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KencarveJueves, 1 agosto, 1996

costa rica today

Jueves, 1 agosto, 1996

By Todd Staley

Hay algunas escenas gr�ficas que permanecen para siempre grabadas en la mente del pescador.

Un enorme s�balo con armadura plateada, despegando del agua en espiral, con sus escamas reluciendo como diamantes. Sus agallas traqueteantes descargan un ritmo de tambor que le pone a uno los pelos de punta.

El ballet de un pez vela, danzando sobre su cola en un escenario azul profundo. Se desliza m�s de nua treintena de metros como si fuera en c�mara lenta. Se sumerge de vuelta por un segundo y regresa para una repetici�n, deleitando a todos a bordo.

Un marlin enojado, encendido en ne�n p�rpura, su pico rompiendo la estela del bote mientras persigue la carnada que cuelga de la popa.

Hay muchas cosas que pueden desatar estos recuerdos, devoli�ndolos a la vida tan v�vidamente como cuando ocurrieron. Una conversaci�n con otro pescador puede disparar un recuerdo cuando uno intercambia historias de grades capturas o 'ese que se escap�'. Una r�plica en fibra de vidrio de un pez de frofeo, montado orgullosamente en un hogar o en una oficina, seguramente atraer� preguntas de c�mo, c�ando y d�nde.

Muchos pescadores han descubierto otra manera de recordar sus vacaciones de pesca en una manera bella y pr�ctica. Las esculturas en madera incre�blemente realistas del artista Kenneth Dyer.

Dyer comenz� a taller esculturas de madera hace m�s de 20 a�os en su pa�s natal, Belice. Su devoci�n a la talla comenz� como un pasa tiempo que aprendi� por s� solo. A medida que pas� el tiempo y sus tallas mejoraron, comenz� a convertirse en su modus vivendi. Su arte lo llev� a Hawaii y California y, hace cinco a�os, aterriz� en Costa Rica.

Los turistas han sido siempre sus mejores clientes. "En Belice quer�an tiburones y delfines, en California y Hawaii quer�an ballenas, pero aqu� en Costa Rica lo que m�s me piden son peces de captura," dice Dyer, quien, aunque es capaz de reproducir una variedad de p�jaros y animales, disfruta mucho m�s tallando vida marina.

Como muchos artistas de verdad, Dyer tiene un ojo para el detalle. Para poder captar los rasgos m�s diminutos, �l estudia. Mira fotos, escudri�a peces montados, e incluso ha visitado a bi�logos marinos para cerciorarse de que sus duplicados son exactos.

Uno de las atracciones de las obras de Dyer, adem�s de su belleza, es la madera que �l escoge para traer sus temas a la vida. Costa Rica tiene algunas de las maderas duras m�s finas del mundo. Su favorita es cocobolo, un tipo de madera de caoba con un grano muy singular. Nazareno y ronron son otras de las maderas que �l usa.

Encontrar un trozo con el grano perfecto requiere recorrer los patios de los aserraderos. Muchas veces, los pedazos de madera m�s espectaculares est�n enterrados. Un trozo de madera en bruto que puede no ser apto para serrar y es arrojado a un lado, puede ser prefecto para reproducir un marlin en vuelo.

Dyer utiliza herramientas sencillas en sus creaciones. Primero les da forma con un machete, y luego cambia a escofinas y limas para los detalles minuciosos. "Podr�a usar herramientas el�ctricas para hacer mi trabajo m�s r�pido, pero disfruto las herramientas manuales. "Siento que tengo m�s control de los detalles finos," nos cuenta mientras trabaja el intrincado dise�o de la aleta dorsal de un pez gallo.

Sus esculturas han legado a ser las preferidas por los organizadores de torneos como trofeos. Richard Krug comenz� la moda, y otros organizadores lo siguieron.

Como hombre modesto, Dyer no quiere aceptar el cr�dito por su �xcito. "Richard me ayud� de verdad hacer conocido en Costa Rica; el mostr� a los pescadores mi trabajo y comenzaron a comprarme." Le compraron mucha cantidad. En los �ltimos dos a�os, m�s de 125 de sus obras han sido llevadas por turistas que se detuvieron en el mostrador de pesca deportiva de Krug en el lobby del Hotel del Rey.

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