Animales
Cuarta Parte "Noche Eterna"

Misao caminaba
pesadamente, la
sangre de su
pierna no la
alarmaba, pero
le dolía,
le dolía
todo incluyendo
el corazón,
tenia varios
golpes en
el estomago
que todavía
la resentían
igualmente unas
pequeñas cortadas
en los
hombros que
hacia tiempo
dejaron de
sangrar pero
que le
ardían, la sangre
se estaba
empezando a
coagular en
sus manos y
en su
ropa, y el
corazón se le
estaba empezando
a enfriar.
Otra
muerte, ¿es que nunca
terminara?, Hace
seis años
que mate
a la primera
persona en
mi vida, apenas había
cumplido los once y
Aoshi ya
se había ido,
baka, por
seguirlo termine
así, de
haber sabido
la maldita promesa
que le hizo
a mi padre yo no lo hubiera
seguido y
ahora seguro
seria una
camarera comprometida, no
una Ninja asesina.
Misao
se sentó
en el suelo
decidió que lo mejor era
hacer un torniquete a
su pierna.
Me
engaño,
concluyo,
así hubiera sabido
sobre la promesa
yo hubiera
seguido a
Aoshi y a los
otros, no
puedo echarle la culpa
a nadie, soy una
asesina como
Himura, como Aoshi y
Okina, en
que me diferencio
de Chou
o Saito,
en nada
la muerte
es la muerte
no importa la
razón ni
el medio, pero
a este
hombre no le puedo
desear el descanso
eterno, ya
es suficiente por
haberlo salvado
de las torturas
de Saito,
aunque ese
tipo habría
hablado con
solo verle
la cara
al lobo.
La chica
continuo su
marcha mientras que la luna brillaba
en su
pálido rostro.
¿Que
le dire
a Aoshi? ¿Le
contare esto?,
Saito no lo hará, pero
quizá sea mejor
decírselo,
no sé
si Hannia y los
otros se sentirán
en paz
con esta
venganza, lo dudo, yo no me
siento bien con
esto pero
lo mejor será
olvidarlo... como siempre.
Misao prosiguió
su camino hasta el Aoiya.
Las luces
estaban prendidas
y todos
estaban despiertos.
- Y
dices que
Misao se
fue con
Saito- pregunto
Omasu.
-
Si
eso fue lo
que ella dijo.
-
Pero no nos informo de
nada.
-
Si
es una misión secreta
nadie debe
saberlo Omasu, en
realidad considero
que fue
una falta
de profesionalismo
que le hubiera
informado a
Aoshi de sus
intenciones.- dijo Okina-
por eso
me extraña de
Misao, ¿qué
le dijiste Aoshi
para que
ella te
confesara esto? Porque Misao es
descuidada pero
ante todo
es una Ninja
y un Ninja
guarda la información
celosamente, aun tratándose
de ella,
nunca traicionaría
tal política, no
sin una razón.
Aoshi guardo
silencio.
- Olvídalo
Okina, ya
sé lo que paso,
esto es
un asunto personal
entre ellos
dos, Misao
le contó
sus planes para que Aoshi
se preocupara
y por fin
admitiera que
la ama, y
como vemos... funciono.- decreto
Okon mientras
que se
paraba de
la mesa- es
obvio todo
esto y aun
mas, creo
que lo mejor
es que
descansemos, mañana
preguntaremos por
Saito, no
nos podemos
arriesgar a que
descubran la
misión de Misao al
colocar nuestro
grupo en
marcha, dejaremos
las cosas así
por ahora,
si Misao
no regresa
en tres días
tomaremos mediadas,
están de acuerdo.
Misao utilizo
las ultimas
fuerzas que
le quedaban
para entrar
al Aoiya
sin hacer
ruido, se deslizo
hasta su
cuarto sigilosamente
pero cuando
entro quedo
petrificada, Aoshi estaba
allí parado
sosteniendo uno
de sus trajes de
Ninja en la
oscuridad.
Por otro
lado Aoshi quedo sin aliento
al ver
a Misao, la
niña tenia
los labios
pintados de rojo
su cara
blanca y un peinado tradicional además de
sus hombros
destapados, su pequeño cuerpo
estaba cubierto
por lo que
se suponía
era un kimono verde y
sus piernas
estaban manchadas de
sangre.
-
Misao..-
dijo el
joven mientras
que se
lanzaba a
abrazar a la
joven – Misao
estas bien... por Kami
que te
ha pasado.
Misao no salía
de su
asombro, Aoshi
la había
abrasado, es
mas estaba
preocupado por ella,
es mas... estaba.... ¡llorando!
-
Tranquilo señor
Aoshi son solo
unos rasguños.-
dijo tranquila
la chica
mientras se
separaba (muy a
su pesar) de él (pues la estaba
lastimando).
-
¿Un
rasguño?- dijo más tranquilo-
si esto es
un rasguño
yo soy Battousai.
Misao río
ante la mirada atónita de
Aoshi.
-
Es la segunda persona que
me dice
eso en el día de hoy.
-
Bueno no importa
iré por agua
y unos vendajes
no te muevas
del futon,
¡y eso es una orden
señorita!
-
¡Sí
papá!- respondió con
resentimiento, ¿porque
la seguía
tratando como
una niña? Como su niña.
-
Misao...-
dijo con tristeza y
se fue por las cosas.
La Ninja
se tiro en el
futon pero
le dolió es
movimiento tan
brusco, realmente
le
habían dado
una paliza,
afortunadamente salió
bien librada,
eso si
un disparo en
la
pierna es
salir bien librada. La herida no
sangraba pero le dolía
aun más
que antes,
tal vez
como su
mente estaba divagando en lo acontecido no se
había percatado
de su
herida, a su parecer la bala rozó su
pierna derecha en el
muslo dejando algo parecido a
una cortada pero con quemaduras
incluidas y
restos de pólvora, ahora si
me duele creo
que tendré
que ir con un doctor, maldición.
De repente
llega Aoshi,
con agua
caliente vendajes, algunos
ungüentos y otras cosas, pero
se detiene
en la puerta, no podía
creer la visión que apreciaban
sus ojos,
tirada en
el futon con
sus piernas blancas
descubiertas, teñidas de rojo, con
sus tiernos hombros
iluminados por la luz de la luna y con esa mirada
perdida en sus
pensamientos, Misao parecía
una ensoñación, Es
realmente bella.- sentencio Aoshi
en sus pensamientos.
-
Déjame ver tus heridas
Misao.
Aoshi se
tranquilizo al ver que la mayoría de
la sangre que tenia
Misao no era de
ella, las
heridas de
sus hombros
no eran
graves, pero
eran dolorosas y un poco
profundas lo mejor seria
suturar.
-
Misao toma esto.
-
¿Que
es señor
Aoshi?
-
Sake
tendré que
suturar y será mejor
que estés
un poco embriagada
así disminuirá el dolor-
la joven
Ninja río.
-
¿Sake? Mas sake, por
si no
te as dado cuenta
ex okashira, yo ya estoy muy
tomada.
-
E....es cierto.- dijo Aoshi,
estaba tan
preocupado por la
chica que no
había notado
que toda
ella era
una botella
de fragante
sake.- entonces
empezaré.
-
No espera-
brinco la joven- dame ese sake por
que me va
a doler- dijo preocupada,
mientras que tomaba la
botella de la cual
se prendo de
inmediato.
La cara
de la Ninja era
una mezcla
de valentía
y cobardía,
dolor y serenidad mientras que Aoshi
suturaba las
heridas de
sus hombros, cuando
el Ninja
termino dejo
caer un poco
de sake
en las piernas
de Misao,
ya que
con este
había limpiado las
heridas después de
suturadas, haciendo que
esta se
sobresaltara, de
inmediato unas
claras lagrimas
salieron de los
ojos de
la onni.
- Esta
bien Misao
ya termine,
no tienes
por que llorar,
ahora déjame
ver la herida
de tus
piernas, por que allí
hay mucha sangre- dijo señalando
la mancha de sangre que tenia en lo
que quedaba de
su kimono.
- No.. Si...
pero... ahí no hay ninguna
herida, esa
sangre no es mía-
mintió la joven, para
Aoshi era
claro que la niña mentía pero decidió
dejarlo así, por
el momento.
-
Muy bien si tú lo dices...
yo te voy
a preparar un
baño y
ropa limpia. Ya regreso
traeré un poco mas
de ungüento para
poder cubrirte las
heridas mas
tarde.
-
Aoshi....Muchas
gracias.
El Onni
esbozo lo que
podría llegarse
a considerar
una sonrisa mientras que
dejaba la habitación. Apenas
atravesó el
umbral Misao
dejo salir
todas las
lagrimas que
se había
tragado, se tomo
lo que quedaba de
sake en la
botella y
apretó con
fuerza la
herida de su pierna,
realmente le dolía
sabia que
el licor la adormecía
un poco pero no podía
ignorarlo mas, no
sabia que
hacer, tenia
miedo de mostrarle
la herida
a Aoshi, ¿como la
explicaría? Si él
sabia que
era una
herida por arma
de fuego
seguro que le dolería
el corazón (por lo que
había sucedido
con los demás) y nunca dejaría
que se
volviera ir
con Saito.
Misao no resistía
mas el dolor,
estaba llorando,
Aoshi se
asusto al ver a la
joven que
reunía todo
su valor para
aguantarlo pero no podía más.
-
Ayúdame Aoshi ya no resisto
mas el
dolor-
gimió la Ninja.
Aoshi se
acerco rápidamente
y levanto lentamente el kimono
de la joven intentando
controlar sus propias emociones,
Misao se
aferró como
pudo al
joven mientras
que un caudal
doblemente amargo
recorría sus mejillas.
Aoshi quedo sin aliento
cuando destapo
la herida.
- E..
esto ... es..- tartamudeo- una herida por...
arma... de...
fuego.- un río
de imagines
recorrieron su
mente, sus amigos,
sus vidas
entregadas para proteger la de
él, Misao cayendo como
ellos en una
lluvia de balas.
Sus ojos
se abrieron
de para en par,
e intentaron
encontrar los ojos
de Misao
que estaban
cerrados, presintiendo el
dolor y
el miedo que
recorría el
cuerpo de
su amado
Aoshi además
de su propio
dolor.
- ¿Misao que paso?-
pregunto muy serio- mírame que paso Misao.
Misao intento
rehuir la mirada
del joven
pero este le
tomo el
rostro con
suavidad, Misao abrió los ojos
y encontró lo
que temía,
una mirada
triste, preocupada,
vacía y
a la vez llena de odio, de
resentimiento, de remordimiento, de
dolor. La Onni reunió toda su
fuerza y consiguió
hablar.
-
Fuimos atacados por
unos traficantes.
-
Y...-
dijo comprensivo ante el silencio
de la onni.
-
El
jefe tenia
un arma de
fuego...-
Misao se
detuvo al
recordar lo que sintió
cuando se
entero de
que ese hombre
le vendió el
arma a
Takeda- .. ¡Demonios Aoshi! ¡Para que quieres
saberlo estoy
bien no lo vez
es solo
una herida!
-
¡¡¡Una herida, ... por
unas heridas
de arma
de fuego
murieron Beshimi,
Hannia y los
otros, maldita sea Misao, porque te
fuiste con
ese bastardo
de Saito. Es
que acaso no
vez lo
que pasa, si
tú mueres....¡¡¡¡- hizo un esfuerzo
por terminar la
frase- yo...
yo me
muero... Misao.
La Onni
sintió las
palabras de
Aoshi como caricias a la
vez que
espadas y
se acerco
a él
ignorando el
dolor
-
Tranquilo Aoshi,... aunque.... no
sé que es
mejor. Morir
o vivir
de esta manera, hiriéndonos
el corazón. Lastimando
nuestras vidas. Descuida ya nadie
mas morirá
por culpa
de ese
bastardo.- Misao sentía un gran dolor en su
corazón y no lo podía
soportar era evidente
que Aoshi la
amaba quizás mas de lo que
ella pudo imaginar jamás,
pero también era evidente que
nunca podrían estar juntos, no
como ella quería.
-
¿Saito lo mato?- pregunto Aoshi.
-
No... yo – respondió Misao
que en ese
momento andaba
en la luna
y no había
analizado bien
la pregunta.
Misao miro
muy fijamente
a Aoshi, iba
a retirar lo dicho, Aoshi
nunca se daría
cuenta,
eso era
lo mejor, pero
sentía miedo
y sus palabras aprecian
volar en el
aire, recordó
a ese hombre y
el odio
que sintió
al disparar, recordó
los sesos del
tipo esparcidos
en el suelo y
la pared
y la
cara de incrédulo
de Chou al
lado de
la de, “ yo
lo sabia” de Saito.
Aoshi pareció leer los pensamientos de la Onni
nunca imagino
que eso
fuera posible pero el rostro de
Misao tomo
la apariencia
del de un
asesino, igual a él
a Battousai o a
Saito.
-
¿Por que Misao?- dijo sin mas,
era claro lo que los
ojos de la niña
le decían, pero no
sabia cuales
eran sus
razones.
Misao vaciló
un poco, si
le contaba a
Aoshi como
reaccionaria. No le podía decir
que ese
bastardo de una
manera u otra
había matado
a sus amigos.
-
Me
iba a matar
fue solo
un impulso.- respondió
dudosa la niña.
Aoshi sabia
que esa no era la verdad Misao le ocultaba algo
y el se
encargaría de
saberlo. Porque para
ser la primera
vez que mataba
Misao se
veía muy
tranquila.
Aoshi iba
a hacerle una
pregunta mas cuando la
conocida voz
de un
anciano lo
interrumpe.
-
¡¡¡¡Muchacha por
el amor de Kami
que te ha pasado¡¡¡- grito
Yiya mientras que se
acercaba a la joven.
-
Tranquilo yiya
estoy bien.- intento tranquilizar
la joven.
-
No
mientas Misao-
dijo el
hombre muy
seriamente mientras
que gritaba los
nombres de
los otros
Onnis para
que lo ayudaran-
deberás ir
donde el
medico nosotros no
sabemos tratar
este tipo de
heridas.- dirigiéndole una
mirada acusadora
a Aoshi-
debiste de haberme llamado
esta herida
es grave.
Los demás
Onnis llegaron
al lugar
y empezaron
a hacer preguntas
con caras
de preocupación, pero ninguna era respondida.

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