¡Diviértete sin comprometerte!
Sí, ya sé, ya sé, no tienen que decírmelo. Uno a veces se equivoca, dejándose llevar por la emoción generada por la época navideña, que acaba de pasar, pero cuyas consecuencias siguen muy presentes todavía.
 
Como parte importante de esas fiestas y reventones, figura el ligue. Esto es tan cierto, que según dicen las malas lenguas (mismas que, por lo general, dicen la verdad), ésta es también la época de los truenes estrepitosos, ya que todos quieren andar de chinos libres, y siguen así más o menos hasta después del día de los novios, con lo que de paso, se ahorran los regalitos.
 
Pero a lo que iba yo es que como parte integral en esto del ligue, tenemos que de pronto se da uno unas comprometidas espantosas.
 
Las mencionadas "comprometidas" suelen ser de tres tipos:
 
a) El quemón.
O sea, cuando en un reventón te entra lo sentimental (y no es raro que también resultas de la jarra, lo cual está fatal), y te lanzas al besuqueo con alguien que en realidad no te importa, y que no es nada tuyo ni quieres que lo sea, y que a lo mejor ni siquiera conoces, lo cual es peligrosísimo. Claro, al día siguiente, te arrepientes, pero todo el mundo ya lo sabe y tú has pasado a la categoría de los tatemados, con lo cual va a haber una caverva de lobos o lagartonas detrás de ti, estropeándote la diversión y la oportunidad de conocer a otras personas. Y si eres mujer, pasas a la banda de las tatemadas, lo cual es infinitamente peor, porque a una chava le hace más daño la fama de loca resbalosa que a un hombre la de mujeriego.
 
Además del hecho de que el sujeto o sujeta con quien protagonizaste el numerito puede creérsela, y entonces a ver cómo te deshaces de la plasta (sin contar con que es mala onda ilusionar a alguien nada más porque sí).
 
b) La metida de pata.
Ocurre cuando te haces novio o novia de alguien dejándote llevar por el fragor del momento, o por una apuesta, o por algún impulso idiota, y luego te pasas el resto de las fiestas hecho(a) un hongo de manita sudada con alguien a quien NO quieres, pero de quien no te puedes deshacer, aburriéndote cono ostra mientras el resto de tus cuates y cuatas siguen dándose la gran divertida.
 
c) El espejismo.
De momento, te enriatas con alguien que te gusta, o que ha sido tu prospecto por algún tiempo. Todo funciona bien al principio, debido a la atmósfera festiva de la temporada. Porque la época tiene su influjo, por cierto; todos nos sentimos el reno de la nariz roja y abierto al amor de nuestros semejantes. Pero cuando llega Enero, y con él la desaceleración, el frío y la cuesta, entonces te das cuenta de que todo fue una ilusión, y de que no querías comprometerte ese día en primer lugar. ¿Y ahora qué? Desde luego, puede acontecer la feliz circunstancia de que en una de ésas, realmente le atines y te ligues al amor de tu vida, lo cual sería lo ideal.
 
Este artículo va a todos aquellos y aquellas que andan solteros y felices, que NO quieren nada en serio, y que son por lo tanto, los más propensos a caer en la trampa de los compromisos amorosos indeseables.
 
Veamos entonces la forma de salir ileso de lo bailado.
 
¿Quieres divertirte? ¡No te comprometas!
A menos que quieras hacerlo, claro, porque en ese caso, ya puedes dejar de leer el resto del artículo, porque no es para ti. Pero mejor quédate para explicarte qué onda.
 
En definitiva, es mucho más fácil divertirte si estás libre y feliz, que si andas de planta con alguien que, además, puede ponerte trabas, o armarte tangos de celos, o tirarte malas ondas si hay una fiesta y él o ella no puede ir. Esto no quiere decir que tengas que tronar un romance que te da dicha infinita, sino que si eres libre, APROVECHES TU LIBERTAD.
 
Bien, la forma de divertirte sin comprometerte tiene mucho que ver con el sentido común. Pero como éste es el menos común de los sentidos, voy a decirte cuáles son las bases del juego.
 
* ¡Aguas con la jarra!
Esto es prioritario. No, no voy a darte un sermón, no te enchines. Lo único que voy a decirte, es que cuando abusas del alcohol, ESTE TE DOMINA A TI. ¡Qué mala onda! Si andas jarra, no tienes control sobre tus reacciones, ni sobre nada más. Y de hecho, si se te pasan demasiado las cucharadas, te vuelves un fardo y entonces puede pasarte cualquier cosa, seas hombre o mujer.
 
El alcohol bloquea las inhibiciones, por eso se cree que es necesario para divertirse. ¡Pero no, para nada! Porque tus inhibiciones no son algo gratuito, sino algo nacido de tu propia forma de pensar sobre las cosas. Si jarra haces algo que en tus cinco sentidos NO harías, lo más seguro es que te vas a dar una arrepentida de aquellas.
 
El alcohol (y ¡CLARO!, las drogas) te convierte en alguien que no eres, te hace completamente vulnerable, te pone en peligro, altera tu perspectiva de las cosas y de las consecuencias de tus actos, puede hacer que te comprometas en cosas que no quisieras, y además te arruina la diversión y te hace pinole la de los demás. Eso sin hablar de los daños al organismo. ¿Pero qué necesidad hay, digo yo?
 
Diversión sin drogas y sin alcohol es diversión al ciento por ciento, en tus cinco sentidos. Y es una diversión que TU controlas.
 
¡Esa es la buena!
 
* No vayas demasiado lejos con nadie.
Claro, es obvio, es la fórmula más fácil de comprometerte. el besuqueo puede ser divertido (a ver si no me cuelga la Liga de la Decencia), pero tampoco es requisito. Además de que se supone que cuando dos se besuquean, es porque hay algo entre ellos. Y a lo mejor tú no lo estás tomando en serio, pero tu interbesuqueador(a) sí, o al revés, a él o a ella le vale y tú te clavas; en ambos casos, alguien va a pasarla mal.
 
Así que si quieres divertirte sin comprometerte, no vayas demasiado lejos con nadie, ESPECIALMENTE SI ES ALGUIEN A QUIEN NO CONOCES. Es más, quítale lo de "demasiado". Tú pásala bien, baila, grita, reviéntate a gusto... ¡pero no hagas nada de lo que luego te puedas arrepentir! ¡Aunque sea sólo emocionalmente!
 
* ¡No hagas promesas!
Las promesas hechas en el momento, sin pensar en que a lo mejor va a tener uno que cumplirlas, generan las comprometidas tipo "metida de pata" y "espejismo". O sea, cierra la boca y diviértete sin jurar amor eterno, por más que la iluminación le dé a quien está contigo un brillo celestial en la cara, ocultándole los barros.
 
Claro, tú sabrás lo que sientes, pero vete con pies de plomo para no meterte en pantanos. Se trata de conocer a un chorro de gente, de pasarla fantástico y de ser feliz como lombriz, no de tronarte los dedos al día siguiente.
 
Y también es mala onda hacer promesas nada más de dientes para afuera, con el único y maligno fin de lograr "algo" (como dirían las abuelas) de tu pareja en ese momento.
 
Así que si prometes, cumple. Y si no quieres cumplir, entonces no prometas. ¡Listo!
 
* ¡Aguas con las apuestas!
Naturalmente, para tus cuates y cuatas es de lo más divertido retarte con apuestas a ver si te lanzas con alguien. Y no falta el que acepta la apuesta y aunque gane, pierde.
 
Tus cuates se divierten, y luego tú, por aventarte, no sabes cómo zafarte.
 
Además de que el objeto de la apuesta puede creer que tú te estás lanzando en serio, y si se entera de que todo fue por una apuesta, va a salir con moretones emocionales; ¡y eso no es justo!
 
* Toma a todos como amigos, y a nadie como prospecto.
O a todas como amigas, y a nadie como prospecto. Sí, yo sé que parte de la diversión es, precisamente, la emoción de la conquista. Pero mira: si tomas a alguien como prospecto, y dicho(a) sujeto(a) no te pela, entonces vas a sufrir muchísimo, con lo cual tu diversión quedará automáticamente arruinada.
 
Esta actitud de no tomar a nadie como posible amor en una fiesta tiene una ventaja adicional: si realmente te interesa tu prospecto, es una medida estratégica que piense que, por el momento, no te interesa demasiado, sobre todo si él o ella no se ha decidido. Y conste que no estoy recomendando estrictamente que le des picones, sino que te diviértas y ADEMAS realices esa medida estratégica. Y bueno, cabe la gran posibilidad de que si él o ella ve que eres capaz de divertirte en buenísima onda con todo el mundo, se fijará en ti más en serio. (¡Contradicciones de la vida!)
 
* ¡No inicies nada nuevo!
Sobre todo si no pensabas iniciarlo en primer lugar. Aguas con la comprometida (de cualquiera de los tres tipos).
 
Si tu plan original era seguir libre y divertirte, bueno, pues sigue libre y diviértete.
¡Mucho!
¡Sin comprometerte!
 
 
 
 
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