

-         Ahora mismo comadreja. Cho encárgate  de los  que tienen espada en el norte,  Misao  saca a las mujeres  y noquea  a algunos. Yo me  encargo de los  guardias.

-         Siempre lo mas divertido para ti no  jefe.

 Misao saco a las mujeres  que  quedaban  y  cuando regreso  se rasgo  un poco  el kimono para liberar sus piernas y pelear mejor, saco  sus  kunais  envenenados y  empezó una  linda  danza  de  dagas.

Saito por  su parte  empalaba  en su  gatotsu para  empalar   a los mas obstinados  y   cho blandía a diestra y  siniestra su  espada  flexible,  después  de una larga  pelea  los  tres  infiltrados  estaban  agotados, con algunos  “rasguños” como los de  Misao y  cho, y  con  un  genio  fantástico como el  de  Saito que iba  acompañado por una sonrisa  espléndida  que  parecía  haber sido inventada por sus  labios.

 -         Estoy agotada- gimió la onni.

-         Si  jefe  fue  fácil pero  agotador.

-         Ustedes par de incompetentes  ¿que  es  eso  sangre? Esperaba mas  de ustedes  se dejaron  golpear y  lacerar por una parranda  de borrachos  que clase de  guerreros son.

-         La  clase  de  guerreros  que te dejaran el  trabajo de amarrar a los  sobrevivientes  tu solo si  sigues  hablando Saito - respondió la  onni  tirada en el  suelo  apoyada en la  espalda de  cho.

-         Bien dicho  hermana- victoreo  el  juppon.

-         Muy bien entonces  antes de que empiecen una huelga  amarren a  estos  hombres.

-         Relájate  Saito, no se  despertaran  en  horas y yo  estoy literalmente  muerta. Y mi kimono nuevo esta  vuelto nada.

-         No que no te  gustaba  he comadreja - gimoteo  la  escoba.

-         Ya me había  acostumbrado a el,  además  debo  de  admitir  que  tienes  buen  gusto  ¿que  otra cosa  te  enseño tu “amiguito” Kamatari.?- dijo la  chica para desquitarse.

¡Maldita comadreja  te voy  a ...- el   jupon empezó  a perseguir  a la onni por  todo el  lugar.          

-         No te  gusta hablar de tu novio ¡he!  cho.- replico la joven  con una gran  sonrisa en el  rostro.

-         ¡¡Te matare  comadreja.!!!

Si así me  gusta, cuando la  comadreja bajo del cuarto me  preocupo demasiado  su actitud,  ahora  que persigue  a  cho  me  siento mas  tranquilo....espera un segundo  Saito ¿te estas preocupando  por la  comadreja? Que te  esta pasando mibu te estas  haciendo  viejo  o  que? no te  debe  de  importar nadie ¿ o  si?.

 De repente se  escucha una  sucesión  de  estruendos. Misao  apenas  y pudo esquivar  una  bala  mientras  que  cho  se  escondió  tras  una de los mástiles del  barco. En  el segundo  piso  del  barco estaba Imiko Sukare sosteniendo  la  ametralladora que había  en su  cuarto, se  movía con dificultado y  aun  vomitaba  sangre.

-         !!!MALDITA SEAS SHALI, MALDITO  TOUMA, MALDITO KOETE. LOS MATARE  A TODOS,  MALDITOS.¡¡¡

Y volvió a disparar el  arma con  vehemencia, Misao  se escondió donde  estaba  cho  y  Saito  busco  otro  mástil para hacer lo mismo.

 -         Ese  bastardo lo matare.

-         Así como no y yo  soy  battusay cierto  Misao.- menciono  Chou

La   joven no  respondió nada  la sangre le hervía en las venas, primero lo de Aoshi  y  ahora  esto, imagino de nuevo a  sus  amigos  muriendo en medio de una  lluvia de  balas, la ira se apodero de  su ser y  salió de  su  escondite  corriendo  descontrolada  para  saltar donde  estaba  el tipo. El hombre intento  reaccionar pero no fue capaz  de mover la pesada  arma  a tiempo sin embargo logro  rasguñar una  de las piernas de la onni que  llego  hasta donde el estaba casi  intacta, la furia  de la  muchacha  era evidente  un  ligero  color  fucsia  tomaron sus ojos mientras decía.

-         Tu le vendiste el  arma  a Kanriu Takeda, y  el mato a mis  amigos, escucha bien mi nombre porque será lo ultimo  que  oirás,  soy Misao  Makamashi líder del los  onniwabanshu y este es  el ultimo día  de tu vida.

La  chica saco dos  kunais de entre  sus ropas  y  se  dispuso a   enterrárselas  en el  cerebro.

-         Pero sufrirás  mas  vivo  que  muerto.

La mujer  enterró  las  dagas en los  hombros del  hombre  que   gimió  de dolor y  callo  al  suelo. Misao  brinco  al  primer  piso  donde estaba Saito y  cho.

-         Bien hecho Misao  eres mejor de lo que  esperaba. Dijo Chou  sorprendido.

-         Por un momento  pese que lo matarías- replico fríamente el lobo.

Misao solo lo miro  y respiro  lentamente  haciendo que sus  ojos perdieran ese  extraño  resplandor.

-         No  soy una  persona que le guste matar, además  vivo  podrás  sacarle mas información  y...- la onni fue interrumpida por un ruido, Imiko se había levantado haciendo  un esfuerzo  sobre humano y empezaba  de nuevo  a disparar pero  su  vista era  borrosa y  sus músculos le  ardían como el  fuego.

Misao abrió rápidamente  su  kimono dejando  ver el  arma  que  tenia  escondida  entre  sus piernas.

 -         ¡¡HOY QUERÍAS MORIR MALDITO!!.- dijo  con  furia mientras  que  sus ojos  volvían  a tomar ese tono  fucsia, la  joven sin titubear disparo  un certero  balazo que le  voló los  sesos al hombre que  cayó de  espaldas  en un  charco  de  sangre.

 Saito dejo  caer su cigarro  y Cho  callo  al  suelo,  no podían creerlo Misao había  matado a  alguien, la  mujer respiro  profundamente  bajando el  arma.

-  Espero que no te moleste  Saito la tome  prestada.- dijo  calmada mientras que sus ojos  volvían a la normalidad  y Chou  seguía con  la boca  abierta repasando en su mente lo que  había   sucedido.

Saito observo muy bien a la Ninja,  sus  ojos  estaban perdiendo el  extraño  brillo fucsia,  que apareció segundos   antes, en  medio de una mirada  serena  y meditativa, sus manos  que eran  blancas  estaba sucias  y manchadas  de  sangre al igual  que su rasgado  kimono  que  apenas  y le cubría  las  piernas, mientras  que  manaba  un ligero  torrente se  sangre  de  uno de sus  muslos. –Se  ve hermosa. Pero. Pensó.

 -         Misao... no  es  la primera  vez  que matas  a  alguien ¿verdad?.- dijo sereno y  seguro el lobo.

-         No  Hajime- respondió  sin emoción aparente.

-         A  cuantos  has matado  Misao?- pregunto  decidido.

-         Tu  llevas la  cuenta  Saito?.

-         No.

-         Yo tampoco.- dijo mirando  al  lobo  de una manera que le advertía  que no  quería mas  preguntas- creo  que  ya  termine  mi trabajo es tarde... me   voy.

Entrego la  pistola al  sicopolicia  y  le lanzo  una  mirada  a Chou de ni se te ocurra preguntar.

-         Hasta mañana  escoba...  y  si le cuentas a  alguien que me  vistes metida  en  estos  trapos  y que  actúe  como una puta ...te trasquilare. Es una  promesa.

 La mujer se  fue de allí  moviéndose pesadamente  debido a la herida  en  su pierna. Chou  intento  detenerla.

-         Déjala  ir Chou  que  aquí no  a pasado nada.

-         ¿No ha pasado nada?  acaba  de matar a  alguien  y  aquí no ha pasado nada.

-         Ya la  oíste  Chou no  es para  tanto, tu y yo lo  hacemos todo el tiempo.

-         Pero ella  es una niña.

-         Ella  es una Ninja - replico el lobo-  que  se  fue en  busca de un  hombre cuando  tenia  once  años, ¿como  crees  que sobrevivió?, solo de  buena  voluntad, - dijo  irónico- en que país  crees que estamos, Chou, todavía en esta época de paz  quedan  las ruinas  de la  restauración y la  era  tokugawa,  imagínate  hace  6  años,  una niña indefensa sola  caminando por los  bosques y  pueblos  sin  rumbo,  siempre me  pregunte  como  sobrevivió  ahora lo sé.

-         Y porque  te  critica tanto y  apoya  a  himura  en su política de no matar ?

-         Porque tiene  buen corazón, idiota,  que haya matado no  quiere decir que le guste hacerlo. A  ella no le indigna  que mate le duele el  hecho que lo disfrute.

-         Pero  hoy  pareció  desearlo.

-         Bueno  tu sabes que sabor tiene la venganza,  viste  que le dio una  oportunidad  pero no la aprovecho, el   cabron se lo merecía,  además  Misao  ya estaba  enojada  cuando  llego.

-         Que le  habría pasado con  el onni.

-         ¿Te  gusta tu cabeza.?

-         Que? que clase de pregunta es  esa,  pues  claro.

Entonces   no le  preguntes nada  a Misao, ya  viste que no se puede tomar a la ligera- dijo mientras una sonrisa de satisfacción acudía a su rostro. Si  no  te  puedo  tomar  a  la  ligera  tienes  mas  capacidades de las  que  imagine,  me  gustara mucho  entrenarte   Makamashi Misao. Líder de los  onniwabanshu. 

 


Hola Espero  que  se  interesen por  saber  que  sigue,  vendrán  muchos  animales  a  este  cuento así  que no  se pierdan  los  siguientes  capítulos. Recuerden  comentarios  e insultos. 

Diyeim

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