Animales
Séptima Parte Preludio de un beso.

Después de escapar por un pelo de ser rebanada por Chou, Misao se dirigió al hospital por algunas cosas que pensaba robar.. perdón llevar al Aioya, ustedes saben vendas y cosas por el estilo, luego de estregar las dos kodashis al doctor se dirigió a su habitación a recoger "sus" cosas y cambiarse de ropa.
- Menos mal quee jiya me trajo ropa, quien iba a pensar que ese cabeza de.. - sonrío maliciosamente
-.Ex - cabeza de escoba, me iba a dañar mi bello traje con su espada.
- ¿Eres Shali? - pregunto una voz ronca, Misao se sobresalto, no había notado la presencia de aquel hombre en el cuarto cuando entro.
- ¿Quien es ustedd?- dijo nerviosa.
- Tu mataste a mii maestro.- contesto el hombre de larga cabellera negra mientras que se colocaba en posición batu.
Misao tembló, no es que le diera miedo los hombres altos, pero al no tener armas se sentía indefensa, había gastado todos sus kunais en la batalla del barco y había entregado la kodashis al viejo doctor, y ese tipo tenia una Katana muy filosa,
-¿por qué no todos son como Himura? - Pensó - que podría hacer una joven hermosa como yo contra una katana, AH ya se Kempo, gracias Hannia.
El espadachín se lanzo directo a la joven quien esquivo el primer golpe con un salto.
- Eres muy hábil para ser una geisha.- dijo el hombre mientras se volvía a lanzar en contra de la muchacha. Misao intento de nuevo esquivar el filo de la Katana pero el hombre lanzo un destello de luz con su espada ( como el que lanza jiney) paralizándola, permitiendo que la espada lastimara su abdomen.
- No es grave, ssolo un rasguño, para empezar, ahora que no puedes moverte te matare lentamente.
Misao estaba en el suelo temblando de miedo. No, no esto no esta sucediendo es imposible, no quiero, no quiero morirme, no sin besar al señor Aoshi. El hombre se acerca a la inmóvil Misao mientras que sonríe sádicamente.
- Pero quizás mee divierta primero contigo.
- ¡OKI SHI SAN¡/font> - El grito invade la habitación y el espadachín es atravesado por un hacha.
Misao entra en estado de shok y empieza a llorar, mientras el agresor cae al suelo con su cabeza partida en dos, de repente un hombre de cabellos blancos se acerca y abraza a la joven.
- Ya, ya tranquiila mi niña, el tío Aitomo no dejara que nada te pase.
- Me iba a moriir,... no pude defenderme,... no pude hacer nada,... el me iba a matar.- la chica estaba llorando desconsoladamente- me iba morir sin besar al señor Aoshi.
- Ah. era eso. - el sonrío anciano
La situación siguió así hasta que la Ninja recupero la calma.
- No es el hechoo de morir Aitomo, muchas veces he estado al borde de la muerte, es el hecho de sentirme impotente, de morir sin pelear, de no haber cumplido mis sueños.
- Bueno si siguues aquí no cumplirás tus sueños..
Misao miro al anciano por un momento y luego suspiro.
- Tienes razón si espero a que el cumpla mi sueño me quedare
esperando - la joven se levanta y en un tono entusiasta se impone una nueva misión
- ¡QUE QUEDE ESSCRITO AITOMO NO ME DETENDRE HASTA LOGRAR BESAR AL SEÑOR AOSHI!
El anciano no daba crédito a lo que oía.
- ¿¡QUE!?...Bueno yo estaba pensando en enamorarte de alguien mas, no es que no crea en milagros, pero, estamos hablando del señor Aoshi.
- Ya me escuchasste Aitomo no descansaré hasta besar al señor Aoshi.
- Oh pero que veo - unos ojos ámbar analizaron desde la puerta lo que parecía ser la ex-cabeza de alguien, para después posarse sobre la joven Onniwabanshu.
- No me mires aasí Saito - dijo la joven al ver la expresión acusadora del policía-
esta vez no fui yo.
- Seguro?&
- Que tratas dee decir policía depravado, eres tu el que se la pasa destajando por placer, no yo.
- Bueno pero si tu no lo hiciste solo queda una opción - el policía ahora posa sus ojos sobre el doctor- Kashiwazaki Aitomo antiguo Onniwabanshu, conocido como el filo del hacha y hermano de Kashiwazaki Nenji, o, debería decir del viejo de Okina.
- Que astuto seeñor Hajime Saito capitán de la tercera tropa del shinsen gumi, que trabajo de lado del shogunado en el Bakumatsu no Douran, es un placer saber que soy reconocido por alguien como usted.
- Eso quiere deecir que usted partió al tipo- concluyo el lobo.
- Si - resspondió con toda naturalidad el anciano.
- Pero es que ese mastodonte me quería matar...tenia una espada larga, y me lanzo un hechizo y ... y esta relacionado con
Imiko- se apresuro al decir la joven en medio de una representación magistral de lo sucedido.
- Por que dicess que esta relacionado con Imiko?
- Ese tipo me lllamo Shali y dijo que era una
Geisha. - respondió la Ninja mientras que tapaba la herida de su estomago.
- Qué le hiciste a Imiko, parece que tu rePUTAción te precede
Misao.- dijo el lobo mientras aparecía en su cara una sonrisa maleva.
- Que tratas dee decir lobo sarnoso, no estoy para bromas, ese tipo casi me destaja y tu dices esas cosas. Tu.. tu
...kuzo!! por que se me olvidaron todos los insultos.. Maldición.
- Calma pequeña no te esfuerces en pensar, yo me encargare de esto. Si te persiguieron asta aquí quizás el asunto es mas grave de lo que pensaba. Demonios y justo ahora que mande al pelo de escoba de vacaciones.
- "EX"-pelo de escoba para ser exactos - aclaró orgullosa la joven.
Al lobo le cayo en gracia la pose soberbia de la Ninja. Si supiera que estaría muerta si no es por que mando a ese loco de vacaciones,
¿será que la bajo de la nube? - se pregunto con malicia,
no... dejemos que goce un poco igual no puedo asegurar que Chou no la matara cuando vuelva.
A pesar de las recomendaciones del doctor Misao insistió en ir al Aioya, y reitero su deseo de no descansar hasta besar al señor Aoshi.
La joven llego al Aioya, cansada pero muy entusiasta, el deseo de besar a su señor Aoshi la impulsaba. Al entrar todos en la sala la saludaron entre lagrimas, Okina la abrazo, bueno hasta que Okon le quebró una jarra en la cabeza, ya que sus mañosas manos no estaban en la espalda de la niña
¬¬.
En la sala del Aioya había una gran fiesta, Sanosuke y Megumi estaban peleando, Okon estaba coqueteando ( con el chico delgado del Onniwabanshu, creo que su nombre es Shuru), Omasu y los otros bebían, pero por ningún lado se veía al señor Aoshi.
La joven se estaba impacientando.
- Esta meditandoo - menciono el viejo mientras que tomaba un poco de sake.
- Gracias Okina/font>.- la chica se levanta
- Antes de ir conn él esconde las cosas que te "REGALO" Aitomo. No valla a ser que las vea.
- Jiji...Si ..jijji... lo haré, gracias.
Después de esconder el supuesto regalo, Misao se dirigió a la sala de meditación.
- Ahora si señoor Aoshi, al cuerno con el pudor, la edad y las promesas, lo besare lo quiera o no.
Al entrar Misao pudo observar a su señor Aoshi sentado en su típica pose de loto que tanto le molestaba. -
No te acobardes Misao - se dijo a si misma. - has lo de una buena vez, mira que casi te cortan la cabeza esta tarde, no quieres morir sin besarlo ¿verdad? ya sabes Misao, a la mano de Dios y a la pata del
diablo.
- Señor Aoshi. QQuiero hablar con usted- dijo con timidez.
- No tengo nada que decir - dijo el onni sin ni siquiera abrir los ojos.
- Ahora me acerccó y de seguro me regaña, o me aleja de el, o me dice que estoy loca que soy una cualquiera que no me quiere, o peor aun me ignora
- suspiro en sus pensamientos - No importa. No quieres morirte sin besarlo, ¿verdad? pase lo que pase lo besaras, entendiste Misao Makimashi.
La niña reunió toda la fuerza de voluntad que tenia y se acerco al joven que estaba inmóvil ante ella.
- Ya te dije quue no quiero hablar.- replico el Ninja.
- No voy ha habblar mas Aoshi.- sentencio la joven de manera extraordinariamente calmada.
El joven abrió los ojos, - Qué era lo que ella había acabado de decir
-. Y allí la vio inmóvil como él, pero tan cerca.
Misao respiro tranquilamente, podía sentir el calor que emanaba del cuerpo de su amado señor Aoshi, podía leer en sus ojos lo que él estaba pensando, en esos ojos tan azules, tan fríos para todos y tan ardientes para ella, en esos ojos que adoraba y que hablaban por su señor Aoshi, que hablaban para ella, solo para ella.
La niña tomo con delicadeza el rostro del onni que se sobresalto al acto e intento escapar, pero la joven lo tomo con mas fuerza y acerco su rostro al suyo. El tembló, pero ella no se detuvo
hasta sentir la calidez y suavidad de los labios de su amado señor Aoshi. La Ninja se estremeció, por fin sentía eso que tanto había soñado, su corazón palpitaba sus piernas temblaban y sentía mariposas en el estomago, era feliz tan feliz que tuvo miedo, miedo de que él la rechazara, que la quisiera alejar por la fuerza, por eso se aferro fuertemente a su cuello. De repente sintió algo que no creía real, Aoshi la besaba, la besaba, movía sus labios con una mezcla de suave ansiedad sobre los de ella, es mas, abría sus labios dando paso a nuevas sensaciones que no creía posible y luego.....
Y luego la dulce y tierna onni despierta y se encuentra con la realidad de una fría puerta.
- Seria tan lindoo que sucediera así.
- ¿Qué?.
- ¿Qué estabas peensando Misao - dijo el doctor con malicia.
- No nada.>
- ¿Segura?>
- Por supuesto que si Aitomo.
- ¿Y dime lo besaaras?- pregunto con mas malicia el anciano.
- Eso es algo que no te incumbe.
- Cómo que no mee incumbe, tu eres mi pequeña, además has estado roja todo el camino, seguro que estabas imaginando como seria besar al señor Aoshi.
- Aitomo¡¡
- Oh si lo imaggino seguro te tirarías encima de él besándolo de una manera
apasionada.
- Cállate¡¡ >__<'
- O quizás entrres en su cuarto de noche y...
El golpe que recibió el anciano fue tal que aviso a la gente de la casa que llegaban visitas. Bueno es que es imposible ignorar a un anciano volador.
- Oh Misao, ¿perro que haces aquí?. Nosotros íbamos por
ti. - dijo el anciano mientras levantaba al doctor del suelo.
- Valla que te hizo este otro depravado ¬o¬. - menciono Okon mientras que batía una mezcla que parecía deliciosa.
- Si Misao, se notan que estos dos son hermanos
¬.¬.- concluyo Omasu que se secaba las manos.
- Y se nota quee ustedes no son mujeres normales, cuando se ha visto que las mujeres golpeen a los hombres, Eh, marimachos. Nunca se van a
casar ¬-¬.
- Como dijiste anciano. Acabas de firmar tu acta de
muerte.¬_¬''- replico Okon con furia.
- Hermano fue unn honor conocerte. - dijo Okina mientras huía de allí.
Aitomo al ver a las encolerizadas Ninjas solo pudo gritar.
- Ven aquí viejjo cobarde..! SÁLVAME¡.
Y así el otro anciano fue víctima de sus comentarios.
No es mi verdadera intención insultarlas pero es un cuento asique juego con los pre- juicios occidentales no con lo orientales.
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